El valor del dólar en la plaza cambiaria local se mantuvo en torno a mínimos en el mes, en consonancia con la debilidad que muestra desde hace algunas semanas la divisa estadounidense a escala internacional.
La divisa estadounidense se negoció en el mercado mayorista apenas por encima de los $ 42, y marzo se perfila como otro mes en el que pierde valor frente al peso uruguayo
El valor del dólar en la plaza cambiaria local se mantuvo en torno a mínimos en el mes, en consonancia con la debilidad que muestra desde hace algunas semanas la divisa estadounidense a escala internacional.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde el lunes 17, las compraventas en el circuito mayorista o “interbancario” se hicieron a cotizaciones promedio apenas por encima de los $ 42. El miércoles 26, el tipo de cambio se operó a un precio medio de $ 42,110, informó el Banco Central (BCU).
Casi cerrando marzo, el dólar se desvalorizó (hasta el miércoles 26) 1,1% frente al peso uruguayo (y lo hizo un 4,4% en lo que va del año). Si no hay un cambio en esa tendencia, será el tercer mes consecutivo con baja del valor nominal de esa divisa.
En parte por ese descenso, en febrero se dio un encarecimiento en dólares de Uruguay; el índice de tipo de cambio real (ITCR) calculado por Búsqueda con similar metodología a la empleada por el BCU disminuyó 0,8% respecto al mes previo, aunque se ubicó 11,1% por encima de su nivel de un año atrás.
El ITCR se calcula combinando la evolución de los tipos de cambio nominales y la inflación en Uruguay y un grupo de países que son relevantes para su comercio exterior; una baja en el índice puede leerse como un encarecimiento en dólares de los productos uruguayos respecto de las economías incluidas en la medición.
Continuidad bancocentralista
El lunes 24, Guillermo Tolosa asumió al frente del BCU y en su discurso ratificó, como lo había hecho enseguida de ser designado para el cargo a mediados de diciembre, la continuidad de la política monetaria y cambiaria. Se seguirá usando la tasa de interés como instrumento operativo para tratar de lograr que la inflación siga bajando y llevarla al 4,5% anual —que es el centro del actual rango meta (3%-6%)— dentro de los próximos dos años. Luego, “durante este período de gobierno”, el propósito es fijar un objetivo más ambicioso.
Señaló, aludiendo al fenómeno que popularmente se identifica como “atraso cambiario”, que la desinflación que hubo en los años recientes tuvo como contracara negativa un desalineamiento cambiario respecto de los niveles de equilibrio. “El esfuerzo (...) ha recaído, también desproporcionadamente, sobre los sectores expuestos al comercio internacional, que es el exportador o el que compite con las importaciones”, planteó.
Según la interpretación de esos sectores exportadores y de dirigentes del Frente Amplio —incluido el actual ministro de Ganadería, Alfredo Fratti—, el BCU y la aplicación de tasas de política monetaria altas provocaron el deterioro del tipo de cambio real, al alentar supuestas operaciones de “carry trade”. Las autoridades económicas, sin embargo, sostienen que el desalineamiento cambiario obedeció a la entrada de divisas al país tanto por exportaciones como por inversiones productivas.
En febrero, antes del cambio de gobierno, el Central aprobó una suba de 8,75% a 9,0%. La próxima instancia de discusión sobre la tasa de política monetaria, ya con Tolosa como presidente —y Ana Claudia de los Heros como vicepresidenta—, está programada para el 8 de abril.
El nuevo presidente del BCU también ratificó el régimen de libre flotación cambiaria, si bien la intervención en el mercado es una “herramienta que se puede usar”. “Nosotros no nos amputamos ese instrumento”.
Entrevistado el martes 25 en el programa En perspectiva, de Radiomundo, Tolosa agregó: “No hay absolutamente ningún compromiso con el tipo de cambio” nominal.
Escepticismo y cautela
Algunos analistas y empresarios se muestran entre escépticos y cautos frente a las definiciones de las nuevas autoridades.
Las perspectivas “no son mejores con el nuevo gobierno”, ya que, al asumir, el ministro de Economía dio a entender que “eventuales mejorías en la competitividad vendrían desde la micro y no desde la macro. Es decir, con reformas pro competencia, que son imprescindibles en el país de las vacas atadas, pero que no surten efecto con rapidez y en definitiva no mueven la aguja” del tipo de cambio real, escribió el economista Javier de Haedo en El País del martes 25.
Consideró “claro que razones de economía política vuelven muy difícil mejorar el tipo de cambio real desde la macro porque eso implicaría una mezcla de políticas difícil de digerir (apretar en lo fiscal y salarial para aflojar en lo monetario cambiario). Así que, salvo que se nos cruce un cisne negro (especie que por cierto no está en vías de extinción) seguiremos tan caros en dólares como estamos. Por lo menos tan caros, porque si el ‘nuevo’ BCU pretende ir más lejos con la inflación, haciendo lo mismo, obtendrá más de lo mismo”.
En esa misma línea, Facundo Márquez, empresario de la producción de caviar y vicepresidente de la Unión de Exportadores, escribió el mismo martes en la red X que “bajar la inflación será un desafío. Pero mucho más importante será lograrlo sin que implique pérdida de competitividad y por ende, afecte el crecimiento que este equipo económico tiene como objetivo central”.
Dado que las expectativas de inflación se mantienen por encima del techo del rango meta, banco Itaú espera que el “ciclo de endurecimiento” monetario continúe en abril. “Sin embargo, no podemos descartar una pausa debido a las recientes sorpresas a la baja en las lecturas de inflación y a la apreciación de la moneda”, señaló en un análisis de coyuntura presentado el miércoles 26, a periodistas.
Itaú estima que el tipo de cambio cerrará el año en $ 45,3. “La expectativa de un debilitamiento global del dólar respalda nuestra previsión”, señala el informe.