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    martes 11 de junio de 2024

    Alfie coincide con Arim y Oddone sobre gratuidad de la Udelar, pero con permanencia "razonable" para evitar "desperdicio" de fondos

    El exdirector de la OPP estuvo de acuerdo con el economista Gabriel Oddone y el rector de la Udelar, Rodrigo Arim, en que no se debe establecer una matrícula de ingreso, pero planteó matices

    Rodrigo Arim sonrió con sorpresa cuando escuchó decir a Isaac Alfie que, pese a lo que podían pensar sus colegas economistas, él estaba de acuerdo con la gratuidad de la Universidad de la República (Udelar), al menos en los primeros años.

    No obstante, y atento a la reacción del rector, el exministro de Economía y Finanzas del Partido Colorado puntualizó que la permanencia universitaria debe ser “razonablemente rápida” para evitar “desperdicio” de los recursos de la universidad y del país.

    “No sé quién te dijo que yo no estuviera de acuerdo en que no tuvieran uno o dos años de universidad. Yo estoy de acuerdo con que tengan uno o dos años de universidad y no me importa la edad en que hagan esos uno o dos años; no tiene por qué ser a los 18”, dijo Alfie, en respuesta al también economista y docente de la Udelar Gabriel Oddone. Pero enseguida agregó: “Lo que sí tiene que ser es relativamente rápido (...). No podemos hacer un año de universidad y estar cinco o seis años (cursando). La permanencia tiene que ser razonablemente rápida”.

    Oddone —a quien Alfie aludió en tono de broma como “candidato a ministro”, en referencia a que su nombre se maneja como líder del Ministerio de Economía de un gobierno del Frente Amplio encabezado por Yamandú Orsi— había argumentado en contra de establecer una matrícula universitaria. Y había deslizado que “seguramente Lito” (por Alfie) no estuviera “de acuerdo” con él.

    Fue entonces que el también exdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) de este gobierno retomó el tema y cuestionó, además de la permanencia de universitarios en la institución, la existencia de “leyes que tienen incentivos perversos”. Porque “no hay una mínima exigencia de salvar algún examen (en un tiempo) razonable… una cantidad mínima por año”, dijo. Señaló que “todo eso es un desperdicio” de fondos públicos “de toda la sociedad” y “no solo de la universidad”.

    Ambos economistas y docentes de la Udelar mantuvieron este intercambio durante un encuentro organizado en el marco del 175o aniversario de la institución para discutir sobre mecanismos de financiamiento de universidades públicas, a iniciativa de la Facultad de Artes, el jueves 23 en la sala Maggiolo. El evento contó con las exposiciones del profesor Nelson Cardoso Amaral, exvicerrector de la Universidad de Goiás, Brasil, y de la economista Gabriela Mordecki, de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la Udelar. Oddone y Alfie analizaron los distintos instrumentos de financiamiento de la Udelar y plantearon alternativas.

    Mientras Cardoso Amaral repasó datos regionales y mundiales para justificar el presupuesto de las universidades, Mordecki comparó con cifras de la OCDE la correlación del grado de desarrollo de los países y la inversión en educación superior. El presupuesto de la Udelar representaba el 0,84% del PIB en 2020 —proviniendo la mayor parte de su financiamiento del Estado— y una inversión en investigación y desarrollo inferior al 0,5% del PIB, por lo que está “a nivel del África subsahariana”, indicó la economista.

    Matrícula

    Sobre el “polémico” tema del cobro de una matrícula universitaria, Oddone reconoció que en su época de asistente académico de los rectores Jorge Brovetto y Rafael Guarga, él en principio no veía mal esa medida. “Yo no estaba esencialmente convencido de que la matrícula no fuera una solución”, admitió.

    Sin embargo, contó que ambos rectores lo convencieron de lo contrario por “razones de eficiencia económica y de equidad”. Argumentó que hay indicadores que reflejan que los ingresos de los núcleos familiares mejoran ya con al menos un año de educación universitaria de uno de sus integrantes, remarcando una correlación entre acceso al nivel superior de la educación y la mejora económica de las familias, especialmente de las más pobres.

    Gabriel Oddone. Foto: Javier Calvelo : adhocFOTOS.jpg
    Economista Gabriel Oddone

    Economista Gabriel Oddone

    Para argumentar su idea, Oddone citó una investigación de la economista Marisa Bucheli que muestra que en la distribución del ingreso bastaría que un miembro del hogar del último quintil —el más pobre— tenga un año de educación universitaria para que ese núcleo cambie a un quintil superior. “Poner un precio a la entrada, que es una matrícula, es un factor que no permite incrementar los años de educación de la población económicamente activa que finalmente contribuye a la formación de capital humano”, aseguró.

    De lo contrario, siguió, se “impide que una persona pueda generar una mejora en su renta”, aunque esté un año y medio o dos en la universidad. Así explicó que se convenció de que “en vez de cobrar a la entrada”, mejor hacerlo “a la salida” de la universidad, a través de un mecanismo como el Fondo de Solidaridad. Así y todo, planteó buscar mecanismos de financiamiento “adicionales” al presupuesto nacional.

    “Porque al final del día, la universidad gratuita lo que termina haciendo es que mucha gente que financia por ella no asiste a ella y no ve el retorno más que indirectamente por el conocimiento, y eso es algo que está ahí y no hay que perderlo de vista”, dijo.

    Por su parte, el rector destacó que el cobro de matrículas es una discusión que se está dando en el mundo, y en ese marco defendió la posición de la Udelar. “En los sistemas universitarios están comenzando a huir del pago directo de matrículas sobre los estudiantes. (Joe) Biden no lo pudo hacer porque se lo vetaron los republicanos. Pero por primera vez Estados Unidos se plantea tener algo tan obvio como dos años gratuitos de educación universitaria.”, dijo. También citó el caso de la reforma del sistema universitario del último gobierno de Michelle Bachelet en Chile, que, según dijo, provocó una mejora económica con la gratuidad para el 60% más pobre de los estudiantes chilenos.

    “Una cosa extraña”

    El rector de la Udelar comenzó planteando que el foco del tema es qué “soporte de financiación” tiene Uruguay para asegurar el acceso y permanencia en los niveles superiores de la educación. Remarcó la importancia de “contar con previsibilidad de los recursos” para cumplir objetivos de mediano y largo plazo, más allá del adicional del Fondo de Solidaridad.

    Alfie y Oddone compartieron la necesidad de una mayor sinergia entre el mundo académico y científico y el mercado empresarial privado. Alfie dijo que se trata de “meter a la innovación en el medio de la investigación”. Explicó que “la innovación genera productos que se validan en el mercado, y con eso también se autofinancian”. Y opinó que si en Uruguay se logra implementar un mecanismo parecido al de Corea del Sur, los investigadores tendrán “incentivos” para trabajar y quedarse en el país.

    Oddone completó diciendo que en una economía estable como la uruguaya hay recursos del sector privado que pueden integrar el presupuesto universitario. De allí sostuvo la necesidad de “vincular más” la investigación, la innovación y el desarrollo de tecnología “con el mundo de los negocios”.

    “Si hay algo que caracteriza a Uruguay es que esos son dos mundos que viven en paralelo: los empresarios con muy poca frecuencia contratan personas dedicadas a la innovación… Pero los investigadores están en una agenda que escapa con largo a la agenda local”, resumió. Para corregir ese “fallo”, consideró imperioso acercar esos “mundos” y puso como ejemplo el caso del Institut Pasteur, que meses atrás acordó inversiones que involucran a “empresarios privados uruguayos potentes poniendo capital” para el desarrollo de investigaciones del centro.

    “Esa es una de las razones por las que el Parlamento tiene que votar el tratado internacional de patentes”, afirmó Oddone, y agregó: “Es increíble que Uruguay sea uno de los seis países del mundo que no está adherido al sistema internacional de patentes. Porque si queremos efectivamente conectar al mundo de los negocios con el mundo del conocimiento, este es un tema crucial”. Recordó que el Frente Amplio presentó un proyecto para avanzar en la adhesión al tratado y el Parlamento votó en contra, para señalar que ahora hay un proyecto presentado por la coalición y la izquierda se opone. “Una cosa extraña”, valoró el economista, para concluir que “ahí hay un trancazo clave”.

    ¿Esto va a cambiar dramáticamente el mundo del conocimiento con el de los negocios?, planteó el economista, para responder: “No. Pero es una señal clave de que el Uruguay se quiere sumar en parte del financiamiento del conocimiento vinculado al mundo de los negocios. (Porque) no puede funcionar de manera separada e indefinida del mundo del conocimiento sin su manifestación de mercado”, pensando más allá del financiamiento público.