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    El 90% del dinero de las estafas “termina pasándose a criptoactivos como método de lavado”, advierte experto

    El especialista argentino Denis Banchero dijo que las cripto son un refugio para los criminales, aunque son “100% trazables” si se actúa “en la urgencia”, y señaló que sería “óptimo” que Uruguay cree un registro de proveedores

    “El 90% de las estafas que inician en dinero fiduciario terminan pasándose a criptoactivos como método de lavado”, dice Denis Banchero, uno de los principales investigadores de delitos con criptomonedas de Argentina y secretario de la Fiscalía de Ciberdelitos de la localidad de San Isidro, y advierte que las investigaciones criminales que realizan involucran cada vez más a criptomonedas.

    Banchero llegó a Montevideo para liderar una capacitación de tres días a fiscales, jueces y policías, organizada por el Centro de Formación de la Fiscalía con apoyo de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay. El especialista en temas de financiamiento del terrorismo y lavado de activos es consultor externo de Naciones Unidas y forma parte de un grupo de expertos en criptomonedas en la Embajada de Estados Unidos que se reúne periódicamente para intercambiar sobre las últimas tendencias en la investigación de activos digitales.

    En diálogo con Búsqueda, destacó la urgencia con la que deben actuar las fiscalías al secuestrar las billeteras digitales en allanamientos y habló de la necesidad de que Uruguay establezca un registro de proveedores de servicios activos virtuales. Banchero dijo que hoy los activos digitales son un refugio para los criminales, no porque sean imposibles de rastrear —de hecho, insiste en que son 100% trazables—, sino por la complejidad técnica para hacerlo, lo rápido que pueden esconderlos y la falta de capacitación de muchos investigadores. “Si yo no sé cómo trazar cripto, difícilmente pueda seguir esos activos y se me va a elevar un muro que me va a impedir seguir con la investigación”, dice Banchero.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

    —¿Cree que los criptoactivos son el refugio de los criminales?

    —Sí, totalmente. Es totalmente transversal a todos los delitos. Es donde ellos pueden ahora encontrar una veta para ocultar los activos y tratar de complejizar un poco más a las fuerzas del Estado en la tarea de buscar esos activos, ya sea por falta de capacitación o falta de herramientas.

    —¿Por qué ocurrió eso?

    —Por la propia complejidad para la trazabilidad y el desconocimiento de mucha gente del tema, lo que genera que, cuando un investigador se topa con que le cambiaron los pesos uruguayos por cripto, diga “esto yo no lo domino, no puedo seguir con esta investigación”.

    —Dice que las cripto son trazables, pero en general se cree que no.

    —Está buenísimo que lo sigan creyendo, porque nos beneficia a nosotros.

    —¿Qué posibilidades hay de lograr la trazabilidad de criptomonedas?

    —El sistema es 100% trazable porque, de hecho, ya de base es un libro público cuyas copias están distribuidas alrededor del mundo, que es inmutable, irreversible, y cualquiera de nosotros puede auditar con los conocimientos necesarios y con las herramientas necesarias. Después, dependemos un poco también de las atribuciones que tenga ese libro, justamente ahí dependemos de los proveedores de servicios activos virtuales. Una vez que encontramos una dirección atribuida a un proveedor de servicios activos virtuales, le pedimos a ese proveedor que nos dé la información de quién es la persona que está detrás de tal cuenta, y ahí es cuando nosotros conectamos entidades de la blockchain con el mundo real.

    —¿Es posible ir a la cuenta anterior desde donde se transfirió el dinero?

    —Sí, es todo trazable, tanto hacia adelante como hacia atrás. Puedo llegar a una cuenta en donde fueron fondos de una víctima y, a su vez, puedo ir hacia atrás siguiendo fondos de otras víctimas que llegaron a la misma cuenta. Es decir que puedo identificar nuevas víctimas, porque a diferencia del dinero fiduciario los criptoactivos tienen una trazabilidad. Después quedará en el delincuente si elige un método de ofuscación más o menos complejo que dificulte la trazabilidad, pero siempre va a estar en la capacidad del investigador el rastreo, y cuantas más herramientas tenga en su poder, más va a poder lograr.

    —¿Es posible identificar con nombre y apellido a la persona que está detrás?

    —La blockchain no tiene nombres ni apellidos. Es posible ver todo el dato público de una cuenta: cuánto recibió, en qué momento, cuánto mandó, cuánto aprobó de comisiones, pero lo que no se va a tener, a diferencia de una cuenta bancaria, es el nombre y apellido. Va a depender de las habilidades del investigador, de detectar patrones que ayuden a establecer ese nombre. Por ejemplo, al encontrar una conexión con un exchange como proveedor de servicios virtuales, como Binance, a la cual le puedo pedir información y que me diga “esta cuenta es manejada por fulanito”, ahí efectivamente voy a poder ponerle un nombre. Por eso se dice que es pseudoanónimo, porque no es anónimo completo.

    —¿Por qué son importantes el conocimiento y la formación para las investigaciones?

    —Siempre es fundamental seguir el dinero. De otra forma es muy difícil llegar a la cabeza de una organización. Además de analizar todas las cuentas que me van apareciendo en la investigación, los mails, los teléfonos y pedir información, hay que seguir el dinero para ver a dónde va. Si yo no sé cómo trazar cripto, difícilmente pueda seguir esos activos y se me va a elevar un muro que me va a impedir seguir con la investigación. En la medida que yo sepa cómo investigar con cripto, puedo definir a dónde fueron finalmente esos activos, e incluso ir un paso más allá: si yo quiero secuestrar esos criptoactivos, puedo pedir un allanamiento del juez, que es lo que hacemos en Argentina, y buscar dentro del allanamiento lo que se llama frase semilla, las claves privadas de billeteras de criptoactivos. Y con una orden del juez se puede secuestrar esos criptoactivos, con una apertura compulsiva.

    Capacitacion criptoactivos
    Capacitación para jueces, fiscales y policías sobre criptoactivos en investigaciones criminales en Montevideo.

    Capacitación para jueces, fiscales y policías sobre criptoactivos en investigaciones criminales en Montevideo.

    —¿Qué implica una “apertura compulsiva”?

    —Con los criptoactivos se requiere actuar en la urgencia, porque las claves privadas para acceder a las billeteras son puntos de acceso. No es que los criptoactivos se encuentren en la billetera, sino que están en la blockchain, y quien tenga el mismo punto de acceso (esa clave privada) puede desde cualquier punto del mundo, al enterarse del procedimiento judicial, transferir los activos hacia otro lado. Como si yo le compartiera a un amigo la clave de mi mail y le dijera: “Si me llegan a allanar, borrá este mail”. Algo parecido pueden hacer con los criptoactivos. Es simplemente insertar las claves privadas en un software y hacer la transacción. Así de simple, en dos minutos podés sustraer los activos del accionar de la Justicia.

    —Cuando hacen ese allanamiento, ¿incautan la frase semilla y con eso transfieren los criptoactivos?

    —Sí, los transferimos a una cuenta controlada por la fiscalía, y actuamos en urgencias para que el criminal o sus colaboradores no lo puedan hacer y sustraer esos fondos. Las buenas prácticas indican que se genera una billetera controlada, en este caso por la fiscalía, y se hacen las transferencias en el momento. Porque, si yo me llevase las frases, las pongo en un sobre y las dejo en la carpeta de la causa, el día de mañana pueden mover esos fondos de igual forma.

    —A Binance, por ejemplo, que sí tiene el nombre y apellido de la persona detrás de la cuenta, ¿hay posibilidad de consultarlo para saber si una persona en particular, que está siendo investigada, tiene una cuenta?

    —Sí, se puede hacer eso. En el marco de una investigación se puede mandar un oficio a Binance, y contestará o no dependiendo de la colaboración que quiera brindar. Dependiendo del caso, Binance suele colaborar. Hay exchanges que colaboran y otras que no. Por ejemplo, con OKX (otra plataforma de intercambio de criptomonedas) nos pasó que le hemos oficiado y nos dijo que lo tiene que ordenar un juez local. Ahí vos tendrías que iniciar el trámite, un tratado multilateral de colaboración mutua, en el cual el sistema judicial de Uruguay pide la colaboración, pero todo eso dura meses o años.

    —¿Ser un país adherido al Convenio de Budapest puede ayudar? Uruguay todavía no está adherido.

    —En este caso no cambia porque la colaboración termina siendo voluntaria de las empresas. Hay un segundo protocolo que está en marcha, pero todavía no fue adoptado por todos los Estados, en el cual se prevé la colaboración asimétrica. Por ejemplo, un juez de Argentina le pide a una empresa de España y la empresa le tendría que contestar directamente al juez de Argentina.

    —¿Qué debería hacer Uruguay para avanzar en investigaciones sobre el uso de criptoactivos por parte de criminales?

    —Lo óptimo sería establecer un registro de proveedores de servicios de activos virtuales y que se registren, y mucho más óptimo sería que haya una licencia que les permita o no operar en el país. Nosotros, por ejemplo, tenemos un registro, que está a cargo de la Comisión Nacional de Valores por la nueva modificación de la Ley de Lavado de Activos, en el cual ya tenemos alrededor de 140 proveedores de servicios activos virtuales registrados. En el mundo hay más de 800, así que todavía son muy pocos los registrados. Tuvimos un caso de HTX, que operaban en Argentina, pero no contestaban los requerimientos judiciales y no estaban inscriptos en el registro, y a pedido del juez se les terminó bloqueando el acceso a nivel nacional. Nos terminaron contestando y la respuesta que recibimos fue una respuesta de una persona que no tenía nombre, no tenía la dirección donde vivía, solo tenía un teléfono de Camboya y un correo electrónico cifrado de Proton Mail.

    —¿Tuvieron casos de éxito en Argentina?

    —Sí, en cuanto a investigaciones hubo varias organizaciones que pudimos desmantelar y tuvimos el primer secuestro de cripto en un allanamiento de criptoactivos en junio de 2023. Después tuvimos secuestros habituales. El más grande de Argentina, que fue de alrededor de 670.000 dólares, fue en la casa de un trader que había recibido dinero proveniente de una estafa y nos encontramos con 53 wallets, 53 papeles con frases semillas. Yo en ese momento estuve siete u ocho horas reconstruyéndolas y haciendo las transferencias. Fue un trabajo bastante arduo. Hoy en día el dinero está secuestrado en la fiscalía y se va a devolver a la víctima en concepto de reparación del daño, porque era una estafa.

    —¿Los traders son utilizados como vínculo?

    —Sí, los utilizan como medio para ofuscar y para obtener las ganancias de la actividad ilícita que realicen. Porque, una vez que lograron ocultar el dinero en criptoactivos del Estado, necesitan de quien les provea liquidez. Entonces, los traders terminan siendo receptores de esos criptoactivos que provienen de actividades ilícitas y terminan proveyendo de liquidez, en este caso dinero en efectivo, a los delincuentes. El tema está en determinar si el trader tiene conocimiento o no del origen ilícito de esos fondos. Algunos factores determinantes para saberlo pueden ser la comisión que le cobró y si se encuentran conversaciones del delincuente con el trader que delaten que tenía conocimiento de la ilicitud del origen de los fondos.

    —¿Los bancos deberían ser los primeros en identificar sospechas de actividades ilícitas vinculadas con criptoactivos? Tienen las cuentas que les hacen las transferencias a esas billeteras.

    —Los bancos son sujetos obligados y tendrían que reportar operaciones sospechosas, pero no necesariamente las identifican. Porque puedo ir a una cueva financiera y llevarle dinero en efectivo, 10.000 dólares, y me pueden dar criptoactivos, y yo después con eso puedo comprar un cargamento de droga. Después, esos dólares el trader capaz los va a usar para comprar otros criptoactivos, y ahí empieza a circular. Lo que diferencia a los criptoactivos del dinero fiduciario es la trazabilidad, porque es perfectamente trazable. Los datos después se cargan en una base de datos, y hay herramientas, como por ejemplo son Chainalysis o TRM Labs, que son las más utilizadas en el mercado, que tienen grandes bases de datos con atribuciones de billeteras de riesgo, que son billeteras utilizadas para el financiamiento del terrorismo, para material sexual de abuso infantil y para distintas actividades ilícitas. Además, los proveedores de servicios de cripto virtuales, que son sujetos obligados según la jurisdicción, tienen que seguir las reglas del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) y hacer una diligencia debida y verificar de dónde provienen esos fondos, y si provienen de actividades ilícitas, lo tienen que reportar.

    —En Uruguay las estafas aumentaron un 2.000% en 10 años, según las cifras del Área de Estadística y Criminología Aplicada del Ministerio del Interior. Recién decía que es de los delitos en los que más aparecen los criptoactivos. ¿Cómo debería prepararse el Estado?

    —Hoy en día, el 90% de las estafas que inician en dinero fiduciario terminan pasándose a criptoactivos como método de lavado. La capacitación es fundamental porque la mayoría del dinero (obtenido a través de estafas o de otras actividades ilegales) se termina transformando en cripto para complejizar la maniobra. Es fundamental que los investigadores estén capacitados sobre investigación de fuentes abiertas y cómo afrontar una investigación digital, porque hoy en día el 90% de los datos que tenemos en una investigación son digitales: teléfonos celulares, correos electrónicos, dominios de páginas web. También sobre cómo preservar la evidencia digital, para que el día de mañana no la tiren abajo en un juicio, y obviamente cómo trazar criptoactivos en investigaciones que tienen componentes financieros, justamente para llegar a identificar quién está detrás de la maniobra, y si se pueden recuperar esos activos, mucho mejor. Sobre todo, en el caso de las organizaciones criminales, si no se les secuestran los activos, difícilmente se pueda detener la actividad de la organización, más allá de que sus responsables sean encarcelados. En el caso de los criptoactivos, hoy en día es muy difícil encontrar dinero físico cuando uno va a allanar. Entonces, quitar el velo y encontrar los criptoactivos es un desafío, pero es posible.