El hermanamiento termina ahí. El presidente Raúl Rodríguez, al frente de la lista 1935, confía en una “reciente encuesta” que le da la adhesión “del 60% y creciendo” de los aproximadamente 3.000 médicos capitalizadores habilitados a votar, lo que le supondría un tercer período de gestión; el último, asegura. Más cauto, Domingo Beltramelli, de la lista 1, dice tener un “optimismo medido” porque la verdad “se sabrá el 17 a eso de las 11 de la noche”.
El MSP, que decidió la intervención del Casmu el 29 de julio de 2024, en la anterior administración, renovado tras el cambio de gobierno, declaró confidencial el último informe de los actuales interventores, elevado el 30 de junio pasado. Esto último fue cuestionado públicamente por el vicepresidente del SMU, Rodrigo Perna.
Fue en el seno de la agrupación del propio Perna, Juntos, la segunda con más peso dentro del SMU, donde las elecciones del Casmu causaron mayor impacto, con opiniones contrapuestas dentro de uno de sus componentes con más peso y tradición, la histórica Unión Gremial Médica (UGM), la que entre 2007 y 2009 logró quebrar la hegemonía de Fosalba dentro del gremio médico.
Varios actores políticos y de la salud han señalado que el gobierno del Frente Amplio ha tenido una postura más benevolente con el Casmu que el anterior, lo que se ha reflejado en leyes votadas en el Parlamento y en el mantenimiento de las autoridades del prestador. El propio Rodríguez lo confirma: “Al menos ahora hay un diálogo franco con el ministerio. Antes eso no existía. Antes los informes eran filtrados a la prensa”, desliza. Al mismo tiempo, resalta que él “jamás” pidió a la cartera que el último documento de los intervntores fuera declarado confidencial.
Según documentos de los servicios jurídicos del MSP a los que accedió Búsqueda, dada la “naturaleza estratégica, financiera y sensible” de la información sobre la situación del Casmu, esta confidencialidad “se mantendrá hasta que su divulgación no pueda afectar la estabilidad económica y financiera de la institución, las negociaciones en curso, los derechos de terceros o el cumplimiento de los fines de la intervención dispuesta por esta secretaría de Estado”.
Esto no cayó bien en la oposición a Rodríguez, que entiende que los 3.000 médicos capitalizadores que pueden votar el 17 lo harán sin un conocimiento cabal del estado de la mutualista. “No disponer de esa información genera una competencia desigual en favor del oficialismo”, afirma a Búsqueda Álvaro Niggemeyer, presidente del Colegio Médico del Uruguay. “Y eso pone en duda la transparencia del MSP”, agrega.
Niggemeyer fue el líder de la oposición en el Casmu hasta enero de 2024, cuando fue despedido como médico y capitalizador tras protagonizar duros enfrentamientos con la mayoría del directorio encabezado por Rodríguez.
El MSP no es el único organismo externo con un rol en esta coyuntura. Si bien el Casmu y el SMU no están ligados desde 2009, la gremial médica presidida desde 2023 por José Minarrieta, de Fosalba, balconea especialmente estas elecciones, mucho más que las de cualquier otra mutualista. Desde el prestador se había dicho meses atrás que el SMU, que aprobó la intervención del gobierno de julio de 2024, buscaba desplazar a sus autoridades electas. Según Rodríguez, en la actualidad la relación entre ambas instituciones es “buena”.
En Juntos estas elecciones fueron particularmente movilizadoras. Si bien Perna, consultado por Búsqueda, subrayó que su agrupación “apoya expresamente” a dos de sus afiliados en la lista 1, no todos los integrantes de la UGM (hoy parte de Juntos) están de acuerdo con esa postura. Médicos de mucha trayectoria como Eduardo Ferreira, jefe de cirugía vascular del Maciel y expresidente del SMU, y Edelmiro Chelle también fueron parte de ese colectivo. Hay una explicación histórica que sustenta eso: la UGM estaba al frente del SMU y el Casmu cuando ambos se separaron jurídicamente.
En ese entonces, Gerardo Eguren —exdirector del Maciel durante la pasada administración— presidía la mutualista y Rodríguez era tesorero. Ambos eran parte de la UGM. Reflejo del tironeo electoral actual, a Eguren —un referente de esa agrupación— lo quisieron convocar tanto de la lista 1 como de la 1935. Él no quiso adherir a ninguna.
El poder
El oficialismo del Casmu, otrora representado en Médicos Unidos, ahora se llama Casmu Primero. A Rodríguez lo acompaña su círculo más cercano: la vicepresidenta Andrea Zumar, el secretario general Juan José Areosa y el hasta principios de agosto gerente general Marcelo Girard. Este último fue sustituido en su cargo por Raquel Pannone, exmédica personal de José Mujica, una semana después de que el MSP renovara por un año más la intervención en una “segunda etapa” centrada en “medidas concretas de gestión”. Distintos observadores interpretaron esto como una imposición de la cartera.
Rodríguez, en cambio, dice que esto no alteró “en nada” la configuración electoral y que Girard “sigue teniendo todo el apoyo” del grupo.
Quien preside el Casmu desde 2019 se jacta del respaldo conseguido más allá de Médicos Unidos para esta instancia del 17. “Vino gente desde la izquierda, también de la vieja UGM (más identificada con los partidos tradicionales). Entre otros, se sumaron Marcelo Avellanal (primer director del Hospital del Cerro), que fue veedor del Casmu cuando este se separó del SMU en 2009, y Ferreira, jefe de cirugía vascular del Maciel, expresidente del Sindicato Médico. Ninguno de ellos era de Médicos Unidos”.
Contra la intervención y la grave situación financiera que la propició, Rodríguez contrapone las obras realizadas en estos años, la labor de investigación, las unidades docentes asistenciales, los servicios especializados, la sala híbrida y la labor formativa de especialistas. También destaca su labor en disminuir el patrimonio negativo (el Casmu como mutualista nació en 2009 con un patrimonio negativo de US$ 100 millones, hoy reducido a US$ 45 millones) y cuestiona a la oposición por no realizar ningún acuerdo: “Ni lista única, ni un programa de unidad ni nada”.
Rodríguez también tiene sus dardos para Perna, quizá su más enconado opositor en el SMU: “Él está enojado con nosotros porque quiso que acá le diéramos un grado 3 sin concursar”.
La contra
La oposición, El Casmu que Queremos, tiene en sus eslóganes toda una declaración de intenciones: “Volvamos a tener un Casmu normal” y “Por un Casmu transparente” son dos de ellos. Si bien Beltramelli desestima que entre esta agrupación y Fosalba haya una relación formal, en el colectivo médico son vistos, como lo es Fosalba en el SMU, como la izquierda del tercer prestador privado de salud en cantidad de afiliados. Sin embargo, un arreglo con Juntos —en la otra punta del espectro ideológico, podría decirse— hace que dos adherentes a estos últimos, Luis Miguel Gómez y Eugenia Pedreira, integren la lista de candidatos al Consejo Directivo.
Según pudo saber Búsqueda, originalmente iba a presentarse una tercera lista a las elecciones del Casmu, más identificada a Juntos. Sin embargo, se gestionó —y se logró— una alianza electoral entre ambas facciones supuestamente antagónicas sostenida sobre todo por la oposición a un nuevo período de Rodríguez.
La alianza opositora propone “una reestructura importante con una gestión gerencial que no dependa del Consejo Directivo de la institución”, señala Beltramelli. La idea es que los cuadros gerenciales sean “técnicos que conozcan bien el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS)” y no “como pasa actualmente, que Rodríguez es presidente, gerente general, contador y director técnico a la vez”. En paralelo, se busca que el Casmu vuelva a ser “una institución reconocida por la calidad de asistencia”, con “el énfasis puesto en el primer nivel de atención”. A su criterio eso se perdió, lo que es “raro”, ya que “Rodríguez (médico de familia) proviene de ese sector”.
De cualquier forma, su principal plataforma de campaña pasa por mostrarse en las antípodas del presidente. “Cuando Rodríguez asumió en setiembre de 2019 teníamos 193.000 socios. Prometió 20.000 socios nuevos; en vez de eso, perdimos 17.000. La situación financiera es muy grave, no hay un flujo de caja predecible por seis meses ni presupuesto hace seis años. Tenemos la ‘suerte’ de estar intervenidos; si no, ni existiríamos. Ahora el gobierno le sustituyó dos puestos claves (en la gerencia general y la dirección técnica) y él cuidó su sillón”, subrayó Beltramelli.
En El Casmu que Queremos, además de señalar que de seguir la senda actual será “inevitable” que se pida un nuevo fideicomiso antes de fin de año para afrontar los gastos (Rodríguez, por su lado, dice que la Administración de los Servicios de Salud del Estado le adeuda a la mutualista $ 550 millones), también apuntan al “miedo” y las “presiones” que el actual presidente ejerce en la institución. “Las persecusiones laborales son muy significativas”, subraya Beltramelli. Y agrega: “En el 1727 (el servicio de emergencia) hay una rotación de 90 cupos y entre titulares y suplentes habrá 700 médicos. Los lugares los dan con condicionamiento (de apoyo) y hay miedo de hablar. Nunca existió tal terrorismo en el Casmu. Y capaz que un médico con 30 años y dos hijos se calla. Lo mismo pasa con los funcionarios”.