El embajador alemán Eugen Wollfarth terminará su trabajo en Uruguay con una asignatura pendiente. Su país considera que el águila del acorazado Graf Spee le pertenece y sería ideal que fuera exhibida en un museo en Alemania.
Eugen Wollfarth dice que el objeto no debe caer en "las manos equivocadas" y sería ideal que fuera exhibida en un museo en Alemania
El embajador alemán Eugen Wollfarth terminará su trabajo en Uruguay con una asignatura pendiente. Su país considera que el águila del acorazado Graf Spee le pertenece y sería ideal que fuera exhibida en un museo en Alemania.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl águila, por decisión judicial y también resolución del gobierno, permanece en Uruguay. No está claro si alguna vez será expuesta al público. Wollfarth dijo a Búsqueda que “hay un entendimiento” con las máximas autoridades locales en que “no se debe convertir en objeto de culto”.
El presidente Luis Lacalle Pou desistió de su idea de fundir el águila para crear otro objeto. Después de anunciar que el escultor Pablo Atchugarry utilizaría el hierro para crear una paloma que simbolizara la paz, los cuestionamientos se fueron sumando y el mandatario dio marcha atrás.
“Fue uno de los momentos en los que yo, como alemán, estuve orgulloso de los uruguayos”, dijo el embajador.
Wollfarth destacó en entrevista con Búsqueda las buenas relaciones entre los dos países.
—Se va desde el Uruguay sin poder llevarse el águila de Graf Spee…
—No cabe en mi maleta. (Ríe)
—No han logrado resolver la diferencia entre Alemania y Uruguay sobre la propiedad y el destino del objeto.
—Hay un entendimiento, yo hablé con muchos altos representantes acá en el país, y desde el más alto nivel hay unanimidad en que no se debe convertir en un objeto oculto. Debo destacar una vez más que nuestra interpretación del derecho internacional es que el águila es propiedad alemana. Si se logra crear una manera de que sea accesible al público sin que sea un objeto posible de culto, permitiendo una mirada crítica y que dé a conocer el crimen que estuvo detrás, con la svástica, por ejemplo, eso es algo que sería aceptable. Pero repito, la solución ideal sería dar eso a Alemania, donde tenemos museos con objetos de esta característica crítica y que están a la vista. Que no se repita esta historia de masacrar millones de humanos, y masacrar en dos formas: uno era el Holocausto, el otro eran las víctimas de la guerra.
—No cree que haya que destruirla tampoco…
—Veremos qué trae el futuro, pero por el momento las cosas están bien porque no se vendió. No cayó en manos equivocadas.
—No se vendió y tampoco se destruyó o fundió, como planteó el presidente Luis Lacalle Pou.
—Eso fue parte de una discusión interna. Y fue uno de los momentos en los que yo, como alemán, estuve orgulloso de los uruguayos.