El cuidado del agua, el desarrollo del hidrógeno verde, la valorización de los residuos y la certificación de la sustentabilidad ambiental serán algunos de los principales desafíos ambientales que deberá enfrentar el país en los próximos años, y son, por tanto, algunos de los temas que deberá priorizar el nuevo gobierno nacional electo. Así lo consideró el subsecretario del Ministerio de Ambiente, Gerardo Amarilla, quien, a dos meses de culminar el actual período, reflexionó sobre los logros y fracasos alcanzados de la primera gestión del Ministerio de Ambiente desde su creación en 2020.
Pese al cambio de gobierno, Amarilla no cree que exista un riesgo de interrupción en las principales líneas de trabajo de la cartera. Según dijo, “casi todo lo que se ha hecho ha sido con la anuencia, el apoyo y el compromiso de los técnicos del ministerio” y cree que eso va “a generar una continuidad en muchos temas”.
La consolidación del Ministerio es para el subsecretario uno de los principales logros del período. Consideró “un cambio sustancial y un avance fundamental” pasar de tener una dirección nacional que se encargaba de todos los temas ambientales (el control ambiental, las denuncias, las áreas protegidas, la fauna) a tener un ministerio. Además de una mayor jerarquía, el cambio dio posibilidad de tener presencia en el Consejo de Ministros.
El crecimiento paulatino del Ministerio de Ambiente tuvo un reflejo en los recursos que se le destinan. Mientras en el primer año de gestión el presupuesto anual era de US$ 15 millones, este año la secretaría de Estado casi pasó a disponer de US$ 25 millones.
La demanda de la población también aumentó, ya que la cantidad de denuncias crecieron en dicho período, y hoy el ministerio inicia cerca de 1.000 expedientes nuevos cada año.
“Los temas ambientales están cada vez más en la agenda pública. La sensibilidad ambiental ha crecido en el país y en el mundo. El cambio climático, por ejemplo, ya no se vincula solamente a temas internacionales, sino que ahora tiene una presencia permanente y se relaciona con temas domésticos, como sequías o inundaciones”, explicó Amarilla.
Políticas de agua entre los pendientes de la gestión
Consultado acerca de los aspectos que no lograron desarrollarse completamente, el subsecretario reconoció que la valorización de residuos fue uno de los temas que “quedó en el tintero”, pese a ser uno de los fundamentos principales para la creación del ministerio. Según dijo, les hubiera gustado concretar algún proyecto que transformara la basura en recursos —al convertirse, por ejemplo, en energía—, que le diera valor económico y que desarrollara empleo.
“Hay avances en el plástico PET (tipo de plástico muy usado en envases y textiles), donde duplicamos la recuperación en cinco años y eso generó que una empresa invirtiera e hiciera todo el proceso industrial de reciclaje en Uruguay”, celebró el jerarca. También destacó avances en materia de residuos electro-electrónicos (con la aprobación de un reglamento de gestión), en la disposición de neumáticos y en los residuos de la construcción.
Como contracara, reconoció que persiste un grave problema con los residuos domiciliarios, algo que atribuyó a que “aún falta lograr la ecuación económica para que haya una mayor recuperación”. Esto responde, agregó, a que a Uruguay “le falta volumen”, lo que limita la llegada de grandes inversiones en este tema.
“En Montevideo se planteó una iniciativa privada que se estudió bastante, pero la diferencia de criterios entre el gobierno nacional y el departamental no ayudó a que se concretara. Allí hay que seguir intentando, buscar un modelo de escala media en algún departamento que funcione y que dé la pauta de que se puede generar ahorro para las intendencias, además de beneficios ambientales, económicos y sociales”, comentó.
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Mauricio Zina/ adhocFOTOS
El abastecimiento del agua potable es otro de los temas que deberán resolverse en el próximo período, opinó. Con Arazatí arriba de la mesa, las nuevas autoridades deberán tomar una decisión respecto a la puesta en marcha del proyecto, que ya cuenta con la autorización ambiental del ministerio desde el pasado 6 de diciembre.
“Es un tema que no tiene mayormente componentes ambientales, porque cuando se habla del agua salada o de las floraciones algales, no son impactos ambientales del proyecto, sino impactos del ambiente que están en el entorno y que podrían desfavorecer al proyecto”, señaló. Así, se refirió a las críticas que recibió la construcción de una laguna o pólder para la reserva de agua bruta.
También en relación con el agua, uno de los mayores retos será “mejorar el conocimiento” sobre las aguas subterráneas y su uso “como recurso de reserva a las precipitaciones”. Esto se debe, explicó, a que si bien la crisis hídrica fue uno de los mayores desafíos que debió sortear la actual administración, se trata de un escenario que “llegó para quedarse” y, por tanto, el nuevo gobierno deberá impulsar una estrategia de gestión de agua subterránea para el país, tanto para consumo como para la producción.
En la misma línea, señaló que las nuevas autoridades deberán continuar con la universalización del saneamiento a través de más de 60 obras que prevén comenzar en 2025. Y al mismo tiempo, tendrán que “mejorar” la relación de la producción con el cuidado de las cuencas.
“Sueño con que todos los arroyos viveros del país sean parques lineales, con mucha vegetación que mejoren notoriamente la calidad de agua”, afirmó.
En cuanto a la actividad productiva agrícola y ganadera, opinó que es importante que el país comience a habituarse a los procesos de certificación de la sustentabilidad ambiental, no solamente para cuidar mejor los recursos naturales, sino también para valorizar la producción nacional. En ese sentido, Uruguay ya ha dado pasos en relación con la medición de la huella ambiental de la ganadería y actualmente se prepara para lanzar antes de fin de año el sello ambiental vinculado a la certificación de la producción del arroz uruguayo en el sitio Ramsar Bañados del Este, de manera que el grano sea producido en una zona de humedales preservando la biodiversidad, dijo Amarilla.
El control del hidrógeno verde y los problemas costeros
Con proyectos que ya empezaron a avanzar, Amarilla entiende que el hidrógeno verde será otro de los grandes temas a abordar en los próximos años, sobre todo en torno a “la gestión ambiental y el contralor” de las iniciativas. En ese sentido, el jerarca se refirió a la negativa del Poder Ejecutivo a que Ancap hiciera uso de su derecho a participar en el proyecto de hidrógeno verde de HIF Global y opinó que “en principio es mejor que el Estado no participe en las cosas que pueden hacer los privados”.
“Es una decisión económica”, agregó.
Por último, mencionó la recuperación de costas como uno de los aspectos que “se vendrán con mayor fuerza” en los años venideros, ya que desde el ministerio han notado “problemas graves” en ciudades costeras y oceánicas. “Hay muchos lugares en el río Uruguay que tienen problemas serios en las playas, porque la dinámica de las aguas en las costas ha cambiado bastante y será necesario realizar intervenciones que, entre otras cosas, son muy costosas”, cerró.