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Armando Castaingdebat, ministro de Defensa, puso el foco en los suicidios desde que asumió el cargo a inicios de año
Mauricio Zina/adhocFOTOS
Solo en Montevideo, un total de 765 uniformados pensaron quitarse la vida en los últimos cinco años. En lo que va de este año, hasta agosto, intentaron autoeliminarse 135 militares, de acuerdo a datos proporcionados por la Dirección Nacional de Sanidad.
Los miembros de las FF.AA. que residen en el interior del país reciben atención en la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), por lo que los registros del Hospital Militar no reflejan la totalidad de los casos. Esto produce un “subregistro” dada la dispersión de los datos, explicaron desde la entidad.
Si bien la Dirección Nacional de Sanidad cuenta con un equipo de psicólogos y multidisciplinario, este servicio no es suficiente para dar respuesta al problema, reconoció Castaingdebat al Parlamento en abril.
“Muchas veces se hace la detección, pero es difícil el acompañamiento, y nosotros tenemos el problema agregado de que manejan armas”, señaló el ministro, y planteó a los parlamentarios “buscar una línea de trabajo” entre los poderes Ejecutivo y Legislativo “para encarar este tema”.
El suicidio entre los militares, ideación y casos fallidos
El ministro de Defensa destacó que este problema no es exclusivo del Ejército, sino que afecta también a la Armada y la Fuerza Aérea y a la sociedad en su conjunto.
La Organización Mundial de la Salud define la conducta suicida como “toda acción producida con el propósito explícito o implícito de quitarse la vida, incluyendo también cualquier intención, ideación o pensamiento que pudiere finalizar en dicha acción, aun cuando no hubiere ninguna expresión manifiesta”.
En 2023 hubo 763 muertes por suicidio en Uruguay, que tiene una de las tasas más altas del mundo (21,3 cada 100.000 habitantes). La tendencia muestra que afecta más a hombres que a mujeres y en las franjas etarias de más 75 años de edad y en jóvenes de 25 a 29 años. El 49% de los efectivos militares se encuentran en esta última franja etaria.
El reporte estadístico de egresos del Hospital Militar atendidos por esta razón totaliza 765 casos. En el documento, al que accedió Búsqueda, se destacan las ideas de muerte (409 casos) seguidas por el intento de autoeliminación mediante el uso de psicofármacos y drogas (298), ahorcamientos (29), uso de objetos cortantes (9), consumo de alcohol (7), vapores, gases y productos químicos (3), además de disparos de arma de fuego (3), entre otros siete casos sin identificación.
Según el informe oficial, que evita referirse a intentos de suicidio, 2023 fue el año con más casos registrados de internaciones por ideación o intentos de autoeliminación en las Fuerzas Armadas, con un total de 211 casos, seguido por 2022 con 143 y bajando sensiblemente en los años de pandemia (84 en 2020 y 83 en 2021), tras más de un centenar en 2019 (109).
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El Hospital Militar inauguró durante este período de gobierno una sala de internación en su Departamento de Salud Mental
Mauricio Zina/adhocFOTOS
En lo que va de 2024, hasta agosto incluido, se llevan contabilizados 135 casos de ingresos por ideas o intentos de suicidios de militares: 93 ideas de muerte, 31 usaron psicofármacos o drogas para tal fin —que es el método más elegido entre los uniformados para quitarse la vida—, seis intentaron ahorcarse, tres ingirieron alcohol y otros dos casos sin especificaciones. Este año ningún militar intentó matarse con arma de fuego.
De acuerdo con los estudios del Ministerio de Defensa, la mayoría de los casos se producen en momentos en que el soldado se encuentra solo durante largo tiempo.
Atento a esta realidad, el Servicio Sanitario del Ejército elaboró recientemente una Guía de promoción de salud mental para la prevención y detección de factores de riesgo de la conducta suicida dentro del Ejército Nacional, que difundió entre el personal militar.
El 24 de julio tuvo lugar en el Batallón Treinta y Tres Orientales de Infantería Mecanizado No 10 un taller de concientización del suicidio. La actividad estuvo a cargo de Manuela Fleitas, psicóloga de la unidad. Allí se abordaron temas como prevención del suicidio y se proporcionaron estadísticas relevantes, como que en el mundo ocurre una muerte por suicidio cada 40 segundos, con 20 millones de intentos al año.
La profesional también destacó la preocupante posición de Uruguay en estos datos. Contó que esta temática es especialmente relevante en el Ejército por la demografía de su población (hombres jóvenes) y el acceso a armas de fuego. Un día después se desarrolló la charla Hablemos de suicidio: mitos y una realidad que no es virtual en el anfiteatro Casa Viera de la Escuela de Sanidad de las Fuerzas Armadas.
El tema es complejo. Los motivos que llevan a los uniformados a quitarse la vida van desde el régimen de encierro y las reglas de obediencia, hasta sus condiciones de vida (4.000 efectivos habitan viviendas precarias) y cómo algunos regresan de las misiones de paz o de custodia perimetral de cárceles o de frontera, explicó a Búsqueda el coronel retirado Rivera Elgue, exsubsecretario de Defensa por Cabildo Abierto, ahora abocado a tareas de campaña electoral.
No obstante, Elgue sostuvo que se trata de personas que enfrentan las mimas dificultades que el resto de la población, aunque en un contexto de acceso a armas. Según dijo, los casos de suicidios en misiones de paz son mínimos, lo que a su juicio demuestra que no es "el ambiente militar" lo que explica el fenómeno. "Habría que estudiarlo en profundidad, pero la mayoría de los jóvenes (militares) provienen de contextos complejos, por lo que esas condiciones precarias no son nuevas" para ellos, indicó.
“Efecto contagio” entre los militares, según Manini Ríos
En una entrevista publicada por la revista Galería de Búsqueda en su última edición, el hoy senador y candidato presidencial por Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, fue consultado sobre cómo se procesan estas pérdidas, que él vivió al frente de las Fuerzas Armadas —y también en el ámbito familiar— en calidad de ex comandante en jefe del Ejército.
“Uno tiende al principio a no hablar de eso, ¿no? A tratar de no meter el dedo en llaga, porque siempre vienen las culpas, el ‘por qué no habré escuchado o no habré visto la señal’. ‘¿Por qué no estuve con él el día antes?’. Todas esas cosas que surgen naturalmente”, comenzó explicando Manini, quien calificó el suicidio como algo “muy lamentable” y lo adjudicó a una patología.
“En definitiva, es fruto de una enfermedad también, una depresión. Será de orden psicológico, de orden mental, pero es parte también de las enfermedades que se llevan la vida de la gente”, afirmó, y agregó que “hoy es un tema que se ha ido agravando en el país”.
Manini contó que al registrarse un suceso de este tipo dentro de la corporación uniformada suele darse una suerte de “efecto contagio”. “En la vida militar muchas veces cuando había un suicidio seguro que a las pocas horas o días había otro y después otro… Es como contagioso, aunque parezca poco científico decirlo, pero se genera como un efecto contagio”, explicó este militar en ejercicio durante 46 años que llegó al grado más alto del Ejército.
“Se trata de aislar el tema, de no hablar mucho del tema para que no se den secuencias así. Digo en el caso de esos colectivos (como el militar) donde hay mucha gente; no en el caso de una familia”, indicó desde la experiencia de haber perdido a su padre y a varios familiares por este motivo.
Para Manini, “lo primero es hablar” del tema. “Hoy por hoy la mitad de la gente no habla de sus problemas con nadie, y de los que hablan la mitad lo hacen con alguna amistad pero no lo hablan en familia”, dijo. “Son temas que hay que naturalizarlos y hablarlos”, insistió. “Hablarlos para tratar de darle un cable o una ayuda a aquel que la está pidiendo pero que de alguna forma no puede o no se anima a decirlo. Estar más alertas”.