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La UE aprueba un nuevo paquete de sanciones a Rusia y busca sellar un “préstamo de reparaciones” para Ucrania
La Unión Europea aprobó su 19º paquete de sanciones contra Rusia, que incluye un veto al gas natural licuado, en vísperas de una cumbre con Zelenski en Bruselas centrada en un préstamo de reparaciones de 140.000 millones de euros y en cómo usar los activos rusos congelados
El presidente ruso, Vladímir Putin, preside una reunión con miembros del gobierno ruso en Moscú
En la antesala de una nueva cumbre con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, los líderes de la Unión Europea adoptaron este jueves su 19º paquete de sanciones contra Rusia, que incluye por primera vez una prohibición a las importaciones de gas natural licuado (GNL) procedente de Moscú.
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El anuncio llega en un momento clave: la UE busca consolidar un fondo de 140.000 millones de euros para financiar a Ucrania a partir de los activos rusos congelados desde el inicio de la invasión, una medida que divide a los Veintisiete y enfrenta resistencias encabezadas por Bélgica.
El veto al gas ruso, que se implementará de forma gradual —los contratos de corto plazo vencerán en seis meses y los de largo plazo a partir del 1 de enero de 2027—, marca un paso simbólico y económico de peso en la estrategia europea para reducir la dependencia energética de Rusia. Además, el nuevo paquete limita los movimientos de diplomáticos rusos dentro del bloque, ampliando la presión política sobre el Kremlin.
Tensión por el uso de los activos rusos congelados
La cumbre, que se desarrolla en Bruselas, tiene como eje el debate sobre cómo emplear los rendimientos financieros de los activos del banco central ruso congelados en territorio europeo, estimados en miles de millones de euros.
La Comisión Europea propuso canalizar esos fondos hacia un “préstamo de reparaciones” de 140.000 millones que permitiría sostener la economía y el esfuerzo bélico ucraniano durante los próximos dos años.
Sin embargo, Bélgica amenazó con vetar la decisión. El primer ministro Bart De Wever advirtió que su país no apoyará el uso de esos recursos si no se cumplen tres condiciones: mutualizar completamente el riesgo entre los Estados miembros, garantizar que cualquier eventual devolución futura se reparta de manera equitativa, y actuar coordinadamente con otros países que también albergan fondos rusos.
“Incluso durante la Segunda Guerra Mundial los activos inmovilizados nunca se tocaron”, señaló De Wever, calificando la propuesta como un “paso muy importante” pero advirtiendo sobre potenciales reclamaciones “de decenas o cientos de miles de millones de euros” por parte de Moscú.
La posición de Zelenski y las necesidades de Kiev
Desde Bruselas, Zelenski celebró las nuevas sanciones energéticas, a las que calificó de “cruciales”, y pidió aumentar la presión sobre Rusia.
Reiteró que un alto el fuego “es viable”, pero rechazó cualquier cesión territorial y subrayó que Kiev necesita autonomía total para decidir cómo utilizar los fondos europeos.
Zelenski también buscará garantizar que la ayuda se libere antes de fin de año, mientras su gobierno enfrenta un frente militar estancado y crecientes tensiones internas por el esfuerzo de guerra prolongado.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, aseguró que los países de la UE están preparados para cubrir las necesidades financieras de Ucrania en 2026 y 2027.
“Hoy tomaremos la decisión política para garantizar las necesidades financieras de Ucrania”, declaró, aunque reconoció que aún falta acordar “los aspectos técnicos” con la Comisión Europea.
Una Europa dividida sobre cómo financiar la guerra
En el Consejo Europeo, los gobiernos mantienen diferencias sobre el destino de los fondos. Algunos países, especialmente del este, reclaman que todo el préstamo se destine a gasto militar, privilegiando la compra de armamento europeo. Otros defienden un uso más flexible que permita a Kiev adquirir armas estadounidenses o cubrir parte de su presupuesto civil, afectado por la caída de ingresos fiscales y el costo del conflicto.
El debate se enmarca en un replanteo más amplio del apoyo occidental a Ucrania, luego del regreso de Donald Trump a la política activa y su decisión de posponer un encuentro previsto con Vladimir Putin en Budapest, al tiempo que impuso sanciones propias contra empresas energéticas rusas.
La UE busca así blindar su respaldo a Kiev ante los vaivenes políticos en Washington y las presiones internas por el impacto económico de la guerra.
El contexto de la cumbre
Tras la reunión en Bruselas, Zelenski viajará a Londres, donde el viernes participará en un encuentro de la “Coalición de voluntarios”, que agrupa a los países que proveen armamento y asistencia militar a Ucrania.
El presidente ucraniano pretende regresar a Kiev con un compromiso europeo claro sobre la financiación de los próximos años, un elemento que considera indispensable para mantener la resistencia frente a Rusia y preservar la estabilidad política interna.
Mientras tanto, el Kremlin respondió calificando las nuevas sanciones como un “acto hostil e ilegal” y advirtió que tomará “medidas recíprocas”. Los analistas prevén que Moscú aumente su presión energética y diplomática sobre los países del bloque más dependientes del gas ruso, en especial Hungría y Eslovaquia, que finalmente levantó su veto al paquete tras obtener garantías adicionales de la Comisión.