“Nunca he comprado arroz porque mis simpatizantes me donan tanto que prácticamente puedo venderlo”, dijo a mediados de mayo quien fuera el ministro de Agricultura de Japón, Taku Eto.
En el país asiático, los precios del arroz se duplicaron en apenas un año por el clima, las malas previsiones en las cosechas y una falsa alarma del Gobierno. Responder a esta situación es una prioridad absoluta para los legisladores de cara a las elecciones parlamentarias del próximo 20 de julio
“Nunca he comprado arroz porque mis simpatizantes me donan tanto que prácticamente puedo venderlo”, dijo a mediados de mayo quien fuera el ministro de Agricultura de Japón, Taku Eto.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa broma hubiera pasado inadvertida, de no ser porque el país enfrenta la peor escasez de arroz en años, lo que ha multiplicado el precio de un producto casi sagrado en el país asiático.
Asediado por la prensa, los políticos y la ciudadanía indignada, Eto renunció a su cargo días después de estas declaraciones.
El comentario de Eto tocó una fibra sensible en un país en el que el precio de este apreciado grano se ha más que duplicado interanualmente, según cifras publicadas en mayo, lo que ha convertido a este alimento básico en un artículo de lujo para muchos consumidores.
Los factores que explican la escasez incluyen, por un lado, una ola de calor extrema que contribuyó a una cosecha de calidad inferior que, a su vez, produjo un arroz mucho menos comercializable.
Por el otro, el fuerte terremoto que azotó el sur del país el 8 de agosto de 2024 desencadenó la primera alerta gubernamental sobre un posible “megaterremoto”, y los consumidores, presas del pánico, buscaron abastecerse de arroz, vaciando los estantes de las tiendas.
Como respuesta, los precios saltaron hasta un nivel históricamente alto y casi inaceptable para los ciudadanos.
Ante la crisis actual, el Gobierno de Shigeru Ishiba anunció en febrero planes para liberar arroz de sus reservas de emergencia, la primera vez que lo hacía para intentar moderar los precios en lugar de atender situaciones de emergencia por desastres naturales.
Desde principios de la década de 1970, el Gobierno ha controlado eficazmente la cantidad de arroz producido en el país para equilibrar la oferta y la demanda, incentivando a los agricultores a reducir su producción.
Sin embargo, hoy en día, el aumento de los precios internos ha sido a la vez una bendición y una maldición para los productores japoneses: las ganancias subieron, pero también hay una afluencia no deseada de importaciones baratas.
Esto se suma al aumento en el precio de los insumos y la maquinaria. Para Kazuhachi Hosaka, propietario de Green Farm Kiyosato, el arroz llevaba mucho tiempo con precios tan bajos que, en 30 años de carrera, vio rendirse a cerca de 500 productores de su zona, al norte de Japón.
“Los precios no subieron y no pudieron obtener ganancias ni mantener la producción, por lo que muchos agricultores renunciaron. Esto fue especialmente cierto en las zonas montañosas, donde cultivar arroz requiere mucho tiempo y esfuerzo, y las tierras de cultivo en esas zonas quedaron abandonadas”.
Aunque el mercado está en gran medida protegido de las importaciones mediante altos aranceles, el arroz local es ahora tan caro que los envíos desde el extranjero se están disparando, a pesar de los gravámenes.
El paso en falso del antiguo ministro de Agricultura fue criticado como “extremadamente inapropiado, desfasado e intolerable” por Junya Ogawa, secretario general del principal partido de la oposición, el Partido Democrático Constitucional de Japón.
Eto intentó retractarse días después, alegando que había exagerado y provocado la ira de su esposa.
“Me dijo que si compra arroz cuando se acaba una reserva de arroz donado”, declaró Eto, y añadió: ”No es que nuestra familia viva solo del arroz que nos regalaron”.
Aunque Ishiba reprendió al ministro de Agricultura, también le dijo que le permitiría permanecer en el cargo. Aun así, Eto prefirió renunciar, meses antes de unas elecciones cruciales previstas para el 20 de julio, en las que el arroz es un producto políticamente sensible.
Con Reuters, AP y AFP
FUENTE:FRANCE24