Guido Manini Ríos. Foto: Nicolás Der Agopián

El excomandante Manini Ríos reconoce que no denunciaron el contenido de las actas ante la Justicia “para no obstaculizar la marcha del tribunal” y que eso “pudo haber sido un error”; se dice dolorido por “el manoseo y la falta de respeto” del presidente Vázquez hacia el Ejército, porque ante la crisis institucional “eludió” sus “responsabilidades”

Los militares no le creen a Gavazzo porque ya ha mentido reiteradas veces; su “chicana” fue para dilatar la condena

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Nº2015 - al de Abril de 2019
entrevista de Juan Pablo Mosteiro y Sergio Israel

Guido Manini Ríos se siente víctima de una maniobra en su contra. Se dice dolorido por la “ligereza” y el “manoseo” al que fue sometido por el presidente Tabaré Vázquez en su cese como comandante en jefe del Ejército y en la crisis de la institución militar que, dice, provocó el mandatario por “eludir” su responsabilidad en el entuerto generado en estos días.

Tras integrar durante 46 años el Ejército, Manini Ríos pretende ingresar a la arena política con paso firme y la foja limpia de “tergiversaciones” y “malidicencias”. Por eso, asegura, hoy sale a “dar la batalla” por todos los medios para responder a quienes pretenden “ensuciar” y “enredar” la cancha con “mentiras”.

Según Manini Ríos, la confesión del exoficial José Nino Gavazzo ante el Tribunal de Honor del Ejército de que en 1973 arrojó el cuerpo del tupamaro Roberto Gomensoro en aguas del río Negro es una “historia vieja” y una “chicana” destinada a distraer el foco y dilatar los plazos del tribunal que le aplicó “la máxima sanción”.

Asimismo, niega que el Ejército haya encubierto a Gavazzo ni que le haya ocultado una sola línea de lo actuado al gobierno. En febrero le entregó en mano toda la documentación al entonces ministro de Defensa Nacional, Jorge Menéndez, y este llevó las actuaciones al presidente.

Vázquez “quiso hacer una demostración de firmeza, de fuerza, y lo que dio fue una lamentable demostración de debilidad, cobrando al grito de una tribuna que está pidiendo reiteradamente debilitar y afectar a la institución militar”.

Manini Ríos recibió a Búsqueda en su búnker de la Torre Libertad con vistas a la plaza Cagancha.

Usted recibió propuestas de varios partidos políticos en estas últimas semanas. ¿Por qué decidió aceptar la invitación de Cabildo Abierto?

—Sí, tuvimos reuniones con varios partidos políticos y se nos han hecho ofrecimientos, pero hemos optado por un camino nuevo, distinto, para que la ciudadanía tenga una opción diferente, realmente renovadora, y que no arrastre consigo políticas realizadas en el pasado. Cabildo Abierto será un espacio que le dará lugar a gente de todos los sectores para buscar las soluciones que la gente precisa y resolver sus problemas reales, para pensar el Uruguay del presente y del futuro. Queremos ser un viento nuevo en la política; un viento nuevo que agite viejas banderas, las banderas que nos llegan, las del legado artiguista. Queremos ser algo renovador en el sistema político uruguayo. Por eso, luego de pensarlo profundamente, desechamos distintos ofrecimientos de distintos sectores políticos y preferimos encabezar un movimiento nuevo, que rescata y actualiza el ideario de nuestro prócer.

—¿Hizo algún sondeo de opinión sobre su candidatura?

—Sí, y nos dio un 38% de simpatía, entre quienes votarían y quienes posiblemente lo harían, según una encuesta (de Equipos Consultores), hecha cuando yo era comandante en jefe. Pero no solo son las encuestas, sino que lo palpamos en la calle, donde hay muchísima gente que está buscando desesperada algo nuevo, distinto, algo en qué creer. Y me doy cuenta de que eso es así cuando veo la preocupación y el nerviosismo que esto ha provocado en distintos actores políticos. Por eso confirmo que este es un espacio llamado a tener un gran apoyo popular.

—¿Y por qué eligió este momento para lanzarse a la política?

—Porque uno ve que el aumento de la preocupación y el nerviosismo en la medida en que van pasando los días va llevando incluso a acciones bastante virulentas y agresivas que buscan ensuciarnos y enredarnos en cosas, con falacias y tergiversando hechos. Lo que se busca es ensuciar y frenar algo, e instalar en el centro de la discusión a Gavazzo y el pasado para no hablar del presente y del futuro, para no hablar de los 400 y pico de asesinados por año, de la inseguridad, del país productivo que no fue, de la pobreza infantil, de la bancarización obligatoria. Para eso se quiere instalar el tema Gavazzo y el pasado, y en esa no vamos a entrar.

Y, bueno, creemos que de una vez por todas hay que salir y dar la batalla en todos los medios y no posponer más esto. Realmente, los hechos de los últimos días nos llevaron en cierta forma a definir que rápidamente teníamos que comenzar este espacio que se abre.

—¿Se refiere a la situación del Ejército?

—Todo lo que se ha dicho en estos últimos días es consecuencia de la preocupación y nerviosismo. Primero que nada, es la continuación del ataque que siempre sufrió el Ejército. Porque hay una evidente tergiversación de la realidad y se hace creer a la gente cosas que no son así.

—¿Por qué dice que hay “tergiversación” intencionada?

—Porque en estos últimos días se ha repetido hasta el cansancio cosas que son totalmente falsas, por aquello de que una mentira repetida mil veces después parece verdad. Se ha dicho que ha habido una suerte de encubrimiento de Gavazzo. Eso es totalmente falso; al contrario, el Tribunal de Honor falló y lo condenó a Gavazzo con la máxima pena. Lo condenó por otro tema, distinto al del artículo periodístico que detonó este escándalo. Porque el tema de Roberto Gomensoro para el tribunal y para mí no era un tema nuevo, era un tema bastante viejo que ya figuraba en la Comisión para la Paz con mucho detalle, por lo que Gavazzo ya fue procesado con prisión en el año 2010 y en 2013 un exmilitar aportó más datos todavía.

Guido Manini Ríos
Guido Manini Ríos durante el lanzamiento de su candidatura presidencial. Foto: Nicolás Der Agopián

—¿Qué pasa cuando el Tribunal de Honor escucha esa confesión de Gavazzo?

—Cuando el Tribunal de Honor escucha de Gavazzo eso que está en el acta y que nosotros lo elevamos línea por línea, sin ocultar una sola línea, considera que era una historia vieja y entendió que lo que estaba buscando Gavazzo era dilaciones, era demorar el trámite del Tribunal de Honor que ya venía alargándose en el tiempo. Yo mismo le exigí al tribunal que tuviera más celeridad en las actuaciones.

Sí, pero era la primera vez que Gavazzo lo confesaba ante un tribunal y constaba en actas. ¿Por qué no pasó el tema a la Justicia?

—Si acá se hubiera parado todo y pasado a la Justicia, todavía estaríamos esperando la resolución de la Justicia, y nosotros queríamos rápidamente fallar en ese tribunal. Y se falló aplicándole a Gavazzo la máxima sanción posible que puede aplicarle el tribunal: la separación del cuerpo y la prohibición de usar uniforme. Es decir que no hubo ningún encubrimiento de Gavazzo. Por el contrario, hubo una condena y se evitaron más dilaciones en ese tribunal.

La otra tergiversación es cuando se pretende insinuar, aunque lo han dicho tantas veces que parecería que no hay dudas, que hubo algún ocultamiento de toda la información recibida. Muy por el contrario. Yo, personalmente, le entregué al ministro Menéndez el expediente completo, con todas las actas, todas. Si se hubiera querido ocultar algo perfectamente se sacaba el acta y pronto, pero no se sacó nada: todas la actas en que constan las declaraciones de Gavazzo están ahí. Y le expliqué al señor ministro las razones de por qué se fallaba por lo otro (no haberle dicho a la Justicia que el coronel Gómez era inocente del homicidio de Gomensoro) y no por esto.

"El presidente tenía arriba de su mesa el expediente completo, aparte me lo mostró y tuvo que buscar en la pila donde estaba mi escrito, que de unas mil hojas eran las últimas diez. El presidente tenía arriba de la mesa el expediente completo".

—¿Qué hizo con esa información el ministro Menéndez?

—Estoy seguro que el señor ministro lo puso en conocimiento de Presidencia. Es decir, que las cosas se hicieron totalmente con cristalinidad.

Eso fue en febrero...

—Sí, señor. Al otro día del fallo del Tribunal de Alzada, no perdí ni 24 horas, fui al ministerio con todo el expediente.

Acá hay dos cosas clarísimas: no se encubrió a Gavazzo, al contrario, se evitaron dilaciones para condenarlo, y, por otro lado, no se ocultó ni una sola línea de lo actuado en el tribunal. Todas esas historias que han tejido, inventado y machacado para convencer a la gente de que acá existieron esas cosas, son totalmente malintencionadas. Esa es la convicción que tenemos.

—¿Quiénes quisieron perjudicarlo?

—Es un coro de gente que va de los que eternamente odian a la institución militar y quieren sus destrucción, hasta los desprevenidos que terminan creyéndose lo que escuchan mil veces y lo entienden como una verdad. Este es un ataque a la institución militar, pero está basado en mentiras evidentes. Es clarísimo que el propio ministro llevó a Presidencia todas las actuaciones y que no se ocultó absolutamente nada.

—¿Usted habló con el presidente de todo el trámite del tribunal?

—Yo el día que le entrego al ministro todas las actuaciones le digo: “Voy a hablar con el presidente para decirle cara a cara esto mismo”. Y ese mismo día pido la audiencia. El presidente me la demoró un par de semanas y cuando lo voy a ver y le digo todos los detalles del tribunal es que él dispone mi cese.

—También se puede interpretar que usted, tentado por la política, buscó con ese escrito tan fuerte en sus valoraciones contra el Poder Judicial, tentó el relevo...

—No, no, eso no es real. El escrito no es contra el Poder Judicial...

—Incluye una crítica fuerte, y luego del cese insistió en ese punto...

—Yo critico en esos nueve casos el accionar de la Justicia, pero aparte digo que ese es el sentir generalizado del Ejército, y si alguien tiene alguna duda que haga una encuesta en el Ejército, a ver si no es lo que siente el Ejército en esos casos: si fue venganza o fue justicia. Pero además otros, como Berrutti o el expresidente Mujica habían dicho lo mismo.

Ahora, lo que yo reivindico es mi derecho a criticar a la Justicia. Eso lo hacen hoy jerarcas, yo veo a ministros criticando a la Justicia. Yo tengo todo el derecho a criticar o a no estar de acuerdo con un fallo de la Justicia.

—Pero hacerlo como comandante en jefe del Ejército...

—Como tal lo que hice fue elevar esa crítica o desacuerdo por escrito en un documento reservado, que no fui yo ni fue el Ejército que lo hizo público. Y todavía voy al presidente y se lo digo cara a cara.

"Cuando el Tribunal de Honor escucha de Gavazzo eso que está en el acta y que nosotros lo elevamos línea por línea, sin ocultar una sola línea, considera que era una historia vieja y entendió que lo que estaba buscando Gavazzo era dilaciones, era demorar el trámite del Tribunal de Honor que ya venía alargándose en el tiempo".

—¿Antes o después de que lo cesara, tuvo oportunidad el tema de los tribunales de honor al presidente?

—El día del cese no llegamos a hablar del tema, porque se centró en ese documento. Pero vamos a entender esto: el presidente tenía arriba de su mesa el expediente completo, aparte me lo mostró y tuvo que buscar en la pila donde estaba mi escrito, que de unas mil hojas eran las últimas diez. El presidente tenía arriba de la mesa el expediente completo.

—Y la decisión tomada.

—Supongo que sí, porque yo llegué, le hablé del tema y ahí me comunicó que la decisión estaba tomada.

—Queda la sensación de que usted propició con este y con otros antecedentes su salida.

—No fue la idea. Yo le transmití al presidente el malestar que tenía con el procesamiento con prisión de un personal subalterno en Maldonado por algo que pasó hace 40 y pico de años, por un delito que hoy es excarcelable. Le dije que eso era inaceptable para la institución, que estén cargando sobre subalternos.

—¿Y qué esperaba?

—Si el presidente me daba una respuesta satisfactoria, como, por ejemplo, que evitaría que eso sucediera en el futuro, yo podía haber salido de esa reunión y seguir en el cargo perfectamente. Si el presidente, en vez de tomar la medida que tomó conmigo, hubiera tratado de confirmar si yo le mentía en mi escrito, capaz que yo seguía ahora en el cargo. La idea no era salir sí o sí.

—¿Qué concluye hoy de todo esto?

—Una de las cosas que más me duelen es la forma en que actuó el presidente de la República en estos días. Me queda muy difícil hablar del presidente, porque yo ocupé un cargo de confianza suya durante cuatro años, pero el manoseo que él le ha hecho y la falta de respeto que él ha tenido con el Ejército en estos días, a mí me habilita a decir que para eludir su propia responsabilidad, el presidente actuó con una total ligereza.

El presidente destituye un Tribunal de Honor que hizo exactamente lo que tenía que hacer: comunicó al superior lo que declaraba Gavazzo, ya que no se le creyó a Gavazzo… Pero no es que el tribunal no le creyera. Vamos a entender: recientemente salieron declaraciones del hermano de Gomensoro, el muerto, diciendo que no le cree a Gavazzo. O sea que nadie le cree a Gavazzo porque él ha mentido reiteradas veces.

Sin embargo, el presidente destituye a los integrantes del Tribunal de Honor, y destituye al Tribunal de Alzada que trató otro caso, no el caso Gomensoro, el recurso que presentan los dos condenados, Gavazzo y Jorge Silveira, por el Tribunal de Honor. Y ahora fueron increíblemente relevados los generales. No se entiende cómo el presidente actúa con esta ligereza. Y lo que más me duele es la forma arbitraria e inmerecida en la cual cesa al ministro de Defensa, una persona que está gravemente enferma, que no se puede defender. Me parece increíble. Y todo esto para eludir la propia responsabilidad por parte del presidente.

—¿Por qué motivos responsabiliza al presidente?

—Si el presidente homologó el fallo, quiere decir que lo avaló con su firma, y la causa fue que no leyó las actuaciones, bueno... eso es grave. Pero en todo caso al que debió relevar no es a los mandos intermedios, sino a quien le llegó el expediente. Acá el presidente quiso hacer una demostración de firmeza, de fuerza, y lo que dio fue una lamentable demostración de debilidad cobrando al grito de una tribuna que está pidiendo reiteradamente debilitar y afectar a la institución militar. Eso es lo que yo creo.

—¿A quién debió destituir entonces?

—El contacto del ministro de Defensa siempre fue el secretario de Presidencia (Miguel Ángel Toma); por lo menos es la percepción que yo tengo. Si el presidente dice: “Yo no leí el expediente”; bueno, alguien se lo llevó, sus asesores, alguien de Presidencia se lo entregó. En todo caso, si firmó algo sin saber, más allá de la gravedad que eso tiene y que no exime de responsabilidad, el presidente si debió tomar medidas con alguien, primero debió ser con quien no le avisó o alertó.

—Y usted, una vez que se enteró de la confesión de Gavazzo, ¿qué hizo?

—Cuando el Tribunal de Honor me informa de las declaraciones de Gavazzo convinimos en que esto era una chicana para alargar el proceso. Estos tribunales se dilataron mucho en el tiempo, venía de años atrás y quien dispuso este tribunal fue (el entonces ministro de Defensa) Fernández Huidobro, él lo dispuso. Después por distintas razones burocráticas se desarmó y hubo que conformarlo de vuelta, ya con Menéndez como ministro.

Yo mismo presioné al tribunal para que no se dilatara en el tiempo. Por eso cuando aparece esto de Gavazzo, con toda la apariencia de ser una chicana, que ni siquiera era nueva la información, por lo menos en el 90%, se entendió que no había que entrar por el aro y alargar las cosas, sino seguir y condenarlo.

—Pero era nueva la confesión, porque lo que le dijo Gavazzo a la Justicia fue muy distinto...

—Pero para el tribunal, no. El tribunal se maneja con toda la información de la Justicia sobre el caso para el cual fue conformado; no tenía el expediente del caso Gomensoro. Lo podía haber pedido, pero el primero hubiera demorado un año más y todavía estaríamos esperando que la Justicia nos mandara el expediente para estudiarlo. Entonces, en aras de la celeridad que queríamos darle a esto, porque ya parecía como una tomadura de pelo que se siguiera demorando, dijimos: “No, esto es una chicana, aparte esto ya es viejo, estuvo en la Comisión para la Paz, fue procesado por eso y esto ya se sabe. Hay que seguir para adelante”.

"Me queda muy difícil hablar del presidente, porque yo ocupé un cargo de confianza suya durante cuatro años, pero el manoseo que él le ha hecho y la falta de respeto que él ha tenido con el Ejército en estos días, a mí me habilita a decir que para eludir su propia responsabilidad, el presidente actuó con una total ligereza".

—¿Esto igual se lo comunicó al ministro?

—Poco tiempo después de conformarse el Tribunal de Alzada, en setiembre, yo hablé con el ministro de todos estos temas, pero tal vez no fue al día siguiente sino a las semanas, entre esta decisión de seguir y cuando hablé con él.

—Lo que resulta difícil de entender es que pasan a Gavazzo y Silveira a reforma por no comunicarle a la Justicia que el coronel Juan Carlo Gómez (preso tres años y medio por la muerte de Gomensoro) era inocente, pero no le reprochan lo otro...

—No, no es que no le reprochan. El tema del tribunal no era Gomensoro, era el llamado “segundo vuelo”, y yo puse en el escrito que si se hubiera probado la participación de los imputados en el asesinato de 28 ciudadanos, habría que haberlos condenado porque eso sí afecta el honor de la fuerza. Lo dije así. Pero el hecho es que eso no se pudo comprobar: el Tribunal de Honor no encuentra las pruebas que la Justicia dice tener. Se citó a la fiscal Mirtha Guianze, que no quiso concurrir a declarar; se leyeron todas las actas y los imputados negaron su participación. Había algunos indicios como que de la lista de la Justicia de 28 muertos, dos de los cuerpos aparecieron en Argentina, por lo tanto la lista por lo menos exacta no era. Había muchos elementos para dudar de la culpabilidad de... Yo no digo que sean culpables o no, para el tribunal no había elementos contundentes y no los condena por eso... El caso es que no se probó. El tribunal no tiene por qué coincidir con la Justicia y es normal que condene cuando la Justicia no lo hace. Pero en este caso fue al revés.

—Pero en cuanto a la confesión de Gavazzo...

—Yo digo, acá todo el mundo mira el árbol pero habría que mirar el monte, y el monte es que Gavazzo por primera vez fue pasado a reforma, fue sancionado con la máxima medida; eso es lo que hay que mirar.

—¿Esa no es una salida “política” para el Ejército? Digamos, una solución por la cual, por decirlo así, no tiene que cargar con la historia del segundo vuelo...

—Lo que pasa es que el segundo vuelo, objetivamente, para el Tribunal, no fue probado. Como ellos lo niegan, como hay indicios de que no fue tan así como dice la Justicia, no tenía la convicción suficiente para condenarlos. Y en lo de Gomensoro, aparte de que Gavazzo mintió en reiteradas oportunidades, se entendió que era una chicana.

—Ahora, usted vio que Silveira sí lo acusó. ¿Qué valor tiene eso?

—Yo no sé tampoco qué valor tiene. Silveira ha dicho mil cosas y 999 no se las ha creído nadie. Ni la Justicia, que lo ha condenado a pesar de lo que él dice, y ahora esta se la creen... bueno, capaz que es real capaz que no. Los móviles por los que habla Silveira yo no los sé ni sé si es real lo que él dice. No hago juicio de valor sobre eso.

Guido Manini Ríos
Guido Manini Ríos. Foto: Nicolás Der Agopiá

—El presidente dijo que hubo una cadena de errores. ¿Usted debió informar antes?

—No lo tengo claro. No se accionó de inmediato porque se interpretó que lo que se quería era obstaculizar la marcha del Tribunal de Honor. Ese pudo haber sido el error, pero estamos hablando de una demora en informar, porque yo entrego el expediente completo, y allí está todo, e insisto: podría haber sido facilísimo sacar un acta y no elevarla. No se hizo porque no era el espíritu, sino mostrar todo como había sido. Se actuó como corresponde. También podría haber parado las actuaciones y esperado un año a que la Justicia remitiera los antecedentes, pero quisimos darle celeridad al fallo.

—¿Y por qué no incluyó esto que aparece en las actas en su resumen?

—Ah bueno, pero yo cuando entrego mi resumen le cuento al ministro lo que hay en las actas. El ministro actuó correctamente y lo elevó a Presidencia, incluso dijo que había que hacer la denuncia. Es decir que él lo tenía bien claro. En mi resumen no incluyo eso porque no era el caso del tribunal. Por eso para mí es una ligereza increíble la forma en que se releva y se afecta a los tres generales del tribunal y, peor todavía, a los tres del Tribunal de Alzada. Aquí hay un manoseo de la institución militar, una falta de respeto de quien tal vez más tiene que respetarla, que le fue leal siempre y jamás dejó de cumplir lo que se le pidió.

—Usted dice entonces que el cortocircuito se dio en Presidencia.

—Sí, es así. Pero yo digo, todo esto salta por un artículo de prensa. Si El Observador no hubiera publicado ese artículo...

"Yo vi el expediente completo arriba de la mesa del presidente el día de la reunión que tuve con él. Al periodista le faltó decir en folios tal y tal para facilitar la tarea".

—Justamente, lo pone en evidencia.

—Pero si el periodista no hubiera escrito eso, hoy estábamos lo más bien y podríamos haber seguido 10 años más lo más bien y no pasaba absolutamente nada. Es decir, que acá todo se accionó por un artículo de prensa, y yo digo ¿en dónde estamos?

—Bueno, cayó un vicepresidente por artículos de prensa...

—Bárbaro, pero en este caso por un artículo de prensa que refería al expediente que tiene arriba de la mesa el presidente y dice tal cosa. No es que descubrió la pólvora, no. Yo vi el expediente completo arriba de la mesa del presidente el día de la reunión que tuve con él. Al periodista le faltó decir en folios tal y tal para facilitar la tarea. El periodista no dice absolutamente nada nuevo que no estuviera arriba de la mesa del presidente desde hace un mes y pico.

—Ahora, hay un fiscal que va a investigar y eso lo puede afectar a usted y también a Vázquez...

—Y a Toma, y al ministro, perfecto. Pero yo digo que el tribunal hizo lo que tenía que hacer: vieron esto y hablaron con su mando, que era yo para darme cuenta.

—Pero no lo registraron en el expediente.

—Bueno, pero en la vida militar no todo se registra.

—¿No hubo una omisión ahí?

—No sé. Ellos comunican y al comunicar, con eso alcanza. Y todos estuvimos contestes en que era mejor no entrar en el aro... Se entendió que no era de la relevancia que ahora le quieren dar. Pero, en todo caso, de lo que estamos hablando fue de haber demorado en poner en conocimiento. Hablamos de que en vez de hacerlo en setiembre lo comunicamos oficialmente, al entregar el acta, en febrero. Pero nunca se trató de encumbrimiento de Gavazzo, que es lo que han querido meter en la cabeza de la gente. Nunca ocultamos nada de la información que se podría haber perfectamente ocultado. Nunca lo hicimos, aunque se podría haber hecho. Nunca hubo una defensa de Gavazzo como se ha instalado, cuando fue exactamente al contrario, fue: vamos a condenarlo de una vez por todas.

—Vázquez también dijo que se terminó el “pacto de silencio” entre militares con la confesión de Gavazzo.

—Para mí es una expresión infeliz del presidente, porque en todo caso es el pacto de Gavazzo consigo mismo; Gavazzo no había confesado y ahora confesó. ¿El pacto con quién? ¿Entre Silveira y Gavazzo? Habría que preguntarle al presidente.

—El pacto de no dar información...

—El problema de esa declaración del presidente es que dicha en este momento y dada la tergiversación malintencionada de todo alguien puede interpretar que es el pacto del silencio con los miembros del Tribunal de Honor. La interpretación de eso queda librada y hay en eso cierta malicia.

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