Lucía Topolansky. Foto: Nicolás Der Agopián

Lucía Topolansky dice que el MPP trabajará para “salvar la distancia” entre Cosse y los “vecinos del Plan Juntos”, que Andrade es el candidato con las mejores características, pero no están dadas las “condiciones históricas” para apoyarlo y que Martínez debe tener cuidado con su mirada tan “tecnicista”

Perder la elección no es una catástrofe, porque “el pueblo” tiene “capacidad de lucha” y habrá que “pelear a morir” para no retroceder

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Nº2006 - al de 2019
entrevista de Guillermo Draper y Raúl Santopietro

Lucía Topolansky abre la puerta y pide que la sigan. Es martes 29 por la tarde, el calor agobia y la cocina es su refugio. Un ventilador medio destartalado batalla para que la temperatura sea tolerable en esos pocos metros cuadrados atiborrados de papeles, libros, comida, mates, botellas, recuerdos de viajes, fotos y tantas cosas que podrían estar en otro lugar de una casa. En ese espacio, su cocina, la vicepresidenta de la República conversó con dos periodistas de Búsqueda, mientras un fotógrafo arriesgaba romper algo en cada movimiento.

Después de ganarles la pulseada a quienes querían que su esposo, el expresidente José Mujica, compitiera una vez más por la presidencia de la República, Topolansky está un poco más tranquila y pronta para lo que sigue.

La vicepresidenta confía en que el Movimiento de Participación Popular (MPP) dará el apoyo clave para que Carolina Cosse gane la interna en el Frente Amplio.

El sector mayoritario tiene previsto mover su estructura para hacer conocer a la exministra de Industria en el interior del país, una carencia que, dice, tienen los cuatro precandidatos del oficialismo. A Cosse, una ingeniera que en el gobierno de Mujica presidió Antel, deberá ayudarla también a conectar con los vecinos de los barrios más pobres. “Ahí tengo que resolver algo”, admite.

Si el “plan A” fracasa en noviembre y el Frente Amplio pierde la elección, a la coalición de izquierda no le quedará otra que “pelear a morir” para que no haya retrocesos. De ser necesario, confía Topolansky, en esa lucha también estará el “pueblo uruguayo”.

Las diferencias con el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, asoman. Para la vicepresidenta, el dirigente socialista debe recordar que si bien la gestión es importante, por encima siempre está “la política”.

Lo que sigue es un resumen de la entrevista de dos horas que Topolansky concedió a Búsqueda en su chacra de Rincón del Cerro.

—Las encuestas marcan que el Frente Amplio tiene menos respaldo en la opinión pública en comparación con el 2014. ¿A qué lo atribuye?

—No soy politólogo ni hago encuestas. La campaña vamos a ver cómo se desarrolla. No estamos solos en la cancha. Estamos en el mundo, en Latinoamérica y además hay ese nuevo actor que son las redes sociales, donde hay cosas interesantes, pero aparece una cantidad brutal de pelotazos. Lo vimos en Estados Unidos con mucha fuerza en el último proceso electoral y uno tiene que abrir los ojos. Entonces, con todos esos factores, no sé cómo va a ser esta campaña. Y recién los pingos se están alineando en el ruedo. El Partido Colorado no terminó de definir su candidato. Sanguinetti dijo que recién en abril iba a decir. Como es un político experimentado, chapeau con él, nos tiene con el Jesús en la boca hasta abril. En el Partido Nacional aparecen y desaparecen, pero eso siempre ha sido así. Al final de la cuenta, cuando la Corte cierre no sé cómo va a quedar. ¿Por qué relato esto? A mí me importan todos los votos, porque voto que no está acá, está acá o está acá. Este señor que le salió a Lacalle, el señor Sartori, lo debe haber desvelado alguna noche porque va por el público similar al de él. Todavía es difícil arreglar los pingos. Después va a venir un hito que es junio y ahí se verán los que compiten.

—¿Las cifras de las últimas encuestas no le generan alarma, entonces?

—Sí, claro que me preocupa. Porque mi intención es ganar de vuelta. Me preocupa cuando la encuesta me da para abajo y pienso pelear a morir.

–¿Hay un desgaste de gobernar?

–Sí, hay un desgaste, porque hacer cualquier tarea o gobernar te produce cualquier desgaste. A mí me ha llevado a varias reflexiones esto. Nosotros no hemos podido concretar alguna reforma constitucional que teníamos pero una cosa que yo me he preguntado es si los legisladores, que es lo que conozco más, podemos estar eternizados en una banca. Si eso que sea indefinido no es mucho tiempo, si no podemos decir dos períodos y después saltearse uno.

Foto: Nicolás Der Agopián

—¿Por qué le llevó tanto tiempo al MPP decantarse por Cosse?

—Había un núcleo importante de compañeros que querían que Pepe fuera el candidato. Al final gané (se ríe). No quiero cobrar nada a mis compañeros. Lo cual no quiere decir que en la próxima no se candidatee, como dice él. Entonces, ineludiblemente teníamos que despejar eso primero, y esa discusión, con franqueza, no fue sencilla. No solo por los compañeros, sino por la presión externa. Acá, por mi casa que es un desfiladero de gente, vino mucha gente que le decía a Pepe que era necesario que estuviera. Después discutimos si teníamos algún compañero o compañera del sector que pudiera ser candidato y tuvimos algunas dudas, porque teníamos alguno. Pero a veces a la torta no podés cocinarla con el fuego alto, para sacarla muy rica tenés que cocinarla con un fuego lento. Entonces, finalmente cuando despejamos esas dos cosas decidimos contactar con los cuatro compañeros que se manejaban como posibles candidatos. No porque no los conociéramos, sino por la sencilla razón de que nosotros les presentamos un documento con las cosas que nos parecían importantes discutirlas mano a mano con ellos. Y las cuatro discusiones fueron muy buenas. En nuestro plenario hubo tres votos por no definirse hasta último momento o bien ir sin candidato y apoyar al que saliera, y una departamental propuso el nombre de Óscar Andrade; el resto se decidió por Carolina. Y ahora nosotros vamos a dar la pelea hasta junio.

—La relación al comienzo del gobierno entre Cosse y referentes del MPP fue tirante. En la primera reunión en que los ministros Eduardo Bonomi y Eneida de León plantearon los equipos que tenían de cara al quinquenio, ella se fue porque no tenía tiempo de dar el suyo y causó malestar.

—No me acordaba de eso. Capaz que sí. El coincidir 100% con una persona es muy difícil. Pero Carolina en el quinquenio de la presidencia de Pepe tuvo una muy buena gestión en Antel. Antel es una empresa esencialmente tecnológica y ella es una mujer esencialmente de la tecnología. Su especialidad está ahí y el mundo que se viene es tecnológico. Y si bien vos me dirás cómo compatibilizás eso con cómo le hablás tú a los vecinos del Plan Juntos, sí, ahí tengo que resolver algo. Tengo que hacer salvar esa distancia, pero me tengo fe.

—¿Ese es un aporte que le puede hacer el MPP?

—El MPP tiene mucha responsabilidad y puede hacer ese aporte. Otro fuerte que tenemos es nuestra concepción de país agrointeligente, donde está la cuestión tecnológica presente.

—¿Por qué el votante del Frente Amplio tiene que elegir a Cosse y no a los otros?

—Los candidatos son todos buenos, pero bien distintos los cuatro. Mario Bergara es un compañero que lo vimos desempeñarse en toda el área económica, en distintas funciones, y que es muy prestigioso. Pero no tenemos demasiada discusión política fuera de esos ámbitos con él, porque una cosa es la economía agraria, la economía social, capaz que nos estamos equivocando, pero teníamos dudas de cómo miraba algunas cosas. Nosotros discutíamos con él un concepto que dijo Enrique Iglesias de que Uruguay necesita un shock de infraestructura para poder dar pasos hacia adelante y él tenía sus dudas sobre eso. El Boca (Andrade) es un compañero que todavía está verde, creo que se apresuraron. Tiene condiciones, del punto de vista de la agitación y de la oratoria es el mejor de los cuatro, indudablemente. Porque la vieja consigna del Movimiento de Participación Popular era: “Con razón y corazón”. Hay razón pero hay emoción en la política, tiene que haberla. Pero la circunstancia histórica del hoy, más el tiempo del propio compañero nos llevan a pensar que hubo un apuro y por eso no quisimos apoyarlo.

—¿La circunstancia histórica es que Uruguay no está preparado para un presidente comunista?

—Sí. ¿O no mirás lo que pasa en el mundo? Podríamos jugar esa chance, pero acá lo más importante es que gane el Frente. Daniel y Carolina son ingenieros los dos, los dos fueron ministros, se puede decir que tienen un montón de coincidencias. Nosotros consideramos que es muy sólido el discurso de Carolina en cuanto a la relación innovación-mundo del trabajo y sus transformaciones. Y no lo vemos en ese punto tan preocupado a Daniel por ese tipo de temas. Entonces, pesó más la balanza hacia el lado de Carolina. Con el plus de darle, de una buena vez, una oportunidad a una mujer.

Ninguno de los cuatro parece salvar aquello que decía Mujica de la falta de conocimiento en el interior. ¿No?

—¿Cuánto conocen a estos compañeros en el interior? Cuando nosotros pensamos en Murro, que después aparentemente no podía, alguien que fue ministro de Trabajo y presidente del BPS no solo lo conocen los jóvenes, los adultos y los jubilados, sino que lo conocen en todo el territorio nacional. Tenía esa enorme ventaja, entre otras. Y esa es capaz que una de las carencias mayores de Mario Bergara, porque si vos parás a un paisano de Pirarajá y le preguntás quién es el presidente del Banco Central, no tiene ni idea. Y no te tenés que ir a Pirarajá, acá en Rincón del Cerro probablemente no lo conozcan. Esa es una desventaja porque tenés que hacerlo conocer. Y lo tenemos en los cuatro ese problema, son más montevideanos. Ahí jugamos a nuestra militancia, que la tenemos en todo el territorio: que haga conocer a la persona. Esa es una de las ventajas enormes que tenía Pepe y que puede tener Sanguinetti, porque las dificultades que tiene Talvi en ese momento.

—¿Cosse es delfín suyo?

—(ríe) No. Yo tenía un pollo, pero decidimos que era mejor que no corriera en esta.

Hay dirigentes que dicen que a Cosse la apoya el entorno de Vázquez. ¿No es llamativo que la apoye el MPP y también la Torre Ejecutiva?

—No, yo no he visto nadie… Es decir, la ministra Muñoz se pronunció y tiene todo el derecho de hacerlo, porque además María Julia está independiente. Pero no, no, no, no, yo no tengo esa información de ninguna manera. Además, ella tiene hasta demasiada personalidad propia, te diría. Es una mujer con mando, y eso a mí me gusta.

—¿Les dará el tiempo para revertir la diferencia que marcan las encuestas entre Martínez y Cosse?

—Me juego a que sí. Si iniciás una carrera para perderla, es horrible, seguramente se confirme que la perdés. Si te jugás a ganarla, tenés muchas más chances. Yo cometí un grave error en un momento: acepté la candidatura a la elección de Montevideo por disciplina partidaria y, para peor, lo dije. Doble torpeza. Porque se nota cuando no tenés ganas.

Daniel Martínez recordó esa elección que le ganó en 2015. ¿Son comparables?

—La elección de Montevideo, por la distribución de la población, en importancia es la segunda, así que no me parece descabellado. Es verdad que sacó muchos más votos que yo, pero también tuvo el aporte de mis votos, es decir, en el Frente y cualquier partido todos dependemos de todos. Habría que hacerse esta pregunta: ¿por qué los blancos perdieron dos veces el balotaje?

Martínez dijo que le pudo ganar al MPP, sector que, cuando Mujica no fue candidato, no pudo trasladar su apoyo en votos.

—Estás absolutamente equivocado: somos el sector con más votos en el Frente. Y se da una cosa rarísima, porque antes no pasaba, antes se iban alternando los sectores con mayoría y nosotros hace tres elecciones que somos el sector mayoritario.

Pero perdieron cuando fueron a elecciones municipales con candidato propio y cuando compitieron por la presidencia del Frente Amplio en dos ocasiones.

—Porque nosotros somos la minoría mayor. Cuando los otros están unidos… nosotros casi no tuvimos apoyos en las elecciones a la intendencia.

—¿En este caso no sucede lo mismo con Cosse, que tiene apoyos de sectores muy pequeños además del MPP?

—Sí. Ahora, de hecho la candidatura de Mario Bergara implica división de la base electoral de Asamblea Uruguay. ¿No?

Hay que ver.

—Hay que medir todo, querido.

Usted dice que hay que precisar de todos, da la sensación de que Martínez tiene una concepción distinta con el MPP. Días atrás se volvió a desmarcar de Mujica y declaró a La Tercera de Chile: “Para Pepe no es tan importante la gestión y para mí sí”

—No sé cuál fue el contexto de esas declaraciones, pero creo que Daniel es absolutamente consciente de que para ganar la elección precisa todos los votos del Frente, y si nosotros somos el sector que ha llevado más votos, es de Perogrullo que nos necesita. La elección va a ser muy reñida.

Ahora, ese tema de la gestión… una cosa es gobernar y otra cosa es gestionar. Para gobernar bien necesito gestionar bien, pero gobernar tiene muchos más ingredientes. No hay que tener una mirada tecnicista tan nítida, tan así. Esta es otra discusión que se va a tener en la campaña. Por ejemplo, UTE del río Negro para el sur subsidia al norte del río Negro, que no es rentable. Si yo lo miro solo desde una mirada de gestión, digo: “¡Ah, que se queden sin luz los del norte!”. Eso sería un criterio de gestión puro y duro, pero como yo gobierno, que es otra cosa, pienso en la inclusión y pienso en el uruguayo al que le he llevado la electrificación rural y no me importa que haya el subsidio. Eso no quita que tenga que gestionar bien ese subsidio. Ese es el gran dilema de los técnicos, yo puedo tener un técnico que sea un sabio, pero si no sabe nada de política le va a quedar difícil gobernar.

—¿La intendencia en este período se gestionó mejor de lo que se gobernó?

—No he seguido al detalle la cosa. Habíamos pensado un plan de obras distinto al de Daniel, porque el urbanismo para nosotros es la mejor arma para hacer más inclusiva a una ciudad. Pero la formación de ingeniero no incluye el urbanismo. Hay temas que son difíciles, que todavía están ahí en el tintero, pero el quinquenio no terminó; Montevideo está en obra y las obras sabemos que llevan tiempo. En realidad, salvo este último mes, no ha tenido grandes conflictos con el personal. Mi única duda está en la profundización de la descentralización, porque hubo algunas funciones de los municipios que se retiraron, se centralizaron, y probablemente yo no lo hubiera hecho. Tengo que mirar el resultado concreto y la excesiva cantidad de miradas técnicas me dejan dudas.

Foto: Nicolás Der Agopián

—¿Qué pasa si Lacalle Pou gana las nacionales?

—Si vos abandonás la lucha, es la mejor forma de perder. Tenemos que redoblar la lucha si gana Lacalle Pou, posicionarnos en la oposición. Yo cuando ingresé al Parlamento estuve en la oposición. Hicimos otro tipo de oposición y creo que la nuestra fue mejor. Y pelear porque la vida no se acaba en una legislatura. Pelear a morir. Y esa sería por la única circunstancia que volvería al Parlamento: para dar la batalla, porque tenemos una enorme responsabilidad con la construcción del país por arriba de quien esté de presidente.

La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, planteó en Caras y Caretas que las políticas sociales están en riesgo si gana la oposición. Al escucharla no parece tan alarmada ante una eventual derrota.

—¿Sabés por qué no estoy tan alarmada? Porque soy más vieja. Si a vos te dieron un seguro de salud que, además, porque trabajás banca a tu señora y tus hijos, y viene alguien y te lo saca, ¿vos te vas a quedar así? No, vas a pelear por mantenerlo. Entonces, las cosas que a la gente le sirven, que son las que más duelen, la gente va a pelear por defenderlas. Y las va a tener que llevar adelante Lacalle, Talvi o el que fuere. Cualquiera que gane. Es muy difícil ir para atrás en algunos derechos. Cuando en Uruguay le dieron el derecho al voto de la mujer, hubiese sido muy difícil que el gobierno siguiente se lo sacara. Porque cuando vos avanzaste y conseguiste un nuevo derecho nadie va a querer largar el hueso después. Y yo además confío mucho en la capacidad de lucha del pueblo uruguayo. Porque por suerte el pueblo uruguayo es politizado.

Si por ejemplo, cambia el criterio de los Consejos de Salarios...

—¿Tu pensás que la central obrera no va a pelear? Eso es creer en los Reyes Magos. Va a pelear hasta el final para que se mantenga.

—¿El gobierno que venga si quiere desmontar estructuras, va a tener mucho más atadas las manos?

—Sí, sí. Nosotros no pudimos desmontar las AFAP, por ejemplo. Le habremos hecho algunos agujeritos, pero miserables. Por eso yo no soy catastrofista. Primero porque voy a pelear para ganar y mis energías están concentradas ahí. Como no soy necia tampoco, siempre tengo el plan A y el plan B. Y en el plan B pelearé para que no se retroceda.

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