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    A ver si pescás

    Ha terminado el conflicto de la pesca gracias a la intervención del gobierno

    Ha terminado el conflicto de la pesca gracias a la intervención del gobierno.

    Se perdieron apenas US$ 50 millones, un monto insignificante para el potencial de pesca de las aguas territoriales uruguayas, que no toma en cuenta todos los pescados que nos afanan los brasileños, los coreanos, los chinos y demás piratas y corsarios que surcan nuestras aguas con un parche en el ojo y otro en una computadora donde registran sus ganancias.

    No fue fácil.

    El conflicto no solo enfrentaba a los empresarios y el sindicato, sino que dentro del propio SUNTMA estaban los buenos y los malos, o, más bien, los malos y los muy malos.

    No les voy a describir el motivo central del paro, porque sería llover sobre mojado (con agua salada, además). Apenas una breve referencia.

    Los de la pesca de cercanías querían poner un marinero más a bordo, para que rotara el descanso con los que estaban pescando, un reclamo que no figuraba en el convenio firmado con la patronal, pero no importa. Queremos un marinero más, y listo. Es decir, pasar de siete a ocho marineros a bordo, más un despertador, para sacudir al que se había ido a descansar, y darle a ese la caña y al otro, la almohada rotatoria.

    Los empresarios dijeron que eso no estaba en el libreto y que el presupuesto no daba para bancar un sujeto más en el bote.

    Pero el sindicato le avisó acerca de este capricho empresarial a los otros barcos, los de pesca de altura, que no llevan siete, sino 27 navegantes, y esos, claro, adhirieron al paro, y nadie más salió a pescar por un largo rato.

    Pero la sorpresa vino cuando dentro del propio sindicato aparecieron los que estaban cansados de perder salarios y de quedarse en tierra al santo Pepe (gracias, Negro) y desafiaron a los huelguistas a retomar los trabajos, máxime cuando los empresarios ya habían abierto un registro de postulantes, lo que les haría perder el trabajo a todos.

    Las reuniones intrasindicales tomaron un cariz digno del Far West, ya que a varias reuniones asistieron afiliados portando pistolas, revólveres y alguna AK47 (de ambos bandos, claro) y las amenazas de uno de los grupos (“si quieren bala, van a tener bala”, textualmente tomado de la reunión del 18/8) dio la pauta del ambiente caldeado en el que venía la bocha.

    Ahora parece que van a salir de una vez a navegar, pescar, y tratar de recuperar aunque sea alguna corvina despistada, después que la zafra ya se fue por el resumidero, todo gracias al gobierno.

    Conversando con Braulio Delan Zuelo, uno de los líderes del grupo más violento, pudimos enterarnos de que el enfrentamiento interno del sindicato estuvo al borde del derramamiento de sangre, ya que las armas que portaban los democráticos sindicalistas de uno y otro bando estaban cargadas, y los sonidos de disparos al aire que se registraron antes del comienzo del “debate” fueron reales, y no de algún chasquibum que había quedado de las fiestas.

    —Estábamos dispuestos a ir hasta el final y se nos quedaron en el tintero muchas medidas que ya estaban previstas para los próximos días —afirmó con vehemencia el líder sindical.

    Ya teníamos la solidaridad de la flota venezolana, que zarparía con tres destructores y varias lanchas torpederas hacia el Río de la Plata, dispuestas a hundir a bombazos a los barcos amurados a los muelles del puerto. También la aviación nicaragüense había manifestado su apoyo, y estaba por salir de Puerto Corinto el portaaviones San Daniel Ortega llevando 20 cazas de guerra de fabricación rusa (son los que no se usan en la guerra contra Ucrania porque no tienen gran poder de fuego, pero para hundir un par de chalupas charrúas son suficientes) para apoyar la movilización del SUNTMA en sus nobles y justos planteos.

    La mediación del gobierno empezó (como era de esperar) con una propuesta del ministro de Trabajo, consistente en subsidiar los costos del marinero extra pedido por el sindicato con un subsidio estatal (hay que ver lo generoso que es este ministro para arreglar la falta de fondos con la guita suya y la mía), pero la resistencia sindical iba más allá y no alcanzaba que el conflicto se resolviera con un vulgar subsidio. Si quieren bala, tendrán bala era el sonsonete que repercutía en los oídos de todos los aguerridos sindicalistas en pie de guerra.

    Fue entonces que la solución final empezó a tomar cuerpo, por una genialidad del verdadero primer mandatario del país, es decir, el Pacha Sánchez.

    —Yama —le dijo el Pacha con su suavidad habitual (solo perdida cuando anunció la compra de la estancia María Dolores)—, vos tenés que ir y hablarles. Convencelos de que el país entero está pasando vergüenza con este mamarracho de paro, que ya se ha perdido mucha guita en una actividad que beneficia al país, y que hay que retomar el laburo.

    El presidente Orsi se hizo presente sin anuncio previo en la última reunión del sindicato, donde volaban los gritos, los insultos y por poco no volaban las balas, pero estaban a esto de que se apretaran los gatillos.

    —Muchachos —dijo el presidente—, ustedes saben que este tema es complicado, pero, bueno, claro, hay muchas cosas complicadas y hay que saber cómo enfrentarlas, ¿no? Porque de enfrentamientos sanos salen las soluciones, que no siempre son las que más se esperaban, pero, claro, ¿no? Siempre hay un punto de vista que más se acerca a nuestra posición, aunque, a ver, veamos, también hay que respetar a quienes no comparten ese punto de vista que nos parece razonable, aunque, claro, hay que proponerse analizar con calma todas las opciones, sin que ello implique favorecer a…

    A esa altura, pasadas las dos horas de discurso presidencial, Orsi continuaba explicitando sus claros conceptos sobre el tema, y una voz de entre los cientos de asistentes gritó: “Moción de orden, ¡propongo que se levante el paro sin más debate!”.

    Y se levantó el paro por unanimidad de los presentes.

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