¿Acertó Javier Milei con las coordenadas fijadas el 10 de diciembre de 2023 cuando inició su mandato o los argentinos pedirán un reseteo del GPS Milei?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl gobierno de Javier Milei afronta su primer reto electoral. Elecciones de medio término, legislativas en la Argentina.
Será un menú de tres pasos. El primero ya ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires y allí el oficialismo salió ganador.
Lo que viene ahora entre setiembre (provincia de Buenos Aires) y octubre (resto del país) será una confrontación entre el gobierno y el resto de las fuerzas electorales no tanto para dirimir el estado de fuerzas —no cambiará tanto de cara a 2026 aun si el oficialismo hace una gran elección—, sino el rumbo económico trazado por el presidente.
¿Acertó Javier Milei con las coordenadas fijadas el 10 de diciembre de 2023 cuando inició su mandato o los argentinos pedirán un reseteo del GPS Milei?
Vista desde afuera la Argentina resulta un rompecabezas difícil de armar, pero es imposible no entender el rol y job description de Milei sin hacer foco en su tarea de estabilizar una economía y un país que parecían ir derecho a una nueva hiperinflación. Los contrafácticos en la política no sirven, pero Milei ha sido astuto en así presentarlo y en exhibir elementos objetivos que al día de hoy le otorgan credibilidad: la descoordinación dentro del peronismo llevó a una parálisis severa de su último gobierno, que propagó una aceleración descontrolada de los precios y el rechazo de las clases más bajas. Aquello fue categórico.
La premisa para bajar de un régimen de alta inflación es decisión y claridad. Y en ese aspecto Milei lleva una ventaja sobre el peronismo. Máximo Kirchner, hijo de la expresidenta Cristina Kirchner y aspirante a sucederla ahora ella presa, y Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, no coinciden sobre qué plan económico necesita la Argentina a futuro para sostener la inflación baja.
Igual pasa dentro del PRO, el partido del expresidente Mauricio Macri, que apoyó a Milei en el balotaje de 2023 y ahora lo critica por su falta de apego institucional. El gobierno le responderá al expresidente que no fue capaz durante su mandato de estabilizar la economía como ellos.
Pero en economía es “todo por ahora”. Y más en la Argentina.
Habrá que ver el resultado de la votación. Falta todavía.
Los números de la economía siguen dando a favor de Milei, pero habrá tres aspectos a los que prestar atención de acá a fin de año.
El desempleo fue 7,9% en el primer trimestre de 2025, una suba de 1,5 puntos porcentuales en comparación con 6,4% del trimestre previo y un ligero aumento interanual de 0,2 puntos porcentuales. Proyectado a todo el país son 1,8 millones de desocupados hoy en la Argentina. Son casi 500.000 desempleados más desde que llegó Milei.
La mayor tasa de desocupación hoy en la Argentina se concentra en los principales departamentos que rodean a la ciudad de Buenos Aires, lo que se conoce como el conurbano. Allí fue 9,7%.
El dato es relevante por lo que significa para el territorio. Calcule usted que dentro de la ruta 6, que une La Plata con Zárate, viven 15 millones de los 45 millones de todo el país, o sea, un tercio de la población argentina. En San Pablo esa relación es 11% y en México DF es 16%. Buenos Aires es la más macrocefálica demográficamente, como dicen los expertos. Esa provincia de la Argentina representa alrededor del 40% de otras variables: el 40% de la producción del país, de la recaudación, del empleo, de los alumnos en las escuelas, de los pacientes en los hospitales, el 48% de los chicos pobres y el 42% de los pobres en total, el 50% de los presos en las cárceles, y así. Mala foto para Kicillof, pero habrá que ver cómo impacta en Milei.
El aumento de la desocupación en la Argentina va enganchado con otro tema: la reducción, notoria por cierto, de la tasa de inflación. En economía existe una relación muy conocida que dice que cuando sube la desocupación la inflación baja. Y viceversa. Es lo que se conoce como curva de Phillips.
En 1958 se publicó un trabajo de un economista neozelandés llamado Alban William Phillips. Phillips analizó casi un siglo entero de datos relativos de Gran Bretaña y descubrió una relación inversa entre la tasa de desempleo y la tasa de crecimiento de los salarios: cuanto más elevada era la tasa de desempleo, menor era la tasa de incremento de los salarios. La investigación sugería entonces que había una relación de intercambio entre la inflación de salarios y el desempleo, aunque rápidamente se la utilizó para relacionar la tasa de inflación y la de desempleo.
¿Vive la curva de Phillips hoy en la Argentina con la tasa de inflación cayendo y la de desocupación subiendo? ¿Fue lo que vivió la Argentina en los años 90 durante el gobierno de Carlos Menem?
La Argentina a fin de año llegaría a tener la tasa de inflación de Chile en 1990, cuando el país transandino empezó su camino hacia la estabilización en democracia (en los casi 15 años previos de dictadura con Augusto Pinochet transitó una estabilización no exenta de reveses). Con un gobierno socialista Chile en los años 90 bajó la inflación de casi 30% a 4%, pero con un aumento de la tasa de desocupación de 6% a 10%.
La pregunta que se escuchó en las últimas semanas en la city porteña fue: “¿Qué pasa con Cristina Kirchner?”. Ahora que se sabe que estará presa y no podrá ser candidata, la pregunta de muchos es: “¿Puede volver el populismo a la Argentina?”.
Dentro del mercado, tanto entre los funcionarios como los analistas o banqueros, pesa más el temor de la vuelta del populismo macroeconómico (entendiendo por populismo la definición clásica de los economistas Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards: priorizar el crecimiento y la redistribución del ingreso, menospreciando la amenaza de la inflación, el déficit fiscal, la escasez de divisas y la reacción de las empresas y las personas ante las políticas de control de precios o cambiarias) que otros riesgos que enfrenta la Argentina, como el ya mencionado aumento del desempleo, pero también la falta de acumulación de dólares y un contexto internacional más incierto (ver más abajo).
El mercado está dispuesto a financiar y acompañar este nuevo ciclo de ilusión, de recrear una economía con más reglas de mercado y menos regulaciones, pero decididamente no perderá un segundo en bajarle el pulgar si percibe que el país vuelve a la trayectoria de Dornbusch-Edwards, personalizada hoy en las figuras de Cristina o Máximo Kirchner.
El mercado se halla en un compás de espera con la Argentina. Buscará averiguar o indagar las consecuencias políticas de la mecánica del arresto de la expresidenta y al parecer todo ello le llevará tiempo para dar su veredicto. Eso preguntarán inversores en las próximas semanas. ¿Cómo será el transcurrir económico de un gobierno libertario con Cristina presa? ¿Cómo funcionará la Justicia? ¿Qué implicancias tendrá para las estrategias del gobierno en el Congreso de cara a las reformas económicas que buscará sellar después de octubre? Además, con Cristina en el centro de la atención, ¿quedará sellado el debate ideológico dentro del peronismo a favor de una mirada económica que sea un giro de 180 grados respecto de la de Milei e impida al peronismo dar una vuelta de página a un relato que no supo bajar la pobreza a niveles por debajo de los que tuvieron Menem o Macri aun cuando se invirtió más en ayuda social?
El ataque de Estados Unidos a Irán puso en vilo a los mercados por la presión sobre el precio del petróleo. El alto nivel de incertidumbre alrededor de la crisis en Medio Oriente podría agregar un factor más de ruido a las perspectivas de la economía mundial, por más que se haya acordado un alto el fuego.
La evolución de la tensión en esa zona del mundo influirá en la principal decisión que se aguarda en materia económica para las próximas semanas: la Reserva Federal de Estados Unidos deberá resolver si baja la tasa de interés o no.
Hubo declaraciones de funcionarios de la autoridad monetaria de Estados Unidos a favor de que en julio haya una reducción en el costo del dinero (la tasa hoy se ubica en 4,25%-4,50%) ante indicios de que la búsqueda de empleo se esté desacelerando. Se verá.
Lo cierto es que el desempleo, la amenaza del populismo que aún pesa sobre la Argentina y las tensiones en Medio Oriente son amenazas para el plan Milei y el desempeño de su economía para lo que resta de 2025.