La desconcertante adquisición de la estancia María Dolores por parte del Instituto de Colonización ha despertado una larga serie de comentarios, de variados y refulgentes colores.
La desconcertante adquisición de la estancia María Dolores por parte del Instituto de Colonización ha despertado una larga serie de comentarios, de variados y refulgentes colores
La desconcertante adquisición de la estancia María Dolores por parte del Instituto de Colonización ha despertado una larga serie de comentarios, de variados y refulgentes colores.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Pacha Sánchez, además, no tuvo mejor idea que la de anunciar la compra del establecimiento rural, por una suma sideral de más US$ 32 millones, frente al féretro del Pepe camino al camposanto, quien, según dijo el orador (y el homenajeado no podía desmentirlo), ya había dicho en vida que estaba de acuerdo con esta adquisición. El importe es casi igual a los US$ 40 millones de Carolina Cosse cuando lanzó el Antel Arena, que al final costó US$ 120 millones. Ojalá esta estancia no salga tan cara cuando la reformen para sus fines populares productivos y redistributivos, según anuncian los ideólogos del negocio.
Fortunato estaba mirando la tele, cansado y con sueño, pero esperando el informativo de cierre, en el cual se anunciaba que habría comentarios y aclaraciones sobre la sorprendente adquisición inmobiliaria.
Cuando arrancó el noticiero, el informativista dijo que había opiniones muy encontradas sobre el tema y pasó a emitir grabaciones de líderes del gobierno y figuras de la oposición que opinaban de manera diametralmente opuesta.
Por un lado, los impulsores de la idea decían que se trataba de un campo extraordinario, con unas instalaciones muy confortables, y una superficie que permitiría transformar el establecimiento en un tambo gigante para 30 productores.
Por el otro, los opositores decían que era un disparate comprar más de 4.000 hectáreas a más de US$ 7.000 la hectárea, cuando el precio de mercado en la zona apenas pasaba los US$ 4.000. Que el campo era potencialmente inundable, y que 17 habitaciones en la casa principal junto a la piscina no parecía adaptarse fácilmente al propósito anunciado.
A Fortunato se le cerraban los ojos, escuchando monsergas repetidas una y mil veces de cada lado de la grieta.
Pero cuando ya sus ojos casi no respondían, aparece en escena el Pacha Sánchez anunciando que el debate y la crítica despiadada de los que nada entienden había llevado al gobierno a cambiar sus planes.
La estancia se transformaría en Pepelandia, una suerte de Disneylandia, pero adaptada a los gustos locales y a la idiosincrasia uruguaya.
—Vamos a edificar una montaña rusa, pero de los rusos de antes, cuando eran soviéticos y promovían la igualdad y la lucha de clases —dijo el Pacha, desconcertando a la audiencia, incluido Fortunato, que creía estar soñando—. A los niños se les entregará un folleto con un resumen de El capital, de Marx, al subir a los carritos de la montaña. Los niños deben leerlo durante el viaje y, si al bajar, no han aprendido la importancia del marxismo, serán enviados a una prisión de mentira, pero para que se asusten —agregó el Pacha—. Allí habrá grabaciones de los discursos del Bebe Sendic y de Fernández Huidobro, y, para salir, a los niños se les tomará un examen y se les regalarán caramelos. Yo mismo —complementó el Pacha— me disfrazaré de Oso Stalin, una versión soviética del Oso Yogui, y circularé por la estancia impulsando a los niños a subirse a otros juegos, como el de los aviones de Pluna, en el que los niños podrán participar en los remates que serán parte del juego. El triunfador será el niño que se disfrace de Caballero de la Derecha, y ganará dulces y chupetines.
Según prosiguió el autor de la iniciativa, en la piscina se instalarán los pilotes de la regasificadora, y los niños podrán nadar entre los peligrosos hierros herrumbrados, guiados por jóvenes militantes del MPP disfrazadas de sirenas, las que evitarán que los niños se lastimen.
Lo mismo ocurrirá con la construcción de un gran galpón llamado El Envidrio de los Placeres, en el que los asistentes (tanto los niños como sus padres) le tirarán piedras a una larga fila de envases de vidrio, y ganarán pop y helados quienes destruyan la mayor cantidad de botellas y frascos.
Fortunato se esforzaba por mantener sus ojos entreabiertos, pero se convencía poco a poco de que aquello no podía ser cierto.
El Pacha Sánchez informó, asimismo, que él sería el director del establecimiento, trasladándose a vivir en la casa principal, que tiene 17 dormitorios, todos con baño en suite.
—Dormiré cada noche en una habitación diferente, siempre iluminado con una velita prendida al socialismo, para evaluar la ubicación y la comodidad de cada una de ellas —dijo el Pacha—, y cuando termine la gira elegiré una de ellas para mi uso personal, destinándose las demás al alojamiento de integrantes de la juventud del MPP, jóvenes que serán becados y premiados para pasar unos días en la estancia, en función del puntaje de su militancia, su actividad revolucionaria y sus convicciones progresistas.
El informativista agregó que, entre los que acompañaban al Pacha Sánchez en su conferencia de prensa había unos cuantos jóvenes de los mencionados antes, los cuales lo interrumpieron varias veces, expresando su deseo de construir un muro alrededor del establecimiento, de manera que este solo pudiera ser visto desde adentro por los militantes de la causa.
—Será un muro inexpugnable hecho con troncos que nos donará la UPM, en el que instalaremos también casetas de vigilancia, para estar a salvo de la envidia de los habitantes de los barrios privados de Canelones, Carrasco y Pocitos, que vendrán a curiosear, pero no los dejaremos entrar —agregó—. Para ingresar hay que presentar el carnet de afiliado al MPP o al Partido Comunista.
—Habrá diversión para todos o para nadie —concluyó una aguerrida joven que portaba un pañuelo con los colores del Frente Amplio sobre su rubia cabellera.
Otros entretenimientos con los que contará Pepelandia serán el tiro al blanco y al colorado, en puestos donde habrá chumberas con las que los jóvenes dispararán sobre muñecos que representan a Sebastián da Silva, Graciela Bianchi, Sanguinetti y Ojeda. Los que demuestren mejor puntería tendrán chicles y chupetines de premio. Asimismo, en algunos de los lagos que se presentan en el campo, fruto de las pasadas inundaciones, estará el juego llamado la llegada al puerto de aguas profundas. En una de las orillas del lago habrá un muelle sobre un pantano, y los padres de los niños remarán en botes para tratar de llegar a la orilla, pero siempre quedarán empantanados en el barro. El que se empantane más cerca del muelle, se llevará helados en cucurucho y banderines del MPP para colgar en la pared del cuarto.
Fortunato se restregaba los ojos, sintiéndose dormido, y marchó cantando bajito rumbo al dormitorio.
No se acordaba bien si lo había visto, oído o soñado, pero no creyó recordar que en el medio del establecimiento hubiera una estatua del Pepe.
—¿Cuándo la inaugurarán? —se preguntó, seguro de que, con estancia o no, no nos salvaremos de la estatua del prócer.