En otras palabras, se está produciendo una fragmentación del comercio mundial en dos grandes bloques: el comercio con EE.UU. y el resto del comercio global. En el primer caso, se abren realidades muy diversas, determinadas por múltiples dimensiones vinculadas a los intereses de los actores involucrados, que típicamente trascienden lo estrictamente comercial. Se superponen distintos planos, en línea con la orientación general de política promovida por el gobierno de Trump.
Algunos países y bloques han encarado este escenario como una política de control de daños, sin apostar a que constituya un camino de desarrollo o de construcción de un nuevo orden (UE, Japón e incluso Corea). Otros, como ilustra el caso de nuestro vecino del Plata, adoptan un enfoque más ambicioso y aspiran a mejorar sus condiciones de relacionamiento comercial con EE.UU. respecto de la situación actual, a través de acuerdos preferenciales parciales, por fuera de las reglas tradicionales del comercio basado en la cooperación.
La nueva reina
La idea de un orden de cooperación comercial sin EE.UU. viene ganando terreno tanto en los círculos académicos como en ámbitos de gobierno. Anne Krueger, por ejemplo, ha desarrollado este argumento,2 y también ha sido retomado en iniciativas políticas concretas. Asimismo, el ex primer ministro de Singapur Lee Hsien Loong ha respaldado esta perspectiva.3
Este concepto incluso tiene un acrónimo: MUTO (Minus United States Trade Organization). La propuesta sugiere que los países con visiones compartidas sobre el orden multilateral deberían unir fuerzas. Este enfoque ya comienza a materializarse en nuevas coaliciones. Un ejemplo es la reciente creación de la Partnership for the Future of Investment and Trade (FIT-P), impulsada por Nueva Zelanda, Singapur, Emiratos Árabes Unidos y Suiza, y que ya ha despertado el interés de países como Costa Rica, Malasia, Marruecos, Noruega, Panamá, Ruanda y Uruguay.4
Por ello, aunque se ha hablado mucho del 8% que representan las importaciones de bienes de EE.UU., resulta imprescindible concentrarse en la parte del león del comercio mundial: el resto del mundo. El sistema multilateral presenta problemas y requiere reformas profundas. Entre los principales desafíos, se pueden mencionar: la reforma del sistema de solución de controversias; el comercio electrónico; la actualización de las clasificaciones de países y del trato especial y diferenciado, y la fragmentación de los acuerdos preferenciales, junto con la cobertura de nuevas disciplinas y provisiones.
Parte de estos temas se están discutiendo actualmente en Ginebra, en el marco de la preparación de la decimocuarta Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, que tendrá lugar en Camerún en marzo de 2026. Pero otro ámbito central es la continuidad de la liberalización comercial mediante acuerdos plurilaterales de mayor alcance, donde se abordan especialmente los dos últimos temas del listado anterior.5
El desafío es la armonización normativa en espacios económicos más amplios y la aplicación del principio de NMF dentro de ellos. Existen iniciativas en desarrollo en esta dirección, cuyo centro de gravitación se encuentra en el este y sudeste asiático, región que se está consolidando como el núcleo del comercio mundial. Estos procesos no son sustitutos del sistema multilateral, sino plenamente complementarios. Las reglas del comercio se construyen tanto a partir del comercio no discriminatorio (NMF) como del comercio preferencial, siempre dentro del marco general previsto por el acuerdo multilateral.
El salto de rana de Uruguay
En lo que va del siglo, Uruguay ha venido rumiando su inserción internacional: tanto la mejora en los niveles de apertura de su propio mercado como el acceso a los mercados externos. Este año se produjo un verdadero “salto de rana”, al ubicarse en el centro de tres negociaciones plurilaterales de gran envergadura.
La primera ya fue aprobada e implica cuatro nuevas relaciones bilaterales en proceso de libre comercio, asociadas al acuerdo con la EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza). El desafío inmediato es su rápida ratificación parlamentaria.
En segundo lugar, se encuentra la firma final del acuerdo con la UE. Ha ingresado en un nuevo impasse, pero no está muerto. La definición parece dirimirse entre Italia —que ya mostró que decide— y Alemania —que ya mostró que muerde si no sale—. Hemos esperado un cuarto de siglo; podemos esperar un mes más. Más allá del tedio que genera la UE, si el acuerdo se concreta será útil no tanto por el acceso agrícola, sino por el inicio de la apertura comercial de nuestros vecinos.
En tercer lugar, y no menos importante, Uruguay fue aceptado para iniciar el proceso de negociación y adaptación normativa doméstica con miras a la adhesión al Acuerdo Transpacífico (CPTPP). Este hecho es de gran relevancia, dada la importancia relativa mundial de este acuerdo intercontinental, al que además están solicitando su ingreso países con grandes mercados, como Indonesia y Filipinas.
La única forma de obtener resultados en materia internacional es mediante la continuidad de las políticas entre gobiernos sucesivos. En el caso del CPTPP, se plantea una hoja de ruta que impactará al país a lo largo de un ciclo prolongado e involucrará a varias administraciones. Ello se debe a que, en los 30 capítulos que componen el acuerdo, es necesario realizar un análisis exhaustivo de las políticas públicas domésticas y encauzarlas hacia procesos de convergencia con los estándares previstos.
Se trata de la adhesión a un acuerdo ya existente, cuya cobertura temática es muy amplia: desde la liberalización arancelaria clásica y la adecuación de instrumentos de frontera, hasta los obstáculos técnicos al comercio, la liberalización de servicios y múltiples disciplinas complementarias (inversión, competencia, compras gubernamentales, propiedad intelectual, asuntos laborales, medio ambiente, entre otras).
Una característica estructural del acuerdo es que está organizado bajo el concepto de listas negativas. Esto implica que el país se compromete, por defecto, a las reglas de Trato Nacional y Nación Más Favorecida con los demás miembros, complementando luego con listas de medidas disconformes y de actividades reservadas al Estado que no cumplen con dichas reglas generales. Se trata de un ejercicio de alta transparencia normativa que ordena la acción del gobierno.
Este ejercicio debe realizarse en cada capítulo y puede resumirse en la construcción de tres “cajas”. La primera contiene aquellos aspectos en los que ya estamos armonizados con el acuerdo, o que se completarán antes del ingreso. La segunda agrupa los ámbitos en los que se requerirá un período de convergencia hacia el estándar del acuerdo. La tercera, de menor tamaño, identifica los desvíos que se mantendrán y que no se adaptarán plenamente a la letra del acuerdo.
Uruguay se encamina así a establecer 43 nuevas relaciones bilaterales con miras al libre comercio (EFTA + UE + CPTPP). Además, participa activamente en una coalición multilateral de países pequeños con posiciones firmes en favor del sostenimiento y desarrollo de la cooperación comercial. Queda pendiente avanzar en la integración regional en América Latina, tema al que dedicaré los primeros artículos de 2026.
Ha llegado el momento en que la política asuma el desafío —necesario e imprescindible— de la convergencia y el alineamiento en torno a esta agenda internacional, y de consolidarla como lo que ya es: una auténtica política de Estado. El cambio de expectativas respecto de la inversión y el crecimiento deberá apoyarse en este proceso, incluso antes de que las liberalizaciones comerciales comiencen a mostrar sus frutos.
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1 Ver el reciente artículo de Dawn Shackleford. “MFN-Not dead yet!”, diciembre de 2025, en https://www.hinrichfoundation.com/research/article/wto/mfn-not-dead-yet/.
2 Ver Krugger, Anne, 2025. “Trump’s Tariff Chaos Could Reverse 80 Years of Economic Progress” (https://www1.project-syndicate.org/commentary/international-community-must-unite-against-american-protectionism-by-anne-o-krueger-2025-04).
3 Ver la entrevista al ex primer ministro de Singapur Lee Hsien Loong. “World Minus America: Why Singapore's Leader Thinks This Is The Future Of Global Trade”, en la 69a Cena de la Sociedad Económica de Singapur, julio de 2025 (https://www.youtube.com/watch?v=8LIfvFgFQ4c).
4 Ver los resultados de la última reunión de los ministros de comercio el pasado 18 de noviembre en Singapur https://www.hinrichfoundation.com/research/article/ftas/rest-of-world-prepares-for-future-of-trade.
5 CPTPP y RCEP, por poner dos ejemplos que hemos mencionado reiteradas veces.