Estaba previsto que la Comisión de Salud de Diputados comenzara esta semana el estudio del proyecto de regulación y despenalización de la eutanasia para que el plenario de la cámara lo pudiera tratar el miércoles 16. Tanto los legisladores que están a favor como aquellos en contra están convencidos de que esta iniciativa finalmente se convertirá en ley, por lo que negocian aditivos y sustitutivos en busca de más “garantías” para pacientes y médicos. Sin embargo, un pedido del senador colorado Pedro Bordaberry para ser escuchado postergó este análisis.
El martes 8, cuando se empezaría a estudiar el articulado, la diputada colorada Nibia Reisch, presidenta de la comisión, planteó que Bordaberry le había pedido ser escuchado por los legisladores antes de votar, ya que tiene interés en presentar otro proyecto relacionado. Así lo relató a Búsqueda el diputado frenteamplista Luis Gallo.
Según indicó, esa situación generó sorpresa, sobre todo por el momento. “Pero por respeto a ella, que está muy involucrada con este tema, en la bancada nos pareció que no cambiaba nada postergar todo una semana”, agregó.
Reisch es parte de Vamos Uruguay, sector colorado liderado por Bordaberry.
El compromiso, aseguró, es recibir a Bordaberry —quien ha estado de licencia médica— el martes 15 y, al día siguiente, votar todos los artículos del proyecto. Si faltara tiempo, se haría una sesión extraordinaria de la comisión, dijo Gallo. La intención es que se vote en el plenario en la primera sesión de agosto, el martes 5, la cual ya fue definida como fecha perentoria.
El presidente de la Cámara de Diputados, el frenteamplista Sebastián Valdomir, reafirmó este último punto en rueda de prensa el mismo día en que iba a comenzar el estudio: “Se acordó ese plazo para votarlo el martes 5 y darle un trámite definitivo, porque ya están los votos (para su aprobación) y es un tema que requiere por lo menos pasarlo al Senado”.
Más allá de la cortesía parlamentaria para escuchar las “nuevas propuestas” de Bordaberry, cuya oposición a la despenalización de la eutanasia es ya conocida, en legisladores frenteamplistas y colorados —sobre todo los del sector Unir para Crecer, quienes son más favorables a esta iniciativa— causó malestar esta dilación. Aún no se conoce cuáles son esos aportes ni qué tan compatibles son con el articulado en estudio. Calificativos como “capricho innecesario” y “saludo a la bandera” fueron vinculados a la instancia del próximo martes, más cuando muchos señalan que el senador podría hacer estos aportes cuando el proyecto sea enviado a la Cámara Alta.
La demora recuerda a lo ocurrido el período anterior, cuando este proyecto recibió media sanción en Diputados en octubre de 2022 y luego terminó congelado en el Senado, aunque la actual composición de las cámaras permite presagiar otro desenlace.
Entre los impulsores del proyecto no creen que los aportes de Bordaberry —quien el primer día de la actual legislación presentó un proyecto referido al tema que modificaba el artículo 37 del Código Penal, exonerando la pena en casos de “homicidio piadoso”— muevan sustancialmente la aguja. Además, saben que cualquier texto que regularice la eutanasia que surja de la comisión, ya sea en mayoría o minoría, contaría con los votos suficientes en Diputados para ser aprobado: a los 48 representantes del Frente Amplio se le suman al menos cuatro colorados, cuatro blancos y del Partido Independiente, según estiman sus impulsores. En el Senado, solo el Frente Amplio ya tiene las manos suficientes para convertir el proyecto en ley.
Fuentes cercanas al senador Bordaberry expresaron que él también está molesto, sobre todo con legisladores cercanos, porque su proyecto no había sido considerado para el análisis.
Consultada por Búsqueda, la diputada Reisch, afín a la despenalización, no quiso formular declaraciones.
Pedro Bordaberry Desayuno Busqueda
Mauricio Rodríguez
Propuestas para dar más “garantías” al proyecto
Más allá de la intervención del líder de Vamos Uruguay, cuando se vote el articulado se analizarán las modificaciones propuestas por los distintos integrantes de la comisión. Los tres integrantes del Frente Amplio —Gallo, Federico Preve y Juan Gorosterrazú— y la colorada Reisch han actuado en sintonía respecto al proyecto que comenzaron a estudiar el 6 de mayo. Se trata del proyecto que obtuvo media sanción en el período anterior en Diputados y que luego quedó “congelado” en el Senado, por petición de Torre Ejecutiva.
Entre las modificaciones propuestas, está la de limitar a tres días el tiempo que un primer médico tiene para controlar si el paciente que pide la eutanasia está capacitado para hacerlo y reducir a cinco días el tiempo para que se pronuncie la segunda opinión médica. Si no coinciden, se debería dirimir con una junta médica de tres profesionales. Una vez cumplidos esos requisitos, el procedimiento se cumpliría “cuándo y dónde el paciente lo decida”.
Los legisladores también plantean que se incluyan a los servicios de los hospitales de Clínicas, Policial y Militar como aptos para esta práctica.
Además de modificar la normativa sobre los certificados de defunción —donde se hará constar este procedimiento como causa final—, se propone un nuevo artículo que también cambia la ley de voluntad anticipada, habilitando la solicitud de la eutanasia.
“La base es la misma, pero con mejoras que les dan mayores garantías a los médicos y pacientes”, indicó Gallo.
Ese concepto es el mismo que se arrogan a ambos lados del mostrador. Los diputados José Luis Satdjian y Andrés Grezzi del Partido Nacional —que dio libertad de acción a sus legisladores— no están a favor del proyecto. Sin embargo, dijo Satdjian a Búsqueda, aportaron sustitutivos “para darle al proyecto lo que le falta: garantías”.
Entre estos, agregan a texto expreso que solo podrá pedir la eutanasia un “uruguayo o residente legal en el país”, el acceso a los cuidados paliativos y la creación de un “comité de garantías” que evalúe al paciente y a su entorno previo al acto. También se establece una exención de responsabilidades a los profesionales que actúen “de estricta conformidad” al procedimiento, así como penas de prisión de dos a 10 años si esto no ocurriera.
“Queremos dar garantía a todas las partes, también al médico que manifieste objeción de conciencia”, expresó Satdjian.
A la otra integrante de la comisión, Nicole Salle, de Identidad Soberana, el proyecto actual no le parece “garantista” y por eso no lo acompaña. Identidad Soberana y Cabildo Abierto (cuatro diputados en total), son los dos partidos que se oponen completamente a esta despenalización. Aún así, dijo a Búsqueda que presentaron algunas “sugerencias” para modificarlo.
Entre ellas se incluye la participación de al menos un psiquiatra o psicólogo clínico en el proceso, la supervisión de un Comité Multidisciplinario de Ética Clínica, la sustitución de términos (“insoportables” por “refractarios conforme a criterios técnicos de cuidados paliativos”) o directamente su eliminación (“deterioro de la calidad de vida”, por considerarlo “indeterminado”), así como la creación de la Comisión Nacional de Supervisión de la Eutanasia.
Por fuera de los legisladores, una encuesta de Cifra divulgada el 22 de mayo en Telemundo reveló que la mayoría de los votantes de los tres principales partidos políticos (69% de quienes votaron al Frente Amplio en 2024, el 62% de los colorados y el 57% de los blancos) están a favor de la despenalización de la eutanasia. Otro sondeo realizado a fines de mayo por Encuestas del Plata daba porcentajes aún mayores: 74% de los uruguayos están a favor de esa iniciativa, y el porcentaje trepa al 84% entre quienes sufragaron al FA en la última elección y 75% al Partido Colorado; entre quienes votaron al Partido Nacional, la despenalización conforma al 65%. En los dos casos, las menores tasas de aprobación se registraron en los católicos practicantes.
Desde antes de la instalación de la actual legislatura, los impulsores de la despenalización de la eutanasia aseguran que se convertirá en ley antes de fin de año.