Aun cuando los dos países mantienen relaciones diplomáticas desde hace décadas, India abrió su embajada en Montevideo recién a comienzos de setiembre. El nuevo embajador de India, Binoy George, cree que la decisión es parte natural de un proceso que comenzó cuando, en 1947, Uruguay fue de los primeros en reconocer la independencia de su país. A los motivos históricos hay que sumar, opina, un conjunto de “valores” compartidos y un contexto geopolítico que obliga a los países a diversificar sus cadenas de suministro.
El diplomático sostiene que su país apunta a mejorar la relación bilateral con Uruguay y también con el Mercosur. En el marco de la visita del canciller Mario Lubetkin a Nueva Deli, el bloque sudamericano y el gobierno indio anunciaron que comenzarán una negociación para profundizar el acuerdo comercial que tienen vigente desde 2009.
“Resulta indispensable dinamizar el acuerdo entre la India y el Mercosur, ya que el esquema actual no ha generado el incremento esperado en el comercio con Uruguay”, dice el embajador. Y agrega que hay varias oportunidades para aumentar el intercambio, teniendo en cuenta la producción uruguaya y el crecimiento del poder adquisitivo de la clase media en su país.
George llegó a Montevideo en julio, presentó sus cartas credenciales al presidente Yamandú Orsi el 7 de setiembre y todavía está buscando un lugar donde instalar la embajada de manera definitiva. El martes 15, días después de que el canciller Mario Lubetkin visitara Deli, el diplomático recibió a Búsqueda en las oficinas que alquila India para su equipo en el Sinergia Punta Carretas Tower.
—Nuestro enfoque abarca tres pilares fundamentales: las relaciones políticas, los vínculos económicos y la interacción entre nuestras sociedades. Queremos ampliar nuestra relación con Uruguay en todos estos ámbitos. Existe un enorme interés y potencial para desarrollar esta relación. Uruguay cuenta con características particulares de gran interés para la India. Ambos países comparten un compromiso claro con la democracia, una economía abierta y estable, el imperio de la ley y una mirada similar sobre el combate al terrorismo, entre otros valores fundamentales. Al ser un país estable que valora la democracia, nuestras empresas también están entusiasmadas por desarrollar colaboraciones. Como mencioné, en el ámbito del intercambio entre personas también necesitamos ampliar la relación.
—¿Esta apertura y la expansión de las negociaciones con el Mercosur anunciadas esta semana deben ser consideradas en el contexto geopolítico actual? ¿Por qué India se acerca al Mercosur y a Uruguay en este contexto?
—India y el Mercosur contaban con un acuerdo de preferencias comerciales (AAP) en el que se identificaron ciertas líneas arancelarias. Este acuerdo entró en vigor en 2009, sin embargo, si se analiza detenidamente, este acuerdo no ha impulsado verdaderamente el comercio ni las relaciones económicas. Probablemente sea necesaria una revisión o la inclusión de más posiciones arancelarias estratégicas para ambos países. El Mercosur es un bloque, por lo que cada país tiene sus propios intereses. Y la India responderá a sus propios intereses nacionales. Aunque ha habido avances en el Mercosur —como sabrá, recientemente se firmó un protocolo adicional al acuerdo preferencial durante la visita del canciller a la India—, pondré esto en un contexto más amplio. En este momento, Uruguay ocupa la presidencia pro tempore del Mercosur, de la Celac y también del G77. Desempeña un papel clave en otros organismos regionales, como la Aladi. Uruguay tiene la capacidad de articular a los países de la región gracias a las características que mencioné. Por lo tanto, es un momento idóneo para profundizar la relación con Uruguay tanto a nivel bilateral como multilateral. Que un país progresista como Uruguay aporte estos valores, que India comparte, a los foros multilaterales es beneficioso para todos.
Con ese enfoque colaboramos con Uruguay en el plano multilateral. En lo bilateral, si observamos el comercio mutuo, este aún no ha alcanzado su máximo potencial. Uruguay cuenta con socios comerciales que concentran una gran cuota de sus exportaciones e importaciones. Sabemos que su propio gobierno busca diversificar sus mercados. Esto se enmarca en un escenario internacional convulso, marcado por conflictos en Medio Oriente y otros frentes. Esas incertidumbres han aumentado en los últimos tres o cuatro años, haciendo que la seguridad de las cadenas de suministro sea prioritaria para cualquier nación. Por ejemplo, cuando se interrumpió el tránsito por el estrecho de Ormuz, India comenzó a importar diversos bienes, incluido gas natural licuado (GNL), desde países como Argentina, además de múltiples productos procedentes de Brasil y otros países de América Latina. Esto demuestra que las cadenas de suministro requieren garantías. Si una región sufre inestabilidad, existen otros proveedores potenciales en el mundo capaces de responder. India es un país extenso con una población muy numerosa, lo que genera necesidades apremiantes en materia de seguridad alimentaria, energética y de acceso a recursos para impulsar la economía. La economía india ha mantenido un crecimiento superior al 7% durante casi dos décadas. Hace un par de semanas publicamos los resultados del primer trimestre del año fiscal, donde volvimos a superar el 7% de crecimiento a pesar del contexto global incierto. Sin embargo, para sostener este ritmo productivo necesitamos cadenas de suministro confiables. Esto nos lleva a la importancia de la cooperación Sur-Sur en el mundo actual. Los países del sur global son los más expuestos a estas incertidumbres globales. Por ello, el mensaje es claro: debemos colaborar de manera más estrecha para mitigar el impacto de los acontecimientos internacionales sobre nuestras poblaciones en un mundo interconectado.
—Respecto al comercio bilateral, usted señaló que no ha alcanzado su potencial. Las cifras de 2025 muestran exportaciones uruguayas por menos de US$ 100 millones, concentradas en productos como madera y pulpa. Al hablar de este acercamiento entre Uruguay y China, hay quienes dicen que si con China existe un volumen considerable de intercambio, se podría desarrollar una relación de escala similar con la India dado su tamaño y dinamismo. ¿Qué sectores u oferta exportable considera que podrían impulsar el crecimiento?
—Hay dos formas de analizarlo. La primera es a través del acuerdo India-Mercosur que mencioné. Dado que la cantidad de posiciones arancelarias es acotada, el alcance limitado del acuerdo de preferencias comerciales puede representar un condicionante restrictivo para los empresarios de India y Uruguay que quieren comerciar o invertir de manera bilateral. La segunda vía es la diversificación directa. Uruguay posee una oferta exportable definida e India demanda productos que representan una parte relevante de sus importaciones. Identificamos oportunidades en rubros en los que la producción uruguaya puede abastecer de manera complementaria la demanda india. La distancia solía considerarse un obstáculo para la proyección hacia la India, pero el elevado flujo comercial con China demuestra que la geografía no es un factor determinante en comparación con la complementariedad de los productos. Por ejemplo, las ventas a China se concentran en carne bovina y soja. Aunque la carne vacuna no tiene demanda en India, la alta trazabilidad y calidad de la producción cárnica uruguaya abren oportunidades en otros rubros. Uruguay podría exportar otro tipo de carnes, como la ovina, que cuenta con una demanda sostenida en el mercado indio.
También existe potencial para productos premium, como el caviar, el aceite de oliva o quesos finos, dependiendo de su posicionamiento de marca. La demanda en India está presente. Los vinos chilenos tienen un posicionamiento consolidado en nuestro país desde hace años, la carne argentina goza de reconocimiento histórico, mientras que la carne ovina se ha importado tradicionalmente desde Nueva Zelanda o Australia. Todo depende de una estrategia comercial enfocada desde aquí hacia el mercado indio. Otro sector relevante es el de la soja. India demanda volúmenes elevados de aceites comestibles, siendo el aceite de soja un producto con claro potencial de exportación según los ciclos de producción y consumo. El crecimiento de la clase media india representa un segmento de consumo significativo. Este sector cuenta con poder adquisitivo y demanda activa. La clave radica en la iniciativa del sector empresarial local. Sin embargo, el vínculo trasciende el intercambio comercial básico. India experimenta un notable desarrollo industrial y se posiciona como un referente en tecnología digital, industria aeroespacial, soluciones fintech y manufactura avanzada. Cerca del 98% de los dispositivos móviles utilizados en el país se fabrican localmente. Las principales multinacionales mantienen presencia en el territorio nacional. Por ello, la cooperación no debe limitarse a bienes primarios, sino extenderse a alianzas estratégicas y empresas de coinversión. Diversas empresas emergentes indias proveen componentes de alta tecnología para el programa espacial, incluyendo el reciente lanzamiento de satélites de gran envergadura. Estas capacidades tecnológicas forman parte de la transformación económica integral.
—Mencionó estas perspectivas de crecimiento. ¿Considera que el impulso al intercambio bilateral debe realizarse dentro del Mercosur o de forma bilateral Uruguay-India?
—Es una pregunta difícil de responder para nosotros. Puedo hablarle desde la perspectiva india: Hemos suscrito acuerdos de libre comercio tanto de forma bilateral como con bloques regionales, incluyendo entendimientos con el Reino Unido, Nueva Zelanda y la Unión Europea.
Ambos esquemas son viables cuando existen complementariedades económicas e intereses compartidos. Sin embargo, resulta indispensable dinamizar el acuerdo entre la India y el Mercosur, ya que el esquema actual no ha generado el incremento esperado en el comercio con Uruguay.
—Durante su discurso en la reunión de los Brics el canciller de Uruguay expresó la disposición de trabajar con el bloque de forma bilateral y multilateral para promover un orden internacional más equilibrado. ¿Considera la India que una eventual incorporación de Uruguay a los Brics constituye un objetivo viable?
Foto oficial de la última cumbre de los Brics, desarrollada en la India.
Ministerio de Relaciones Exteriores
—Los Brics cuentan con una trayectoria de dos décadas fundada en principios compartidos. Uruguay participó en la cumbre anterior en Brasil como país socio y fue invitado por India en calidad de país de diálogo al ejercer la presidencia de la Celac. Esto refleja el rol de Uruguay como actor estable y activo en el ámbito multilateral. El grupo ha establecido principios orientados a las economías emergentes, entre ellos promover la desdolarización y el comercio en monedas nacionales. La Declaración de Deli adoptada al final de la cumbre abarca alrededor de 140 puntos sobre diversas cuestiones. Es una declaración basada en el consenso que se logró alcanzar, y también demuestra la capacidad de convocatoria de la India dentro de ese grupo. Más allá de las declaraciones, el documento también refleja la postura de los países frente a temas como la corrupción y el terrorismo; por ejemplo, condenó los ataques terroristas ocurridos en la región de Cachemira (India) y abordó los conflictos en Oriente Medio y otras partes del mundo. La declaración ofrece propuestas y establece una posición común sobre numerosas cuestiones internacionales. Por tanto, corresponde a Uruguay considerar a los Brics como un grupo de economías emergentes que sigue determinados principios, comparte posturas en áreas específicas y persigue objetivos comunes como bloque. Si esto se alinea con las políticas y principios que Uruguay contempla, sin duda existe margen de oportunidad, especialmente al observar los países que actualmente integran los Brics. Esta alianza llama la atención de otras naciones, dado que se trata de países con un rápido crecimiento económico que han adoptado posturas definidas en el ámbito internacional. En definitiva, los Brics representan una alianza relevante en el incierto mundo actual.
—¿La estrategia del gobierno de Estados Unidos, de reflotar la idea de que América Latina es su “esfera de influencia”, puede afectar el impulso de India en la región?
—No lo creo. Mantenemos relaciones excelentes con Estados Unidos tanto a nivel político como comercial. Hemos alcanzado acuerdos bilaterales sustantivos y coincidimos en múltiples visiones del escenario internacional, por lo que la presencia india en América Latina resulta complementaria.