—¿Cree que Orsi hizo una buena campaña?
—Hicimos la campaña que planificamos. Si es buena o mala lo dirán los resultados. Tuvimos un nivel de crítica similar en la campaña interna, nos decían que no era del todo buena y Orsi ganó por 23 puntos, y ahora es el favorito a ganar las elecciones. Resolvimos tener una campaña muy territorial, de mucha cercanía. Hicimos la campaña que queríamos y sentíamos que teníamos que hacer. Orsi habló de lo que tenía que hablar. Nunca entró en los agravios ni en los insultos ni centró su campaña en lo de los demás candidatos. Decíamos que nuestra campaña “son los problemas de la gente y no de los dirigentes”. Eso lo cumplió.
—Se ha instalado como tema en la campaña que hay fallas en la comunicación de Orsi…
—Yamandú se preparó 20 años para ser presidente de la República. Gestionó un departamento por demás complejo, y lo hizo haciendo acuerdos con quienes estaban en otros partidos. Construyó a partir de su trabajo en la intendencia un conjunto de relacionamientos bien amplios con diferentes dirigentes políticos en el Congreso de Intendentes. Es un gestor nato. Nunca fue parlamentario. Y la gente quiere de presidente a alguien que pueda resolver problemas reales. Quizás no tiene la contundencia de hablar corto, sino de contextualizar mucho y quizás sea una deformación propia de ser profesor de Historia, y eso probablemente sea uno de los defectos que tiene. Pero esa idea que a veces tiene la política tradicional de que los políticos tienen que tener respuesta a todo es un profundo error. La gente está cansada de los políticos que siempre tienen una respuesta automática. Lo más importante no es saber de todo sino tener el teléfono de los que saben.
—¿Y por qué estos últimos días usted está teniendo el protagonismo y no Orsi?
—No tengo protagonismo. Yamandú está dando notas y ha dado notas durante toda la campaña electoral, conferencias de prensa con los periodistas que quisieron acompañar las giras o estuvieron presentes en ruedas de prensa, en giras o actividades, ha contestado todas las preguntas que le hicieron.
—No ha dado muchas entrevistas mano a mano…
—Cuando priorizás una campaña en el territorio y tenés que estar en el interior de miércoles a sábado y el fin de semana en el área metropolitana, es muy difícil enlazarlo con una agenda donde tengas que estar en muchos programas periodísticos. Lo que sí decidimos es no ir a programas donde hay paneles de periodistas que debaten, porque en una campaña o se discute con las ideas y propuestas o se pregunta, pero en esos programas terminamos discutiendo con los periodistas.
—¿Es posible un triunfo del Frente Amplio en primera vuelta?
—Cualquier cosa puede pasar con el nivel de indecisos que tenemos. Creo, sin soberbia y con mucha humildad, que lo que está en debate estos días no es quién gana, sino cómo gana el Frente Amplio. Con mayorías, mayorías abultadas, mayorías justas, pero el Frente Amplio ya ganó las elecciones.
—¿Ya ganó las elecciones?
—Creo que el Frente Amplio ya ganó las elecciones. Miro todas las encuestas y la realidad me indica que el Frente Amplio está en mejores condiciones que el año 2019, que nuestro candidato tiene un nivel de aprobación muy alto. La encuesta que me da menos me da 43%, con 7% de indecisos. Y en todos los escenarios de balotaje gana el Frente Amplio. Según las encuestas y según lo que ha sucedido en este país. ¿Qué ha sucedido? Que de la primera a la segunda vuelta el Frente es el único partido que suma entre seis y siete puntos. Nos pasó en 2009, en 2014 y también en 2019, aunque quedamos a 30.000 votos. Hoy las encuestas nos dan que mi candidato supera a cualquiera de los candidatos de la coalición, y con esos antecedentes creo que el Frente Amplio va a ganar las elecciones.
—¿Ganar con mayoría en solo una cámara sería una victoria para ustedes?
—La victoria, el objetivo, es ganar el gobierno y que Yamandú Orsi se ponga la banda presidencial, y que el 1º de marzo comience un gobierno que se plante fuerte para combatir la desigualdad, para generar crecimiento y reparto en la economía.
—Pero sin mayorías es muy difícil aprobar temas claves como el Presupuesto…
—Habrá que negociar y discutir más.
—¿Y cuál será la estrategia?
—La misma que en la campaña: poner los problemas de la gente y plantearle al sistema político cuáles son los mejores instrumentos para resolverlos. Es más: necesitamos esos consensos políticos aun teniendo mayorías. En seguridad, el sistema político está desafiado a ver si tiene el liderazgo suficiente para enfrentar un tema con la seriedad que implica. Hasta ahora la seguridad ha sido un mecanismo por el cual el sistema político se tira piedras. La sociedad lo ve como su principal problema, y si el sistema político no asume el liderazgo, la gente va a terminar apoyando a un outsider. Por eso en la política de seguridad estamos planteando no solo un acuerdo multipartidario, sino una comisión de seguimiento del acuerdo. Porque los problemas de seguridad son muy complejos y hay que tener primero elementos de carácter científico, evidencia, y no ideología y discurso basado en retórica política electoral.
—El Frente Amplio parece tener un techo de 44% en las encuestas. ¿Por qué no sube más?
—Porque ya estás en un techo muy alto. El Frente arrancó demasiado alto. Y se mantuvo en una intención de voto, lo que una campaña electoral habla de un éxito y, si no, preguntale al Partido Nacional, que no ha parado de caer. La coalición creó expectativas muy altas en términos de transformación y de cambios, que cinco años después, cuando uno pasa raya, no ocurrieron. Y por tanto hay una demanda de la sociedad de cambiar. Cuando la gente pide muchos ajustes en realidad lo que está pidiendo es un cambio. No un cambio radical, pero sí un cambio. La discusión de esta campaña electoral es quién ofrece esa certeza de cambio.
—¿No creen en la hipótesis de la mayoría silenciosa que maneja Delgado?
—No. A mí me dicen que la campaña está fría y la 609 puso 30.000 personas en la plaza 1º de Mayo; del otro lado había un acto del Partido Nacional que no juntó a casi nadie. Obviamente que Álvaro tiene que hablar del voto silencioso, porque lo que le está pasando es que no le están yendo a los actos.
—¿No fue confuso el Frente Amplio con sus bases programáticas, el plan de gobierno y el anuncio de las 200 medidas que no se concretó? ¿Se entreveraron?
—Puede estar entreverado, sí. El Frente a veces se entrevera un poco. Te hablo desde el punto de vista de la jefatura de la campaña: ¿con qué comunico un plan de 200 medidas?
—¿Pero entonces por qué hablaron de las 200 medidas?
—El Frente Amplio tiene un programa, que son los lineamientos programáticos, desde diciembre del año pasado. En esta elección el único plan de gobierno es el del Frente Amplio. ¿Cuál es el programa de la coalición? ¡La coalición vive hablando del programa del Frente Amplio pero no tiene programa! Hoy lo que tienen son los programas del Partido Colorado, del Partido Nacional, del Partido Independiente. Pero qué van a plantear como coalición nadie sabe. Y además fuimos el único partido que hicimos un acto para presentar 48 medidas, que para nosotros son urgentes y se deben tomar el 1º de marzo. El resto no lo hizo.
—¿Y las otras 152 evaluaron que iba a complicar comunicarlas?
—¿Con qué las comunico? Para no contribuir a la confusión: tengo las bases programáticas y tengo las urgencias. Listo. No hay que comunicar más nada.
—¿Y el resto aparecerán en noviembre?
—Para noviembre se verá qué es lo que hay que hacer. Probablemente, como toda campaña que le quedan 24 días, uno puede plantearse anunciar algún tema en particular.
—Si hay tantos votantes de la coalición desilusionados con el gobierno, como dice, ¿por qué el presidente tiene tanta popularidad?
—El presidente ha tenido la capacidad de pasar a saludar en muchos de los escándalos del gobierno. Por tanto no ha sido salpicado. Es una enorme capacidad de comunicación del presidente. La gente tiene una valoración más positiva de él que de su gobierno. Cuando uno mide las medidas del gobierno no tiene datos tan auspiciosos. Su gobierno no mejoró los salarios, los ingresos, la seguridad ni generó las políticas de vivienda que iba a hacer, no firmó un tratado de libre comercio con China, no logró nuevas inversiones productivas en el Uruguay. ¿A qué se debe su popularidad? No lo sé. Sí creo que es un líder político, que ha mantenido unida a la coalición, y es alguien que ha tenido mucha presencia mediática y en el territorio.
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Alejandro Sánchez, en la sede del MPP
Mauricio Zina / adhocFOTOS
—¿Con quién preferiría ir a la segunda vuelta, con Ojeda o Delgado?
—No tenemos preferencias porque son iguales. Le vamos a ganar a la coalición.
—¿Y cuál cree que sería mejor presidente?
—Lo único que pienso es que sea presidente Yamandú Orsi.
—Ojeda acusó al FA de estar vinculado a los bots que interactuaron durante su acto el pasado fin de semana. ¿Qué explicación le da al episodio?
—Ojeda vive acusando al Frente Amplio de todo. Primero nos denunció por una campaña falsa, que hasta ahora estamos esperando que muestre cuál es el video falso. Porque hizo una conferencia de prensa hablando de fake news y después tuvo que reconocer que era verdadero.
—Dijo que quien aparecía en el video no era la novia…
—A mis amigas no les doy besos en la boca ni les dedico canciones en la televisión. Pero no me interesa quiénes son las novias de Ojeda. El problema es que Ojeda centró una campaña en su persona. Entonces, queda muy inconsistente tener una campaña con la familia multiespecie y estar relacionado con gente que son cazadores de animales. Nosotros no pautamos eso. No hay un solo elemento que vincule al Frente Amplio con la página que hace esas pautas. Discrepamos con esa forma de hacer campaña. Pero la pregunta que hay que hacerle a Ojeda es: ¿dónde está el video falso? Y ahora dice “gracias a las 40.000 personas que estuvieron presentes en mi acto”. Y después de que se da cuenta de que no hay 40.000 personas, dice: “Estos son los malditos del Frente Amplio que me mandaron los bots”. Estamos todos locos.
—¿Piensa que fue su propia campaña que contrató esos bots?
—No tengo idea de quién fue. Lo que sí sé es que fue Ojeda el que dijo que 40.000 personas vieron su acto por YouTube, y lo único que le puedo decir es que 30.000 personas vieron el acto (del MPP) en la plaza 1º de Mayo. Ahí sí había 30.000 personas.
—¿Qué explicación le da al intercambio que se da, en medio de todo esto, entre el periodista español Javier Negre y Orsi?
—Todo muy raro, ¿no? Ojeda denuncia el día del partido de Uruguay. No hay un solo asesor de comunicación en este país que te recomiende hacer una conferencia de prensa antes de un partido. Pero Ojeda denuncia, casualmente, en el mismo momento que está este español en Uruguay, que el día anterior había increpado a Yamandú. Y justo cuando Ojeda estuvo en los medios argentinos diciendo que éramos kirchneristas, este señor le pregunta a Orsi si quiere importar el kirchnerismo a Uruguay. Justo pasan todas esas cosas…
—¿Está diciendo que todo fue parte de un plan?
—No estoy intentando decir nada, yo veo hechos. No creo en las brujas, pero que las hay, las hay.
—¿Piensa que Ojeda embarró la campaña?
—No. Creo que Ojeda hizo una campaña excelente. Será un bluff, pero todo el mundo habla de Ojeda. Solo él y (Felipe) Schipani se creen esa irrealidad de que está en el balotaje, pero creo que hizo una campaña excelente. A mí no me gustará. Es una campaña que juega al límite. Pero ha dado de qué hablar. Y ha logrado que el Partido Colorado crezca. Ahora, falta ver si el crecimiento se llama Ojeda o se llama Pedro Bordaberry. Eso también lo sabremos el domingo.
—¿Prefiere a Bordaberry como interlocutor, como líder del Partido Colorado, antes que a Ojeda?
—No puedo establecer quién es el líder del Partido Colorado. Respeto mucho a los partidos y se tienen que dar su forma. Con Bordaberry tengo océanos de diferencias en muchos temas, pero también se pueden buscar acuerdos sobre muchas cosas. Y Bordaberry ha hecho una campaña centrada en la necesidad de buscar acuerdos amplios. Esa es una buena actitud. Además creo que fue un buen legislador, con el que se podía dialogar. Después los pingos se ven en la cancha, y ahí se verá quién es el que va a liderar. Porque Bordaberry está fuera de concurso, pero está compitiendo. De hecho, la propaganda es “Bordaberry con Ojeda” y no “Ojeda con Bordaberry”.
—¿Ojeda ha logrado que hablen de él a costo de volar algunos puentes?
—Voy a poner un ejemplo: Álvaro Delgado no aceptó discutir con un muñeco. Ojeda, sí. Eso habla de cómo se construye en política, porque una campaña electoral no es una guerra civil y el Uruguay tiene que pensar la política para dentro de 30 años. Cuando insultás a otra persona es muy difícil después sentarte a acordar. Aunque todos tienen derecho a cambiar.
—¿Quiénes van a ser los líderes del futuro del MPP?
—Hay una tentación en política de decretar quién lidera. Hay un póster icónico dónde está (Raúl) el Bebe Sendic cruzado de piernas, al lado de un cañero en Bella Unión. En la foto original de ese póster del otro lado estaba José Mujica. ¿Quién podía decir en el (año) 80 que Mujica iba a ser el líder? Nadie. Porque los dirigentes y los líderes los elige la gente. Uno lo que tiene que hacer es construir una plataforma para subir la mayor cantidad de dirigentes posible que tienen proyección.
—¿En qué lugar se ve en un eventual gobierno del Frente Amplio? Ha dicho que podría dejar el Parlamento.
—Llevo tres legislaturas en el Parlamento, que es muy importante porque ahí pasa el debate político, la construcción de acuerdos. Pero también hay momentos en la vida en que está bueno probarse en la gestión. Asumir una responsabilidad distinta, que ya no es pensar en un intangible, que es el debate político, sino hacer cosas. A mí me interesaría hacer cosas, pero eso va a depender de Yamandú.
—¿Hubiera sido más fácil la campaña para el Frente Amplio si no hubiera estado el plebiscito de la seguridad social?
—El plebiscito generó posiciones distintas en el Frente Amplio, lo que lo llevó a la libertad de acción. Y obviamente eso es una complejidad para pensar una campaña cuando tenés diferencias en el posicionamiento de los sectores. Era más fácil que no hubiera diferencias en el Frente Amplio, sí. Una campaña donde vos tenés menos diferencias es más fácil de gestionar.