Desde el 10 de julio la bancada colorada se limita a un edil. Federico Paganini, de 25 años, a uno de recibirse de abogado, fan de la Trotsky Vengarán, lector de José Hariri, es el resultado del escaso aporte del partido al lema Coalición Republicana (CR) en las elecciones departamentales del 11 de mayo. El partido gobernó casi ininterrumpidamente Montevideo entre 1909 y 1990, pero en el último llamado a las urnas su candidata dentro de la CR, Virginia Cáceres, apenas logró 41.000 votos (4,57% del total).
“Fue un impacto haber logrado solo un edil, sobre todo luego de haber tenido cuatro el período pasado”, lamenta María Eugenia Roselló, secretaria general del Comité Ejecutivo Departamental (CED) colorado. “Pero la estrategia será trabajar con toda la línea (el titular, Paganini, y sus tres suplentes)”, agrega. Más allá de que Paganini pertenece a la lista 25 y al sector Unir para Crecer, ambos liderados por el senador Andrés Ojeda, la idea es trabajar “considerando a todo el partido”, concluye, subrayando lo necesaria que es tal afirmación.
20250811JC_0051
Javier Calvelo, adhocfotos
Sentado en la sala inmensa, custodiado por los retratos de casi todos los integrantes del Olimpo colorado (José Batlle y Ordóñez, Luis Batlle Berres, Jorge Batlle, Julio María Sanguinetti, Fructuoso Rivera, Aquiles Lanza —el último intendente colorado montevideano electo en las urnas, en 1985— y María Faracchio —la primera edila de la historia de la capital—), sobre sus hombros tiene una responsabilidad bastante grande y una historia bastante pesada. Y no es fácil.
“La verdad es que estoy un poco solo. Ha sido como entrar en una jaula de lobos de alguna manera”, dice el edil sobre sus primeras semanas en la Junta. Esto más allá de que la idea sea trabajar coordinadamente con toda su línea de suplentes, Gabriel Correa Luna (de la lista 600, del senador Robert Silva), Nicolás Binaguy (de 18 años —el más joven de la Junta— y de la 25, como él) y María Noel Campos (de la 9007, del senador Gustavo Zubía), dividiéndose el trabajo en las sesiones y comisiones. “Pero entiendo que no soy yo solo ni nosotros los únicos del partido que tenemos que dar la batalla por Montevideo. Son los líderes los que tienen que dar señales más claras para que podamos ensanchar la base popular”.
Más allá de la tarea que pueda hacer, el objetivo admitido a 2029, con coalición republicana o sin ella, no es que el próximo intendente de Montevideo sea colorado, como ocurrió casi ininterrumpidamente desde enero de 1909 a febrero de 1990, desde Daniel Muñoz a Eduardo Fabini Jiménez (cuarto intendente de un mismo período de gobierno que, admiten en el propio lema, justificó buena parte de la hegemonía frenteamplista que se sucedió después). Lo que se busca es tener una actuación lo suficientemente sólida para lograr una representación mayor en la próxima legislatura departamental.
Cansancio y negociación
Paganini, sobrino del excanciller y exministro de Industria Omar Paganini, no viene de una familia colorada. Por el contrario, por parte de madre hay una influencia frenteamplista, sustentada en tíos y abuelos presos políticos; del lado de su padre, predominan los blancos. “Un poco me hice colorado haciendo la contra que uno hace de gurí. Pero también empecé a leer sobre el Partido Colorado, sobre el batllismo y me atrapó muchísimo, el Cambio en Paz de Sanguinetti y la postura de (el exvicepresidente Enrique) Tarigo en el plebiscito de 1980, la rebeldía reformista, que tiene que ser nuestra bandera”. Sano reflejo de la democracia uruguaya, todavía vive con sus padres.
La militancia la comenzó cuando entró a la Facultad de Derecho, en 2018. Ahí conoció a Diego Riveiro, quien ya trabajaba junto con el hoy diputado Felipe Schipani, con el que en 2020 creó la Unión de Jóvenes Reformistas (UJR), un espacio colorado en respuesta “a las agrupaciones históricas donde los más jóvenes no tenían cabida ni injerencia”. En ese año apoyaron a Andrés Ojeda, que secundaba a Laura Raffo en su lucha electoral por Montevideo bajo el lema del Partido Independiente, y en 2022 fueron el grupo más votado en Montevideo en las elecciones juveniles del partido. En las últimas internas confirmaron el respaldo a Ojeda, hoy además secretario general colorado.
La sala Batlle Berres es el reflejo de un Partido Colorado que él jamás vivió. “Si Andrés (Ojeda) dice que a él solo le tocaron las pálidas, ¡qué queda para mi generación!”, se ríe.
El intendente Bergara se va a aburrir de recibir nuestros pedidos de informes, pero vamos a estar a la orden para negociar en todo lo que haga a Montevideo más sostenible, más habitable y menos desigual El intendente Bergara se va a aburrir de recibir nuestros pedidos de informes, pero vamos a estar a la orden para negociar en todo lo que haga a Montevideo más sostenible, más habitable y menos desigual
“A Fafi lo veo bien, con ganas y metido”, aporta Riveiro, diputado suplente. Ambos tienen un diálogo casi a diario, sobre todo porque este último trabaja bien cerca, en la Corte Electoral. “Obviamente es una gran dificultad que esté solo, sobre todo porque como partido ya no tenemos la incidencia de antes, pero también creo que es una oportunidad para ampliar horizontes y jugar un poco a ver cómo podemos hacer para no solo incidir sino que nos escuchen, no quedar perdidos en la dinámica de dos bloques. Creo que llegaremos a marcar un poco la cancha, no creo que sean cinco años de pasar desapercibidos, vamos a hacer todo lo posible para que eso no pase”.
Las primeras semanas estuvieron activas. El 21 de julio elevó un pedido de informes sobre la situación de los juegos mecánicos en Montevideo, dos días después del accidente en el parque Rodó en el que un niño de dos años cayó del Gusano Manzana (el 11 de agosto el niño falleció). El 26 de julio presentó otro sobre la plaga del picudo rojo. Además, inquirió sobre los planes de la Intendencia de Montevideo (IM) en los primeros 100 días de gestión en lo referido a la limpieza, alertó sobre un merendero que se inunda seguido en Pueblo Ferrocarril y pidió por un nuevo semáforo en una esquina de Belvedere donde los accidentes de tránsito son moneda corriente.
“El intendente (Mario) Bergara se va a aburrir de recibir pedidos de informes nuestros, pero que también sepa que vamos a estar a la orden para negociar en todo lo que haga a Montevideo más sostenible, más habitable y menos desigual. Para esto último nos tendrá como aliados, pero desde el lado que nos tocó vamos a ejercer un fuerte control. Él heredó una situación financiera muy compleja, con un déficit de casi 90 millones de dólares, y va a tener que negociar para financiar las obras que hacen falta”, dice sobre cómo piensa ejercer la oposición.
A futuro
Paganini siempre se refiere al Partido Colorado y no a la Coalición Republicana, aunque en lo formal haya sido elegido por ella. Sí habla frecuentemente en primera persona del plural. No queda claro si es porque ya tan pronto agarró uno de los tics más arraigados de los políticos o por esa estrategia de la línea de ediles que señala Roselló. Lo cierto es que a la hora de la verdad, tener un solo escaño pesa para los extraños y para los propios.
“Nosotros entendíamos que el partido tenía que estar en muchas comisiones para estar al tanto de todos los temas, pero lamentablemente en varias no pudo ser”. En esta Junta, el Partido Colorado estará en Movilidad, Hacienda, Planeamiento Urbano (él las tres), Cultura, Nomenclatura y Derechos Humanos (una para cada uno de sus suplentes). En Asentamientos, Turismo y Medio Ambiente se quedaron con las ganas. “Capaz que no nos daba la vida”, admite.
Pensando a futuro, el Partido Colorado inició un proceso de planificación territorial para Montevideo, en el que el CED buscará marcar presencia en los diferentes clubes zonales, que tienen que ser relanzados, afirma Roselló. El edil —y su línea— tendrá un rol articulador fundamental en esa tarea, agrega. Se buscará también el apoyo de los legisladores nacionales. “Creo que es la única manera de que el partido vuelva a ser fuerte en Montevideo”, cierra la secretaria general departamental.
20250811JC_0001
Javier Calvelo, adhocfotos
Paganini y su línea son todos de Unir para Crecer. Ha expresado su intención de trabajar, en cambio, como representante de todo el coloradismo, más allá de que, reconoce, “toda la última campaña en Montevideo resultó bastante compleja”. Esta no fue más que otro capítulo de la lucha con Vamos Uruguay. Qué tanto pasará de lo declamativo a lo real, todavía es una incógnita.
“Muchos compañeros del interior nos dicen que el partido solo se acuerda de Montevideo en las departamentales y yo les redoblo la apuesta: el partido no se acuerda de las departamentales. Entonces llega enero, febrero y sale la búsqueda desesperada de un candidato. Yo digo que Vicky (Cáceres) era la mejor candidata y la que tenía las mejores propuestas, pero es muy difícil que la gente te conozca en dos meses. Al (candidato) del Partido Nacional (Martín Lema) lo estuvieron trabajando un año”, dice.
Si el Partido Colorado quiere ser una opción de gobierno para Montevideo, algo que su único edil vislumbra en el mejor de los casos a muy largo plazo, alerta que la tarea no puede recaer solo en su espalda ni en las de su línea. “Más allá de lo que hagamos acá, de los clubes zonales o del Instituto Joaquín Suárez, una candidatura no surge de la orgánica sino de la decisión de la cúpula”, agrega.
Una candidatura como la de Cáceres, cuyo nombre estuvo lejos de ser la primera opción y que en febrero debió renunciar a la presidencia del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública para acometer una empresa con muy pocas chances de éxito, no debería repetirse, a su criterio: “El candidato se tiene que conocer mucho antes de la elección, un año antes ya tiene que salir con el candidato a presidente a recorrer Montevideo para hacerse conocer. A los montevideanos no se les puede pedir que confíen en una persona que estuvo en otro puesto durante todo el año anterior y que de repente tuvo que salir a cumplir una misión para la que no había sido preparada. Aclaro que no hablo de nadie en particular…”.