La ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, es hija de un matrimonio católico, solía acompañar a su madre a misa, tuvo educación católica en la parroquia Nuestra Señora del Carmen y tomó la comunión. Hoy se define creyente.
El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, también se considera de esa manera. Aunque creció en una familia que no estaba vinculada a la Iglesia católica, cerró el ciclo liceal en el Colegio Juan XXIII, donde surgió su fe. “Soy un creyente de bajo perfil, muy a mi manera”, dijo en 2024 a Búsqueda.
Por otra parte, Orsi y los ministros Edgardo Ortuño (Ambiente) y José Carlos Mahía (Educación y Cultura) se definen agnósticos.
Son ateos los ministros Juan Castillo (Trabajo y Seguridad Social), Pablo Menoni (Turismo) y Cristina Lustemberg (Salud Pública). Ante la consulta de Búsqueda sobre cómo se define religiosamente, el canciller Mario Lubetkin respondió: “Laico”.
El ministro del Interior, Carlos Negro, no profesa ninguna religión ni cree en ninguna deidad. Y el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, respondió ante la consulta de Búsqueda: “Tomé la comunión y perdí la fe”.
Las orientaciones religiosas del gabinete están, en líneas generales, alineadas con las del resto de la sociedad uruguaya.
El último informe del Latinobarómetro, publicado en 2023, revela que el 47,2% de los uruguayos dice no tener religión, el 1,2% se identifica ateo y el 0,3% es agnóstico. Por otra parte, el 36,5% de la población es católica, el 4,6% se identifica como evangelista y el 2,8% como perteneciente a cultos afroamericanos o umbandista. El resto adhiere a otra religión o no respondió.
La población católica en Uruguay está en caída. En 1995 llegaba al 60,5%. La última medición del Latinobarómetro muestra que Uruguay es el país menos religioso del continente. En América Latina, el 53,8% de los entrevistados se definieron en 2023 como católicos.
Un papa “cercano“
Cuando Fratti entró a la Santa Sede, se vio sorprendido porque todo era “muy suntuoso”. Fue hace un año, en octubre de 2025. León XIV había iniciado su papado hacía cinco meses. Viajaron entonces al Vaticano en misión oficial el presidente de la República, el canciller y el ministro de Ganadería. “No me dio ni para sacar el celular, ni para sacar una foto”, recordó.
Fratti dijo a Búsqueda que sintió “una energía especial, una cosa solemne que invade”, que lleva a decir: “¡Pah, qué inmenso esto!”.
Orsi le regaló en aquella instancia al papa una escultura de Pablo Atchugarry, Paloma de la paz, una obra que está desde entonces en uno de los patios de la Santa Sede. Y el papa les regaló a los ministros un souvenir. Si bien la reunión fue con Orsi, el pontífice luego saludó a los ministros e intercambió con ellos algunas palabras. A Fratti le dio la impresión de que es “una persona cercana”.
León XIV en el Vaticano con Paloma de la paz, una escultura del uruguayo Pablo Atchugarry.
Presidencia
Los tres ministros que practican el catolicismo recibieron educación católica. Mientras que Paseyro cursó en el Colegio Seminario, Civila fue al Colegio y Liceo Corazón de María de las Hermanas Educacionistas Franciscanas, y Fratti estudió en el Colegio Salesiano de Melo hasta segundo año de secundaria. El ministro de Ganadería después pasó a la educación pública, pero mantuvo la fe. Hoy va “de vez en cuando” a la parroquia Nuestra Señora del Carmen o a la iglesia del colegio de la capital arachana. Va cuando siente que tiene que ir y generalmente a la misa de gallo, la tradicional celebración eucarística que se oficia en Nochebuena.
La búsqueda de la paz y la mirada del prójimo —que es, según Fratti: “Mirar a aquel que está en peores situaciones que tú, porque por más mal que estés siempre tenés algo para dar o para apoyar al otro”— unen a la Iglesia católica y el Frente Amplio. “Esa es la visión de la Iglesia y coincide con la visión política que tenemos de la vida”, sintetizó el ministro.
La comunión entre frentistas y católicos se remonta a los orígenes de la creación de la coalición de izquierdas. Entre los cinco grupos o partidos fundadores del Frente Amplio está el Partido Demócrata Cristiano, liderado en 1971 por Juan Pablo Terra.
Las tensiones entre la Iglesia y el actual partido de gobierno y las motivaciones de los católicos para militar hoy en el Frente Amplio estuvieron en el centro de una reciente monografía de la Licenciatura en Ciencia Política. El autor, Joaquín Danza, recogió diversas miradas vinculadas al asunto, entre ellas la de Jorge Gandini, actual director de la Administración Nacional de Puertos, quien en 2024, en entrevista con El Observador, planteó que “en la batalla cultural” los frenteamplistas “se quedaron con los valores cristianos”. El dirigente blanco explicaba: “Si yo soy un tipo que creo en los demás, que quiero compartir, que creo en la solidaridad, ¿cómo explico que soy blanco?, ¿cómo les explico a mis hijos que soy blanco si parece que para ser bueno hay que ser del Frente?”.
El vínculo entre el Frente Amplio y las religiones se ha afianzado en los últimos años no solo porque Fernando Pereira, que preside la fuerza política desde 2022 y será reelecto este mes, es cristiano y menciona de forma recurrente los valores cristianos, sino porque el gobierno de Orsi ha tendido puentes hacia los líderes religiosos del país, principalmente por el trabajo de las iglesias con los adictos.
Las comunidades
Orsi, que se considera agnóstico, se crio en una familia católica y de chico fue monaguillo, pero luego se distanció de la Iglesia. “No profeso ni milito en las religiones, pero reconozco que tienen mucho para hacer y hoy lo están haciendo”, dijo en 2023 a Montevideo Portal, horas antes de su primer viaje al Vaticano, donde conoció al papa Francisco.
La Real Academia Española define el agnosticismo como la “actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia”.
“Lo que ocurre con las adicciones: gente que logra salir a veces de situaciones complicadas lo hace a través de la fe”, dijo entonces. Por “el papel que cumplen las religiones en ciertas áreas, o en ciertos aspectos de la vida”, agregó, son “insustituibles”. Aludió a “la esperanza” y a “la construcción de un nosotros que supera la mayor parte de las veces a otro tipo de organización como el Estado mismo”.
Yamandú Orsi y León XIV en el Vaticano en octubre de 2025.
Presidencia
En abril de este año se realizó en el Auditorio Nacional del Sodre el encuentro Construir Comunidad: Diálogo entre Estado y Comunidades de Fe. Participaron líderes religiosos y jerarcas del gobierno, entre ellos Orsi y Díaz, y dialogaron sobre un nuevo concepto de laicidad para coordinar acciones contra las adicciones. En ese marco, este lunes 5 el mandatario visitó el centro de rehabilitación de adicciones de la Comunidad Terapéutica Bethania, en Juanicó, Canelones. Uno de los referentes de la organización es Fernando Frontán, pastor, comunicador y activista social, quien recibió al mandatario. Bethania respeta y fomenta “diversas perspectivas espirituales como parte del proceso de sanación”, como puede leerse en su web.
El ministro con mayor vínculo con comunidades religiosas es Civila. Es católico y ha sostenido durante décadas su relación con comunidades cristianas de base. Durante su adolescencia tuvo alguna experiencia pastoral de trabajo en asentamientos del barrio Conciliación, en una comunidad vinculada a los sacerdotes palotinos. Su proceso de fe tuvo momentos de crisis y alejamiento de la Iglesia, pero también de pertenencia a comunidades. “Mi vínculo siempre ha sido a través de comunidades cristianas de base, en distintas parroquias o ámbitos, sobre todo relacionados con la pastoral social”, dijo a Búsqueda. “Nadie puede negar la importancia que tienen las obras, las organizaciones o iniciativas de distintas confesiones religiosas, particularmente la de la Iglesia católica, en el ámbito social en Uruguay”, expresó.
Hoy sigue viviendo la experiencia de la fe y además sigue participando en espacios comunitarios. Desde ese lugar, reivindica el valor de la laicidad. Si bien admite que “a veces la cuestión de la fe se vive de una manera muy privada y eso puede llevar a cierta dificultad para que se expresen en lo público cosas que son parte también de la vida de las personas”, por otro lado considera favorable la diferenciación entre las cuestiones de fe y los ámbitos estatales y político-partidarios. Tras remarcarlo, pondera la llegada de León XIV a Uruguay, como jefe de Estado y líder religioso, como “una referencia pastoral fundamental para una comunidad muy grande en el mundo y también grande en el Uruguay”.
Gonzalo Civila, Yamandú Orsi y Daniel Sturla.
Javier Calvelo / AdhocFotos
Al igual que los otros católicos practicantes del gabinete, Civila prevé participar en actividades durante la visita de León XIV a Uruguay. En aquellas de carácter religioso, lo hará “como cualquier otra persona que puede sentirse convocada por esta visita”.
El ministro valora de León XIV particularmente su interés por la justicia social y el orden internacional, y el abordaje de temas actuales como la inteligencia artificial en su encíclica. Estos asuntos son relevantes para el mundo, dice Civila, y también para Uruguay.
Tensiones
La visita de León XIV, que estará en Uruguay entre el 6 y el 8 de noviembre, ha reflotado los lazos fundacionales de cristianos y frenteamplistas, pero también ciertas tensiones.
Hace dos semanas, el senador colorado (y católico) Pedro Bordaberry presentó un proyecto de ley que propone cambios a tres leyes de la agenda de derechos: la que legalizó la eutanasia, la que garantiza el derecho a recibir cuidados paliativos y la que despenalizó el aborto. Esto causó la reacción del exsenador frenteamplista Charles Carrera. “El papa no necesita cambiar sus convicciones para visitar Uruguay. El gobierno no necesita cambiar las leyes para recibirlo. Y nuestra sociedad no tiene que elegir entre escuchar a León XIV y defender su tradición laica”, expresó el dirigente en la red social X, donde el colorado le respondió.
En agosto de 2025, el cardenal Daniel Sturla dijo a Búsqueda que los católicos deben saber quiénes apoyaron la eutanasia para discernir su voto en la próxima elección. El Frente Amplio fue uno de los partidos que impulsó y votó la iniciativa. El planteo del principal referente del catolicismo en Uruguay recibió la respuesta de Pereira, quien planteó que su postura “ofende a los cristianos”.
Danza expresa en su monografía que los católicos frenteamplistas parecen realizar una interpretación de la religión que no es necesariamente similar a la que defienden las jerarquías de la Iglesia, especialmente en términos de la “agenda de derechos”. Esta manera de concebir lo espiritual, agrega el politólogo, “permite que los individuos encuentren nexos ideológicos (o incentivos colectivos) entre su catolicismo y el Frente Amplio”. Su trabajo académico, que se presentó en el Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, se titula ¿Contra todo pronóstico?: una aproximación a la explicación de la militancia católica en el Frente Amplio de Uruguay.
A la hora de defender la confluencia entre los principios cristianos y los frenteamplistas, Juan Andrés Roballo, exprosecretario de Presidencia, dijo en noviembre de 2025 a Danza que durante los gobiernos del Frente Amplio el índice de Gini llegó a las mejores expresiones de equidad, mientras que en los gobiernos de los otros partidos la brecha entre pobres y ricos aumentó notablemente.
De todas maneras, el vínculo entre ciertos militantes del partido de gobierno y el catolicismo encierra en sí mismo una tensión. Roballo dijo a Danza que muchos frenteamplistas ateos tienen una visión simplificada y negativa sobre sus compañeros católicos. Y lamentó que “a veces“ se encuentra “con faltas de respeto, con banalización y caricaturas”.