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El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, volvió a criticar el proyecto de ley que regula la muerte asistida en Uruguay, aprobado en la Cámara de Representantes, y sugirió a los católicos que tengan en cuenta qué legisladores lo aprobaron para cuando tengan que discernir su voto en las próximas elecciones. La norma autoriza la eutanasia al permitir a pacientes terminales que opten por morir bajo estrictos controles médicos y legales; la propuesta está ahora en el Senado para debatir su sanción definitiva.
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“Acompañar y aliviar el sufrimiento es lo que estamos llamados a realizar, también con los enfermos en situación terminal: acompañar y aliviar y prepararlos para el encuentro definitivo con el Señor. La eutanasia corta ese proceso, con la solución fácil y barata de una muerte que se presenta como una opción libre y que no deja de ser una opción de cierta desesperación, de cierta falta de esperanza”, afirmó Sturla.
En un breve comentario que realizó sobre el proyecto de ley, el cardenal cuestionó tanto “lo malo que es la ley en sí” como la denominación que recibió —“muerte digna”—, a la que calificó de un “eufemismo” comparable con el de interrupción voluntaria del embarazo que recibió la ley que autorizó el aborto en 2012. “Son formas de disimular un gran mal. El que se haya votado la ley, el que se haya votado con ese nombre de muerte digna, realmente nos debería avergonzar a los uruguayos”, indicó.
La diputada colorada Nibia Reisch, quien votó la ley de eutanasia, durante la sesión de Diputados donde la norma fue aprobada.
Javier Calvelo/adhocFOTOS
Sturla realizó las declaraciones en la emisión del 17 de agosto del podcastLa alegría del Evangelio, transmitido por la Iglesia católica de Montevideo. Afirmó que, más allá de las intenciones y los argumentos de los diputados que respaldaron la norma, su discusión causa “sin duda un combate” entre la vida y la muerte, entre la luz y las tinieblas y entre el bien y el mal. “Frente a esto, uno tiene que estar atento, un cristiano tiene que estar preguntándose quiénes votaron a favor de esta ley y quiénes votaron en contra, porque allí también hay un discernimiento a realizar después a la hora de votar”, concluyó.
Tras un extenso debate que superó las 12 horas, la iniciativa fue aprobada el 13 de agosto con 64 votos a favor y 29 en contra. La respaldaron todos los representantes del Frente Amplio, menos Álvaro Lima, 13 representantes colorados, cuatro blancos y el único representante del Partido Independiente. No tuvo apoyos de Cabildo Abierto ni de Identidad Soberana.
La posición de la Iglesia católica sobre la eutanasia
La discusión sobre la muerte médicamente asistida comenzó en el Parlamento en el anterior período de gobierno. Desde entonces, en distintas instancias y a través de diferentes medios, la Iglesia católica marcó su postura completamente contraria a la posibilidad de que la eutanasia fuera regulada en Uruguay.
En abril, la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) presentó un documento donde sostuvo que causar la muerte de una persona enferma no es éticamente aceptable. “El médico nunca debería ser partícipe de una conducta que cause activamente la muerte a otro ser humano. Matar al enfermo no es ético ni siquiera para evitarle el dolor y el sufrimiento, aunque él lo pida expresamente. Ni el paciente, ni el personal sanitario, ni los familiares tienen el derecho de decidir o provocar la muerte de una persona. En última instancia, esa acción constituye un homicidio llevado a cabo en contexto clínico”, dice parte del documento.
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El 5 de agosto, los integrantes del consejo permanente de la Conferencia Episcopal se reunieron en la Torre Ejecutiva con el presidente Yamandú Orsi. En calidad de presidente, vicepresidente y secretario general de la CEU, respectivamente, participaron en el encuentro Milton Tróccoli, obispo de Maldonado, Punta del Este y Minas; Sturla y Heriberto Bodeant, obispo de Canelones.
Tras la reunión, Bodeant dijo en rueda de prensa que uno de los temas conversados con Orsi fue la incipiente votación de la ley de eutanasia en la Cámara de Representantes. “Quisimos enfatizar todo lo que positivamente se puede hacer, es decir, fomentar el cuidado y el acompañamiento a las personas en su sufrimiento, una posibilidad que se ha ido desarrollando en el mundo y que puede ayudar a evitar terminaciones de vida de forma no natural”, señaló Bodeant, quien aclaró que los representantes de la Conferencia Episcopal no hablaron con Orsi sobre un hipotético veto a la ley.
Sí insistieron sobre la importancia de fomentar los cuidados paliativos, un punto sobre el que Sturla también se explayó en el podcast al destacar el trabajo de Hospice San José, un centro católico que desde hace dos años se dedica al cuidado de las personas en la etapa final de sus vidas: “Jesús lo que buscaba no era el aplauso de las multitudes, sino transformar los corazones y las sociedades. Y podemos decir que algo de esto lo vivimos en nuestro país con esa ley de eutanasia, votada ya ahora por amplia mayoría en la Cámara de Diputados”.