—Hicimos una negociación donde les planteamos una metodología a los sectores del Frente Amplio. Esa metodología consistía en que teníamos una primera instancia para resolver el uno y el dos de cada ministerio, con la idea de conformar un equipo de gobierno que funcionara como equipo. Estábamos pensando en el gabinete como un gran equipo. No era la sumatoria de partes, sino tratar de construir un gabinete que tuviera distintas características políticas de lo que quiere intentar imprimir un gobierno de Yamandú Orsi. La segunda etapa, una vez nombrados el uno y el dos, implica tener una reunión con cada uno de los ministros designados, porque, obviamente, ellos tienen que armar sus equipos y ahí, como jefe de una repartición pública, necesitás tener una serie de lugares claves de tu confianza. Pero, para nosotros, esta parte tiene los mismos criterios: buscar equilibrios entre capacidades técnicas y peso político, además de los equilibrios de género, de generaciones, los equilibrios sectoriales, y también incluir una mirada más amplia de compañeros y compañeras independientes que puedan cumplir una función. No queremos tener ministerios que sean de un sector. Los ministerios son del gobierno y, por tanto, tienen que ser equipos diversos. Esta negociación comenzó ahora. Hay aspiraciones, propuestas, sugerencias de gente que nos propone, sectores, etc. Se la hemos volcado a los ministros y tenemos una instancia ahora con ellos en la que ellos proponen un probable equipo de trabajo del ministerio y nosotros interactuamos con ellos a los efectos de que estos lineamientos se lleven adelante. Es una negociación con doble carril: hay sectores que hablan con los ministros y gente que les sugiere nombres, y luego tenemos una instancia con ellos para terminar de confirmar el equipo que están armando. Luego vamos a pasar a hacer una ronda distinta, similar a la que hicimos para el gabinete, con todos los sectores del Frente Amplio para los entes y las empresas públicas. Finalmente, esa negociación culminará en febrero con una negociación también con la oposición, que tiene que tener participación en las empresas públicas, en algunos entes y en los organismos de control.
—El criterio de integración de la oposición varió en los tres gobiernos del Frente Amplio y en el de Luis Lacalle Pou. ¿Qué criterios van a seguir?
—Esta es una opinión personal, aunque algo conversada con Yamandú: el criterio que aplicó el gobierno de Lacalle Pou fue un criterio de ponderación en función de la votación. En función de eso, hizo una distribución, al igual que como se asignan las bancas en el Parlamento, y dijo que al Frente Amplio le correspondían tantos lugares por la votación que habíamos tenido; en función de eso, discutimos en dónde eran. No estábamos incluidos en todos los organismos y, de hecho, fue un proceso de negociación en el que originalmente no estábamos en Antel. Nosotros discutimos que queríamos estar. Nuestro criterio va a ser similar: en función de los votos que han tenido los distintos partidos que son oposición hoy, veremos qué lugares les corresponde y, a su vez, vamos a tener una mirada política más allá de esa determinada cantidad de lugares. Vamos a ver, teniendo en cuenta de lo que surja de ese cálculo de ponderación de votos, si se abren o no más lugares en función de que puedan estar representados en todos los ámbitos.
—¿Y le van a dar un conjunto de cargos para toda la oposición y que ellos se repartan o se hará de otra manera?
—No te diría que está tan afinado. Lo vamos a hacer en febrero, y ahora estoy con la prioridad de armar el gobierno. No tengo definido hoy todos los criterios que vamos a emplear. Sí tenemos definidos los criterios generales: queremos que haya participación de la oposición y creemos que esa participación tiene que tener un criterio de cierta objetividad que esté relacionado con los votos.
—¿Entonces Identidad Soberana puede tener sus cargos?
—Bueno, si le corresponden…
—No todos los sectores que llegaron al Senado tienen participación en el gabinete. ¿Cuál fue el criterio?
—Nosotros hemos ido incorporando esa visión de tratar de que estén todos y, en función de la interacción y de la sugerencia de dónde podían aportar cada uno de los sectores, estuvimos conversando con ellos. De los sectores del Senado, el único que no está en los primeros lugares del gabinete es la 711, después están todos. Con los compañeros de las 711 tuvimos un muy buen intercambio en donde ellos tienen planteado colaborar con el gobierno en otras áreas y en donde entendieron que su aporte podía ser en otros organismos y no en esta primera ronda. No hubo ningún tipo de problema ni ningún tipo de dificultad para conversar con los compañeros de las 711. Ellos tienen algunos intereses sectoriales en los que tienen acumulación de propuestas, de ideas, de trabajo político y priorizaron estar presentes en esas áreas. La elaboración del gabinete no fue el repartijo de cargos. Nuestro criterio era conformar un equipo de gobierno y el mensaje que dimos antes de la negociación y en la primera reunión que tuvimos es que todos pasamos a ser del equipo de gobierno, y no que hay un ministro del MPP o uno del Partido Socialista. Fuimos discutiendo e intercambiando para que, primero, se materialice la necesidad de que exista ese equilibrio de que estén presentes las distintas visiones, pero que también estén presentes en los lugares donde tienen mayor acumulación y donde pueden hacer un mejor aporte.
—¿Y la cantidad de figuras que asumen en el gabinete no puede debilitar o desmantelar la bancada del Frente Amplio en el Parlamento?
—Ese tema estuvo también arriba de la mesa, naturalmente, porque el gobierno es uno solo: es el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo; entonces, uno sopesa figuras, pesos y busca equilibrios, porque la labor parlamentaria es una labor muy importante. Eso también lo conversamos con los sectores y, de hecho, quizás algunos compañeros que podían ocupar algún lugar, hoy no están en el Poder Ejecutivo porque preferimos que se quedaran en el Parlamento. También hay una realidad: un partido político que viene de la oposición y accede al gobierno generalmente tiene sus cuadros políticos y técnicos en el Parlamento porque era el lugar que le había dado la ciudadanía. Entonces, cuando se pasa de la oposición al gobierno siempre se da este proceso, en el que muchos parlamentarios que estuvieron durante los cinco años anteriores terminan migrando al Poder Ejecutivo.
—El Frente Amplio tenía como objetivo conformar un gabinete paritario en temas de género. ¿Por qué quedaron lejos?
—No cumplimos ese objetivo. Era un objetivo trazado, estaba dentro de los lineamientos. Implicó muchas idas y venidas de conversaciones con los sectores que estaban haciendo propuestas. Implicó también conversaciones en el mismo equipo de Yamandú que estábamos negociando, porque era un objetivo que teníamos y lo queríamos alcanzar. Hicimos el esfuerzo hasta el último momento, pero después tenés una realidad. Uno en estas cosas tiene que buscar muchos equilibrios: el sectorial, el técnico, el de género, el de las capacidades técnicas y a veces no coinciden todos los objetivos. También tuvimos interacciones con varios sectores que nos proponían determinados nombres y nosotros les pedíamos que fueran por un camino distinto, o también alternativas de otros nombres que eran de ese sector y que también contribuían de alguna manera a generar un gabinete más paritario, pero no lo logramos.
—¿O sea que el problema fue que los sectores, que capaz que acceden a solo un ministerio, proponían a un varón?
—Claro, y aunque les hicieras contrapropuestas, los sectores insistían con otros nombres, y eso lo hizo imposible. Uno tiene que terminar resignando algunos de los criterios y tratar de sopesar eso. Pero también tenés un gabinete que buscó no solo la paridad, sino la representación, que hubiera gente nueva que venga de otro lado que le dé cierto cariz distinto al gabinete, porque no solo importa lo sectorial. Esas son las cosas que hemos estado poniendo arriba de la mesa.
Gabinete-Orsi
Los integrantes del próximo gabinete de gobierno
Daniel Rodriguez/adhocFOTOS
—En algunas áreas clave como seguridad o relaciones exteriores parece haber señales de que se quiere tener conducción desde la Presidencia. Eso, por ejemplo, con los roles que podrían tener Jorge Díaz o Álvaro Padrón. ¿Hay una idea de tener un seguimiento desde Presidencia?
—Esto tiene que ver con una visión del siglo XXI. La Presidencia tiene que ser vista y funcionar como un eje transversal de las distintas políticas. Para resolver el problema de la seguridad, precisás tener una muy buena coordinación entre aduanas, DGI, la Senaclaft, el Ministerio del Interior, entre otros organismos, y eso también tiene un impacto con los niveles de convivencia, por lo tanto, también hay que trabajar con el resto de los ministerios. La Presidencia lo que busca es tener una transversalidad de un conjunto de ejes de políticas que son importantes, que lo podemos centrar en lo que fue nuestra campaña: el crecimiento económico, la protección social y cómo nosotros mejoramos las condiciones de vida de un montón de gente que la ha pasado muy mal, y la seguridad. Pero después las políticas las van a llevar adelante los ministerios.
—¿Y por qué buscaron un perfil más técnico para el Ministerio del Interior?
—Lo que buscamos, y lo dijimos durante toda la campaña, es lograr, en uno de los principales problemas de los uruguayos, construir una política de seguridad a largo plazo. Le tiene que dar garantías a la sociedad uruguaya y tiene que poder tener un buen diálogo, no solo con los policías, sino también con la academia, la experiencia internacional y los actores de la oposición con sus propuestas. En ese sentido, creemos que Negro nos da las condiciones junto con Valverde de poder construir un equipo de seguridad que le dé garantías, por supuesto, a la ciudadanía, pero que también tenga la capacidad de dialogar y a construir con otros y con otras esa política de seguridad.
—¿Y Gustavo Leal va a ser parte del equipo de seguridad?
—Han sonado muchísimos nombres como posibles nombres que iban a estar. Leal efectivamente tiene un trabajo acumulado en ese sentido, y va a estar en el gobierno, aunque seguramente no esté en el Ministerio del Interior, pero eso es parte de lo que estamos discutiendo con él y con otros compañeros.
—¿Se va a volver a un régimen más rutinario del Consejo de Ministros?
—Para nosotros es importante que el Consejo de Ministros se reúna porque es un equipo de trabajo de gobierno. Todos los ministros tienen que saber en qué estamos avanzando en cada uno de las carteras. Entonces, ese trabajo se lo da el Consejo de Ministros tomando decisiones que son estructurantes de una estrategia nacional de desarrollo. Obviamente, va a haber un funcionamiento mucho más cotidiano del Consejo de Ministros. Concebimos que el ejercicio del gobierno es el de un equipo, y un equipo no es relaciones bilaterales entre el presidente o la Presidencia y un ministerio, es la incorporación en la discusión de las distintas áreas de gobierno en aras del objetivo que tenemos trazado.
—¿Hay alguna ley que sea absolutamente prioritaria para el arranque del gobierno?
—La ley del Presupuesto nacional es la más prioritaria.
—¿Qué postura tiene el gobierno entrante respecto del ingreso de Uruguay al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífica?
—La prioridad para el nuevo gobierno es, primero, priorizar la región, porque el Uruguay sin la región tiene muchas dificultades para poder insertarse en el mundo. Es la región la que nos permite de alguna manera consolidar un espacio de interlocución con los distintos bloques en el mundo. Pero también el Uruguay tiene que tener una agenda internacional más allá de la región y, por tanto, la apertura de mercados para un país agroexportador es clave. Somos un país que, además, tiene un montón de capacidades para desarrollar mercados con servicios no tradicionales o globales en los que también hemos tenido un avance importante. Por tanto, estar en interacción con los distintos bloques comerciales y políticos que existen es una prioridad para el gobierno.
—¿El MPP respalda la precandidatura de Mario Bergara a la Intendencia de Montevideo?
—El MPP hoy no tiene una posición, lo que sí transmitió es que no tenemos pretensiones como 609 de tener una candidatura propia a la Intendencia de Montevideo. Nos parece que, pensando en los equilibrios y los desafíos que tenemos por delante, queremos trabajar en que el gobierno de Orsi sea muy bueno y pusimos todas las fichas en el gobierno nacional. También creemos que hay que construir candidaturas de cara a mayo. En eso se está conversando, y, en ese marco, una de las candidaturas que podría surgir, y, de hecho, que ha manifestado su intención de serlo, está la de Bergara. Nosotros le hemos planteado a Mario que construya su candidatura y, en función de eso, en los intercambios con el FA, terminaremos tomando una definición de a quién vamos a apoyar. Con la 95 venimos trabajando desde hace tiempo, construimos un sublema y hubo una buena interacción cuando decidieron apoyar a Orsi. Hay conversaciones en marcha, pero en esa clave de buen relacionamiento aún no tenemos una definición.