El hombrecito albino, gordito y retacón tiene frente a sí varios instrumentos. Es mayo de 2006 y estamos en el Teatro Solís. Es la última de sus varias visitas a Uruguay. Vestido con pantalón claro, blusa oscura y un típico sombrero brasileño, y acompañado en guitarra por su esposa, la gaúcha Aline Morena, 43 años menor, presenta el concierto Chimarrão com Rapadura. El hombrecito de barba y melena blancas como la luna toca el acordeón y el cavaquiño. Después sopla la flauta y la melódica. Los temas son meras excusas para que este Papá Noel que —literalmente— toca todo, desate un vendaval de improvisación.
Pasa un rato por el piano, toca un clarinete, un saxofón, luego se sienta en la batería y toca un tambor. Hasta que, en un momento, se acerca a una pequeña piscina inflable que tiene no más de 20 centímetros de agua, de esas adecuadas para que un niño chico pueda chapotear sin peligro alguno. El pequeño recipiente —menos de un metro de diámetro— tiene dos micrófonos con jirafa, dispuestos como si fuera un piano. Hermeto Pascoal se agacha y se pone a tocar la piscina inflable. Percute la superficie del agua con sus manos y varía la intensidad del toque para obtener sonidos bien diferentes. Comienza tocando suave, toca con los dedos, con las palmas, con el reverso de las manos. El solo acuático va ganando intensidad y las gotas comienzan a salir disparadas como de una fuente. Ahora golpea el agua con los puños, los salpicones comienzan a empapar su ropa, su espesa barba y su melena.
La escena se encamina hacia su clímax: ensimismado con los sonidos, la música y el agua, el hombrecito albino se zambulle en la piscina inflable, que se vacía en el acto. El agua cae a borbotones por el escenario del teatro hacia la platea. Una catarata musical. La catarata de Hermeto. El hombrecito se levanta ensopado y saluda al público. La platea delira en su ovación. Aplausos, gritos, silbidos, aullidos. Los que están en la primera fila levantan los pies para no mojarse las medias. Los técnicos del teatro, incrédulos ante la inédita performance, entran al escenario con lampazos e intentan secar cables y equipos. El concierto sigue, pero la zambullida de Hermeto Pascoal queda impresa en la retina de los mil espectadores para siempre.
El virtuoso multinstrumentista, compositor, arreglador y productor musical brasileño, nacido en 1939 en Lagoa da Canoa, un pequeño pueblo del estado de Alagoas, en el Nordeste brasileño, murió el sábado 13 en Río de Janeiro a los 89 años. A lo largo de su extensísima carrera, trascendió ampliamente los límites de la música brasileña, del jazz y de la world music y logró una fusión única de múltiples vertientes musicales. Siempre rechazó cualquier clasificación o encasillamiento en géneros musicales y desde hace varias décadas proclamó su creación como “música universal”. Uno de los cultores locales de esta denominación es Hugo Fattoruso, devoto seguidor del brasileño, con quien colaboró varias veces en los años en que vivió en Brasil e integró las bandas de Milton Nascimento y Djavan.
Hermeto Pascoal y su grupo
Hermeto Pascoal en Estados Unidos.
Instagram Hermeto Pascoal
Su albinismo fue determinante para su temprana vocación musical y su educación autodidacta. Impedido de estar al sol en un territorio tropical como el Nordeste brasileño, pasó toda su infancia y juventud encerrado, bajo techo. Así, a los 10 años ya dominaba el acordeón y el piano, y desarrolló una notable habilidad para interpretar todo tipo de instrumentos. Su obra está marcada por la enorme cantidad y variedad de sus composiciones: uno de sus más célebres logros es el Calendário do Som (Calendario del sonido), que reúne 365 músicas, una para cada día del año, y tituladas con la fecha del día. También es una de sus señas de identidad el transformar cualquier objeto en un instrumento, ya sea una botella, una manguera, una caldera o… una piscina inflable. Esta práctica le valió el apodo de Hechicero (O Bruxo) y también le generó no pocos detractores.
La música de Hermeto trascendió ampliamente los límites estructurales de la música occidental, como por ejemplo, la escala dodecafónica y las armonías convencionales. Un meme que ha circulado en estos días muestra una taza de café que cae al piso accidentalmente, movida por el brazo de Hermeto, y que al romperse produce un sonido que es representado con la notación musical de corcheas y semicorcheas. Una de sus piezas más emblemáticas es Música da Lagoa, grabada por él y sus músicos con el agua por la cintura, tocando flautas y otros instrumentos de viento que se llenan y se vacían de agua, generando un sonido único, cuando los músicos se sumergen en el arroyo y emergen sin dejar de tocar.
Embed - Hermeto Pascoal - Musica da Lagoa (Sinfonia do Alto Ribeira, 1985)
En los años 60 integró grupos de vanguardia en Brasil como Sambrasa Trio y Quarteto Novo, junto con Airto Moreira, Heraldo do Monte y Theo de Barros. En los 70 desembarcó en Estados Unidos de la mano de Moreira (que también proyectó a los uruguayos Opa en ese país). En ese período entabló una profunda relación musical con Miles Davis, con quien grabó el disco Live-Evil (de Davis) y el emblemático Slaves Mass, uno de los picos de excelencia de Hermeto, aclamado por la elite de la crítica musical. “El albino loco”, lo bautizó el legendario trompetista.
Ese álbum lo consagró en la escena internacional del jazz y lo transformó en una figura de la música a nivel mundial, requerido desde entonces en los principales festivales, como el de Montreux. Su paso por Estados Unidos lo puso en la primera órbita del jazz mundial y le valió la admiración de popes como Chick Corea, George Duke, John McLaughlin y Gil Evans. A su regreso a Brasil, armó su grupo estable y logró otras obras maestras como Zabumê-bum-á y A música livre de Hermeto Pascoal.
Eduardo Alvariza, histórico editor de la página cultural de Búsqueda, recuerda de esta manera lo que definió como “una mala noche” de Hermeto. “Lo vi en el Maracanazinho de Río de Janeiro, en un festival. Largó con una cosa muy intimista, una flautita, algo muy chiquito, que no era para ese lugar tan grande. Había mucho ruido, la gente estaba en otra, y se fastidió. Dijo: ‘Veo que no está en la onda, voy a empezar el tema de nuevo’. En eso, se armó una piñata en la cancha y a los diez minutos Hermeto paró el concierto e hizo bajar a todos los músicos del escenario. Los productores lo presionaban para que volviera a subir, pero él demoró mucho. No volvía, la gente se impacientaba y lo obligaron a volver. Al salir al escenario se tuvo que bancar una fuerte chiflatina. Se enojó tanto que reventó el saxo soprano contra el piso y se fue definitivamente”.
Su influencia en la región puede apreciarse en buena parte de la escena jazzera rioplatense de las últimas décadas. De hecho, en Argentina existe un grupo dedicado a la música de Pascoal, llamado Banda Hermética, que fue uno de los principales animadores del festival Jazz a la Calle en sus primeras ediciones.
Sus familiares, amigos y músicos compartieron en redes que, fiel a su deseo, en el momento de su muerte, debida a una fibrosis pulmonar, todos estaban tocando en su honor. “Lo despedimos como a él le hubiera gustado: haciendo sonido y música. No dejemos que la tristeza nos invada: escuchemos el viento, el canto de los pájaros, el vaso de agua, la cascada… La música universal sigue viva”, reza el mensaje publicado en sus redes. Y concluye: “Si deseas honrarlo, deja que suene una sola nota —ya sea de un instrumento, tu voz o incluso una tetera— y ofrécela al universo”.
Una semana con Hermeto
El uruguayo Pablo Trindade Roballo, destacado director y arreglador coral radicado desde hace 25 años en Porto Alegre, compartió una semana entera en modo 24/7 con Hermeto Pascoal en 2006. En noviembre de ese año, el Expresso 25, grupo vocal gaúcho dirigido desde hace casi 30 años por el músico uruguayo, dio un recital conjunto con Hermeto en el Teatro San Pedro, la sala más emblemática y tradicional de la capital de Río Grande del Sur. Fue con concierto a dos pianos, banda y coro, con Hermeto y Trindade enfrentados en el centro del escenario, en dos grandes pianos de cola. Detrás de ellos, unos 40 cantantes protagonizaron la interpretación, hecha en base a versiones de temas de Pascoal arreglados para coro por Trindade. Consultado por Búsqueda, así recordó Trindade esa semana en la que pasó todo el tiempo ensayando, arreglando, componiendo, comiendo, bebiendo y actuando con Hermeto Pascoal.
“Conocer a Hermeto fue un placer, descubrí una delicia de persona. Apenas llegó a Porto Alegre comenzamos a no solamente hablar de música, sino a hacerla. Me regaló el songbook Calendário Do Som, empecé a hacer arreglos para coro de algunas de esas músicas y en determinado momento lo invité para que viniera a Porto Alegre para que hiciéramos un espectáculo juntos, él y Expreso 25. Ese concierto juntos, a fines de 2006, me marcó mucho. Fue un encuentro sensacional.
Hermeto Pascoal - Pablo Trindade 3
Hermeto Pascoal y Pablo Trindade.
Difusión Expresso 25
Desde el primer día que llegó, desde el momento en que llegó al aeropuerto, estuvo haciendo música. Ya en el aeropuerto comenzamos a jugar haciendo palmas, dando pataditas en el piso. Llegamos al hotel donde se iban a hospedar y en la recepción estuvimos enfrentados haciendo percusión corporal y ruiditos, haciendo música y hablando de las cosas buenas que podíamos hacer en la semana. La persona del hotel se impacientó un poco porque él no le daba bolilla (ríe). Fue muy bueno. Durante varios días de ensayos preparamos el concierto en el Teatro San Pedro, el principal de Porto Alegre.
Fue una semana muy disfrutable, cada minuto y cada momento en que estuvimos conversando y haciendo música era lo más lindo. Los ensayos fueron un espectáculo. Yo tenía una serie de arreglos de música suya pero tuvimos la oportunidad de hacer muchas improvisaciones de las que salieron cosas nuevas y también de sentarnos al piano y hacer nuevos arreglos ahí mismo de algunas de esas músicas sensacionales. Fueron arreglos a cuatro manos, y luego los seguimos tocando y cantando con el grupo. En el concierto mostramos todo eso que preparamos juntos durante toda la semana.
Hermeto Pascoal - Pablo Trindade 4
.Hermeto Pascoal, Pablo Trindade y el Expresso 25 en un ensayo.
Difusión Expresso 25
Hermeto fue una persona de una generosidad enorme, de un cariño enorme por la música, mantuvo hasta el último minuto la premisa de que la música es algo universal. Él no se sentía apenas un brasileño sino un músico universal y nos hacía sentir a todos como verdaderos músicos del universo, no de un país. Eso significó mucho para mí. De hecho, nos dejó una declaración lindísima que escribió, que dice justamente eso y que estaba muy feliz por que habíamos hecho ‘cosas maravillosas’. Es un músico que ha tocado con los mejores y más importantes músicos del mundo y supo ser tan grande estando aquí en Porto Alegre como en cualquier sala del mundo.
En el concierto colocamos dos pianos de cola. La directora del teatro en aquel momento, Eva Soffer, antes de prestar el piano preguntaba quién lo iba a tocar; cuando supo que íbamos a tocar Hermeto y yo, dijo que Hermeto podía tocar en un determinado piano pero no en el Steinway de cola completo, ese lo tenía que tocar yo porque años atrás Hermeto había tocado en el San Pedro y se había sentado en las teclas del piano para hacer clusters con el cuerpo y ella había quedado horrorizada. Así que pusimos dos pianos en el escenario, yo armé dos torres de voces del Expresso 25 como si fueran dos morros y en el medio el contrabajo, la batería y los dos pianos.
Hermeto Pascoal - Pablo Trindade 1
Hermeto Pascoal y Pablo Trindade.
Difusión Expresso 25
Durante todo ese proceso él me incentivó a improvisar, me pasó un montón de consejos, de caminos, de necesidades en lo que tiene que ver con la postura de quien improvisa dentro de una música. Fue algo que me enriqueció enormemente. A él le gustó muchísimo que yo como uruguayo fuera tan conocedor de su obra, lo valoró especialmente.
Espero que haya quedado grabado su pasaje en Porto Alegre junto al Espreso 25 para todos quienes estuvieron en el público y para cada uno de los artistas que participó, porque para mí quedó grabado en el corazón haber compartido con Hermeto 24 horas de música durante una semana, todos los días, comiendo juntos, tomando juntos. Fue un momento maravilloso y que a mí personalmente me impulsó mucho, así como al grupo del Expreso 25”.