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Desamorado del TLC y con guiños a otras iniciativas chinas, Uruguay viaja a un Estados Unidos que “no mira al sur”
Mientras desde Beijing no muestran sintonía para el acuerdo de libre comercio, el gobierno uruguayo “saludó” una iniciativa global de seguridad de la potencia asiática, un gesto que también tuvieron Nicaragua, Cuba y Pakistán
Luis Lacalle Pou partirá en días a Estados Unidos. Foto: Presidencia
En las cumbres que reúnen a jefes de Estado los ansiados encuentros mano a mano suelen confirmarse con poca anticipación, según relatan los funcionarios diplomáticos. Varios de ellos, por estas horas, intensifican las gestiones para lograr una “interesante” agenda durante la participación de Luis Lacalle Pou en la Cumbre de las Américas, que se desarrollará en Estados Unidos entre el 7 y el 11 de junio. La principal aspiración uruguaya es lograr una reunión con el anfitrión, Joe Biden.
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Mientras se terminan de zurcir los últimos detalles de la agenda presidencial en suelo de la mayor potencia del mundo, los vínculos con la que emerge actualmente como la otra potencia planetaria, China, parecen haberse estrechado, aunque no en el sentido en el que Lacalle Pou quisiera. Hace siete días, en Migues (Canelones), después de volver del Reino Unido, recordó que fue China la que le propuso al país suscribir un Tratado de Libre Comercio (TLC).
“Nosotros nos tiramos en paloma, obviamente”, dijo en una rueda de prensa en la que dejó claro que es la potencia asiática la que debe dar el siguiente paso. Luego añadió un matiz: “No soy un enamorado de los TLC”.
Esta frase, la del desamor con los TLC, es la misma que había pronunciado via streaming el martes 17, días después de volver de Paraguay, en el ciclo de conferencias “Democracia y Desarrollo” que organiza el diario argentino Clarín. “No creo que sean la panacea los TLC”, agregó, como para dejar clara su postura.
Entre una y otra instancia, estuvo su comentada entrevista con el programa Hard Talk, de la BBC británica, grabado el martes 24. Ahí negó que su gobierno quiera “avanzar rápidamente” hacia un TLC, de los que —otra vez— no se dijo “amante”. En lugar de ello, afirmó que quiere “abrir” el país, vender sus “productos”, “servicios” y “capital intelectual”.
“Pongo mis huevos donde puedo”, graficó.
En Presidencia entienden que el concepto que engloba los asuntos pendientes en esta segunda parte del gobierno no son tanto los TLC sino una “política comercial exterior”.
En ámbitos políticos y diplomáticos esta reiteración fue realmente significativa. Una fuente de Cancillería indicó a Búsqueda que quizá convenga “bajar las expectativas”, “cambiar la narrativa” y pensar más en “acuerdos de desarrollo o complementación” más que en un TLC.
Nadie quiere ponerle la lápida a un eventual acuerdo, pero a nadie escapa que la euforia del 7 de setiembre pasado, cuando el presidente anunció la posibilidad de este acuerdo comercial a los representantes de los partidos políticos con representación parlamentaria primero y a la ciudadanía después en conferencia de prensa, se moderó hasta niveles mínimos.
“Los puntos de intereses de Uruguay y China ahora evidentemente no coinciden”, dijo a Búsqueda un diplomático de importante peso político. “En algún momento de los inicios parecía claro que se iba a terminar un estudio de prefactibilidad en diciembre. Había una fecha, al menos en la interpretación uruguaya. Ahora no hay acuerdo ni siquiera en eso”, agregó.
Las fuentes consultadas señalaron como significativos “los últimos comunicados oficiales” de ambos países respecto al tema. En ellos emerge un nuevo actor, ajeno a lo comercial: la llamada Iniciativa para la Seguridad Global (GSI, por la sigla en inglés), una propuesta china presentada en abril y alternativa a la de Estados Unidos, al que Beijing culpa de las tensiones mundiales actuales.
Saludos y bienvenidas
Los comunicados refieren a la conversación telefónica que el 20 de mayo sostuvieron los cancilleres de China y Uruguay, Wang Yi y Francisco Bustillo. El oficio del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, reproducido casi exactamente por la agencia estatal Xinhua, destacó que Uruguay fue “el primer país del Mercosur” en participar de la iniciativa “Una franja, una ruta”, estrategia de desarrollo global del gigante asiático, y una de las “primeras voces” de América Latina en apoyar los esfuerzos chinos en la lucha contra el Covid.
En referencia tanto a la Iniciativa para el Desarrollo Global (GDI) y al GSI, impulsadas ambas por el presidente Xi Jinping, el canciller Wang dio “la sincera bienvenida a Uruguay para que se una en una fecha temprana”. Según el texto, la “parte uruguaya” saludó y valoró las iniciativas, que consideró “muy consistentes” con su “filosofía de política exterior”.
Uno de los diplomáticos consultados, precisó que lo que sucedió fue que China convocó a Uruguay a suscribir un documento sobre el GSI, Uruguay no lo hizo pero sí “lo saludó”.
Recién en el último párrafo del comunicado chino hay una alusión al TLC, dejando en claro que el interés por él recae en esta parte del mundo. “La parte uruguaya espera acelerar el proceso de libre comercio con China”, se indica.
En el comunicado respectivo del Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo esta parte tiene un destaque mayor, pero tampoco lo encabeza. En vez de eso, también se resalta el agradecimiento de Uruguay a las iniciativas de desarrollo y seguridad globales de China, cuyos “aspectos principales coinciden con la posición tradicional” del país.
Miras
Los movimientos de China en seguridad internacional son seguidos con lupa por Occidente. En la entrevista en la BBC, divulgada el pasado viernes, se le preguntó a Lacalle Pou por la “decisión estratégica” en el marco de una “geopolítica muy importante” que significaba su acercamiento a esa potencia. A su vez, el diario británico Financial Times publicó en su edición del 26 de mayo que el ministro Wang Yi logró extraer “declaraciones de apoyo” a su iniciativa de seguridad por parte de “Uruguay, Nicaragua, Cuba y Pakistán”. El grupo de países nombrados se completó con Indonesia y Siria, estos sí respaldando directamente al GSI.
Fuentes oficiales de la Cancillería aseguraron que Uruguay “no adhirió ni suscribió la iniciativa”. Según dijeron, al mencionar Wang las dos iniciativas globales impulsadas por China, Bustillo celebró que una “gran potencia” como el gigante asiático haya presentado una propuesta en favor de la seguridad global.
“Destacamos que, aunque no se conocen todos los detalles de la iniciativa, hay algunos aspectos que coinciden con principios de la política exterior del Uruguay, como el rol del multilateralismo para dar respuesta a los desafíos globales de seguridad, y el compromiso con la solución pacífica de las controversias”, agregaron.
“Ni China dijo que no habrá TLC ni Uruguay dijo que no habrá suscripción”, interpretó uno de los diplomáticos consultados. Otros, más desconfiados de la iniciativa global en cuestión, creen que China está llevando a Uruguay al terreno que más le sirve sin ofrecerle una contraparte.
En ese contexto, la ida de Lacalle Pou a Estados Unidos —cuyo gobierno “no está mirando al sur”, según sus declaraciones a la BBC— podría ser un punto de inflexión que incluya una pausa en la “narrativa” que está proponiendo Beijing. “Públicamente, no creo que nadie le haga un planteo al mandatario sobre los acercamientos con China. Pero en alguna instancia bilateral le pueden consultar sobre en qué lado se van a parar”, señalaron fuentes diplomáticas.