Uruguay suele ser considerado el campeón mundial en consumo de carne, un sitial disputado tradicionalmente con Argentina.
Uruguay suele ser considerado el campeón mundial en consumo de carne, un sitial disputado tradicionalmente con Argentina.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAhora, ese “título” parece seguir vigente al analizar que “el consumo total mensual de carnes alcanza al 98% de los hogares uruguayos” y que “nueve de cada 10 hogares no tienen miembros que no consuman carne vacuna”.
Así lo revela un estudio sobre la percepción del consumidor de carne vacuna en Uruguay, realizado por la empresa Factum en junio pasado y que fue encargado por el Instituto Nacional de Carnes (Inac).
Búsqueda accedió a los resultados de ese trabajo que, entre otras cosas, muestra que la mayor preferencia entre los consumidores consultados es la carne vacuna. Así lo consideró el 99%. Luego figuran el pollo, que fue elegido por el 83%, el cerdo por el 51% y el pescado por el 45%.
La encuesta detectó que “tres de cada cuatro uruguayos consume platos con carne vacuna en promedio diario”, que “ocho de cada 10 uruguayos consume carne vacuna al menos dos días a la semana”, y “cuatro de cada 10 lo hace al menos cuatro días por semana”.
El principal motivo para decidir la compra de carne es que “les gusta a todas las personas del hogar”, como lo consideró el 55% de los encuestados.
Entre otros argumentos mencionados figura la posibilidad de “preparar de formas distintas” (44%) y que “se puede acompañar fácilmente con otras comidas” (32%).
Los consultados también respondieron que consumen carne porque es “fácil de preparar” y “por costumbre” (24%). Algo que puede resultar llamativo es que recién en quinto lugar aparece como motivo del consumo de carne el hecho de considerar que es “nutritiva y saludable” (21%).
En un año con un aumento frecuente del precio del ganado y, por lo tanto, de la carne vacuna al consumidor, esos resultados adquieren una mayor relevancia, considerando que la valorización del producto parecería que no hizo cambiar el hábito de consumo de carne.
Sin embargo, esa situación sí pudo incidir en la decisión de optar por carnes alternativas, como el pollo y el cerdo, para reemplazar a la carne vacuna.
El objetivo del estudio fue relevar los hábitos y preferencias del consumidor de carne vacuna en Uruguay, y en particular las asociaciones del producto a la nutrición y salud humana.
Pretendió además cuantificar los hábitos y preferencias de los consumidores de carne vacuna.
Entre otras justificaciones del trabajo figuran la intención de medir las asociaciones de carne vacuna con nutrición y salud humana, además de jerarquizar el peso de los distintos atributos de valoración de la carne durante la compra y el consumo y caracterizar y describir los distintos perfiles y segmentos de consumidores de carne vacuna.
El universo de la encuesta comprendió a los decisores de compra de alimentos del hogar de ambos sexos, mayores de 18 años, de todos los niveles sociales y educativos, residentes en el país.
La consulta abarcó un total de 1.333 casos en todo el territorio, estratificados por región, que se distribuyen en 755 casos en Montevideo y 578 casos en el interior.
El consumo de carne vacuna es “universal” y “permanente” en los hogares uruguayos, señala el estudio.
Algunos de los resultados, si bien pueden parecer obvios por la tradición que tiene la carne en la gastronomía uruguaya, dejan en evidencia que ciertas costumbres persisten. Pese a las nuevas tendencias del consumo, las modificaciones en los hábitos y la aparición con más frecuencia de comida vegetariana, el uruguayo no cambia el asado del domingo o las milanesas a la hora de comer.
En ese sentido, la encuesta reveló que el domingo es el día de mayor consumo de carne vacuna, como lo señaló el 86% de las personas entrevistadas.
La disminución del consumo que se produce de martes a jueves es principalmente explicada por una baja de las cenas basadas en carne vacuna.
La encuesta mostró que la carne picada, que permite la fácil preparación doméstica de gran variedad de comidas, es el producto vacuno con mayor consumo mensual, al ser elegido por el 74% de los hogares.
Los principales motivos de consumo de carne vacuna están asociados al gusto de los miembros del hogar y a la costumbre en la preparación de los platos.
Las comidas caseras hechas con carne que tienen preferencia entre los consumidores son las milanesas, el guiso con tuco o albóndigas, la carne al horno, churrascos y a la parrilla, conforme al estudio.
La principal ocasión especial de consumo de carne es en las reuniones familiares, según lo señalado por 66% de los encuestados.
El trabajo determinó que de cada 10 ocasiones de consumo, ocho se basan en preparaciones caseras.
En cuanto a los niveles de percepción de impacto negativo de la carne vacuna en la salud, ese estudio concluyó que son bajos, ya que “11% de los consultados indicó que la carne vacuna es principalmente o totalmente perjudicial” y “solo 1% respondió que solo tiene perjuicios para la salud”.
“El 43% de los uruguayos consideró que la carne vacuna es principalmente o totalmente beneficiosa” y “9% indicó que no tiene ningún perjuicio”.
Indicó que el carácter magro de la carne es un motivo de elección para uno de cada tres compradores.
Otro resultado destacado es que “ocho de cada 10 personas indicaron que hay carnes más beneficiosas que la vacuna, principalmente el pescado y el pollo”.
La mayor parte de las personas que consideró a las preparaciones más perjudiciales de la carne vacuna, identificó como riesgosa a una de las presentaciones menos frecuentes, que es la frita, según la encuesta.
Los perjuicios a la salud están principalmente asociados a los alimentos procesados o ultraprocesados, y los cortes no procesados presentan un bajo nivel de identificación de riesgo.
A pesar de los altos niveles de consumo relevados, solo uno de cada 20 uruguayos consideró que su consumo es excesivo, según el estudio.
Entre quienes consumen carne uno o más de tres días a la semana, la mitad opinó que su consumo es, “como mucho, normal” y solo un 13% consideró que su consumo es “excesivo”, según el estudio.
“Tres de cada cuatro personas consideraron que cuatro platos semanales no representan un consumo excesivo de carne” y “para cinco platos semanales esa proporción es de tres de cada cinco personas” consultadas.
“La contribución a la salud y la nutrición es un motivo de elección de la carne vacuna apenas para una quinta parte de los decisores de compra”, advirtió la investigación.
Solo 7% de los responsables de compra buscó información sobre las características de los cortes en el último mes.
Respecto a los atributos que busca el consumidor, el estudio reveló que “la terneza de la carne es el principal criterio de decisión a la hora de comprar ese producto, alcanzando a seis de cada 10 responsables de compra” y “es más importante entre los consumidores más frecuentes”.
El motivo del precio abarcó al 54% de los responsables de compra y tiene mayor relevancia entre los consumidores menos frecuentes, quienes perciben un impacto más perjudicial de la carne en la salud humana y en el nivel social y económico bajo.
“El color de la carne es un criterio para el 46% de los decisores, principalmente para los consumidores menos frecuentes, las mujeres, los residentes de Montevideo y las personas de nivel social y económico y nivel educativo medio”.
Mientras, “el carácter magro de la carne es un criterio para una tercera parte de los decisores” y “es más indicado entre quienes perciben un impacto más perjudicial de la carne vacuna en la salud, entre los residentes de Montevideo y entre las personas de nivel educativo alto”.
Con los resultados de ese y otros estudios, el Inac avanza en obtener argumentos científicos sobre el aporte de la carne en una dieta saludable.
Al momento de hacer las compras para cocinar carne, el consumidor uruguayo opta tanto por la carnicería del barrio o el supermercado.
Es que esos comercios se reparten en partes iguales la cobertura como puntos de venta de carne vacuna entre los hogares de Uruguay con 63% cada uno, según el estudio de Factum. “Las carnicerías presentan mayor cobertura entre los hogares de nivel social y económico bajo y entre quienes perciben un impacto más negativo de la carne vacuna en la salud”.
“Los supermercados son los comercios más preferidos por los compradores de 35 a 59 años, los residentes en Montevideo, los decisores de compra de nivel social y económico alto y de nivel educativo medio y alto”, reveló la investigación.
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