Luego de varios años con números en rojo por la pérdida de rentabilidad, los productores e industriales arroceros advierten una mejora en su actividad, con un escenario favorable para las exportaciones.
Luego de varios años con números en rojo por la pérdida de rentabilidad, los productores e industriales arroceros advierten una mejora en su actividad, con un escenario favorable para las exportaciones.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáY este año la cosecha tiene resultados alentadores, ya que el rendimiento promedio tiende a acercarse a un “récord” de casi 9.000 kilos por hectárea.
Los máximos valores de cantidad de grano alcanzados hasta el momento fueron en las zafras 2014-2015 con 8.686 kilos y 2019-2020 con 8.620 kilos por hectárea, según registros de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea).
Con el 70% del área de siembra arrocera ya cosechada, “seguramente cerremos la trilla con rinde 8.850 a 8.900 kilos por hectárea en promedio, lo que representará una producción total de 1,3 millones de toneladas”, señaló a Búsqueda el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), Alfredo Lago, quien indicó además que hasta el momento los productores comercializaron el 20% del arroz a cosechar y la industria sectorial “está comprometida en el procesamiento del grano hasta fines de mayo”.
Debido al “entusiasmo del productor y si el clima acompaña”, específicamente en cuanto a la carga de agua en las represas durante el invierno, el área de siembra de arroz en la próxima zafra “podría llegar a las 170.000 hectáreas”, planteó Lago.
En el norte, donde se concentran otras de las regiones más importantes del cultivo arrocero, el avance de la cosecha del grano está arriba de 85% del área, comentó el productor y directivo de la Aca, Guillermo O’ Brien, quien destacó que “el rendimiento en esa zona varía entre 9.000 y 9.500 kilos por hectárea”. “Hay muy buenas expectativas de precios y de colocación” del arroz en los mercados, reafirmó.
Entre los principales factores que incidieron en la creciente productividad en kilos por hectárea del cultivo arrocero se encuentra el avance tecnológico incorporado en las semillas, especialmente en las variedades generadas en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (Inia).
En ese sentido, la variedad Inia Paso L144, que en 2011-2012 representaba casi la mitad del área total sembrada (46%), en la última zafra apenas alcanza el 4%, y se destaca la progresión de las variedades Inia Merín y Gurí Inta CL con 23% y 18%, respectivamente, según datos de la Diea, que muestran además que las variedades Inia Merín e Inia Olimar fueron las más sembradas en la zafra 2019-2020, con más del 40% del área total, unas 61.000 hectáreas.
El panorama externo para la colocación del arroz en los mercados fue completamente distinto y favorable al comparar con el de otros rubros agropecuarios que vieron mermado su negocio.
“La pandemia nos ha favorecido porque muchos países productores y exportadores del sudeste asiático el año pasado se retiraron de la exportación o demoraron mucho en cumplir los contratos, lo que nos originó mayor demanda”, dijo a Búsqueda el presidente de la Gremial de Molinos Arroceros (GMA), Nicholas Lawlor. Y señaló: “Nadie puede saber cómo se dará esta dinámica este año, pero somos optimistas en poder vender todo el arroz disponible de esta cosecha y a buen precio”.
Respecto a la exportación proyectada este año y los principales mercados del arroz, el titular de la GMA indicó que el sector cosechará unas 145.000 hectáreas en la zafra 2020-2021, “con un rendimiento histórico”. Prevé disponer de 1,3 millones de toneladas de arroz con cáscara.
En Uruguay se consumen unas 70.000 toneladas de ese grano, por lo que esa asociación estimó que “se destinarán a la exportación unos 1,2 millones de toneladas”.
Los mercados externos para este año serán los “tradicionales”: Brasil, Perú, México, Turquía, Centro América y el Caribe para los arroces blancos; y para los parboilizados será Europa, que continuará siendo “el principal destino”, detalló Lawlor. Y comentó que “el mercado mundial del arroz tiene algunas características distintivas frente a los principales cultivos agrícolas industriales (soja, maíz y trigo)”. “La principal es que el arroz comercializa solamente el 9% del total de la producción mundial, mientras que la soja, el maíz y el trigo tienen un comercio de 35%, 16% y 25% de su producción, respectivamente”, consideró.
El titular de la GMA planteó además que esa situación hace que los principales exportadores de arroz participen en el mercado con excedentes de exportación. Uruguay lo hace con 95% de lo que produce y, por lo tanto, se especializó en comercializar “arroces de calidad”, indicó.
Según esa gremial, entre las “principales fortalezas” del sector arrocero figuran la “estabilidad de la producción, por sembrar el 100% del área bajo riego”, la “reputación en el cumplimiento de los contratos” y la “integración del Inia, con los productores y con la industria”.
Eso “aporta mucho valor”, ya que “permite direccionar la generación de nuevas variedades que satisfagan las necesidades de los clientes, a la vez que aumentamos los rendimientos en kilos por há de arroz para el productor”, destacó.
Comentó también que en la lista de mercados se suma este año Irak, donde Uruguay ya ganó una licitación por 60.000 toneladas de arroz blanco con 5% de granos quebrados.
En cuanto al peso relativo de cada destino, eso se sabrá hacia fin de año, pero “dependerá mucho del real brasileño, pues dicta el ánimo exportador de Brasil y, por ende, su demanda de arroz uruguayo para la segunda mitad de 2021”, argumentó Lawlor.
La GMA enfatizó que “frente a la fuerte caída de la producción en los últimos años, la industria realizó muchos ajustes con el fin de adecuarse a esa realidad y reducir los costos de producción”.
“De ninguna manera estos ajustes se perderán ante un aumento del área del 10% o 15%”, aseguró. Y planteó que “hay sinergias que se lograron y que deben mantenerse, hay mucha colaboración entre los molinos para bajar costos, eso vino para quedarse”. “No está en los planes aumentar el parque industrial, ya que todavía tiene mucha capacidad ociosa”, justificó.
Recordó además que Uruguay llegó a tener 200.000 hectáreas plantadas de arroz y “mayormente la capacidad instalada está intacta”.
Sobre las “principales amenazas” para el sector arrocero, la GMA consideró que “han sido normalmente internas de Uruguay”. “La evolución del valor del dólar relativo a los valores de los principales insumos (mano de obra, energía eléctrica y gasoil) es lo que amenaza normalmente a los sectores exportadores, y en el arroz todo esto se ve potenciado por el hecho de que es el que más consume por hectárea”, sostuvo. Y señaló que eso fue lo que provocó la caída del área sembrada de los últimos años: “No fueron los precios internacionales (del arroz), que si bien no fueron los mejores tampoco fueron los peores de la historia”.