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    miércoles 12 de junio de 2024
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    Elizabeth Misa: “No estoy en contra de la exportación en pie, pero me parece que tiene que estar regulada”

    La directora de Las Moras analizó el momento del negocio cárnico, sostuvo que la ganadería regenerativa es lo que demandan los mercados y puso en duda si China volverá a comprar carne uruguaya con la avidez de hace unos años

    La empresaria de la industria cárnica, Elizabeth Misa, directora de frigorífico Las Moras, participó de la primera edición del ciclo de eventos Agronegocios en Magnolio Sala, donde fue entrevistada por Agro de Búsqueda. Allí analizó la actualidad y perspectivas del negocio cárnico y el posicionamiento de Uruguay, manifestando su particular preocupación por la exportación de ganado en pie, la que pidió regular.

    Además, planteó que el camino de la carne uruguaya debe ser la producción ganadera regenerativa, certificando la sustentabilidad del producto y del sistema. Por otra parte, defendió que los frigoríficos tengan sus corrales de engorde para cubrir faltantes de materia prima y manifestó su preocupación por los altos costos internos y el atraso cambiario, entre otros temas.

    ¿Cómo analiza la actualidad de la industria frigorífica?

    Me gustaría que la carne tuviera algún indicador, algo que cotizara en bolsa o en algún lado para tener una referencia. Porque siempre estamos hablando de valores que no tenemos dónde contrastarlos, siempre es lo que te dice otro y eso depende de la confiabilidad que tenés.

    Tuvimos dos grandes crisis, la sequía y antes el covid. Pensábamos que las consecuencias de la pandemia serían inmediatas, pero se fueron difiriendo e hicieron que los mercados cambiaran su actividad.

    Esto quedó demostrado en todo sentido. El precio promedio de la tonelada de carne de exportación hace algunas semanas era de US$ 3.900, y pagando el novillo a US$ 3,60 (por kilo a la carne) las cuentas no daban.

    No quiero ser negativa, pero estamos en una situación donde queremos encontrar un cambio. ¿Vamos a seguir haciendo lo mismo o vamos a intentar cambiar algo?

    Veo que la situación de los mercados va hacia un solo lugar. El tema medioambiental está presente cada vez más. Me gusta hablar de captura de carbono y no de secuestro. Tenemos que empezar a recorrer ese camino, ya que tenemos desarrollada la marca Uruguay Natural. Ese sería el camino a seguir, buscando aumentar la productividad.

    El plan estratégico del Instituto Nacional de Carnes (INAC) habla de una producción de 750.000 toneladas, pero necesitamos tener un stock de unos 15 millones de vacunos para tener una faena de 3,5 millones de cabezas. Hoy estamos en torno a 2,4 millones al año.

    Y si nuestros animales se siguen yendo en pie y no queda la materia prima no vamos a llegar a ese objetivo.

    ¿No hay posibilidades de aumentar la faena acelerando la extracción?

    Ya tenemos una extracción alta, el stock está bastante reducido, se redujo la edad de los animales que van a faena, el ciclo se aceleró y se puede acelerar un poco más, pero si el plan es exportar 600.000 animales en pie no vamos a llegar.

    ¿Qué le pediría al próximo gobierno?

    Empecemos a pensar cómo vamos a protegernos. Sin llegar a ser proteccionistas, pero debemos pensar en cuidarnos. Eso no lo estamos haciendo hoy.

    Todos queremos vender la carne a US$ 6.000 por tonelada, todos quisiéramos poder pagar el ganado a US$ 5,00 por kilo, pero no lo podemos hacer.

    La industria necesita al productor, vivimos del productor, es nuestro socio, pero entre los dos deberíamos enfrentar lo que pasa afuera y cómo abordar los diferentes mercados.

    ¿Cómo deberíamos cuidarnos?

    A veces un poco de regulación hace falta. Además hace falta, de alguna manera, incentivar. Siempre se dijo que el sector criador es el más perjudicado, porque es el último de la línea, y si desde el gobierno hay que incentivarlo o premiarlo, tal vez haya que recorrer ese camino. Si hay que darle herramientas para que ese productor pueda producir más, seguramente habrá que hacerlo, porque al final hay que calcular a cuánto vendimos, cuánto quedó y cuánto va a derramar.

    La industria frigorífica tiene unos 15.000 trabajadores, personas que en su gran mayoría no terminaron secundaria. Esas personas hoy tienen un buen nivel de ingresos, y si no estuvieran trabajando en alguna de las industrias serían una carga social para el Estado, porque no podrían tener una calidad de vida adecuada.

    Por eso no podemos pensar en que no tiene importancia el derrame que hace la industria, sobre todo en muchas ciudades del interior, donde el frigorífico es el centro donde se genera la actividad económica.

    También hay mucho para hablar sobre la mano de obra y los sindicatos, con los que no he tenido muy buenas experiencias.

    ¿Y cómo afecta al mercado de haciendas que los frigoríficos tengan sus propios corrales?

    Esos corrales les compran los animales a productores, por lo tanto de alguna manera participan del mercado. Tengo un feedlot chico y en este último tiempo no pude encerrar en toda su capacidad, porque los precios de la reposición y de la comida no cierran. En su momento tuve dos grandes choques y dije que no podía seguir así, perdiendo plata por tener a un animal encerrado en el corral.

    El tema va por otro lado. Un frigorífico que tiene un feedlot es para salir de situaciones embarazosas. Hace algunas semanas el corral me salvó para poder completar faena, porque me fallaron camiones por problemas en las cargas.

    Con eso no afecté al mercado. No hay tantos frigoríficos que tengan feedlot y el resto sigue trabajando en el mercado spot. No es algo general que todos los frigoríficos tengan un corral y con eso regulen los precios.

    ¿El camino de diferenciación de la carne uruguaya es la calidad y la información?

    Sí, vendemos eso, calidad, diferenciación, el Uruguay Natural. Eso es lo que busca el mundo. Hace unos días me reuní con unos clientes del exterior y me decían que la carne de Estados Unidos tenía hormonas, que se produce en feedlot, y nos vienen a pedir un producto natural, carne de animales a pasto. Tenemos que potenciarnos desde ese lugar.

    Obviamente que el acceso a mercados puede generar un cambio significativo, pero no es fácil. Además no somos tan atractivos. Somos un país de 3,5 millones de habitantes, tenemos para ofrecer un buen producto y nada más. En el ida y vuelta de una negociación nos quedamos cortos en lo que tenemos para ofrecer.

    ¿Qué limitantes de crecimiento está viendo hoy?

    Que seguimos queriendo cambiar haciendo lo mismo. Se trata de pensar diferente, ver cómo podemos aumentar la matriz productiva, qué tenemos que cambiar. Hace tres años que venimos trabajando con la carne regenerativa, de productores que están preocupados por la regeneración de los suelos, en recuperar la biodiversidad, y con eso mejorar la producción.

    No se trata de hacerlo todo ya. No es que vas a agarrar un campo de 3.000 hectáreas y las vas a parcelar todas, con un bebedero. Se puede ir haciendo gradualmente.

    El cambio tiene que empezar en el campo, tenemos que justificar que somos un país natural y que estamos preocupados en contrarrestar el calentamiento global.

    ¿Se puede lograr un incentivo económico para que el productor haga esto?

    Hoy el productor puede llegar a tener una diferenciación en el precio, pero si salgo a vender un producto regenerativo y lo quiero cobrar más caro no lo puedo colocar. Pero probablemente en cuatro o cinco años esa será una exigencia para entrar a un mercado. Si la carne no proviene de campos regenerativos probablemente no me la compren.

    También hay clientes que nos dicen que Uruguay es uno de los países que tiene más deforestación. Y les tengo que explicar que la madera que se extrae es una producción comercial, que no se talan bosques nativos y que en el país hay beneficios para que los productores los protejan.

    Por lo tanto, ya hay clientes preguntando por estos temas. Para mí el beneficio está en empezar a cambiar la cabeza y trabajar desde otro lugar. Tenemos que tomar conciencia de que estamos trabajando con la tierra, con una parte biológica que es el cielo, el aire, los animales.

    ¿Cómo podemos hacer para interactuar mejor con ello? ¿Cómo podemos hacer para mejorar y aumentar nuestra producción? Eso va a ser lo que nos genere un rédito. Y no solamente eso, sino que además puedas capturar carbono, que eso después lo termines comercializando y te dé una ventaja económica.

    Lógicamente a todas estas cosas hay que medirlas. No se trata de decir: confía en mí que estoy capturando carbono.

    ¿Uruguay está comunicando bien lo que hace?

    INAC en estos últimos cinco años ha dado un vuelco significativo, ha tomado el toro por las astas, promocionando las carnes, tomando un rol proactivo, que es lo que queremos. Si queremos salir adelante tenemos que tener un rol proactivo. Plantearnos qué podemos hacer para mejorar, qué podemos hacer para cambiar. INAC ha estado presente en todas las ferias importantes, ha promocionado las carnes, en las encuestas que ha hecho se respondía que no se sabía qué era Uruguay, ni que producía.

    Tuvimos nuestro romance con China en un momento en el que ese país era muy proteccionista, estaba cerrado y no permitía entrar a otros países oferentes de carnes.

    Pero hoy China abrió sus puertas y ventanas y todos los países tienen acceso. Brasil triplicó o cuadriplicó su producción, con acceso directo a China. Todo es un tema de precio. En un momento de recesión el cliente le compra al que vende más barato. La calidad termina siendo un tema secundario. Mientras tanto seguimos esperando que vuelva a comprarnos, pero ya pasó el tiempo.

    No sé si China volverá a ser lo que era (como mercado de la carne uruguaya), lo dudo. Tenemos que seguir aumentando mercados. Hay todo un tema en las formas de consumo, hay doctores que dicen que no tomes leche y que no comas carne. Seguimos pensando en las cosas como las vivimos en Uruguay, pero no siempre son iguales a como las vive el mundo.

    ¿Hacen falta más mercados o mejores acuerdos?

    Las dos cosas. Y la logística también. Australia llega a China con un producto enfriado, pero yo no tengo chance de llegar. Porque un producto enfriado tiene una vida útil de 120 días, tengo 60 días en barco, y todavía puedo tener problemas en el puerto, paros o navieras que nos saltean y nos dejan dos o tres semanas con un producto en un contenedor hasta que la línea vuelve a pasar.

    Son muchas cosas en las que tenemos que trabajar. El puerto, la logística, el acceso a mercados, tener las mismas condiciones que nuestros competidores. Hoy estamos exportando animales en pie con 0% de arancel y cuando queremos vender el producto terminado el arancel que pagamos es exponencial.

    No estoy en contra de la exportación de ganado en pie, está bien que exista, pero me parece que tiene que estar regulada.

    No podemos exportar vientres preñados como se están exportando. Nos tenemos que cuidar, nuestra genética es nuestro valor.

    ¿Cómo están los costos internos?

    A todos nos pesa. Somos un país caro, no somos competitivos. Hoy tenemos que salir con un valor al mercado que no lo pagan nuestros clientes. Sin dudas es un debe.

    ¿Qué le puedo decir a este gobierno si a los 10 días de empezar se encontró con el covid, después tuvo la seca? Dentro de todo tenemos que agradecer que seguimos de pie, porque la cosa podría haber sido peor. Queda mucho por hacer, hay que trabajar, al próximo gobierno, del partido que sea, tenemos que seguir estimulándolo para que trabaje en estos temas.

    ¿Cómo se imagina a la ganadería en el futuro?

    No me imagino al Uruguay sin ganadería. Entiendo que tenemos que seguir haciendo modificaciones para aumentar la producción. No sé si el camino es hacer un pastoreo, una subdivisión, pero tenemos que empezar a trabajar en ese sentido, y a demostrar que si bien puede haber una incidencia en el medioambiente por la producción ganadera, podemos contrarrestarla con las herramientas que corresponda.

    Pero también tenemos el gran desafío de ser un país chiquito, que quiere jugar en las grandes ligas, que no le tiene miedo a nada. Pero tenemos que formar una cadena cárnica real, donde ningún eslabón del proceso pierda. Si hay un eslabón de la cadena que la pasa mal tendremos un problema.

    ¿Qué tiene que pasar para que eso ocurra?

    Los actores se tienen que juntar. Parece que a ninguno de los industriales nos quieren. Si sos un productor ganadero y no querés al industrial cambiá de negocio, porque ese es tu destino final, porque a alguna de las industrias que están en el país vas a terminar mandando tu ganado.

    Empecemos a juntarnos, para hablar y resolver cómo salir de esto, cómo producir y cómo presentarnos en el mundo. INAC hace todos los esfuerzos posibles para promocionar la carne, hacer que se conozca el Uruguay, decir que tenemos el mejor producto, hacer degustaciones. La gente no tiene dudas de eso. Los chinos que nos conocen nos dicen que prefieren nuestra carne, pero también nos dicen que no la pueden pagar, porque el mercado no está en ese valor.

    Entonces, yo como frigorífico no puedo seguir pagando los precios que pagaba por el ganado. ¿Quién termina pagando el plato en este caso? Es lo que nos pasa.

    ¿Cómo afecta al negocio la cotización del dólar?

    Sin dudas nos afecta, porque todo lo que comercializas es en dólares, pero los costos los pagas en pesos. Hoy mis trabajadores tienen un poder adquisitivo mayor al que tenían, y obviamente que me cuesta mucho más pagarles ahora de lo que me costaba antes.

    ¿Por qué sigue en el negocio con este panorama tan complicado?

    Sigo porque es el legado que tengo de mi familia y lo voy a continuar. Voy a seguir nadando hasta llegar a alguna orilla, no me voy a entregar tan fácilmente. Hace poco un amigo me decía: ¿cuándo te voy a escuchar decir que las cosas están bien? Y la realidad es que me aburro de mí misma diciendo que las cosas están mal.

    Quiero que las cosas estén bien. Trabajo para eso. Me levanto todos los días, me pongo mi mejor ropa y pongo mi mejor cara para ir a trabajar, aún sabiendo que las cosas no están tan bien. Podría decir hasta acá llegué, cerrar e irme a mi casa. Mi familia me pide eso.

    Pero me rompo la cabeza porque después que entrás a la industria tenés un desafío, te sentís parte del Uruguay, sentís orgullo cuando vas a los mercados y ves tu carne puesta en una góndola, te sentís orgullosa cuando vas a China y ves el stand de Uruguay. A pesar de ser un país chico tenemos una gran presencia y nos ven.

    Allí competimos con Australia, con Estados Unidos, con Nueva Zelanda, con Brasil. Países enormes, y sin embargo estamos ahí. Es el orgullo de ser uruguayo.

    Agro
    2024-05-21T12:38:00