Golpeada por los casos de coronavirus, la faena de vacunos de la industria frigorífica registró una caída de 15% en la primera semana de febrero, en comparación con la anterior de fines de enero, según datos del Instituto Nacional de Carnes (Inac) al sábado 6.
Las cifras muestran que en enero hubo un impulso de la actividad, debido a la creciente demanda china, lo que se reflejó en un aumento de 32% en la faena acumulada anual respecto a 2020.
Tras un fuerte incremento de los negocios y de los precios en la mayor parte de 2019 en China, sobre fines de ese año hubo una caída en los valores de la carne y eso incidió en la reducción de la faena en la industria cárnica uruguaya en algunos meses de ese año y en los primeros de 2020.
Actualmente, algunos frigoríficos de gran porte debieron suspender su actividad, debido a la confirmación de Covid-19 entre sus trabajadores, como ocurrió en las empresas Las Piedras, Establecimientos Colonia y Tacuarembó (ambas propiedad del grupo Marfrig, de Brasil) y el Frigorífico Carrasco (del grupo brasileño Athena Foods).
Según Inac, en enero Las Piedras faenó 12.519 cabezas y en las últimas semanas del primer mes del año tuvo una faena semanal que fue algo superior a 3.000 vacunos. Mientras, en la primera semana de febrero la actividad en esa planta cayó a 924 vacunos, con una participación de 2,4% en el total.
El Inac muestra que Establecimientos Colonia faenó 14.806 cabezas en enero y en el promedio de faena mensual se ubicó entre 3.000 y 4.000 vacunos. Y en la primera semana de febrero cayó a 378 cabezas, con una participación de 1% en el total, de acuerdo a los registros de Inac.
En el caso del Frigorífico Tacuarembó, en enero faenó 11.196 vacunos en total, pero desde mediados de ese mes entró a reducir bruscamente su actividad, al pasar de una faena semanal de unas 5.000 cabezas hasta el 16 de enero a 1.377 cabezas en la siguiente semana. De hecho, esa planta de faena no tuvo actividad en la última semana de enero y en la primera de febrero.
Algo similar sucedió con el Frigorífico Carrasco, que en enero faenó 15.830 cabezas en total, aunque en las últimas semanas de ese mes registró una baja en su actividad semanal y en febrero decidió parar por los casos de Covid-19.
Esas cuatro empresas figuran entre los diez frigoríficos de mayor faena en 2020: Las Piedras encabezó ese listado con una faena anual de 193.000 cabezas, Tacuarembó fue segundo con casi 180.000, Carrasco figuró en quinto lugar con unas 155.000 reses y Colonia quedó séptimo con 146.500, según Inac.
Paralelamente, otro de los frigoríficos de gran porte como es el Canelones, retomó sus actividades a fines de enero, que estaban paralizadas desde finales de 2019. La reapertura se da tras un acuerdo entre el grupo Athena Foods, de Brasil, propietario de la planta industrial, y los trabajadores, que supuso una rebaja salarial y la recuperación de 600 empleos.
En la primera semana de actividad, que fue la última de enero, ese frigorífico faenó unas 3.000 cabezas de ganado y en los primeros días de febrero llegó a faenar 4.544 vacunos, indican los datos oficiales.
La salud y el mercado
Con el objetivo de evitar la continuidad de los contagios entre los trabajadores del sector cárnico, los ministerios de Trabajo, de Ganadería (MGAP) y de Salud Pública establecieron una serie de requisitos sanitarios que deben ser implementados en los frigoríficos.
Pese a ello, algunas empresas registran casos de coronavirus que llevaron a determinar la suspensión de actividades de manera temporal.
Mientras tanto, el Poder Ejecutivo realizó gestiones ante el gobierno de China para preservar ese mercado y lograr la reanudación de las exportaciones de dos empresas (Lorsinal y Casa Blanca) que quedaron suspendidas para hacer negocios con el gigante asiático.
Recientemente, ambos frigoríficos fueron auditados por los inspectores sanitarios chinos, que formularon algunas observaciones en los contactos virtuales mantenidos entre las partes. El MGAP y los ejecutivos de esas empresas tienen la impresión de haber obtenido un resultado satisfactorio en cuanto a dar respuesta a los planteos de China, pero todavía no hay novedades en cuanto a la eventual reapertura del mercado para las firmas en cuestión, según supo Búsqueda.
Ya en el avance del segundo mes de 2021 China sigue siendo el principal mercado para el sector cárnico uruguayo, con 48% de participación entre los diferentes destinos. La carne bovina es el producto de mayor colocación en el mercado chino, pero también es un destino relevante para las exportaciones de carne ovina, de menudencias y de otros subproductos cárnicos.
Este año el volumen de carne vacuna exportada a China llegó a 15.600 toneladas, lo que significó un aumento de 19% en comparación a 2020, según Inac. Hasta el sábado 6 el monto de las exportaciones de carne a ese país asiático alcanzó US$ 66 millones, lo que representó un incremento de 10%.
En tanto, el ingreso medio de exportaciones de carne bovina bajó 11% en 2021 respecto al año pasado, ubicándose en US$ 3.706 por tonelada, señala.
Uno de los factores que favorece la concreción de negocios de venta de carne al mercado chino es la persistencia de la demanda, principalmente porque en ese país, si bien hay una inversión creciente en la reactivación de la producción de carne de cerdo, aún persiste la necesidad de importar otras carnes para cubrir las necesidades de los consumidores.
Ese factor también incide en el mercado de los granos, al registrarse una valorización de la soja y el maíz en la Bolsa de Chicago, ya que China realizó compras importantes de ambos productos agrícolas que utiliza en la alimentación y el engorde animales.
Esta semana en Chicago los precios de la soja y del maíz variaron en torno a los US$ 515 la tonelada y los US$ 220 la tonelada en las primeras posiciones de venta, respectivamente.
Esa situación también le pega a la producción de carne uruguaya, específicamente a las empresas que alimentan sus vacunos con granos, mediante la conformación de corrales de engorde o feedlots.
Debido a esa situación de encarecimiento de los granos, algunas firmas reducen o paran la operativa de sus corrales; mientras, otras empresas que también se dedican a la producción de granos optan por comercializar esos productos para captar los precios actuales y postergar el objetivo de producir carne.
Algunos operadores ganaderos consultados por Búsqueda advierten que la menor actividad de los feedlots derivará en una menor oferta de vacunos para la faena, principalmente de animales con ciertas características en su conformación y pesaje.
Igualmente, esa situación tiende a empujar al alza el precio del ganado en el mercado de haciendas y a su vez, en el valor que paga el consumidor uruguayo en las carnicerías y supermercados.
Lo cierto es que los aspectos analizados dejan en evidencia la creciente dependencia que tiene el agro uruguayo de la oferta y demanda china, así como de las decisiones políticas del gigante asiático en cuanto al abastecimiento local y el manejo de sus stocks de productos.