Sinkevicius —lituano, de 32 años— es responsable de garantizar que se cumpla con ciertos puntos del Pacto Verde Europeo, firmado en 2019 para transformar al bloque en una economía que, por ejemplo, deje de producir emisiones netas de gases de efecto invernadero. De gira por Sudamérica, se reunió con autoridades de Argentina, Brasil y Uruguay y asegura que el ansiado tratado de libre comercio está más cerca a través de una adenda que pretende acortar las diferencias ambientales entre las partes.
—A nivel general es parte de una gira por Latinoamérica en la que buscamos reconfirmar nuestras posiciones con respecto a próximos eventos muy importantes sobre gobernanza ambiental. A nivel particular estamos finalizando negociaciones con respecto a un acuerdo global para la protección marina fuera de las jurisdicciones nacionales, un tema en donde todos debemos trabajar de cerca y asegurarnos de estar en la misma sintonía, incluido Uruguay. Por otro lado, Uruguay apoyó la designación de dos áreas marinas protegidas en la Antártida y queremos seguir trabajando en eso.
—¿Qué expectativas tiene de la COP 15, que se realizará este año?
—Espero que podamos alcanzar un marco global ambicioso para proteger al menos el 30% de los océanos y el 30% de las áreas terrestres y aguas continentales del mundo, una iniciativa conocida como 30x30. Creo que estamos cerca de alcanzarlo porque no he visto muchas dudas en los países con los que he conversado. El tema es cómo se compone ese marco: ¿tendrá algún tipo de compromisos vinculantes?, ¿cómo vamos a enfocar la brecha de financiamiento?, ¿cómo vamos a monitorear y controlar las metas?, ¿van a haber parámetros claros y medibles?, ¿qué áreas se protegerán? Tal vez podamos definir ciertas áreas, por ejemplo, en la Antártida. Como dije, allí la Unión Europea impulsa la designación de dos nuevas áreas protegidas que suponen la protección del 1% de los océanos del mundo.
—En 2010, durante la COP 10 celebrada en Japón, los países se comprometieron a cumplir las 20 metas Aichi. Ninguno de esos objetivos se logró. ¿A qué atribuye ese fracaso mundial?
—Creo que las metas Aichi son geniales y continúan siendo relevantes, pero no se implementan ni se cumplen por algunas de las razones que mencioné anteriormente: no hubo controles ni monitoreos, no tuvimos reuniones intermedias en las que pudiéramos hacer un seguimiento de la evolución de las metas ni tampoco hubo mucha financiación. Definitivamente, son buenas metas, pero al final del día el resultado es que en algunas partes del mundo tenemos una situación peor en el plano ambiental.
—Ante el fracaso de las metas Aichi, ¿busca ahora la Unión Europea ejercer un liderazgo más contundente en materia ambiental?
—Creo que hasta ahora hemos sido precursores en la materia, con mucho éxito en informar a otros países sobre la agenda global ambiental. Fuimos los primeros en impulsar los objetivos 2030 y 2050 sobre clima, energía y ambiente, y luego la mayor parte del mundo nos siguió. Al Pacto Verde Europeo hemos logrado convertirlo en una especie de marco de política global. Y también fuimos los primeros en impulsar una legislación sobre deforestación y el Reino Unido y Estados Unidos reaccionaron con una legislación similar.
—Da la sensación de que en materia ambiental las campañas y los eventos son continuos pero no se consiguen logros.
—Lo último que quiero es tener eslóganes esponjosos que se vean bien pero que en el fondo no cambiarán nada. Debemos seguir trabajando con nuestros países socios para asegurarnos de llegar a la COP 15 con una coalición que tenga ambiciones altas y una posición fuerte y unida. No podemos conformarnos con objetivos poco ambiciosos porque el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático muestra una situación muy terrible, donde el cambio climático hace necesario adoptar con urgencia medidas para hacer frente a los crecientes riesgos.
—¿Cómo evalúa la política ambiental de Uruguay?
—Diría que la posición de Uruguay es muy cercana a la de la Unión Europea. A nivel particular, creo que cada país tiene sus propios problemas y compararlos sería muy injusto. Lo que es muy importante es tener un gobierno con interés político para actuar en estos temas. Y también es muy importante que haya operaciones regionales. El impacto ambiental no tiene fronteras y los problemas que suceden en otro país pueden llegar muy rápidamente a otro.
—El ministro de Ambiente, Adrián Peña, ha dicho que para que países como Uruguay lleven adelante sus iniciativas ambientales es imprescindible que los países desarrollados cumplan con compromisos de financiamiento.
—Cuando hablamos de inversiones públicas, antes debemos acordar un marco global. Todavía no estamos con un marco global acordado, por eso la COP 15 será tan importante, porque tendremos definidas en palabras oficiales todas las posiciones sobre argumentos muy importantes para discutir. Por ejemplo, muchos países tienen bosques protegidos y creo que deben ser recompensados de alguna forma porque decidieron evitar una forestación que en última instancia les hubiera generado ingresos económicos.
—¿La pesca ilegal supone un problema grave para Uruguay?
—Por supuesto, lo discutimos con las autoridades, porque la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada ocupa un lugar destacado en nuestra lista de prioridades. Hablamos sobre la necesidad de apoyarnos mutuamente en los esfuerzos para abordar este delito, porque en definitiva se trata de una actividad criminal y debe ser tratada como tal.
—China es acusada de subsidiar estas flotas pesqueras ilegales. ¿Cómo se sostiene ese accionar con la declaración del propio gobierno chino de querer convertirse en un líder global ambiental?
—Honestamente, en Europa no vemos a China como un líder en temas ambientales. Ojalá lo sea, como cualquier otro país, pues, si vamos a competir entre países sobre liderazgo en temas ambientales, la competencia solo será mejor para el planeta. De todas formas, el liderazgo debe ejercerse con acciones y no con palabras. Las declaraciones son buenas, pero en última instancia deben llenarse con acciones.
—¿La Unión Europea y el Mercosur están próximos a solucionar las diferencias ambientales que, entre otros puntos, retrasan el tratado de libre comercio entre ambos bloques?
—Absolutamente, estamos avanzando lentamente. Para nosotros el Pacto Verde Europeo es muy importante porque surgió debido a la demanda de los ciudadanos europeos, por lo cual es lógico que nuestra política comercial refleje fuertes pilares ambientales. Este es un tema clave para la Unión Europea en sus acuerdos comerciales porque todos nuestros productores domésticos deben comprometerse a los más altos estándares ambientales, entonces no podemos luego firmar acuerdos que disminuyan esos estándares. Por otro lado, creo que los acuerdos comerciales son una buena herramienta para acercar posiciones entre distintas partes con respecto al cambio climático y a las políticas ambientales.
—Usted dijo esta semana que una adenda ambiental al tratado de libre comercio puede ser la solución para destrabar el acuerdo. ¿Brasil se mostró dispuesto a apoyar eso?
—Estuve de visita en Colombia, Brasil, Argentina y Uruguay y, de todos esos países que visité, Brasil se planteó claramente el tema ambiental como un asunto prioritario para profundizar las relaciones con la Unión Europea. Por lo tanto, creo que tenemos buenas posibilidades de finalizar un entendimiento este año. Por supuesto, la invasión de Rusia a Ucrania impacta mucho, pero es posible tener la firma a esa adenda este año.

Virginijus Sinkevicius reunido con el canciller Francisco Bustillo
—¿Habló con las autoridades uruguayas sobre la guerra entre Rusia y Ucrania?
—Inevitablemente en todas mis reuniones, especialmente con los ministros de Asuntos Exteriores, tocamos el tema de la guerra de Rusia contra Ucrania. Esta es una guerra muy trágica, donde las consecuencias se pagan con vidas humanas y ciudades destruidas. Pero además de estas consecuencias cada día Rusia comete más delitos ambientales. Los rusos son extremadamente crueles, están bombardeando instalaciones de tratamiento de aguas residuales y toda la contaminación va directamente a los ríos y termina en los mares. Atacan fábricas de productos químicos, almacenes de productos químicos y los productos químicos se esparcen por todo el medio ambiente y, a veces, incluso hacen peligroso respirar. Atacan refinerías de petróleo y gasoductos, incendian grandes áreas de bosque y pastizales. Entonces tenemos que ejercer toda la presión internacional posible sobre Rusia para que cese el fuego y se siente a la mesa de negociaciones.
—¿Cree realmente que Rusia quiera negociar?
—Hoy no creo lo que dicen. Afirman querer conversaciones de paz pero al mismo tiempo lanzan ataques con misiles en Kiev mientras el secretario general de las Naciones Unidas está de visita. Solo demuestran su cinismo y su barbarie, porque en el paso de Rusia por Ucrania hay pruebas muy profundas de crímenes de guerra.
Ciencia, Salud y Ambiente
2022-05-04T20:36:00
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