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La gran noche del pop: crónica sobre la canción que reunió a las estrellas de los años 80
En la noche del 28 de enero de 1985, los ídolos del rock y del pop se unieron para grabar We Are the World en una sola sesión. A pesar de sus egos y la ausencia de figuras, se presentaron con la voluntad de colaborar en lo que les parecía una buena causa
Los protagonistas de We are the World. Foto: Netflix
En agosto de 1984 la cadena pública británica BBC emitió un reportaje especial sobre la hambruna que asolaba a Etiopía en aquel entonces. Las imágenes, terribles, lograron llamar la atención de los ciudadanos del Reino Unido sobre un problema que llevaba ya más de un año ocurriendo y que se prolongaría hasta 1985. Una de las personas que vio ese reportaje fue Bob Geldof, vocalista de la banda new waveThe Boomtown Rats.
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Impactado, Geldof investigó un poco más solo para horrorizarse un poco más y decidir que quizá debía hacer algo al respecto. Convocó al guitarrista y cantante de Ultravox, Midge Ure, y ambos compusieron el tema Do They Know It’s Christmas? La canción fue grabada en una sola sesión en Sarm West Studios en Notting Hill, de Londres, en noviembre de 1984. En la grabación participaron, además de Geldof y Ure, Sting, Bono y Adam Clayton de U2, Boy George de Culture Club, Paul Young, George Michael, Bananarama, Paul Weller, Spandau Ballet, Duran Duran, Status Quo, Kool And The Gang y Heaven 17. Estuvieron Phil Collins en la batería, John Taylor en el bajo y en todo lo demás Ure. El nombre de ese conglomerado de artistas fue Band Aid y dio lugar a los dos megaespectáculos llamados Live Aid, que también servirían para recaudar fondos para Etiopía, aunque aún se especula cuánto de ese dinero llegó efectivamente al país africano.
Embed - Band Aid - Do They Know It's Christmas? (Live Aid 1985)
Do They Know It’s Christmas? fue un hit tan grande que logró que a comienzos de 1985 Harry Belafonte, el prestigioso artista y activista afroestadounidense se hiciera la pregunta siguiente: “¿Por qué no estamos los artistas negros de Estados Unidos haciendo algo por nuestros hermanos negros en África?”. Su respuesta fue convocar a la grabación de un tema que se llamaría We Are The World. La historia de esa grabación, que sería un hit mucho mayor que la canción británica que la inspiró, es lo que cuenta el estupendo documental La gran noche del pop, estrenado hace un par de semanas en Netflix.
Para llevar a cabo su idea, Belafonte, quien avisó a Geldof de sus intenciones, contactó al mánager Ken Kragen, quien de inmediato convocó a dos de sus clientes: Lionel Richie y Kenny Rogers. A su vez, estos convocaron a Stevie Wonder, como eventual cocompositor, y a Quincy Jones como productor. Jones por su parte llamó a Michael Jackson, que acababa de terminar una gira con sus hermanos, para invitarlo a participar. Jackson le comentó a Richie que le gustaría participar en la composición de la canción y ahí comenzó el proceso de creación de un tema que terminaría redefiniendo el mundo de las relaciones entre los artistas pop y su compromiso con las causas sociales.
Michael Jackson y Lionel Richie revisando la letra de We Are the World antes de la grabación
Obviamente, ese compromiso de los artistas con causas políticas y sociales no era algo nuevo. Al menos desde la guerra de Vietnam, distintos artistas del rock y el folk se habían posicionado de manera crítica tanto en festivales como en sus grabaciones. El antecedente más conocido en términos mediáticos era la película de 1972 Concierto para Bangladesh, en donde se mostraban los dos shows que George Harrison y Ravi Shankar habían organizado en 1971 en apoyo a los refugiados de Pakistán del Este, la región que luego sería Bangladesh. En 1979 también se habían realizado los Conciertos para la gente de Kampuchea, en apoyo a las víctimas del Khmer Rojo, con la presencia de Queen, The Who, Paul McCartney y otros. Así que la solidaridad no era para nada algo ajeno al mainstream musical.
Lo que sí resultó novedoso fue reunir a media centena de luminarias del mundo del rock y el pop estadounidenses para grabar un tema, en una sola sesión nocturna. Y, si uno puede dar crédito a lo que se muestra en el documental, eso se debe en buena medida al talante especialmente articulador de Lionel Richie, así como a la capacidad de trabajo de Quincy Jones. Por lo que se ve en las imágenes, Richie fue capaz de negociar con sus colegas cada vez que la tensión, inevitable en una sesión con tanta gente dentro del estudio, afloraba entre los talentos reunidos. Y Jones muestra en toda la sesión una paciencia superlativa. Es cómico y a la vez ilustrativo que el acceso al cuarto de grabación estuviera presidido por un cartel escrito a mano por el productor que decía: “Deja tu ego en la entrada”.
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Bob Dylan y Bruce Springsteen durante la grabación de We are the world
Y es que si algo muestra lo ocurrido aquella noche del 28 de enero de 1985 es que muchos de esos artistas, todos ellos absolutamente consagrados y la mayoría sin la necesidad imperiosa de tener otro hit, se presentaron con la voluntad de colaborar en lo que les parecía una buena causa. Por supuesto, no habrá muchos artistas que se nieguen a participar en la grabación del tema compuesto por Michael Jackson y Lionel Richie, pero también es constatable que la inmensa mayoría de esos egos aquella noche efectivamente se quedaron en la puerta. Salvo quizá el de Prince, que fue invitado y tras idas y venidas, que son expuestas en la película, no apareció.
La lista de artistas es de verdad impresionante. Las voces solistas son de Lionel Richie, Stevie Wonder (quien no paró de hacer chistes y sugerencias estrambóticas), Paul Simon, Kenny Rogers, James Ingram, Tina Turner, Billy Joel, Michael Jackson, Diana Ross, Dionne Warwick, Willie Nelson, Al Jarreau (que se pasó de copas durante la sesión), Bruce Springsteen (quien viajó desde la helada Búfalo para estar allí), Kenny Loggins, Steve Perry, Daryl Hall, Huey Lewis, Cyndi Lauper, Kim Carnes, Bob Dylan y Ray Charles. El coro lo integraron el actor Dan Aykroyd, Harry Belafonte, Lindsey Buckingham, Sheila E, el bueno de Bob Geldof, Waylon Jennings, Bette Midler, John Oates, Jeffrey Osborne, Smokey Robinson, los hermanos Jackson, los miembros de Huey Lewis and the News y las Pointer Sisters. Un auténtico “quién es quién” de la música popular estadounidense de entonces, con especial énfasis en los artistas afroamericanos.
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Y esa es una de las claves del asunto: desde Harry Belafonte, pasando por Lionel Richie y Michael Jackson, y llegando hasta Quincy Jones, que acompañó todo el proceso creativo con aportes clave, la canción We Are The World fue creada e imaginada desde una sensibilidad negra, afroestadounidense, tanto desde la perspectiva puramente artística como desde la mirada política. Por supuesto, es una canción pop compuesta por dos artistas pop, así que las declaraciones políticas altisonantes al estilo de Rage Against The Machine jamás estuvieron en el menú. Pero sí que está en el plato la idea de que ante el horror que acontecía en Etiopía era indispensable hacer algo y recordar, recordarnos, que todos éramos parte de una misma especie y que todos, de una forma u otra, estamos juntos en el mismo viaje. Globalización en su mejor versión.
Es probable que el asunto del ego dejado en la puerta que pedía con su cartel Quincy Jones tuviera que ver con la posibilidad de reconocerse, más allá de las distancias geográficas y económicas, como miembros de una misma comunidad. Y que no era posible, especialmente para aquellos artistas que tenían su origen en el continente africano, quedarse de brazos cruzados. Se podrá discutir el impacto real y efectivo que la canción tuvo a la hora de intentar paliar el hambre en Etiopía. Es más difícil discutir, en cambio, su impacto en las relaciones entre la música pop y el mundo del compromiso. De yapa, el documental del director Bao Nguyen es dinámico y trae un montón de material inédito de aquella grabación. Absolutamente disfrutable.