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    sábado 22 de junio de 2024

    La pobreza infantil en Uruguay es estructural y su eliminación no ha sido una prioridad del sistema político

    La diputada Cristina Lustemberg considera que Lacalle Pou no debería vetar la ley de eutanasia si es coherente con su discurso de “libertad responsable”

    Un cuadro con un collage de fotos de niños beneficiarios del programa Uruguay Crece Contigo se mezcla entre fotos familiares que adornan el despacho de la diputada Cristina Lustemberg, líder del sector PAR (Participar, Articular y Redoblar) del Frente Amplio. La legisladora sostiene que esos niños son su motivación. Y resalta ella misma otro detalle, más discreto, de su oficina: una frase del filósofo argentino Raúl Scalabrini Ortiz que está sumergida en el vidrio de su escritorio: “Aquello que no se legisla explícitamente para el débil, se legisla implícitamente para el fuerte”. Se la dieron, dice, cuando dejó la subsecretaría del Ministerio de Salud Pública en 2017 para ocupar su banca como diputada.

    Lustemberg dice ser una legisladora muy organizada. Agrupa los temas que trabaja en una serie de carpetas que tiene ordenadas en la biblioteca de su despacho. Mientras dialoga con Búsqueda, dos secretarias le arriman material sobre los distintos temas de los que versa la entrevista y con frecuencia acude a ellos para buscar un dato o una frase.

    Su principal objetivo ahora es que se apruebe un proyecto de ley que presentó con el apoyo de la bancada frenteamplista para garantizar el desarrollo y la protección a niños y adolescentes, así como sistematizar y ordenar el tipo de prestaciones que sus familias reciben. “¿Hay una injusticia más grande que esta?”, se pregunta la diputada mientras sostiene una diapositiva impresa donde se compara el tamaño notoriamente superior del cerebro de un niño de tres años criado en condiciones normales con otro, de igual peso, en un contexto de vulnerabilidad. Ese desarrollo, asegura, condiciona la vida de la persona en cosas tan rutinarias como su lenguaje.

    Lo que sigue es un resumen del diálogo que Lustemberg mantuvo con Búsqueda.

    —El presidente constitucionalmente está en su derecho de hacer ese uso, pero me llamaría la atención en el caso del presidente, que tanto ha trabajado el tema de la libertad y la libertad responsable, porque decidir sobre la vida y el sufrimiento de cada uno es quizás la mayor expresión de la libertad responsable. Además, la ley es muy clara en cuanto a que debe ser una enfermedad irreversible con un sufrimiento insoportable, que debe ser incurable. Se deja con mucha claridad quiénes son pasibles de ese derecho. Esto no es un derecho que se impone, nadie va a obligar a los pacientes. La eutanasia es el último recurso que va a tener una persona después de pasar por el acceso a los cuidados paliativos.

    —¿Y los 13 votos del Frente Amplio en el Senado ya están garantizados para este proyecto?

    —Hay 13 votos que están. Ahora vamos a empezar un proceso de trabajo en conjunto, bicameral, de transmitir este proceso que hicimos acá, un trabajo muy serio. Ya hay algunos legisladores de la coalición que han transmitido su voluntad. Estábamos esperando que se termine el tratamiento de la Rendición de Cuentas para poder comenzar a trabajar con los senadores.

    —¿Existe un acuerdo interpartidario para sacar adelante el proyecto de ley de primera infancia que usted promueve?

    —Hay un acuerdo interpartidario. Lo hemos promovido porque entendemos que los temas de infancia tienen que ser de los máximos acuerdos políticos. Hemos hecho un espacio con todos los legisladores que forman la Comisión de Población y Desarrollo y sus asesores. Si bien es una iniciativa de la bancada del Frente Amplio, este proceso empezó en 2017, y en 2019 se archivó porque no llegamos con los tiempos electorales. Tampoco estuvo exento de dificultades. Ahora nosotros lo desarchivamos, se hicieron ajustes sobre el diseño del proyecto y les hemos pedido reunión a los presidentes de todos los órganos directivos de los partidos, porque creemos que es un claro ejemplo de políticas de Estado. Sanguinetti me llamó y me dijo que me iba a recibir en estos días. También Iturralde mostró disponibilidad en sentarse a conversar. El Partido Independiente ya delegó en dos de sus representantes del Ejecutivo para conversar y Cabildo Abierto también, a través del diputado que integra la comisión, Martín Sodano, y les pedimos una reunión a los senadores Manini Ríos y Domenech por esto.

    —¿Y el acuerdo ya está en el ámbito legislativo?

    —Ya hay un acuerdo. Por lo menos la voluntad está. Al menos todavía no hemos tenido a nadie que haya dicho que no lo va a votar.

    —Pero no significa un “sí” que no digan que no…

    —El sí es cuando las leyes están votadas. ¿Pero cómo en un país como el nuestro, en el que tanto hablamos de políticas de Estado y estamos preocupados por temas como la seguridad y la educación, no vamos a ser capaces de legislar una ley, quienes integramos el sistema político, que no hace más que permitir un mecanismo presupuestal y que dé prioridad política al tema de la primera infancia, y de la infancia y adolescencia? Esto es un problema estructural, no de ahora. Estuvimos 15 años de gobierno, tomamos muchas cosas que venían de antes, aunque en los últimos años sí aumentó el gasto social, y ahora la coalición tampoco está pudiendo resolverlo.

    —¿Es decir que el Frente no pudo resolverlo?

    —Estructuralmente, no. Pero hubo una mejora ostensible que no se puede desconocer. Fijate que en 2002 el 63,7% de los niños menores de seis años estaba por debajo de la línea de la pobreza. Pero en 15 años se hizo muchísimo y los números duros muestran ese recorrido. Y se redujo la pobreza total a menos de 7%. Se aumentó el gasto público social de un 3,1% (del PIB) del 90 al 94 al 6% en los primeros años del decenio. Se introdujo el nuevo régimen de asignaciones familiares. Aun así, Uruguay sigue muy por debajo de lo que invierten los países más desarrollados. Debe aumentar mucho más su gasto público social dirigido infancia. Y esta ley también propone ordenar lo que estamos haciendo. No crea una estructura nueva, sino que ordena lo que hoy existe y está fragmentado, desde una mirada multidimensional. Hoy tenemos un Estado fragmentado, donde las competencias se superponen y no se está midiendo que tengamos el impacto adecuado.

    —Además del camino parlamentario, apostó al diálogo con el Poder Ejecutivo, con reuniones con Álvaro Delgado y Martín Lema. Esto ha causado cierto malestar en algunos legisladores de la coalición. ¿Por qué optó por abrir el diálogo allí?

    —Que esto se resuelve a nivel legislativo estoy de acuerdo, pero es un proyecto que tiene muchas instancias involucradas con el Poder Ejecutivo, como el diseño institucional. En la legislatura anterior también teníamos resistencias por quienes ocupaban lugares en el Ejecutivo. Ningún legislador puede decir que no hemos dialogado, pero también nos interesa llegar a los máximos acuerdos, de quienes hoy están en el Poder Ejecutivo, que son quienes lo van a normativizar luego, y que entiendan la dimensión de este proyecto. Enojarse porque recorramos varios caminos es una mezquindad muy grande. Debería ser algo bueno. Nos interesa que el país entero se involucre en esto.

    —¿Y este tema se está obviando en la reforma educativa que está en discusión?

    —Hoy el sistema educativo en los niños entre y cuatro y cinco años hace unas pesquisas, por medio de dos instrumentos, que detecta alteraciones del desarrollo y del aprendizaje. Pero no tiene las respuestas, ni por parte de equipos interdisciplinarios con maestros de apoyos o con psicopedagogos ni tampoco hay respuestas adecuadas, por parte del sistema de salud, en niños que tienen alteración para resolverlos de forma integrada. Entonces ya el niño, cuando se inserta en la primera etapa educativa, carga una mochila de fortalezas y debilidad. ¿No es esta la injusticia más grande? Esos niños que tienen dificultades en la primera etapa de la vida luego son los niños que en la educación media están más vinculados a tener una trayectoria educativa con mayor deserción y no finalización. Las instituciones solas de educación no pueden resolver los temas de trayectoria educativa sin ver el entorno familiar donde ese niño se desarrolla. Y por eso las políticas de infancia tienen que tener una mirada de integralidad y no pueden separarse de que sea fortalecido un sistema nacional de cuidados, ni podemos seguir hablando de CAIF de cuatro horas. Tenemos que tener CAIF de ocho horas para que permitan la autonomía económica de las madres.

    —¿Y este tema va a ser prioridad en el futuro programa del Frente Amplio?

    —Mi sector político y la fuerza política están trabajando para que este tema sea una prioridad. Este proyecto cuenta con el aval de toda la fuerza política. Hoy nadie discute que esta debe ser una prioridad y que debemos revisar proyectos que han impactado en su momento y que ahora deben ser rediseñados y hay que revisar las transferencias monetarias. Este gobierno no tomó en cuenta las evaluaciones de Uruguay Crece Contigo, Cercanías y los Socat, que hace que exista una debilidad en el territorio, donde se aleja al Estado uruguayo de la presencia territorial. Estos proyectos tienen impacto cuando están dotados de materialidad.

    —Usted ha cuestionado que se prioricen las políticas de natalidad por sobre las de infancia. Su fuerza política votó una minuta en el Senado a favor de las políticas de natalidad. ¿La hubiera votado de haberse tratado en la Cámara Baja?

    —No. Lo discutimos mucho con los compañeros senadores cuando se dio la discusión y generamos un debate con ellos. Había una primera parte de la moción que era programática. El resto eran medidas que no eran dañinas como tales. Pero las políticas pronatalistas no han dado resultado en ningún lugar del mundo donde se han estudiado. Hace muchos años estudiamos este tema a punto de partida de la estrategia del embarazo en niños, niñas y adolescentes. Lo trabajamos mucho a partir de la evidencia que tenía la Udelar, en las facultades de Ciencias Sociales y Psicología, donde ya venían evidenciando que el Uruguay tiene un desbalance importante en la satisfacción de su patrón reproductivo. El Uruguay no se va a extinguir porque nazcamos menos y es una muy buena noticia si el embarazo adolescente se disminuye. Hasta en el año 2016 las tasas de embarazo adolescente en cinco departamentos eran igual al de África subsahariana. Uruguay puso una estrategia en conjunto con el Mides, el Inmujeres y el INAU, que me tocó liderar, que permitió una reducción de un 35%, y por suerte este gobierno está manteniendo esa estrategia. Pero hay que seguir trabajando en disminuir el embarazo en niñas y adolescentes, y eso es un indicador de los más graves a corregir. ¿Por qué no nos preocupamos hoy en el Uruguay de resolver que somos el país que tiene la pobreza más concentrada en niños, niñas y adolescentes? Mientras no mejoremos eso, no vamos a mejorar la trayectoria educativa, la seguridad social, la cohesión social y otras cosas.

    —Fernando Pereira ha cuestionado la dispersión de sectores en el Frente Amplio. Usted que encabeza un sector incipiente, ¿piensa integrar una alianza más grande?

    —Ahora estamos con esta alianza con El Abrazo, que en la última elección interna del Frente Amplio hicimos un buen resultado junto con otros sectores chicos. Las elecciones internas son un desafío para estos sectores chicos y con poca estructura, donde la mayoría de nuestros votantes y adherentes están por fuera de esta estructura. Nos quedamos muy contentos, realmente, porque logramos entrar junto con los sectores más grandes en la Mesa Política, el Secretariado y participamos en varias comisiones como Programa, Defensa, Relaciones Internacionales, etcétera.

    —¿Pero es una alianza electoral o programática?

    —Es una alianza programática hoy. Pero también queremos ofrecerle a la ciudadanía una alianza que también vaya a ser una opción electoral con El Abrazo, y queremos más actores. Estamos trabajando con integrantes de la academia, buscando a diferentes actores de diferentes espectros. Estoy dialogando con empresarios, con integrantes de la cultura, actores de la ciencia y la tecnología, del ambiente, de infancia y educación para lograr influir en nuestra propuesta y en la discusión de qué programa le va a ofrecer el Frente Amplio a la población en 2024, para ganar y para no hacer más de lo mismo. Si bien hay que respetar la historia, hay que ser audaces para poder ofrecer un proyecto que pueda ser creíble y audaz.

    —Usted se alió en las elecciones nacionales con el exdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto Álvaro García, que se integró a Convocatoria Seregnista Progresistas. ¿Por qué no tomó el mismo camino?

    —No me veo representada en ese sector por ahora. Con García y los compañeros de Plataforma tuvimos una alianza electoral. Nos hubiera gustado que hubiese sido más hacia lo programático y no se dio por diferentes coyunturas, aunque mantenemos un buen diálogo. Ellos hoy se sienten integrados a ese espacio. Nosotros hoy no hemos discutido esa integración en nuestros órganos de El Abrazo y otros compañeros. Estamos buscando hoy una alianza diferente. Tratamos de ir a buscar otros sectores chicos e independientes y queremos generar una convocatoria ciudadana para quienes se sientan parte de un proyecto transformador y desarrollista de la izquierda, donde el feminismo, la infancia y el ambiente sean prioridad, así como las pymes y los monotributistas.

    Información Nacional
    2022-10-12T21:00:00