Las restricciones sanitarias y arancelarias de EEUU harán que la escasez en la oferta de carne sea, en su conjunto, mucho mayor.
El faltante de carne en Estados Unidos se verá agudizado también por la situación que enfrenta con los países vecinos. Vale recordar que la producción ganadera estadounidense va en caída, será menor todavía a la de este año en 2026, y las restricciones sanitarias y arancelarias harán que la escasez en la oferta de carne sea, en su conjunto, mucho mayor. El abastecimiento de ganado y carne desde México y Canadá se verá encarecido.
Estados Unidos cerró la frontera con México por segunda vez a comienzos de julio, debido a un caso de gusano barrenador (mosca de la bichera) detectado al norte de ubicaciones anteriores en México.
La situación fronteriza, intermitente, está desestabilizando los flujos de ganado al mercado. Las importaciones en pie vienen bajando desde el último trimestre de 2024. Es mayoritariamente ganado para los corrales, que al no ingresar prolonga la escasez de ganado gordo en Estados Unidos para 2026.
Si las importaciones desde México y Canadá se gravan, además, con aranceles de 30% y 35% como por ahora está anunciado para el 1 de agosto, el panorama se volvería aun más complicado para el abastecimiento de carne de Estados Unidos, lo que sería afín a la base electoral ganadera de Trump.
Ambos son establemente proveedores, tanto de carne como de ganado. En el caso de México principalmente terneros, mientras que Canadá provee abundantemente novillos para “faena inmediata”. En los últimos 12 meses los canadienses han exportado 610.000 vacunos para faenar en Estados Unidos, de un total de 790.000 vacunos colocados en pie.
Es una cifra relativamente estable, pero que ha disminuido algo por la incertidumbre arancelaria que ha generado Trump. En los 12 meses cerrados a marzo los vacunos exportados para faena sumaban 650.000.
En los 12 meses cerrados en mayo, Brasil vendió 471.000 toneladas (t) de carne a EEUU, solo detrás de Australia, que llegó al récord de 564.000 t
Por el lado de México, las exportaciones en pie son mucho más importantes numéricamente, pero están más centradas en terneros para abastecer los corrales de Estados Unidos.
Normalmente el volumen exportado en pie desde México supera largamente 1 millón de animales por año. Pero en lo que va de este año esa cifra se ubica en 200.000 cabezas, por una restricción más grave que la política: la sanitaria. Por ahora ese flujo está suspendido hasta nuevo aviso.
Ambos países son también exportadores importantes de carne a Estados Unidos. Esa puede ser otra fuente de escasez, o de encarecimiento relativo, que favorecerá a la carne uruguaya.
Pero por importantes que sean Canadá y México, Brasil es actualmente más relevante. En los 12 meses cerrados a mayo, los brasileños habían colocado 471.000 toneladas de carne en Estados Unidos, ubicándose solo detrás de Australia, que como Brasil tiene ventas récord de 564.000 toneladas.
Las ventas de Brasil triplican a las de Uruguay, que de acuerdo a los datos de Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) en 12 meses totalizaron 166.000 toneladas carcasa, las que a su vez triplican las ventas de Argentina, que en 56.000 toneladas son de menor significación.
Tanto las exportaciones de carne de Canadá como las de México superan a las de Uruguay, y lo hacen largamente. Estos aranceles todavía están en fase de negociación, por el momento establecidos en 35% para Canadá, que es un fuerte exportador, con 441.000 toneladas en los últimos 12 meses –similar a Brasil–; en tanto México ha colocado 280.000 toneladas, bastante más que Uruguay, y podría pasar a un arancel de 30%.
Entre tanto, la producción de carne de Estados Unidos, que este año será 3% menor a la de 2024, volverá a bajar otro 2% en 2026.
Además de esta presencia tan fuerte –inédita– de Estados Unidos, el mercado en Uruguay tiene la presión de los otros dos grandes jugadores: China, que en este segundo semestre ha recuperado fuerza; y la Unión Europea, que también tiene una escasez muy importante y precios muy altos para la carne y el ganado.
El crecimiento de la faena en Uruguay, y la parición de bastante más de 3 millones de terneros, son señales del salto productivo que se viene
Mientras los aranceles amenazan, Uruguay se mantiene quieto y expectante. Tener 10% de arancel con Estados Unidos es una gran ventaja comercial comparativamente con el resto de los abastecedores. Uruguay seguramente no se pronunciará sobre temas vinculados con Gaza o a ninguna otra situación sensible, esperando que este bajo arancel persista y se consolide.
De un lado los factores positivos, a los que se suma la fiebre aftosa en Turquía, frenando el movimiento interno de ganado, pero además poniendo restricciones derivadas de la irrupción de esa misma enfermedad en Europa.
Si los recientes vaivenes de Uruguay en torno a la exportación en pie no dejan secuelas, es un mercado que seguirá compitiendo por hacerse de hacienda.
Los precios actuales del ganado gordo en Uruguay son más altos de los que reciben los productores ganaderos australianos.
Algunos operadores del sector consideran que se ha instalado una competencia fuerte por la hacienda, que tiene cuatro actores fuertes y una segmentación entre empresas de Uruguay y de Brasil. Las Piedras, grupo Urgal, Marfrig y Minerva, son los grandes operadores, y ninguno quiere perder participación de mercado.
El eslabón más débil son las industrias frigoríficas de menor porte, que se ven demasiado exigidas por la competencia que se da entre los grandes. En cambio, de esa situación se ha beneficiado el productor. Pero esto también puede cambiar. Lo que hoy es rivalidad, en un futuro puede ser recuperación de márgenes.
Por ahora esa competencia ha llevado al precio del novillo en Uruguay a niveles mayores a los que paga la industria en Australia, una situación excepcional, y en un momento en que los australianos consideran a los precios como muy buenos.
En Estados Unidos empieza la recomposición del rodeo, lo que significa que la oferta de hembras está en un mínimo fuerte. Lo de Brasil debería ser francamente alcista.
Los frigoríficos en Brasil pierden presencia en Estados Unidos por esta medida. ¿Saldrán a buscar una recuperación de resultado económico fuera de fronteras? Si quisieran hacerlo, con tan baja oferta en Uruguay ¿podrían? Abastecerán al mercado estadounidense desde Uruguay?
Con estos precios, ¿logran un margen positivo los frigoríficos en Uruguay? Tal vez el hueco que deje Brasil permita que ese margen sea posible, y dé más sostenibilidad a los precios en Uruguay.
Tras la turbulencia generada por los anuncios de la exportación en pie, la ganadería sigue mirando como se acerca una primavera que promete ser altamente favorable, y que puede derivar en la continuación del crecimiento en la producción de terneros. Esto podría ayudar a aliviar las tensiones que genera una demanda tan favorable, en tiempos en que las secuelas de la última sequía todavía limitan la oferta de ganado para faena.
La faena va creciendo 6% este año a fuerza de intensificación productiva. Con estos precios, y con Brasil complicado en Estados Unidos, el crecimiento debe continuar.
Y es cierto, la oferta tiene un faltante. Este se da en la que se ha vuelto la principal categoría de faena, los novillos de dos a cuatro dientes, cuyo ingreso a frigoríficos ha caído 16% en lo que va de este año respecto al año anterior, unos 60.000 novillos menos.
Pero eso se ve compensado por una mayor extracción en las otras categorías, por lo que la actividad con novillos en su conjunto sube 5% en lo que va del año. El fuerte aumento en la actividad con vaquillonas también compensa ese faltante, ya que la faena de esta categoría sube 21%.
Podría argumentarse que esto afecta la oferta futura, pero en realidad lo que expresa ya es el buen resultado reproductivo de la primera primavera postsequía y la aceleración en la producción que genera el buen contexto.
El año próximo seguirán faltando lo que en ese entonces serán novillos de seis dientes. Pero factiblemente se seguirá acelerando el engorde, y se podrá mantener una tasa de crecimiento en la actividad industrial moderada.
El fruto de este buen marco actual, como con la sequía, demorará en expresarse plenamente. Pero si no hay sequías extremas, las buenas pariciones se irán sucediendo y la producción de carne de Uruguay dará un salto importante de 2027 en adelante.
Mantener la confianza en que eso está al alcance de la mano, con las oportunidades que brinda el mercado de Estados Unidos, la recuperación que se va dando en China y las perspectivas que abren los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y los países de la EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) es lo principal para que ese salto productivo –que también se dará en el empleo– se concrete.
El crecimiento de la faena en lo que va de este año, y la segunda parición de bastante más de 3 millones de terneros de esta próxima primavera, son señales del salto productivo que se viene si se mantienen las actuales reglas de juego y se toman precauciones ante el cambio climático.