La ganadería sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la economía uruguaya, pese a que otros sectores han mostrado mayor dinamismo en los últimos años, destacó el economista Alfonso Capurro, socio de CPA Ferrere. Agregó que la relevancia del sector no solo se mide en hectáreas o números de exportación, sino en la profundidad con la que ha moldeado la cultura y la estructura productiva del país.
El stock vacuno se consolidado en torno a los 11,5 millones de cabezas, refleja tanto la capacidad de adaptación del sector como la mejora en eficiencia y productividad. Desde fines de la década de 1990 la producción de carne aumentó 40%, mientras que el stock creció 10%, demostrando que el sistema puede generar más con inteligencia y tecnología, no solo con más tierra.
El economista participó de la actividad titulada El agro que somos: contribución de la cadena cárnica al país, organizada por el Instituto Nacional de Carnes (INAC) en la exposición Rural del Prado. En ese marco, Capurro agregó que el aumento de la capacidad de extracción se traduce en más faena y más exportación de ganado en pie, una tendencia que se consolidó especialmente en los últimos 10 años.
A pesar de las limitaciones de área, el sector ganadero ha logrado mejoras notorias en eficiencia, tanto en la fase de invernada como en la de cría, indicó. La edad de faena se redujo, los novillos de dos dientes hoy representan alrededor del 60% de la faena, y las tasas de procreo siguen mostrando espacio para mejoras significativas.
Capurro subrayó que las tecnologías son conocidas y están disponibles, pero la adopción generalizada requiere condiciones de mercado, políticas públicas adecuadas y visión estratégica.
Impacto económico
En términos de impacto económico los números son contundentes: US$ 3.000 millones en exportaciones de carne y subproductos y otros US$ 365 millones de ganado en pie, cifras que proyectan a la ganadería y la cadena cárnica nuevamente en la cima de las exportaciones nacionales, destacó el socio de CPA Ferrere.
Si bien en la última década la forestación y los servicios no tradicionales habían desafiado esta posición, la cadena cárnica reafirma su lugar como motor económico y símbolo de identidad.
Mesa redonda
Una vez que finalizó la participación de Alfonso Capurro, se abrió una mesa redonda con varios actores de la cadena, donde el presidente del INAC, Gastón Scayola, profundizó en la relevancia del sector, más allá de los números. Destacó el esfuerzo del instituto por comunicar al público general la importancia de la carne en la dieta y la economía, así como la necesidad de crecer en producción y eficiencia.
“Uruguay tiene una historia de 400 años con la ganadería, es nuestra especialidad y nuestra base alimentaria. Es ilógico no poner todas las baterías ahí”, afirmó, destacando la inversión de INAC en el proyecto Procría, para la mejora en la cría y el trabajo conjunto con los ministerios de Ganadería y de Economía para incentivar mejoras en los indicadores de cría.
El director de los frigoríficos Pando y San Jacinto, Eduardo Urgal, aportó una mirada crítica: “Uruguay es irrelevante para el mercado global, vendemos apenas 5 kilos de cada 100, pero somos relevantes para nosotros mismos. De nosotros depende generar bienestar y riqueza”, dijo.
El industrial destacó la necesidad de aumentar la producción, no solo para abastecer a la industria, sino para fortalecer la competitividad y la sustentabilidad económica del sector.
El presidente de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (Adifu) y director ejecutivo de Marfrig en Uruguay, Marcelo Secco, planteó la necesidad de leer el contexto global con precisión. “Lo importante no es la foto del momento, sino la película que sostiene esa foto. Las condiciones de hoy son diferentes a las de 2022, la geopolítica cambió, el acceso a mercados varía, y debemos interpretar correctamente las oportunidades y riesgos para garantizar durabilidad a los buenos momentos”, expresó.
Señaló, además, la relevancia de la relación insumo-producto y los factores climáticos como determinantes clave para la sostenibilidad de la cadena.
Por su parte, el delegado de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) en la junta directiva del INAC, Ricardo Reilly, puso el foco en el valor agregado y la innovación. Resaltó la importancia de la genética, la trazabilidad y la incorporación de tecnología, desde la inseminación artificial hasta la genómica y los marcadores moleculares, que permiten evaluar la eficiencia de conversión de los alimentos en carne.
Según Reilly, estos avances no solo incrementan la rentabilidad por kilo producido, sino también reducen el impacto ambiental, reforzando la sustentabilidad del sector.
El presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, recordó que la ganadería es parte del ADN del país y del agro uruguayo. “Uruguay es un puntito en el mundo, pero con ventajas naturales únicas. La ganadería nos transformó en un país y hoy seguimos contando con ventajas comparativas que debemos convertir en ventajas competitivas”, dijo.
Normey destacó que el sector atraviesa un momento “excepcional”, con acceso a mercados y precios que reflejan décadas de inversión, mejora genética y adopción tecnológica, aunque advirtió que siempre existen rezagos en productores e industrias que deben ser abordados.
La charla cerró con un mensaje común, ya que los participantes destacaron que la cadena cárnica uruguaya combina historia, cultura, innovación y eficiencia, y su contribución al país no se limita al producto final.
Es un motor económico, una fuente de identidad nacional y un ejemplo de cómo el conocimiento y la tecnología pueden multiplicar el valor de un recurso natural limitado. Desde el campo hasta la industria y la institucionalidad, el desafío sigue siendo crecer en eficiencia, adoptar tecnología, fortalecer la competitividad y consolidar la presencia internacional de Uruguay como proveedor confiable de carne de calidad.
Dicose
En Uruguay hay 3,039 millones de terneros, según los datos preliminares de la declaración jurada de Dicose. El stock bovino totaliza 11,454 millones de cabezas, 1,17% más que en 2024; mientras que los ovinos cayeron 11,46%, a 4,752 millones de individuos. Los tenedores de ganado son 82.070 productores, mientras que los tenedores de ganado con campo son 49.827. La tasa de nacimientos (nacimientos del último año / vacas de cría del año anterior) fue de 0,63 a nivel de todo el país. El departamento que encabezó el ranking fue Florida, con 0,70.