Otros factores que inciden son más coyunturales. El conflicto sindical de la industria frigorífica, que a partir de noviembre generó intermitencias, que puso premura a las ventas, que en base a esa incertidumbre se incrementaron. La faena de enero fue 5% mayor a la de enero de 2024 y la de febrero fue 3% mayor. En cambio, la actividad de marzo fue 10% menor a la del año pasado. La restricción de oferta se ha agudizado.
El tercer factor es la abundancia forrajera que invita a los productores a seguir agregando kilos a sus haciendas, a la espera de una baja en los precios del ganado de reposición. También hay una diferencia estructural entre la capacidad de faena de la industria que supera los 3 millones de vacunos anuales y lo efectivamente faenado anualmente.
Las restricciones de la oferta tienen además un factor persistente en la salida abundante de ganado en pie que genera una diferencia estructuralmente importante entre los terneros nacidos y los novillos faenados. La escasez de novillos viene generando este año un aumento fuerte en la faena de vaquillonas. Mientras que en lo que va del año la faena de novillos cae 1,5%, la de vaquillonas crece 15%.
Pero el factor determinante de la suba de precios es la demanda. ¿Hasta cuándo empujará Estados Unidos?
El factor complementario de impulso a los precios es la demanda de Estados Unidos, que sigue impulsando y desde hace algunos meses está superando en compras a China, que tuvo la hegemonía de las ventas de Uruguay durante varios años.
China se mantiene como segundo comprador en importancia y hay expectativa de que pueda continuar, aunque con políticas cada vez más explícitas de defensa de su producción y controles que pueden dejar fuera a industrias en cualquier momento.
La Unión Europea complementa el trio de compradores, también con precios firmes y un desabastecimiento que parece bastante estructural.
Esto lleva a que los precios de exportación estén en los máximos niveles de los últimos 18 meses, tras una trayectoria que viene desde el año pasado de subas graduales y persistentes.
La clave es Estados Unidos
El gran tema del mercado internacional de carnes en este período ha sido la aguda escasez de la oferta del principal productor mundial. Estados Unidos se ha quedado sin carne.
La oferta de ganado gordo es escasa en Uruguay, pero en este otoño entra al mercado la mayor camada de terneros de la historia del país
Las razones de esta contracción de la oferta a largo plazo son múltiples. En parte se debe a la fase de reducción del ciclo ganadero; en parte al aumento de los costos de los insumos; y principalmente a las sequías, como la que actualmente tiene Texas, que obligan a contraer los rodeos de cría, reduciendo así la cantidad de ganado disponible para los corrales de engorde. De modo que la población de vacunos de Estados Unidos está en mínimos en más de 60 años.
La respuesta debería ser retener vaquillonas en el rodeo y generar más terneros, pero los precios históricamente altos de la carne incentivan la entrada de vaquillonas al mercado de engorde, tal como está pasando en Uruguay. Esto sugiere que es probable que la escasez de oferta persista hasta adentrado 2026.
Producción
A pesar de este rebaño más pequeño para 2025, la producción solo bajará levemente, impulsada por un aumento significativo del peso de faena y de las carcasas, a medida que los productores contrastan los altos precios del ganado con los accesibles del maíz. Una situación que también se da en Uruguay. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) prevé que los niveles de producción de 2025 sean 2% inferiores a los de 2024, 12 millones de toneladas.
Los pesos de faena y carcasa son impresionantes, están en estos momentos en 650 kilos, y con rendimientos algo por encima de 60% generan carcasas de 395 kilos como promedio nacional.
Precios
Con estos menores niveles de producción los precios estadounidenses se mantendrán en niveles récord durante 2025. En la semana que finalizó el 22 de marzo de 2025 el promedio de peso vivo de los novillos fue de US$ 7,27 por kilo de carcasa, que equivale a un aumento de 15% interanual. Están 62% por encima de los ya muy altos precios de Uruguay.
Esto es significativo para los productores ganaderos de todo el mundo. La fortaleza del mercado estadounidense ha sido un factor clave en los precios mundiales durante los últimos 18 meses. Pero no es lo que pasa en otros países como Brasil y Paraguay. En Brasil los precios por kilo de carcasa están US$ 1 por debajo de las referencias de Uruguay.
Importaciones
A pesar de albergar la mayor industria cárnica del mundo, Estados Unidos es un importador neto de carne de vacuna. En 2024 importó 1,64 millones de toneladas de carne, la mayor proporción (24%) provino de Australia, lo que representa un crecimiento interanual de 6% en volumen. Le siguieron de cerca Canadá, México y Brasil, que suministraron el 23%, el 15% y el 13% del volumen, respectivamente. Uruguay, aunque colocó un volumen muy importante, afortunadamente queda relativamente desapercibido, y tal vez así escape a la oleada de aranceles.
El total de exportaciones de Uruguay es menos de un tercio de lo que Australia coloca en Estados Unidos anualmente, y con mejores condiciones arancelarias.
Con precios como los actuales, Uruguay cubre rápidamente su cuota de 20.000 toneladas y sigue exportando, aun pagando un ya elevado arancel de 24%. Si no hay cambios de reglas de juego, Estados Unidos sostendrá las exportaciones de Uruguay todo este año.
Alegría por el récord de terneros. Estos altos precios llegan a Uruguay en un momento de escasa oferta de ganado gordo, pero en simultáneo con la llegada de la mayor camada de terneros de la historia. De modo que la alta oferta encuentra colocación ante una demanda muy firme, en un otoño muy favorable en lo forrajero.
El precio del ternero mediano se ubica por encima de US$ 500, cerca de los US$ 30 por kilo vivo, en una relación favorable respecto al precio del gordo, pero todavía posible para las compras de los engordadores. Los corrales tratando de trabajar a pleno, y el conjunto de los productores con forraje han permitido –hasta ahora– precios muy firmes para el ternero. En el caso de la cría –excepto por la sequía– se suman los años positivos, probablemente también sea el actual el mayor rodeo de vacas de cría de la historia.
La situación actual es oportuna también en un momento de alta inestabilidad política en Turquía, con una fuerte depreciación de la moneda que podría complicar las exportaciones en pie al principal destino del ganado uruguayo.
A partir de abril vendrá la mayor oferta, que hasta ahora se ha demorado por la comodidad con que se pueden mantener los terneros en el campo, dada la plenitud de forraje y agua.
De momento, los astros están alineados, excepto para las industrias frigoríficas más pequeñas que no pueden convalidad estos precios y han cerrado en cadena. Las más grandes resisten con precios en rojo. Por buenos que sean los mercados internacionales, es difícil que logren márgenes a este nivel de precios. El anuncio de Schneck de dejar de faenar fue el último eslabón de una cadena de cierres.
Exportaciones de Estados Unidos en caída
Estados Unidos no solo está impactando en el mercado mundial por el aumento en las compras. Es un fuerte exportador, pero sus ventas van en caída. Exportó aproximadamente 1,2 millones de toneladas de carne de vacuno fresca, congelada, procesada y despojos en 2024, por un valor de más de US$ 10.336 millones, lo que representa una reducción del 0,4% en los volúmenes con respecto a 2023.
Los principales destinos de este producto son Japón, Corea del Sur, México y China; estos cuatro países representan el 68% del mercado estadounidense de exportación de carne vacuna.
Esta baja también es una oportunidad para el sector de corrales de Uruguay, que seguramente está ante un año récord y que, particularmente en China, puede encontrar oportunidades en la salida de la carne de Estados Unidos, ya sea por la poca oferta o por razones políticas.
Esta vez la historia puede tener un final diferente al de 2022. Los altos precios pueden prolongarse durante más tiempo. Un sostén que, además de la carne, está también incidiendo en el otro gran rubro de la producción animal. Los precios de los lácteos también han transcurrido firmes y si se sostienen hasta la primavera pueden aliviar el alto endeudamiento del sector.
El futuro
Sin cambios en las reglas del comercio mundial, esta suba de precios puede ser más sostenible que la de 2022. Ese es el escenario de base en un mundo altamente impredecible, empezando por lo errático de las políticas estadounidenses. La producción de Estados Unidos no se recuperará en ningún momento de este año. Y un aumento de la oferta que aplaque a los precios puede estar a varios años de distancia.
Queda por ver si el número de cabezas de ganado estadounidense ha alcanzado su nivel más bajo este año. El USDA pronostica una disminución del 7% en los volúmenes de exportación en 2025, hasta 1,3 millones de toneladas, y un aumento interanual en los volúmenes de importación del 3%, hasta 2,2 millones de toneladas, lo que refleja la escasez de suministros. Un déficit de 500.000 toneladas, que nunca había estado en el mercado antes.
En este año los ganaderos tienen pasturas, granos y precios.
También la carne ovina ha subido, lo que muestra que el buen momento no tiene solo origen en Estados Unidos. Se está exportando más carne ovina a la Unión Europea y a Gran Bretaña, también a Medio Oriente. La creciente escasez de la oferta local y mundial por los bajos precios de la lana también empieza a jugar estructuralmente.
La ganadería lleva un año y medio de subas, y su situación favorable podría sostenerse por 18 meses más.