La cría bovina es el eslabón más lento de la cadena, pero también el más determinante. Sin cría no hay engorde, sin engorde no hay faena, y sin faena no hay carne ni exportación. Por eso, mejorar los indicadores de preñez, destete y recría no es solo una cuestión de rentabilidad individual, sino una necesidad estratégica para todo el sistema ganadero nacional.
Los primeros pasos
Durante el acto de lanzamiento, el presidente del IPA, Santiago Scarlatto, definió el momento como “el inicio público de un proceso que venimos construyendo desde hace meses, con muchas instituciones”. Y agregó: “Hoy ponemos sobre la mesa una propuesta concreta, para alcanzar A 1.000 productores con trabajo técnico territorial, y necesitamos de todos para lograrlo, incluso de los medios para difundir”.
El registro de productores interesados ya está disponible en las páginas web institucionales y se extenderá hasta el 17 de agosto. Pueden participar productores con predios de entre 100 y 1.250 hectáreas, que desarrollen ganadería de cría o ciclo completo, y que estén dispuestos a trabajar junto a técnicos para implementar mejoras.
El trabajo se organizará en base a visitas mensuales de los técnicos a los predios, sumadas a instancias grupales anuales en cada zona. Scarlatto explicó que “el objetivo es hacer diagnósticos productivos, construir planes de mejora con cada productor, y monitorear juntos los avances”. Agregó que “si ya existen grupos formados, se trabajará con ellos, y sino se los irá agrupando para fomentar el trabajo colectivo”.
Los 100 técnicos que integrarán el programa deberán tener formación sólida y, a la vez, capacidad para generar vínculos de confianza con los productores. Se espera que puedan detectar obstáculos, construir soluciones en conjunto, y sostener una dinámica de mejora continua.
Revertir el estancamiento
El titular del MGAP, Alfredo Fratti, subrayó el objetivo de fondo: “El desafío es que nazcan más terneros. Si también nacen más corderos, bienvenido sea. Pero lo central es revertir una situación histórica, que Uruguay lleva 30 o 40 años con un porcentaje de procreo estancado en 65%, y si vamos al norte del río Negro, apenas llega al 55%. Eso tiene que cambiar”.
El ministro recordó experiencias piloto anteriores, que ya mostraron buenos resultados, y sostuvo que Procría busca escalar esas prácticas en una estructura más robusta. “Por eso vamos por 1.000 productores ahora, y ojalá el año que viene podamos duplicar”, afirmó.
Fratti defendió el enfoque técnico y humano del programa. “Cada productor va a recibir una visita mensual de un técnico o técnica, que no viene a dar cátedra, sino a entender cuáles son las dificultades que tienen para producir más. Además, van a trabajar en grupo, porque compartir experiencias y ver lo que hacen otros es parte del cambio”, reflexionó.
“Un día hay que empezar a trabajar en serio si queremos faenar 3 millones de cabezas, como decía (José) Mujica. No estamos cerca, pero este es el comienzo. Necesitamos más volumen, más eficiencia, y un Estado que acompañe”, consideró.
El secretario de Estado sostuvo que Uruguay cuenta con experiencia técnica, recursos humanos calificados, conocimiento científico y plataformas institucionales para acompañar a los productores. Lo que muchas veces falta es decisión política para escalar lo que ya se sabe que da resultado. Procría, al menos en el papel, intenta llenar ese vacío, pasar del piloto a la política pública, del discurso a la acción.
También puede representar una oportunidad de repensar la extensión rural desde otro lugar, más cercana, menos burocrática, con técnicos insertos en la realidad del productor, acompañando en la toma de decisiones y no solo transmitiendo recetas, dijo.
Si Procría logra consolidarse, sostuvo, puede ser mucho más que un programa de extensión, puede convertirse en una nueva forma de articular políticas públicas con mirada rural, con presencia técnica real, y con un modelo de desarrollo que prioriza al productor como sujeto activo del cambio.
Respaldo del INAC
El presidente del INAC, Gastón Scayola, reafirmó su respaldo al programa, en lo conceptual y desde lo operativo. “Esta es una propuesta de gobierno que se transformó en proyecto, se le encontró financiamiento, se armó el equipo, y ahora se ejecuta. Desde INAC vamos a apoyar con fondos, con datos y con todo lo que esté a nuestro alcance”, expresó.
Además, planteó que la industria frigorífica necesita que en los próximos dos o tres años haya más disponibilidad de animales para faena, y así reducir su capacidad ociosa. Sostuvo que no basta con esperar que el mercado lo resuelva solo, sino que “hay que planificar, intervenir con inteligencia, y sobre todo dejar capacidad instalada: experiencia, información, método de trabajo; ese es el camino”.
Opinión de las gremiales
El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, también participó del lanzamiento y destacó que “la ARU apoya toda iniciativa que promueva una mejor producción”, recordando que como institución integra los directorios del IPA, INIA e INAC, por lo que está involucrada en múltiples niveles del programa.
No obstante, Ferber fue enfático al poner en duda cierta narrativa oficial. “Tenemos una visión distinta sobre el concepto de estancamiento. El sector ha perdido más de 2,5 millones de hectáreas en las últimas dos décadas (que pasaron a las producciones agrícola y forestal), y aún así sigue produciendo lo mismo. Eso habla de una enorme eficiencia que hay que reconocer”, analizó.
Sobre el vínculo con la industria frigorífica, Ferber opinó que “la capacidad ociosa no siempre es negativa”, y consideró que incluso “muchas veces es estratégica”, porque “permite a las plantas reaccionar en picos de precios o de oferta”. De todos modos, coincidió en que Procría puede ayudar a aumentar la producción y a fortalecer la base de animales disponibles para faena.
En entrevista con Agro de Búsqueda, el presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, expresó: “no creemos que el proyecto Procría pueda lograr” aumentar significativamente la producción de terneros, “porque es chico, va a alcanzar a 1.000 traductores, con 150.000 o 200.000 vacas de cría”. Estimó que “eso va a tener un impacto de 15.000 terneros más por año”, que “en 3 millones de terneros no es significativo, ni para la ganadería, y mucho menos en la economía del país”.
“Es un proyecto interesante, sobre todo para esos 1.000 productores, pero no puede ser in eternum. Tiene que tener un inicio y un fin, y luego la propia rentabilidad del proyecto debería posibilitar que los productores paguen la asistencia técnica. Lo entendemos más como un impulso”, dijo el presidente de la Federación Rural.