Apuntó que se está definiendo el monto que podría llegar a transferir, ya que dependerá de las necesidades de los programas que se financie, lo que se verá en la práctica. “No va a ser un monto fijo”, aseguró, y aclaró que sería una parte de las utilidades anuales porque el banco requiere liquidez para cumplir con otro de sus objetivos, que es aumentar su participación en el mercado.
En los primeros cinco meses de este año las ganancias del BHU fueron algo superiores a los US$ 3 millones, según datos de la propia institución publicados esta semana por el Banco Central.
Entre los objetivos del MVOT está lograr el incremento presupuestal sostenido en este período a fin de duplicar los recursos.
Más créditos
El Hipotecario está colocando préstamos a un “ritmo importante” y tiene actualmente un tercio del total del mercado, aseguró Frugoni, pero en este quinquenio apostará a crecer, facilitando el acceso al crédito, logrando más presencia en el interior y desarrollando nuevos productos y mejorando en algunas áreas del negocio.
El objetivo para este 2025 es alcanzar, al menos, el mismo nivel de créditos otorgados en 2024, cuando llegó a 1.674 préstamos por unos 940 millones de unidades indexadas (UI) a la inflación, informó el jerarca. “Estamos con el objetivo de conservar, por lo menos, el piso de colocaciones que tuvimos el año pasado, que fue un piso de recuperación del banco en el mercado. (...) Pero creo que vamos a andar arriba de eso”, apuntó.
Explicó que como los instrumentos y programas nuevos del MVOT todavía no están prontos, las políticas tendrán un impacto mayor en 2026 en términos de cantidad de préstamos.
Frugoni proyecta “comenzar a remontar” en la cantidad de préstamos año a año, para “terminar el quinquenio con una colocación que se vuelva sustentable en el tiempo y con un posicionamiento un poco mejor en el mercado”.
Algunas de las herramientas a través de las que el Hipotecario buscará ampliar su público objetivo es el Fondo de Garantías de Créditos Hipotecarios (FGCH), que ha tenido “muy poco uso” en general en el mercado, aseguró.
Se apunta a que el BHU llegue a prestar por hasta el 95% del valor del inmueble que el cliente pretenda adquirir, por lo que el requerimiento de ahorro previo bajaría a 5%.
“Hoy la normalidad es que el banco preste por hasta el 80% del valor del inmueble. Si sos ahorrista, o con algunos convenios, se llega hasta el 90%. Ahora se pretende que el público común, que accede al 80%, pueda llegar a que el banco le preste el 95%. Eso implica menor ahorro previo”, explicó Frugoni.
Con una cobertura mayor del FGCH, una herramienta que se creó en 2011 y que opera la Agencia Nacional de Vivienda (ANV), accedería a préstamos del BHU otro público que hoy o bien “no tiene la costumbre o cultura de ahorrar o no tiene esa posibilidad” porque su nivel de ingresos no se lo permite.
“De alguna manera hay que ir llegando a esos colectivos, ese es nuestro objetivo, tratar de cubrir más. (...) El banco hoy llega a unos deciles menores respecto a los de la banca privada. Estamos llegando al decil seis, al siete... Ahora queremos llegar un poquito más contra el decil cinco, es decir, a hogares con un poquito menos de ingresos. Nuestro esfuerzo es avanzar un poquito más, porque ya para los otros deciles se necesita otro tipo de política, con subsidios que no podemos dar como banco, y para llegar más abajo se llega con políticas sociales más comprometidas, que las puede hacer el MVOT”, ilustró.
“El público objetivo del crédito hipotecario está en deciles altos. Es un mercado mucho más estrecho de lo que la gente piensa, lamentablemente”, apuntó.
Además, el banco estatal buscará tener más presencia en el interior del país, si bien la cantidad de créditos otorgados para compra de inmuebles fuera de la capital viene aumentando y alcanzó el 44% del total en el último año. Para eso, buscará funcionar compartiendo alguna infraestructura ya existente de otras instituciones, como el Banco República, en las localidades donde no tiene presencia. “No está definido, pero estamos pensando concretamente en cuestiones más compartidas, o por lo menos tener un funcionario que conozca y entienda” los productos y servicios del banco y se pueda funcionar en un lugar predecible, estable, describió Frugoni.
Estructura
Tras la reestructura del BHU, en 2007, la entidad tiene siete sucursales. Además de la casa central en Montevideo, tiene oficinas en Rivera, Salto, Colonia, Canelones, Maldonado y Cerro Largo.
Con relación a la plantilla, que no llega a los 300 funcionarios y es cerca de 25% menos que hace 10 años, Frugoni planteó la necesidad de “reforzar mínimamente” con el llenado de algunas vacantes, por un lado, y por otro, a partir de 2027 plantear una “reestructura funcional o una racionalización de los incentivos”. Indicó que ello estará vinculado al acondicionamiento de los sistemas informáticos.
Para una segunda etapa, aprobado el presupuesto del ente, Frugoni dijo que se está “pensando en varios productos”, además de buscar eficiencias mediante la estandarización y automatización de procesos de los que ya tiene en el mercado.
Otra herramienta a la que apelará para alcanzar a un público más amplio será la complementación e intercambio de información con otras instituciones públicas.
“Hemos tenido problemas con la selección del cliente, por no estar abarcados en la inclusión financiera (...) no conocemos sobre el comportamiento del cliente más allá de los movimientos, como sí lo conocen los otros bancos que tienen nómina, tarjetas de crédito, seguros”, etcétera, señaló. Además, prevé inversiones para empezar con el home banking, para que el usuario tenga más interacciones a distancia.
Otra área de negocio en la que el BHU participa es en la garantía de alquiler, un mercado en el que en los últimos años perdió participación ante la competencia de nuevos actores. “Se ha vuelto más competitivo, con muchos actores jugando ahí, y un negocio en el que el banco no se siente del todo cómodo, es un tanto pesado para moverse y venimos perdiendo terreno. Estamos pensando en algún cambio allí”, dijo el presidente de la institución.
El rol social
“El rol social que mantiene el banco es en parte formal, dada las regulaciones que tiene en el mercado que está, pero es bastante más escaso de lo que uno quisiera. Por supuesto que si uno mira, el banco sigue llegando a niveles de ingresos un poco menores que en el sector (financiero) privado, y está llegando por suerte a público más joven”, comentó Frugoni.
Pero evaluó que en este período de gobierno, a través de la complementación de las políticas de los distintos actores que intervienen en el sistema público de vivienda, el banco puede “recuperar algo del rol social, aunque siempre acotado, pero que es el mejor esquema: ser lo más competitivo posible acá para tratar de volcar allá”, financiando programas del MVOT.
Reflexionó que el Hipotecario no puede definir subsidios, “pero sí puede distribuir utilidades para determinado programa que lo prevea”.
Frugoni destacó, además, el “rol clave” del banco en el mercado porque sirve como una “especie de testigo” para determinadas cosas. “Cuando logramos bajar la tasa de interés hace tres años, vimos que después el mercado acompañó” esa tendencia, ilustró.
Alegó que “teniendo un tercio del mercado, como sucede hoy, siempre hay posibilidades” de tener un rol más protagónico. Añadió igualmente que implicará un “esfuerzo muy grande, porque los efectos son siempre acotados a la posibilidad que se tiene en el mercado, que es “muy estrecho” porque, “básicamente, la mitad de los hogares ya es propietario de la vivienda y del resto, una cuarta parte alquila y los demás son ocupantes de diversas formas”.
El “trago amargo” de los deudores en UR
Para Frugoni, la Ley 20.237 aprobada en el gobierno anterior y que determinó el pasaje de la cartera en unidades reajustables del BHU a un fideicomiso que administra la ANV —sobre la que se está aplicando condonación de deudas y rebajas de tasas de interés, según la antigüedad del crédito, entre otros indicadores— fue una “mala solución”.
“Si bien el banco siempre dijo que tenía espalda para sobrellevar eso y para imponerse a ese problema como lo ha hecho y como va a volver a estar en el mercado, creo que el mayor costo es que fue un muy mal ejemplo para determinadas cosas, sobre todo en política pública”, evaluó. El costo para el BHU, de unos US$ 230 millones, “generó una especie de sensación de que se estaba haciendo justicia cuando no era así”, agregó.
Ahora, “pasado ese trago amargo”, el banco se enfocará solamente en gestionar la cartera en UI que tiene una morosidad por debajo del medio punto porcentual (0,5%), dijo.
Igualmente, señaló que a futuro el banco queda acotado en la herramienta de “estirar plazos” en caso de una reestructura de pago que pudiera llegar a alentar, llegado el caso, una crisis externa.