El Índice de Tipo de Cambio Real (ITCR) calculado por Búsqueda aumentó 3,9% en febrero, lo que refleja una mejora en la competitividad-precio frente a los principales socios comerciales
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn Uruguay, el dólar se movió con oscilaciones acotadas dentro del circuito mayorista en línea con la volatilidad global. En paralelo, el Índice de Tipo de Cambio Real (ITCR) de Búsqueda aumentó 3,9% en febrero, señalando una mejora en la competitividad-precio frente a los principales socios comerciales.
Como activo transable de alcance internacional, el precio del dólar en la plaza local se mueve en general más por factores externos que por elementos domésticos. En los últimos días, esa dinámica volvió a quedar de manifiesto en un contexto marcado por señales —muchas veces contradictorias— sobre la evolución del conflicto en Medio Oriente.
En el circuito mayorista —“interbancario”, en la jerga financiera— el tipo de cambio se mantuvo en torno a los $ 40, con oscilaciones acotadas a lo largo de la semana. Ayer, miércoles 25, las compraventas se efectuaron a un promedio de $ 40,456, según datos del Banco Central (BCU). En lo que va de marzo, el dólar acumula una suba y también se ubica por encima de los valores de fines de 2025.
En febrero, el Índice de Tipo de Cambio Real (ITCR) calculado por Búsqueda —con metodología similar a la del Banco Central— aumentó 3,9% frente a enero, y eso reflejó una mejora en la competitividad-precio de los productos uruguayos respecto a sus principales socios comerciales, aunque sin revertir el deterioro acumulado en el último año.
El incremento mensual estuvo impulsado, sobre todo, por un abaratamiento relativo frente a Argentina (8,9%) y, en menor medida, por mejoras frente a Brasil (3,2%) y México (2,8%). También se observaron avances frente a economías europeas como España (1,1%), Alemania (0,9%) y Reino Unido (0,8%), así como frente a China (2,2%).
A escala global, el comportamiento del dólar reflejó esa mayor inestabilidad. La moneda estadounidense alternó jornadas de fortalecimiento y de retrocesos en función de cómo los inversores procesaron las noticias vinculadas al conflicto: cuando predominó la cautela, fue demandada como activo de refugio; ante señales de distensión, cedió terreno.
Esa dinámica se hizo evidente a lo largo de la semana. El dólar había mostrado firmeza en los primeros días, en un contexto de persistencia del conflicto y encarecimiento del petróleo —que elevó los riesgos inflacionarios—, pero el lunes 23 registró un retroceso luego de que el presidente de Estados Unidos Donald Trump sugiriera una posible pausa en las acciones militares. La señal fue interpretada como un indicio de desescalada, lo que redujo transitoriamente la demanda por activos seguros. Sin embargo, en las jornadas siguientes el billete verde volvió a fortalecerse a medida que se reinstalaron las dudas sobre una resolución rápida del enfrentamiento.
En ese contexto, distintos indicadores internacionales apuntan a un aumento significativo de la incertidumbre. Un informe reciente de BBVA Research señala que los niveles de riesgo geopolítico se mantienen en valores extremos desde el inicio del conflicto, mientras que los indicadores de incertidumbre en política económica y de sentimiento económico han mostrado un deterioro marcado en varias economías.
El mismo informe destaca que la evolución reciente del conflicto ha estado acompañada por señales contradictorias entre Estados Unidos e Irán, lo que contribuyó a generar episodios de volatilidad en los mercados financieros.
En paralelo, la evolución del dólar también estuvo condicionada por las señales de política monetaria en Estados Unidos. Según otro informe de BBVA Research, la Reserva Federal mantuvo sin cambios su tasa de referencia y reforzó una postura de cautela, en un contexto de elevada incertidumbre asociada al conflicto en Medio Oriente.
El organismo señaló que los riesgos inflacionarios derivados del encarecimiento del petróleo y otras materias primas podrían prolongar un escenario de tasas relativamente altas por más tiempo, lo cual tiende a sostener la demanda global por dólares.
En ese marco, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, subrayó la dificultad de anticipar el impacto económico del conflicto al señalar que “nadie sabe” cuál será su efecto final sobre la actividad y la inflación.
En el plano local, el comportamiento reciente del dólar vuelve a poner en discusión su nivel en términos de competitividad. En los últimos meses, la relativa debilidad de la divisa frente al peso había reavivado las preocupaciones de sectores exportadores por un eventual “atraso cambiario”, en un contexto de inflación baja y tasas de interés en moneda nacional todavía elevadas.
Ese debate se da, además, en un momento en que la actividad económica muestra señales de menor dinamismo. Según las Cuentas Nacionales difundidas esta semana por el BCU, el Producto Interno Bruto creció 1,8% en 2025, pero por debajo de lo previsto inicialmente, con un cierre de año prácticamente estancado. En ese marco, el tipo de cambio vuelve a ganar centralidad en la discusión económica.