—¿Las “sólidas políticas macroeconómicas” que señala el informe son patrimonio de este gobierno o hay una línea de continuidad más allá del partido que esté en el poder?
—Uruguay es un país que destaca en la región por la madurez de su democracia, la alta calidad de sus instituciones, su fuerte gobernanza y sus marcos sólidos de política macroeconómica. Si bien estas características son comunes más allá del partido que esté en el poder, en este informe queríamos destacar las mejoras de los marcos de la política fiscal y monetaria, que se han implementado desde 2020, y que a nuestro entender representan un salto de calidad en el manejo macroeconómico.
Estas mejoras han permitido al país afrontar desafíos importantes, como la pandemia, la guerra en Ucrania, la situación en Argentina y la sequía sin tener que incurrir en desajustes macroeconómicos. Pensamos que la nueva institucionalidad fiscal ha sido muy importante para estabilizar el ratio de deuda sobre el PIB (Producto Interno Bruto) en condiciones complejas, mejorando la credibilidad, lo que ha permitido que se produzcan mejoras en las calificaciones de la deuda soberana y que los diferenciales de tasas de la deuda en dólares se encuentren en mínimos históricos. La inflación ha bajado significativamente en los últimos dos años, después de la subida que se observó en 2022 debido a la guerra en Ucrania, y lleva más de un año instalada dentro del rango meta. Estas mejoras de credibilidad repercuten en la estabilidad macroeconómica, que es condición necesaria para impulsar el crecimiento a mediano plazo.
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La ministra de Economía y la directora gerenta del FMI, en Washington
MEF
—¿Qué análisis hace sobre el deterioro en el resultado fiscal efectivo y la posibilidad de que haya un apartamiento parcial de la regla? ¿Son luces amarillas?
—La desinflación observada en 2023 y 2024 ha sido más rápida de lo esperado. Si bien es un desarrollo positivo en términos generales, ha impactado de forma adversa en las cuentas fiscales. Esto se debe a que el gasto en salarios y beneficios de la seguridad social, indexados a la inflación, aumentó en términos reales. Por otro lado, el valor nominal de los ingresos fiscales se ve mermado porque reduce el deflactor del PIB y el PIB nominal. La convergencia de la inflación hacia el centro del rango meta podría seguir presionando las cuentas fiscales.
Uno de los objetivos principales de una regla fiscal es la sostenibilidad de la deuda pública en el mediano plazo. Para conseguir este objetivo, se establecen metas para indicadores fiscales relevantes que orienten el manejo de la política fiscal. En el caso de Uruguay, los dos primeros pilares de la regla fiscal (resultado estructural y crecimiento del gasto público primario en términos reales) son metas indicativas, mientras que el tercer pilar, legalmente vinculante, establece límites al endeudamiento neto. Según ha reconocido el gobierno en la última Rendición de Cuentas, es altamente probable que se incumplan los dos primeros pilares indicativos de la regla fiscal en 2024.
Es importante que se cumplan los objetivos de la regla fiscal. Sin embargo, también es importante destacar que se pueden producir desviaciones ante cambios en el escenario macroeconómico. Es fundamental que, llegado el caso, las autoridades fiscales expliquen claramente al público en general las razones detrás de las desviaciones de las metas individuales de la regla fiscal, como así ha ocurrido en la Rendición de Cuentas. Esta transparencia ayudará a mantener la confianza en el marco de política fiscal y el compromiso con la sostenibilidad fiscal del gobierno.
A su vez, una de nuestras recomendaciones sobre potenciales perfeccionamientos a la regla radica precisamente en la incorporación de mecanismos de corrección que permitan reconducir la política fiscal en caso de que sea necesario activar cláusulas de escape o se produzcan desviaciones en algunos pilares de la regla.
Un regreso a la situación anterior a la reforma (jubilatoria) haría necesario un recorte del gasto en otras partidas o una subida de impuestos si se quiere evitar un incremento de la deuda pública Un regreso a la situación anterior a la reforma (jubilatoria) haría necesario un recorte del gasto en otras partidas o una subida de impuestos si se quiere evitar un incremento de la deuda pública
—El mensaje del FMI señala que “se necesitan mayores esfuerzos para garantizar una trayectoria descendente sostenida para la relación deuda-PIB en el mediano plazo”. ¿Dónde ve margen de acción?, ¿en el gasto y también por el lado impositivo?
—Creemos necesario reducir la relación deuda sobre PIB en el mediano plazo para reconstruir el espacio fiscal y los márgenes de maniobra, y poder afrontar condiciones adversas futuras, incluyendo eventos climáticos, como sequías e inundaciones. También es importante que la consolidación fiscal no afecte negativamente el crecimiento económico o el bienestar social.
Para alcanzar una trayectoria descendente sostenida de la deuda en relación con el PIB en el mediano plazo se requiere una estrategia integral, dado que en Uruguay el gasto público es bastante rígido y la carga impositiva es relativamente alta. En el lado del gasto, se puede contener el crecimiento de la masa salarial a través de una reducción gradual del empleo público basada en una contratación de nuevos funcionarios menor a los que se jubilan, y en el aumento de la eficiencia, incluso aprovechando las tecnologías de inteligencia artificial para automatizar tareas repetitivas, optimizar procesos y mejorar la toma de decisiones en el sector público. También se puede profundizar en la focalización de los subsidios, para garantizar que se dirijan a los hogares y sectores más vulnerables. Sería importante racionalizar los gastos tributarios, mediante una evaluación exhaustiva que permita identificar aquellos que son ineficientes o que no estén bien focalizados. Por último, se podría continuar fortaleciendo la eficiencia de las empresas estatales mediante tarifas que reflejen adecuadamente los costos operacionales, inversiones que reduzcan las pérdidas de distribución y la eliminación de subsidios cruzados.
—El Directorio Ejecutivo destaca en su declaración dos reformas claves hechas por el gobierno, la educativa y la del sistema previsional, que en Uruguay son cuestionadas por sectores sociales y por la izquierda. ¿Cuál es la importancia que les atribuye a cada una, que según el FMI sería importante “consolidar”?
—Me gustaría aclarar que el párrafo al que se refiere la pregunta menciona tanto las mejoras en los marcos de la política fiscal y monetaria, como la aprobación de la reforma del sistema previsional de mayo de 2023 y la implementación de la transformación educativa. Este conjunto de medidas es el que se destaca en la declaración. Creemos que es importante que se consoliden, porque ayudan a proveer el espacio macroeconómico necesario para poder afrontar riesgos domésticos y externos, y apoyar el crecimiento a largo plazo.
Respecto a la reforma del sistema previsional, pensamos que fue muy positiva porque ayuda a estabilizar el gasto en pensiones como porcentaje del PIB así como a mejorar la dinámica de la deuda pública a mediano y largo plazo. Es clave para asegurar la sostenibilidad del sistema y mantener la equidad intergeneracional, en un entorno en que los expertos proyectan un estancamiento y envejecimiento de la población en las próximas décadas.
Respecto a la reforma del sistema educativo, Uruguay obtiene unos resultados que no son satisfactorios en indicadores tales como la alta tasa de deserción escolar, la baja tasa de graduación en secundaria y los resultados de las pruebas PISA de la OCDE, sobre todo cuando se comparan con otros países de un nivel de ingreso similar. En este sentido, es importante mejorar la calidad del capital humano en Uruguay para impulsar el crecimiento a mediano plazo, y para poder beneficiarse de la adopción de nuevas tecnologías, mejorar la productividad y sostener el crecimiento de sectores tecnológicos no tradicionales.
—¿Qué implicancia puede tener si se aprueba el plebiscito impulsado por el PIT-CNT que, entre otras cosas, retrotrae la edad de retiro a los 60 y elimina las AFAP?
—Nuestra visión sobre este tema se puede encontrar en los sucesivos informes de artículo IV de los últimos años. En ellos hemos enfatizado que la reforma previsional que se aprobó en mayo de 2023 era necesaria para estabilizar el gasto en pensiones en relación con el PIB y mejorar la dinámica de la deuda pública en el largo plazo. En parte gracias a la aprobación de la reforma, mejoró la calificación crediticia de la deuda soberana de Uruguay, lo que ha ayudado a que los diferenciales de las tasas de interés en dólares se encuentren en mínimos históricos y sean, además, los más bajos de la región.
Un regreso a la situación anterior a la reforma haría necesario un recorte del gasto en otras partidas o una subida de impuestos si se quiere evitar un incremento de la deuda pública.
—El Directorio del FMI entiende que la política monetaria “debe seguir siendo contractiva para garantizar que la inflación y las expectativas” encuadren dentro de los objetivos. ¿Qué más hace falta para ganar definitivamente la batalla contra la inflación?
—La vigilancia sostenida de la política monetaria es crucial para seguir consolidando la credibilidad y apoyar unas tasas de inflación bajas y estables.
Es importante que las expectativas de inflación sigan convergiendo hacia el centro del rango meta (4,5%), ya que determinan la fijación futura de precios y de salarios. Una de las recomendaciones de nuestro informe consiste en que el Banco Central enfatice que el objetivo de inflación es el 4,5% en sus comunicaciones públicas, como ya ha venido haciendo en los últimos comunicados del Comité de Política Monetaria (Copom), para ayudar a anclar las expectativas en el centro del rango.
A mediano plazo, proponemos avanzar en la independencia de jure del Banco Central, lo cual mejoraría aún más la credibilidad y apoyaría la continuidad de la política monetaria. Nuestro análisis para la región muestra que cuanto más independente es un banco central, más baja es la inflación, lo que pone de relieve los beneficios de una mayor autonomía de la autoridad monetaria. El BCU ha dado pasos importantes para mejorar su marco de política monetaria, incluyendo en el ámbito de la comunicación y en reforzar su credibilidad. Un paso crucial para ayudar a cerrar la brecha con los bancos centrales más independientes de la región sería alinear el nombramiento de los miembros del directorio con las mejores prácticas internacionales.
—El desalineamiento o atraso cambiario ¿es un factor de preocupación, en la visión del FMI?
—Nuestras estimaciones de la brecha del tipo de cambio real se sitúan alrededor del 5%. La diferencia con la estimación del BCU es metodológica, ya que nuestros modelos se basan en estimar una brecha de la balanza de la Cuenta Corriente primero, y a partir de esta se estima una brecha del tipo de cambio real.
Tal como explicamos en el informe, la apreciación del peso en 2022 y 2023 se debe a múltiples factores, incluyendo la política monetaria en Uruguay y en Estados Unidos, la mejora del riesgo país y las fluctuaciones de los precios de las principales materias primas que Uruguay importa y exporta. Algunos de estos factores se están revirtiendo y por ello estamos observando una depreciación del peso en los meses más recientes de 2024.
—Reducir la indexación retrospectiva e introducir una mayor diferenciación sectorial en las negociaciones salariales son propuestas que ya se han hecho en el pasado. ¿Cómo convencer a las partes involucradas de la conveniencia de hacer esos cambios?
—La indexación salarial a la inflación retrospectiva surge generalmente como un mecanismo de protección de los trabajadores a tasas de inflación de precios elevadas. Y a su vez, la presencia de esta indexación complica el manejo de la política monetaria porque genera más persistencia en la inflación ante eventos macroeconómicos por un mecanismo de retroalimentación entre precios y salarios —al que se refiere tradicionalmente como una “espiral” de precios y salarios—. En nuestro informe cuantificamos estos efectos para la economía uruguaya y encontramos que empíricamente son relevantes. Por lo tanto, la mejora en la credibilidad del BCU, reflejada en una inflación baja, estable, y cercana al centro del rango meta, es una condición necesaria para iniciar un proceso de desindexación. Pensamos que, en la coyuntura actual, con la inflación dentro del rango meta durante más de un año, se dan las condiciones para introducir cambios en este mecanismo.
Respecto a la diferenciación sectorial, es importante para mejorar la eficiencia y la competitividad, incluyendo consideraciones a nivel sectorial, como la productividad o el empleo sectorial. Por ello pensamos que la propuesta del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de implementar pautas diferenciadas para los sectores transables y no transables de la economía en futuras negociaciones colectivas es un buen avance en ese sentido.