El ejercicio ocurrió en Vandenberg, una base espacial militar estadounidense ubicada en California. El escenario planteaba la inminente colisión de restos de un cohete o de un satélite contra la Tierra. Bajo la coordinación de Estados Unidos, un grupo de agencias espaciales debía compartir información para detectar tempranamente el objeto y calcular su trayectoria.
Se realizó en febrero del año pasado y participaron 25 países que integran Global Sentinel, una iniciativa del Comando Espacial de Estados Unidos, perteneciente al Departamento de Defensa y orientada a operar fuerzas militares en el espacio con el objetivo declarado de proteger los intereses de Occidente. Uruguay no forma parte de esta iniciativa, pero dio la semana pasada sus primeros pasos para sumarse.
La Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) recibió en su base Boiso Lanza a una delegación oficial estadounidense que destacó la importancia de programas militares relacionados con la industria aeroespacial. De la actividad participó el comandante en jefe de la FAU, Fernando Colina, el excomandante Luis de León y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Rodolfo Pereyra. Uno de los disertantes fue Dave Mount, quien trabaja para Torch Technologies, una empresa privada de defensa que provee servicios de ingeniería, principalmente al Comando Espacial.
Información-Pereyra-Colina-De León-FAU.jpg
Rodolfo Pereyra, Fernando Colina y Luis de León
Fuerza Aérea Uruguaya
Mount explicó los ejercicios realizados en 2024 en Vandenberg y destacó la importancia de que más países se unan a Global Sentinel. Aunque la posibilidad de que chatarra espacial impacte sobre Uruguay parece ciencia ficción, los puntos planteados por la comitiva estadounidense fueron recibidos con atención.
“Si bien parece algo hipotético, no lo es”, indicó Gerardo Tajes, director de Secretaría de la FAU y presidente de su Comisión Espacial. “Uruguay ya ha tenido episodios en que chatarra espacial ingresa a nuestro espacio aéreo y llega al suelo. Y no nos hemos enterado hasta verlo surcando el cielo”, afirmó tras el encuentro, según recoge una nota de la Fuerza Aérea. Tajes se refirió en concreto a un episodio sucedido el 18 de abril, cuando en ciertas zonas del departamento de Maldonado se pudieron visualizar restos de un cohete.
Se trató del Long March 4B, un lanzador orbital chino utilizado para colocar en órbita satélites meteorológicos y de reconocimiento militar. El Long March 4B realizó su vuelo número 53 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan, en la provincia de Shanxi, China. Tras desplegar el satélite, una de las partes del cohete —como ocurre habitualmente— se desintegró al reingresar a la atmósfera. Ese fragmento fue el que pudo observarse desde Maldonado, así como también desde distintas zonas de Argentina, Chile y Paraguay.
Para Tajes, ante situaciones de este tipo Uruguay tiene que estar preparado para “tomar las riendas del asunto y generar las alertas necesarias para que la población no se sorprenda ni se genere alarma innecesaria”, mediante sistemas que le permitan a la FAU “tener información de antemano que aumente la conciencia situacional de lo que sucede 100 km por encima” de la superficie terrestre.
El interés constante de Estados Unidos
Global Sentinel comenzó en 2014 con la participación de siete países y creció progresivamente hasta sus 25 integrantes actuales: Alemania, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Israel, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, República de Corea, Rumania, Suecia, Tailandia y Ucrania. Cada participante monta un centro de operaciones para detectar, monitorear y rastrear objetos en órbita, y para poder cooperar internacionalmente ante ciertos eventos espaciales.
Informacion-Global Sentinel-2024-Departamento de Defensa.jpg
Militares de distintos países durante un ejercicio internacional espacial realizado en febrero de 2024, en California
Departamento de Defensa de Estados Unidos
Más allá de circunstancias concretas, el programa tiene como objetivo principal fortalecer el liderazgo y la presencia de Estados Unidos en el espacio, un ámbito creciente de competencia geopolítica global. En febrero del año pasado, durante el evento realizado en Vandenberg, el entonces subsecretario de Defensa para Política Espacial, John F. Plumb, definió al espacio “como la próxima frontera de guerra”. Al hablar del enfoque de Estados Unidos en esa área, Plumb subrayó que programas como Global Sentinel son clave para construir “una ventaja asimétrica y un multiplicador de fuerza que ni China ni Rusia puedan igualar”.
Del mismo tema habló el 1 de abril Alvin Hosley, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, la rama militar que supervisa las operaciones de defensa estadounidenses en América Latina y el Caribe. “El aumento de la presencia china en la región genera vulnerabilidades y una potencial capacidad para que en futuros conflictos se disputen puntos globales fundamentales, como el canal de Panamá, las líneas marítimas de comunicación, el espacio y las cadenas de suministro”, dijo en su comparecencia anual ante el Congreso. Hosley visitará esta semana Argentina en una misión oficial que tiene como principal actividad un anunciado encuentro con el presidente Javier Milei.
En el evento organizado días atrás en la FAU, el Comando Sur de los Estados Unidos también estuvo presente con varios representantes. Desde que en 2020 Uruguay profundizó su interés en participar del ámbito aeroespacial, también aumentaron los contactos con organismos y agencias estadounidenses dedicados a esa materia, entre ellos la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), preocupados de que el avance espacial chino en América Latina no persiga fines científicos, sino la instalación de estaciones de inteligencia.
La discusión en el Parlamento
A inicios de mes, el Poder Legislativo aprobó el ingreso a Uruguay de 10 militares estadounidenses que están en el país desde el 6 de abril y hasta el 15 de mayo para participar en un entrenamiento combinado conjunto (J-CET, por su acrónimo en inglés), en el que utilizan armas y enseñan métodos tácticos y técnicos a pares uruguayos.
La solicitud de ingreso fue elevada en febrero por el expresidente Luis Lacalle Pou y tratada por el Parlamento en marzo. La bancada del Frente Amplio aprobó el pedido, aunque con cuestionamientos a posibles injerencias militares de Estados Unidos en Uruguay; durante el período de gobierno anterior, los legisladores frenteamplistas votaron en contra de solicitudes similares.
Información-Bettiana Díaz-Calle-Zina-adhoc.jpg
Bettiana Díaz, senadora del Frente Amplio
Mauricio Zina/adhocFOTOS
Ahora el Parlamento se dispone a discutir un proyecto de ley sobre el tema, elaborado por el Frente Amplio y archivado en la pasada legislatura. La iniciativa busca otorgar más potestades al Poder Legislativo en el ingreso de personal militar extranjero y la salida del país de tropas nacionales. Establece que los legisladores precisan de cierto lapso de tiempo para estudiar con profundidad cada pedido del Poder Ejecutivo.
“Un adecuado análisis de la conveniencia y de la pertinencia política de la solicitud de autorización requiere de una razonable solicitud de estudio. De allí la necesidad de fijar un término adecuado que posibilite a los legisladores una ponderada y razonada valoración. Para ello, es necesario, además, que la solicitud esté acompañada de información referente de los despliegues, los objetivos operacionales, y de cómo estos sirvan —o no, de acuerdo al Poder Ejecutivo— a los fines e intereses estratégicos de la República”, indica el fundamento del proyecto de ley.
La Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Senadores discutió el tema el 17 de marzo. “Nosotros queremos iniciar el tratamiento de este proyecto y nos gustaría recibir a las autoridades del Ministerio de Defensa Nacional para que se pronuncien sobre su contenido. A partir de allí veríamos si hay algún tipo de modificación, sugerencia o cambio de redacción, porque en este tiempo entre que se archivó y pedimos volver a tratarlo puede haber surgido alguna diferencia o algún acuerdo, incluso”, afirmó la senadora Bettiana Díaz, del MPP.
Díaz es una de las firmantes del proyecto, que fue elaborado, entre otros, por la actual ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, senadora en la administración anterior. El legislador blanco y extitular de Defensa, Javier García, dijo que se convocará a Lazo para hablar del proyecto, aunque fue irónico respecto a lo que la ministra pueda aportar en una eventual comparecencia parlamentaria: “La única diferencia es que los que eran antes oposición ahora son oficialismo y a veces se cambia de opinión de acuerdo al lugar de la baranda en que se está. Pero calculo que eso no va a ocurrir, porque una de las firmantes es la ministra de Defensa actual”.