La Eurocámara resolvió congelar el proceso de ratificación del acuerdo comercial firmado el año pasado entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU.).
El Parlamento Europeo decidió suspender la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos en respuesta al aumento de las presiones de Donald Trump, que incluyen aranceles y su intención de controlar Groenlandia
La Eurocámara resolvió congelar el proceso de ratificación del acuerdo comercial firmado el año pasado entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU.).
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa decisión cuenta con un amplio consenso entre los principales grupos políticos, según confirmó la líder del grupo socialdemócrata (S&D), Iratxe García Pérez.
El movimiento parlamentario llega tras las reiteradas amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, tanto en materia arancelaria como en relación con Groenlandia. En Bruselas, la lectura es clara: no habrá avances en la agenda comercial mientras persista un clima de coerción política y económica por parte de Washington.
El gobierno francés expresó su respaldo a la decisión del Parlamento Europeo. El ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, vinculó directamente el congelamiento del acuerdo con las declaraciones de Trump sobre Groenlandia y defendió una respuesta europea coordinada.
Barrot también se refirió al escenario internacional más amplio. Señaló que Francia apoya iniciativas de paz para Gaza, pero rechazó cualquier intento de crear estructuras paralelas que sustituyan a Naciones Unidas, en alusión a la llamada “Junta de Paz” promovida por EE.UU. y a la que Washington ha invitado a distintos líderes, entre ellos el presidente ruso Vladimir Putin.
Desde el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente francés Emmanuel Macron elevó el tono contra Washington. “No debemos aceptar pasivamente la ley del más fuerte”, afirmó, acusando a EE.UU. de exigir concesiones cada vez mayores y de intentar debilitar a Europa mediante presiones comerciales.
Macron sostuvo que la UE dispone de “herramientas muy poderosas” en materia comercial y que debe utilizarlas cuando no se respetan las reglas. En ese marco, volvió a mencionar el instrumento anticoerción de la UE, considerado en Bruselas como una “bazuca” para responder a prácticas comerciales agresivas en caso de una guerra económica abierta.
El presidente francés insistió en que prefiere “el respeto a los matones” y “el Estado de derecho a la brutalidad”, en una referencia directa a las ambiciones estadounidenses sobre Groenlandia. Reafirmó el compromiso de Francia y de Europa con la soberanía nacional, la independencia de los Estados y el marco de Naciones Unidas, frente a la propuesta de Trump de crear un nuevo “Consejo Mundial de la Paz” autónomo.
Macron también adelantó que Francia buscará convertir la presidencia francesa del G7 en un espacio de “diálogo franco” y de construcción de soluciones colectivas y cooperativas, en contraposición a los enfoques unilaterales.
En un comentario que profundiza la fractura política, Macron calificó a la OTAN como una “institución debilitada” en el actual contexto, marcado por la presión estadounidense sobre Groenlandia, territorio semiautónomo bajo soberanía danesa. La afirmación reaviva el debate europeo sobre la autonomía estratégica y el futuro de la alianza transatlántica.
Desde Copenhague, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que Europa deberá responder si EE.UU. inicia una guerra comercial. “Estamos obligados a hacerlo”, afirmó, aunque subrayó que Dinamarca nunca ha buscado el conflicto y recordó su historial como aliado cercano y leal de Washington.
Sus declaraciones reflejan la sensibilidad particular de Dinamarca en el conflicto por Groenlandia y el riesgo de que la disputa derive en represalias económicas de mayor alcance.
El deterioro del clima internacional también fue señalado por China. En Davos, el viceprimer ministro He Lifeng afirmó que su país se opone a un retorno a la “ley de la selva” en las relaciones internacionales y defendió el multilateralismo.
“Un pequeño número de países privilegiados no debería beneficiarse únicamente de sus propios intereses”, sostuvo, en una intervención que, sin mencionar a EE.UU., se alineó con las críticas europeas al uso de la fuerza económica y política por parte de las grandes potencias.
FUENTE:FRANCE24