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Canciller Lubetkin: Uruguay despliega una estrategia internacional “sin alineamientos” y una “política de Estado” basada en “hechos”
El Poder Ejecutivo descarta la necesidad de acordar un documento interpartidario sobre política exterior, mientras que Alberto Volonté prevé entregar al presidente Orsi un “elemento de trabajo concreto” tras la reunión que encabezó en enero
Mario Lubetkin tras la visita del vice primer ministro de China a Uruguay.
Días antes de asumir el cargo, el canciller Mario Lubetkin aseguró que la política exterior no estaría guiada por “razones ideológicas”. Un año más tarde, y en un mundo mucho más convulsionado, el ministro considera que la premisa se está cumpliendo.
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“Estamos en un escenario internacional de reacomodos fuertes y Uruguay busca posicionarse sin alineamientos”, dijo a Búsqueda. “Además de lo que ya sabemos sobre sus valores democráticos, estabilidad y respeto por el derecho internacional, Uruguay es un país con muchos amigos y sin enemigos, sin una agenda que pueda despertar dudas en las contrapartes”.
El ministro de Relaciones Exteriores sostuvo que eso se refleja en la “profundización” de las relaciones con los países de Medio Oriente y de Asia sin abandonar al Mercosur “ni desatender China, Estados Unidos y la Unión Europea” (UE). Uruguay “está desplegando un juego más amplio”, resumió.
No todos parecen estar de acuerdo con esas apreciaciones, en particular sobre la relación con Estados Unidos. La oposición cuestionó en las últimas semanas que Uruguay no fue incluido en propuestas de trabajo con países de la región impulsadas por la administración de Donald Trump, como el Escudo de las Américas y la Conferencia contra los Cárteles de las Américas. El presidente Orsi dijo en los últimos días que su gobierno está dispuesto a sumarse a instancias de coordinación de ese tipo si es convocado. Para Lubetkin, “con Estados Unidos no hay que mirar la agenda bilateral con blancos y negros, sino que hay que analizar todo en un escenario muy complejo”.
El canciller Lubetkin opinó que las “políticas de Estado” en esa materia se están mostrando “con hechos”, entre los cuales mencionó la ratificación del acuerdo UE-Mercosur, la firma con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por su sigla en inglés) y el avance en el ingreso de Uruguay al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por su sigla en inglés).
Las tensiones con los partidos de la oposición por la política exterior llevan a que en el gobierno consideren que no hay margen para elaborar un documento de consenso sobre política exterior, dijeron a Búsqueda fuentes del Poder Ejecutivo. Eso pese a la reunión que encabezó el propio Orsi meses atrás.
Una reunión y un documento
El sábado 3 de enero, cuando ya caía la noche, el presidente Orsi llamó al histórico dirigente blanco Alberto Volonté. Era el anochecer de un día agitado en la geopolítica internacional. Había caído el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela tras la intervención militar de Estados Unidos. Orsi y Volonté quedaron en conversar tranquilos en la mañana del domingo 4. Ahí se concretó otra llamada telefónica, esta vez con la participación de Álvaro Padrón, asesor del presidente en política exterior y secretario de la Fundación Centro de Formación para la Integración Regional (Cefir), que Volonté preside en forma honoraria.
Orsi buscaba la manera de articular una salida pública con consensos del sistema político en ese contexto convulsionado tras la operación del presidente norteamericano, Donald Trump, en Venezuela. Pensó en el Cefir como un escenario para intercambiar ideas y procurar un primer acercamiento a una política de Estado en las relaciones internacionales. Se definieron algunos otros nombres: el excanciller y expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Enrique Iglesias; el excanciller y secretario general de Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), Sergio Abreu; el expresidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas Elbio Rosselli. Y también al representante de Uruguay ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Edison Lanza; la exdirectora del Centro para la Justicia y el Derecho Internacional Ariela Peralta; el exsubsecretario de Relaciones Exteriores Guillermo Valles y el historiador Daniel Corbo.
La reunión se hizo 10 días más tarde, el miércoles 14. Orsi estuvo presente, acompañado de la vicecanciller, Valeria Csukasi. No estuvo el ministro Lubetkin, quien se encontraba en misión oficial en el exterior. El presidente se fue sin hacer declaraciones, pero con el compromiso asumido de los anfitriones del Cefir de elaborar un documento escrito, con un informe riguroso de ese intercambio, para que sirva como base para convocar a todo el sistema político y articular una respuesta en unidad frente a la dinámica coyuntura internacional.
A más de dos meses de ese encuentro, hay un documento pronto que sintetiza el espíritu de la reunión, dijo Volonté a Búsqueda. Agregó que solo resta levantar algunas firmas para entregárselo al presidente. Volonté destacó la importancia de una política de consenso en este asunto y valoró la intención del mandatario de haber propiciado esa primera reunión, que ya tiene un “elemento de trabajo concreto”.
Viaje a Bruselas y postergación del EFTA
Con o sin documento interpartidario, el canciller Lubetkin mantiene su agenda. El ministro tiene previsto un viaje a Bélgica en las próximas semanas para reunirse en Bruselas con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y otras autoridades de la UE. Además, visitará Italia para encontrarse con jerarcas del gobierno de ese país.
Los países del Mercosur ratificaron el acuerdo firmado y la Comisión Europea, que lleva adelante las negociaciones del bloque, resolvió aplicarlo de manera provisional, mientras el Tribunal Europeo revisa su legalidad. La fecha de implementación es el 1 de mayo.
El viaje “se explica en que a partir de mayo empieza a funcionar el acuerdo”, dijo Lubetkin. “Queremos entender de nuestros amigos europeos cómo analizan la dinámmica de las próximas fases para que sea más útil y efectivo para todos”.
Los socios del bloque sudamericano todavía no definieron cómo repartirán las cuotas que otorga el acuerdo para los distintos productos, según informó El Observador. “La distribución de las cuotas constituirá la máxima prioridad” del trabajo de Argentina, Paraguay y Uruguay hasta el 1 de mayo, “a los efectos de permitirle al sector privado el efectivo aprovechamiento de las preferencias arancelarias concedidas por la Unión Europea”, relata el acta de la última reunión del Grupo de Mercado Común. “Las delegaciones coincidieron en que el Mercosur deberá definir tanto el sistema de administración aplicable como el mecanismo de distribución interna de las cuotas, a fin de asegurar que los beneficios de los acuerdos puedan ser aprovechados por todos los Estados partes”.
Lubetkin dijo que confía en que el bloque superará las negociaciones que tiene por delante sin rupturas. Afirmó que el Mercosur está en “un escenario nuevo”, con otro “prestigio internacional”, lo que le permite encarar otras propuestas de negociación.
Si bien el acuerdo con la EFTA —integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein— fue firmado en julio, meses antes que el de la UE, Uruguay todavía no envió el documento al Parlamento. No existe la misma urgencia que se tuvo con el otro. La ratificación del EFTA “quedará después de que el acuerdo con la UE empiece a funcionar y quede estabilizado”, explicó Lubetkin.