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    Falta “autocrítica” en sectores del Frente Amplio que combatieron ideas de Astori que hoy comparten, afirma Mahía

    El ministro de Educación y Cultura aspira a que mejore “la gestión del gobierno” y dijo que le resultó ”sorpresivo” que el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, haya impulsado la idea de capitalizar las empresas estatales con ahorro de uruguayos sin conversarlo con Seregnistas

    Seregnistas, la tercera ala del Frente Amplio, reunió a su dirigencia el viernes 9 en la Huella de Seregni. Fue una previa del Congreso del Frente Amplio José Mujica, que se realizará del viernes 16 al domingo 18 en el Palacio Peñarol. Hablaron José Carlos Mahía, ministro de Educación y Cultura y presidente de Asamblea Uruguay, Ana Claudia Caram, subsecretaria de Turismo e integrante del mismo sector, Juan Martín Fernández, director nacional de Transferencias y Análisis de Datos del Ministerio de Desarrollo Social y presidente del Partido Demócrata Cristiano, Francisco Legnani, intendente de Canelones, dos referentes de la juventud de Seregnistas, Aylén Fernández y Ema Wilkins, Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio, y Mario Bergara, referente de Fuerza Renovadora e intendente de Montevideo. La defensa de la unidad frenteamplista y la necesidad de renovar el Frente Amplio fueron dos de los conceptos más reiterados por los oradores.

    El encuentro en la Huella de Seregni busca reactivar una estructura partidaria que pretende no quedar relegada ante las dos fuerzas más pujantes del Frente Amplio: el Movimiento de Participación Popular (MPP) y el Partido Comunista. De ese empuje y de los desafíos de Seregnistas, de la coalición de izquierda y del gobierno habló Mahía con Búsqueda. Lo hizo en su despacho del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) unas horas antes de que la dirigencia seregnista se reuniera en la sede del Frente Amplio.

    El ministro reivindicó una vez más el legado de Danilo Astori y advirtió sobre la falta de “autocrítica” de sectores del Frente Amplio que combatieron las ideas del fundador de Asamblea Uruguay, pero que hoy las comparten.

    El secretario de Estado aspira a que se mejore “en los tiempos y en la capacidad de gestión del gobierno”, confía en que hay “circunstancias” que llevarán a los frenteamplistas a “cerrar filas” y hace autocrítica con respecto al funcionamiento del sector y el espacio que integra: “Nuestra falla mayor fue en la construcción partidaria”.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista con Búsqueda.

    —¿Va a participar del congreso?

    — Sí, voy a participar. Seguramente, no activamente, porque mi trabajo en el ministerio no me permitió estar metido, como estaba en otras épocas, en la agenda interna del Frente Amplio.

    —¿Qué espera del congreso? ¿Una defensa del gobierno?

    —Sí, una defensa del gobierno en su conjunto, seguramente con énfasis propios que vayan más allá de algunas definiciones del propio Poder Ejecutivo. Pero, si de mí dependiera, pondría a la fuerza política de cara a la sociedad y al trabajo en el territorio con muchísimo énfasis. El haber llevado adelante El FA te Escucha desde el gobierno fue importante, porque una cosa era hacerlo cuando las respuestas eran responsabilidad de otra gestión y otra cosa es haberlo hecho en estos tiempos.

    —¿Qué planteos llevará Seregnistas al congreso?

    —Estamos tratando de llevar las cuestiones que tengan acuerdos dentro del Frente Amplio y con una visión que depende de cada tema.

    —¿Cuáles son los temas más importantes?

    —El Frente Amplio, dada la coyuntura internacional y regional, tiene que hacer una fuerte apuesta de trabajo territorial en todo Uruguay, además de un vínculo estrecho con el gobierno y viceversa, respetando la independencia de cada quien. Esa es la esencia y eso es clave. Es un congreso que tiene que proyectar al Frente Amplio hacia el futuro.

    —En cuanto a lo ideológico, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, ha impulsado la propuesta de que ahorristas uruguayos puedan invertir en proyectos de empresas públicas. ¿Cómo vio esa discusión política?

    —No estuve por dentro de la iniciativa que presentó el secretario de Presidencia. Notoriamente, hay precedentes del propio Astori al respecto. A veces me han preguntado qué tanto de astorista tiene este gobierno. Es muy difícil de responder porque estamos viviendo épocas distintas, y pretender analizar desde un momento del mundo tan radicalmente distinto del que hacía hace unos años no te lleva a conclusiones genuinas. Ahora, sí reivindico que algunos de los ejes centrales que desde el astorismo hemos señalado muchos años, a veces en soledad en la izquierda, hoy parecen más consensuados o directamente asumidos por otros sectores del Frente.

    —¿Por ejemplo?

    —Este que planteás, por ejemplo. El tema de la macroeconomía y su relación directa con otros indicadores económicos, la inserción internacional del Uruguay, la suscripción del país a determinados acuerdos que antes eran muy cuestionados en el Frente Amplio, y el tener en política asumido que las elecciones se resuelven por los frenteamplistas en general y no por la estructura exclusivamente. Si yo miro esto en una perspectiva de 25 años, la influencia de este tipo de ideas ha impregnado a la izquierda en su conjunto. Ahora, hasta dónde esto se lee por la propia izquierda como algo genuino y desde dónde parte ya es otro cantar.

    —¿No se le da el crédito suficiente al astorismo de que es la raíz de estas ideas que ya son compartidas?

    —Con el paso de los años se ha ido reconociendo, pero creo que faltó explicitud en ello y sobre todo autocrítica porque, cuando tú estuviste muchos años combatiendo este tipo de posturas e ideas y luego estás a favor de ellas, a veces también ser autocrítico es sano y necesario.

    —El expresidente José Pepe Mujica planteaba esta idea de que las empresas públicas pudieran capitalizarse con ahorros.

    —El tema es que la influencia ideológica y programática del astorismo no ha sido analizada adecuadamente todavía, pero es algo que se nota en algunos ejes de orientación de la izquierda en general.

    —¿Cuánta autocrítica hace desde Seregnistas? Muchas banderas con Pepe y capaz que no tantas con Astori.

    —Nuestra falla mayor fue en la construcción partidaria. Hubo mucho énfasis en las ideas a las que debía ir el país, la izquierda en su conjunto y bastante menos en la construcción partidaria propia, del astorismo, de Asamblea Uruguay, del Frente Liber Seregni en su momento, hoy del seregnismo.

    —¿Faltó trabajar la estructura?

    —Faltó y falta trabajar con más dedicación para que (se integren) aquellas personas que comparten esa visión, incluso otros sectores, que me consta que están hoy fuera de lo que podría ser la corriente astorista o seregnista. Tenemos que asumir que ese es un desafío pendiente, sobre todo pensando en la izquierda, que precisa un espacio político fuerte así.

    —¿Qué están haciendo para fortalecer eso?

    —Hoy (por el viernes 9) vamos a tener una previa al congreso y estamos pensando en que esto sea un espacio abierto.

    —En ese rubro, en el de estructura, militancia, marketing político, los otros dos sectores hegemónicos del Frente Amplio, el MPP y el Partido Comunista, tienen una amplia ventaja.

    —Hay que reconocer que desde ese lugar han hecho mejor las cosas. Ahora, yo creo que hay una enorme cantidad de frenteamplistas que, si nosotros trabajamos en una construcción política abierta, amplia y generosa, pueden sentirse interpretados y sentirse parte. Pero es clave para nosotros pensar en esos términos. No en un “vengan a mí”, sino en una construcción con otros que piensan como nosotros.

    —Cuando hablaba de la propuesta de Sánchez planteaba que no lo consultó antes.

    —No es que no me consultó; me enteré por los medios.

    —Teniendo en cuenta que ha habido alianzas del MPP con Seregnistas, ¿debió buscar cierta alianza en esto?

    —Nunca lo leí desde ese lugar. Solo que no pasó y que me resultó sorpresivo no que se planteara la idea, porque ese tipo de ideas las veníamos trabajando en otras épocas, sino que apareciera (públicamente).

    —Junto con la adopción de las ideas astoristas por parte del MPP, parecería que también fueron los votos. Tuvo una votación extraordinaria.

    —No sé si fue por eso o por una cantidad de circunstancias acumulativas que tienen que ver con el corrimiento hacia el centro, entre comillas, un desarrollo de una estructura potente y tener en el ciclo electoral figuras muy atractivas para los electores, empezando por Mujica. Ahora bien, creo que el seregnismo tiene al menos dos acciones potentes hacia adelante. Una tiene que ver con la de generar ideas, propuestas, y señalar como una tarea permanente la renovación programática e ideológica de la izquierda. Eso abreva de su mejor historia y es un campo donde nos sentimos fuertes. Otra tiene que ver con un rol articulador en la izquierda, que además pueda ser un espacio capaz de captar y recibir a una cantidad de gente de izquierda que hoy se siente decepcionada o no se siente interpretada por ciertas mayorías en el Frente. Además es una fuerza que tiene representación en el Senado y en Diputados, ministros, viceministros, dos intendentes, gente en los equipos de dirección en las cuatro intendencias del Frente, representación en entes autónomos, en las juntas departamentales, alcaldes, concejales. Si bien votamos por debajo de nuestras expectativas, tenemos desde dónde llevar adelante estas tareas. Y a su vez entiendo que tenemos condiciones para construir o desarrollar una parte que el Frente necesita, que es su renovación de cuadros. Dentro del seregnismo hay una serie de cuadros de hombres y mujeres que están llamados por distintas razones a tener más protagonismo en el recambio que la izquierda precisa de cara al futuro.

    —¿Son astoristas o astori-bergaristas?

    —Somos astoristas. Y el seregnismo está compuesto en sus núcleos fundamentales por Asamblea Uruguay, Fuerza Renovadora, un partido histórico como es el Partido Demócrata Cristiano y algunos sectores menores como Usina, Claveles y algunos otros que a nivel de Montevideo se quieren arrimar. Lo que nos unio fue el legado de Seregni y esto no es hoy una fusión. Es una coordinación de sectores políticos que tiene que trascenderse y ser más amplia de lo que hoy somos.

    —¿El exsinidicalista Richard Read es una figura que a Seregnistas le interesa incorporar?

    —Es un hombre que es muy independiente, con el cual podemos coincidir en ideas. Tenemos que armar, insisto, un espacio político que incluya y trascienda a Seregnistas, porque la izquierda lo precisa.

    —Seregnistas emitió una declaración en mayo en la que cuestiona las listas colectoras de votos. ¿Llevará este planteo al congreso?

    —Es una posición nuestra que puede ser (planteada) en este congreso o en el que viene. El Frente Amplio se tiene que expedir. Es una regla electoral que tiende a distorsionar la expresión genuina de las mayorías en el Frente Amplio. Y, si es una herramienta que se va a mantener, es un dato que hay que tener en cuenta hacia el futuro. No es una herramienta que ayude a algo que el Frente Amplio necesita. Lo decía Danilo hace mucho tiempo. No hay ni 20, ni 30, ni 40 maneras de ver el mundo de la izquierda. Hay menos. Entonces, cuando las tácticas electorales pueden llevar a la distorsión es donde entramos en problemas desde el punto de vista de la consistencia programática e ideológica.

    —¿Esto ha causado problemas concretos a nivel territorial, por la pérdida de ediles para ciertas votaciones?

    —Sí, eso ha pasado. Esa estrategia electoral a veces te permite llegar a sectores de la sociedad que quizás de otra manera no llegabas, pero termina generando, en algún caso, personas que terminan representando al Frente Amplio que tienen vínculos inexistentes con el Frente y, por lo tanto, en algunos casos la adaptación funciona y en otros se genera un problema.

    —¿Cómo vio que el Frente convocara una marcha por la paz y en solidaridad con Palestina el jueves 8? La proclama reclamó al gobierno que cambie su posición con respecto a Israel. No participó nadie del gobierno.

    —Es consistente con las posiciones que ha tenido el Frente Amplio al respecto: la apuesta a la paz, a la salida negociada y al reconocimiento de los dos Estados. Es el camino histórico del Uruguay y entiendo que del gobierno y del Frente en su conjunto. Lo que sucede es que, si bien tiene que haber una mirada estratégica de izquierda común, no es lo mismo ser gobierno que actuar desde la fuerza política. Son roles distintos y el gobierno tiene que actuar en función de intereses de Estado, sin ser contradictorio con sus orientaciones ideológicas.

    —Se asocia la baja aprobación del gobierno con el desencanto de frenteamplistas, y hay analistas que vinculan ese desencanto a la política internacional del gobierno. ¿Hay allí una tensión importante para resolver?

    —Primero, no es un solo factor (el que explica la baja aprobación); son varios. Este puede haber sido uno, sobre todo desde los comienzos del conflicto y la asunción de algunas definiciones del gobierno. Pero a medida que han pasado los meses esa distancia se ha ido acortando. Y obviamente preocupa siempre que las mediciones den menos de lo que esperábamos. Pero no hay otro camino que trabajar para revertirlas, concentrados en el programa, en el rumbo del gobierno. En eso, como gobierno del Frente Amplio, estamos tranquilos. Hay consistencia entre lo que hemos propuesto desde marzo del 25, lo que hemos hecho y los énfasis mayores de la sociedad. Los ejes centrales de la Rendición de Cuentas son de total sintonía con la población.

    —El gobierno cometió algunos errores en los últimos meses que podrían explicar cierto desgaste. ¿Cree que está empezando una nueva etapa?

    —Yo aspiro a que, con el paso de los meses, vayamos mejorando en los tiempos y en la capacidad de gestión del gobierno, y eso seguramente puede decantar en una mejor explicitación de lo que hemos avanzado en materia de gestión. No soy de los que le atribuye a la comunicación (los problemas), aunque siempre se pueden mejorar los problemas. Entiendo que hemos tenido problemas en cuanto a no tener una gestión a la altura de las expectativas de un conjunto de frenteamplistas, pero ahora creo que hay circunstancias que nos van a llevar a cerrar filas y se van a ir viendo los resultados.

    —¿Con “circunstancias” se refiere por ejemplo a posibles resultados electorales adversos en la región?

    —En la región y en general, en tomar dimensión de lo que significan los casi cambios de reglas internacionales permanentes, de lo que cambió el mapa político general más allá de lo que vaya a pasar en Brasil. A veces, contextualizar las cosas ayuda a entenderlas mejor.

    —El reclamo del PIT-CNT y del Partido Comunista de gravar con el 1% a los más ricos chocó con la agenda del gobierno. ¿Sería deseable que el Partido Comunista baje esa bandera y reivindique más los cambios tributarios que impulsó Gabriel Oddone?

    —Ese es un eje que se puso sobre la mesa luego de las elecciones nacionales con mayor explicitud. No es que la discusión no existiera antes, pero entiendo que un poco opacó el esfuerzo que hizo el gobierno en materia de su política tributaria. Los cambios que se llevaron adelante fueron muy profundos y hay que darles tiempo para que decanten y funcionen.