Desde la cárcel, imputado por 22 delitos sexuales, el exsenador insiste en su inocencia, dice que tomaba “todos” los recaudos para asegurarse de no estar con menores, aunque admite que no les pedía la cédula, afirma que la fiscal Ghione hizo un trabajo “ilegal” y acusa a dirigentes blancos de “miserables” y de “aprovecharse” de su “caída”