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    martes 04 de junio de 2024

    A partir de un plan piloto, Ineed concluye que son necesarias figuras “sociocomunitarias” en los liceos

    El organismo evaluó el programa Revuelta Educativa que trabaja con jóvenes con riesgo de desvinculación de la educación media y sugirió ajustes: determinar roles, actividades y competencias de cada actor y ampliar la intervención en el tiempo

    Para atender este problema sistémico, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) implementó una propuesta de enseñanza específica que fue la creación de los centros educativos María Espínola. Con ella buscó reducir las inequidades del sistema y mejorar los resultados de los estudiantes de contexto más vulnerable. En algunos de estos centros esa política se complementa desde hace unos años con el programa Revuelta Educativa, dirigido a jóvenes desvinculados o que presentan “alto riesgo” de abandono. La iniciativa promueve una atención particular a esos adolescentes a través de un modelo de intervención sociocomunitaria y de tutorías pedagógicas.

    Este proyecto, coejecutado desde 2021 por El Abrojo y la Universidad Católica del Uruguay (UCU) con el apoyo de Unicef, permitió identificar figuras “necesarias” y “poco frecuentes” en el sistema educativo. Una de las más importantes son las “duplas sociocomunitarias” —que se reparten el trabajo dentro y fuera del centro educativo y que, a su vez, son parte de la coordinación docente— ofreciendo “contención y apoyo” a los estudiantes con vulnerabilidad socioeconómica y educativa. Estas figuras se revelan “oportunas” para lograr un “mayor acercamiento” entre los centros educativos y las familias, según una evaluación de Revuelta Educativa realizada por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) y divulgada este jueves 23.

    Folleto sobre los centros educativos María Espínola

    El informe analiza el diseño, la implementación y los resultados alcanzados por esta intervención en 12 centros de estudio de Rivera y Montevideo. Todos los actores entrevistados —autoridades educativas, familias y alumnos— evaluaron de forma “positiva” esta experiencia piloto dirigida a los estudiantes más vulnerables, con foco en el trabajo en lectoescritura y en particular de acompañamiento personal del alumno, en busca de conseguir la permanencia en el sistema y mejoran los resultados, según dijo a Búsqueda Gonzalo Dibot, investigador de del Área Técnica del Ineed.

    Los consultados señalaron además que, a nivel público, no existen perfiles o roles técnicos y docentes similares para cubrir estas funciones y necesidades, que sí suelen tener los centros privados. Dibot, coautor del documento, junto a Guadalupe Goyeneche y Sofía Mannise, señaló que la tarea de esas figuras resulta “central” para revertir el riesgo de “desafiliación” de estudiantes, por lo que experiencia amerita ser “potenciada” y extendida a “todo el sistema”. En particular destacó el rol de las “duplas sociocomunitarias”, y recordó que su trabajo remite al “antecedente más lejano de los maestros comunitarios” No obstante, los autores recomendaron que, antes de ser “replicado o escalado”, el programa Revuelta Educativa debería “ajustar” los roles, actividades y competencias de cada actor.

    Otro aspecto a atender es el temporal, según el informe. La intervención de cuatro meses que aplica este plan piloto, a partir de setiembre, resulta tardía y limitada, tanto para el trabajo en duplas sociocomunitarias —dado que las desvinculaciones empiezan desde el inicio del año lectivo y aumentan en julio— como para el equipo de tutorías. Los jóvenes desvinculados en general no logran sostener la asistencia por no contar con los recursos necesarios ante problemas de violencia familiar o de salud mental, demandas de cuidados, inserción en el mercado de trabajo informal o falta de condiciones mínimas en su hogar. En el caso de las tutorías, el tiempo también resulta insuficiente por los niveles de acceso. Por otro lado, los niveles de lectura y escritura de los jóvenes suelen ser tan bajos que es necesaria una intervención de más largo plazo.

    Fachada de la ANEP

    Según los datos de permanencia, la amplia mayoría de los adolescentes en riesgo de desvinculación o con asistencia intermitente, continúa dentro de esta experiencia piloto. De los participantes de 2022, el 73,2% seguía en 2023, por lo que lograron revincularse o fortalecer su vínculo con el centro educativo. Al considerar el tipo de gestión y tamaño de centro, el programa logra mayores resultados en términos de participación de estudiantes en instituciones pequeñas, con buena infraestructura edilicia, un equipo docente estable y un liderazgo que asegura una “buena comunicación” con la comunidad educativa.

    Para esta investigación el universo fue de unos 120 estudiantes, en su mayoría varones —que son quienes cuentan con mayor desvinculación, asistencia intermitente, rezago educativo y problemas de conducta—, junto a referentes familiares, directores, profesores y adscriptos de 12 centros de los departamentos de Rivera y de Montevideo —ubicados en Flor de Maroñas y Casavalle—, entre mayo y agosto de 2023.

    Información Nacional
    2024-05-24T19:45:00

    FUENTE: nota.texto7