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    Cabildo Abierto está para darle “estabilidad” a la coalición, pero eso “no significa que nos callemos la boca”, dice Domenech

    Estabilidad. La palabra más repetida por Guillermo Domenech durante la entrevista con Búsqueda. Cabildo Abierto (CA) está para darle “estabilidad” a la coalición gobernante, dice el presidente de los cabildantes, quien entiende que “el gobierno, sin Cabildo, puede tener muchos problemas”. Y enseguida precisa el alcance del apoyo que ofrece el partido que lidera el también senador Guido Manini Ríos para evitar una crisis política: “El darle estabilidad al país no significa que nos callemos la boca”.

    No callar, por ejemplo, que existen “mitos” como el de la inversión extranjera o el de los acuerdos de libre comercio. “¿A usted se le ocurre que Francia va a aceptar un tratado de libre comercio con nosotros? ¿Qué hace con toda la población campesina a la que mantiene subsidiada en el campo? ¡Seamos realistas!”, plantea Domenech.

    Este abogado trabajó también como escribano de la Presidencia durante casi tres décadas (1990-2019) con mandatarios de todos los colores políticos, y de todos dice tener un recuerdo especial. Luis Alberto Lacalle Herrera lo impresionó “por la forma de trabajar, era una máquina, tenía ansiedad por hacer las cosas”. Julio María Sanguinetti “siempre fue un estratega” y “Tabaré Vázquez se parecía a Sanguinetti mucho en su modalidad”. Mientras que con José Mujica dice mantener “una muy buena relación”. “Los dos somos de origen blanco, y él tiene una visión panamericanista parecida a la mía”.

    Sigue un resumen de la entrevista de Domenech con Búsqueda.

    —A dos años de firmarse el acta de creación de Cabildo Abierto, el 8 de diciembre de 2019, y a casi un año del lanzamiento de la candidatura presidencial de Guido Manini Ríos, el 3 de abril de 2020, ¿cómo explica que su partido se haya convertido en la cuarta fuerza política del país con casi 270.000 votos?

    —Yo creo que hay un desgaste de la oferta política del país. El Frente Amplio presentaba ese desgaste luego de 15 años de gobierno y los partidos tradicionales no le llegaban a la gente, sobre todo a las grandes mayorías. Y bueno, Cabildo pretendió ocupar ese espacio político que veíamos que estaba vacío. Hay una preocupación social por el tema de la droga que evidentemente ha complicado a muchísimas familias en Uruguay, y el tema de la gente viviendo en la calle, que está muy relacionado con la droga, con la delincuencia y con la exclusión social. A pesar de los 15 años del Mides, hay una explosión de asentamientos irregulares, entre 600 y 650; la gente quería una respuesta a eso, y lo vio en Cabildo Abierto.

    —Y en Manini Ríos... ¿Por qué pensó en él?

    —Uruguay es un país donde la gente busca al caudillo. A pesar de que la palabra caudillo ha sido un poco demonizada, la gente busca al caudillo y Guido evidentemente tiene esas condiciones, de conductor, de que la gente espontáneamente le deposita confianza. ¿Por qué? Porque tiene una trayectoria... Yo lo conozco desde hace 40 años, aunque lo comencé a tratar intensamente en estos últimos, porque soy amigo de Hugo, su hermano mayor. A pesar de que yo siempre fui blanco y ellos son de familia colorada —sobre todo Hugo, es muy colorado, muy riverista—, a Guido empecé a prestarle atención cuando asumió la dirección del Hospital Militar. Me llegó información de su compromiso con la gente. Una persona con ese destaque público, licenciado en Historia, conferencista, con un nivel cultural e intelectual superior, reunía una cantidad de elementos. Y está eso que se llama carisma, esa llegada a la gente. Él tiene eso. Uno habla con él y no siente que esté hablando con un gran personaje, pero genera ese vínculo de cercanía y se preocupa para encontrarle solución a los problemas, que es el sentido de la política... Muchísima gente le pidió que iniciara una carrera política y él en principio no quería, porque pretendía terminar su período como comandante en jefe del Ejército y además porque entendía que no era bueno mezclar al Ejército con la política, tenía mucha reticencia a eso.

    Martín Sodano, Eduardo Lust y Guillermo Domenech. Foto: Pablo Vignali / adhocFOTOS

    —Sin embargo, suele pensarse en Cabildo como un partido militar. ¿Hasta dónde logró evitar esa “mezcla” entre el militar y el político?

    —Yo comprendo que se vea así al partido porque Manini tiene toda una trayectoria dentro del Ejército, ha cultivado allí innumerables vínculos con compañeros, con subalternos, es una persona muy querida en esa institución. Ustedes habrán observado que le faltan algunos dedos de la mano, porque en una clase vio que no estaba la espoleta de una granada y no la tiró y salió corriendo, sino que la tiró exponiéndose no solo a perder los dedos, como efectivamente los perdió, sino capaz que la vida. Esas cosas van generando una aureola alrededor de la persona, avalada además por una familia donde siempre se ha cultivado la política, la historia, la filosofía y le han dado una proyección dentro y fuera del Ejército.

    —¿Pero qué incidencia tienen los excamaradas de Manini Ríos en la conducción de CA?

    —En Cabildo en estos momentos las voces de peso son las que ocupan cargos políticos. ¿Qué militares tienen influencia? Obviamente la tiene (el senador Raúl) Lozano, (el subsecretario de Defensa) Rivera Elgue, y por ahí me olvido de alguien más.

    Eduardo Radaelli, por ejemplo, el titular de la Junta Departamental de CA en Montevideo.

    —Radaelli... que es un individuo muy trabajador, muy buen organizador y con llegada a la gente de estratos sociales que nos interesan particularmente, de los barrios periféricos de Montevideo, de donde también provienen muchísimos soldados y sus familias, que tienen problemas económicos, de drogas. Y él tiene gran capacidad para relacionarse con esa gente. Pero debe haber cientos de militares que votan a Cabildo y no tienen influencia en Cabildo ni se les consulta cuando vamos a adoptar alguna decisión.

    —Pero que haya tan alto porcentaje de militares retirados designados en cargos públicos de responsabilidad es un mensaje que da el partido.

    —Lo que pasa es que ¿qué mejor que un marino para Hidrografía o para la ANP? Eso es indiscutible. En el INAU está Aldo Velázquez, que no tiene nada que ver con las Fuerzas Armadas. En el BPS está Araceli Desiderio, que militó en Un Solo Uruguay…

    —Y que le cuestionaron el currículum…

    —Sí, le cuestionaron el currículum, pero la prueba está en que se viene desempeñando muy bien.

    —Decía que en CA cabe todo, visiones de izquierda y de derecha. ¿Son los cabildantes “los peronistas uruguayos”, como dijo el economista Javier de Haedo a Búsqueda, e incluso destacó el nexo entre Manini Ríos y el papa Francisco, que a su vez comparten como referente intelectual a Alberto Methol Ferré?

    —El fenómeno peronista es muy particular, un nacionalismo argentino que interpreta la realidad argentina y nosotros no lo hemos tomado como modelo. En lo que sí estoy de acuerdo es que muchos de los que militamos en Cabildo, sin ser católicos practicantes, tenemos una formación católica. Y Guido Manini también es un individuo de formación católica. Advertimos en el cristianismo la vertiente por los problemas del hombre.

    —Cabildo también defiende algunos pilares de izquierda que según usted ya no están en el discurso del Frente Amplio. ¿Notaron una migración de sus votantes hacia CA?

    —Eso lo notamos desde el primer momento. Hubo un error básico en la política del Frente Amplio que fue la de pensar que yo saco de la pobreza a la gente dándole una suma de dinero. La gente no quiere vivir de la dádiva eterna del Estado, sino salir adelante con trabajo y vivienda digna, y no regalada, sino ganada con su esfuerzo. Por eso la preocupación de Manini por el tema de las pymes. Es lo que nos diferencia con los blancos y los colorados, que yo los veo muy en esa línea económica en la que está también el Frente Amplio, increíblemente: “¡Esperemos que venga la inversión extranjera!”. Y viene y nosotros tenemos que poner plata encima y endeudarnos. ¿No habría que pensar un poco más en la inversión uruguaya? Nos endeudamos para financiar las obras que nos requieren las multinacionales. Bueno, mejor endeudémonos para aliviar la mano a las pymes. ¡Endeudémonos por nuestras empresas, y más ahora que el crédito está barato!

    —Usted instó antes de las elecciones a revisar el contrato con UPM si llegaba al gobierno.

    —Yo pensaba que había que revisarlo.

    —¿Y qué pasó?

    —Y la verdad es que no hemos tenido peso político...

    —Pero usted decía que al menos había que evitar “que las vías del tren partan algunos pueblos a la mitad”.

    —Exacto. La verdad es que a mí me ha decepcionado que no se pusiera más énfasis en eso, en el tren. Me preocupa la contaminación y me preocupa mucho la macrocefalia montevideana.

    —¿Y CA no puede hacer nada, más allá de los planteos aislados del diputado Eduardo Lust?

    —Lust ha tenido el protagonismo en ese tema porque es quien más lo ha estudiado y ha tenido siempre nuestro apoyo. Pero vamos a ser realistas, tenemos nada más que el 11 por ciento de los votos. Y no hemos conseguido que se atendieran los reclamos como hubiéramos esperado por parte del Partido Nacional y el Partido Colorado.

    —En el tema del proyecto de ley forestal se dio el caso de que terminaron teniendo el apoyo del Frente Amplio, lo que generó una división en la coalición.

    —Puede ser, puede ser, pero nosotros entendemos que le estamos haciendo un gran bien al país llamándole la atención sobre este problema. Lo que está pasando con el tema forestal es muy grave, llegará un día en que no podremos salir de los límites de Montevideo porque no nos va a pertenecer nada. Estamos concentrando espantosamente la propiedad en manos de muy pocas empresas, que ni siquiera se dirigen desde el Uruguay. ¿Y qué diferencia hay entre un régimen supercapitalista donde toda la propiedad es de unas pocas empresas y un régimen comunista donde toda la propiedad es del Estado? Por ahí es muy poca.

    —El ministro de Ambiente, Adrián Peña, dijo en Búsqueda que CA “no resolvió de la mejor manera el tema forestal”, siendo además que el director de Ambiente, Eduardo Andrés, es cabildante. ¿Faltó coordinación?

    —Nosotros planteamos hace ocho meses ese proyecto, que no es en contra de la forestación, es en contra del desorden forestal; lo que se pretende es un ordenamiento territorial. Lo que pasa es que si a los proyectos que son importantes y hacen al futuro del Uruguay la coalición no los empuja... ya no es responsabilidad nuestra. Veo con mucho asombro que estemos discutiendo ahora si el alcohol debe ser cero o 0,3 para manejar. Con todo respeto, el Uruguay tiene problemas muchos más graves que ese para discutir. Me da la impresión de que estamos un poco como los bizantinos, que discutían el sexo de los ángeles mientras los turcos derribaban las puertas de Constantinopla.

    —¿De qué temas debería ocuparse el gobierno, según Cabildo?

    —Lo que estamos planteando respecto a las pymes, el reordenamiento forestal, el endeudamiento de la gente de medianos y bajos recursos. Hemos visto que pululan las financieras en 18 de Julio y se está generando un globo que no sabemos cómo va a terminar...

    —¿Qué pasa si el presidente finalmente veta el proyecto forestal?

    —Él anunció que lo iba a vetar, pero yo espero que recapacite y se dé cuenta de que es un proyecto que no atenta para nada contra la inversión. Las multinacionales forestales pueden llegar a forestar hasta cuatro millones de hectáreas, pero no es posible que se foresten los mejores campos del país y que lo hagan empresas que además compiten por la tierra con empresas nacionales, estando las extranjeras subsidiadas y las nacionales no. Una cosa absurda.

    —En caso de que se vete la ley, ¿Cabildo se retirará del gobierno, como planteó Lust?

    —Bueno, esa no es una posición oficial. Nosotros vamos a hacer todos los esfuerzos para que esta coalición llegue a buen término. Tampoco es posible crear una crisis institucional en el país. Creo que nadie quiere eso. Vamos a dejar transcurrir el tiempo y vamos a conversar con los socios de la coalición. Tampoco queremos aprobar un proyecto que sea una especie de saludo a la bandera, queremos soluciones reales, y le haremos mucho bien al país si se protege la tierra.

    —¿Se sienten escuchados por los socios de la coalición?

    —No puedo decir que no se nos escucha porque no sería verdad. Acá no hay afanes de protagonismo, lo que queremos es entrar a resolver los problemas reales.

    Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

    —El ministro Peña afirmó que el Partido Colorado es el socio más “leal” del gobierno. ¿Qué responde a eso?

    —Bueno, como todavía no se inventó el ‘lealómetro’... (risas).

    ¿Pero por qué suele aparecer CA como ese socio “incómodo” e “impredecible”, como también lo definen dirigentes blancos?

    —Creo que todo el sistema político uruguayo ha tenido mal enfocada su mira. Volvamos al Frente Amplio, que sostenía en algunos sectores muy representativos que no había que pagar la deuda externa, y pasamos del “no pagar la deuda externa” a 43.000 millones de dólares de deuda externa.... ¿Y qué hicimos con esos 43.000 millones? Terminamos arrodillándonos, pidiendo que por favor venga la inversión extranjera a como dé lugar, contrayendo más deuda externa, en lugar de mirar hacia adentro. Nosotros estamos poniendo la mira donde corresponde. No esperamos que venga la mano salvadora desde afuera y nos regale algunos millones de dólares para ver si con eso resolvemos los problemas. Si nos prestaran un poquito de atención, en la coalición de gobierno se darán cuenta de que lo que estamos proponiendo es muy bueno.

    —Faltan interlocutores que los entiendan.

    —Como todas las cosas de la vida, el ser humano es muy complejo... Nosotros creemos que tenemos que derribar mitos. El mito de la inversión extranjera, por ejemplo. Ese es un mito. El mito del libre comercio. Nos vienen proponiendo libre comercio desde las invasiones inglesas... y es un mito. ¿A usted se le ocurre que yo pueda entrar con carne a Estados Unidos? ¡Es imposible! Cada productor americano recibe en promedio, un subsidio anual de 25.000 dólares. El tratado de libre comercio con la Unión Europea, ¿a usted se le ocurre que Francia va a aceptar un tratado de libre comercio con nosotros? ¿Qué hace con toda la población campesina a la que mantiene subsidiada en el campo? ¡Seamos realistas! No hablemos de libre comercio, lo que hay es la vieja fórmula romana de do ut des, te doy para que des.

    —CA ha mostrado sintonía en otros temas, sobre todo sociales, con el Frente Amplio. ¿Usted augura nuevas alianzas puntuales con la oposición?

    —Nosotros no esperamos en este momento realizar ninguna alianza política con el Frente Amplio, pero el Frente Amplio representa al 50 por ciento de la población del país, y tampoco vamos a demonizar al Frente Amplio. Si ellos recapacitan y cambian su rumbo, nosotros encantados de que apoyen nuestras iniciativas.

    —¿Cabildo se quedará en la coalición hasta el final del período?

    —La intención nuestra es cumplir con lo que hemos firmado y generarle al país certezas. Pero tampoco por eso podemos renunciar a decir lo que creemos que es correcto. El gobierno puede tener la más absoluta tranquilidad de que vamos a cumplir con el Compromiso por el país. Y que vamos a procurar evitar sacudimientos políticos que puedan perjudicar al país. El país, la gente, necesita estabilidad.

    • Recuadros de la entrevista

    Reflotar la ley de caducidad, sin apoyo del resto de la coalición

    Manini-dependiente y “el mano a mano”

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