Al analizar la información divulgada por la ANII, es posible observar que en 2019 el POA destinaba US$ 17,4 millones al sector de investigación, mientras que en 2021 el organismo prevé ejecutar en ese rubro US$ 9,8 millones. En el caso de la formación, que incluye la financiación de becas de posgrado para investigadores, mientras que en 2019 se destinaron US$ 5,6 millones, en 2021 el POA asignó US$ 3,9 millones. La tendencia se mantiene en innovación: de US$ 8 millones destinados en 2019, la ANII pasó a US$ 5,3 millones en 2021. El monto destinado al financiamiento de emprendimientos también se redujo al pasar de US$ 3,1 millones en 2019 a US$ 2,6 millones en 2021. Ya en el POA de 2020 se había disminuido el dinero en todos los segmentos respecto al año anterior.
“En 2020, el nivel de compromisos que se planificaba comprometer era $ 778 millones mayor que lo comprometido en 2016, mientras que los ingresos de la agencia se planificaba que aumentaran solo $ 200 millones en el mismo período”, señala el POA de este año.
Este punto también había sido señalado meses atrás por el presidente de la ANII, Flavio Caiafa, al afirmar que “si se hubiera seguido el ritmo que se había planificado” en cinco años la agencia tendría “un déficit de $ 2.000 millones”. Es que, a su entender, el organismo “siempre fue deficitario y gastó más de lo que ingresó por el crédito presupuestal y los fondos sectoriales”.
“La administración anterior aprobó mucho más de lo que podía pagar”, sostuvo entonces (Búsqueda Nº 2.091).
Uno de los actuales directores de la agencia en representación del sector empresarial, el ingeniero Hugo Donner, se refirió a las declaraciones realizadas por el expresidente de la ANII, Fernando Brum, quien afirmó a Montevideo Portal que “el rol del directorio es conseguir recursos y no justificar recortes”.
“¿Cree seriamente Brum que en el contexto económico actual es remotamente posible conseguir nuevos recursos significativos —que no sean para atender la emergencia sanitaria— tanto sea del gobierno como de la sociedad?”, cuestionó Donner (en la sección Cartas al director).
El director calificó además como “tendencioso” el uso de la palabra “recortes”, y afirmó que “no ha habido” ninguno. Incluso, aseguró que “el presupuesto anual total aplicado a la suma de todos los instrumentos es prácticamente el mismo”.
Según explicó Donner, a medida que la ANII fue creciendo, asumió nuevas responsabilidades financieras con un presupuesto “prácticamente congelado en pesos corrientes”. Asimismo, el presupuesto de la agencia implica la firma de contratos a cumplirse entre uno y cuatro años, razón por la que “se contraen obligaciones financieras que exceden largamente el presupuesto anual”.
Eso causa un efecto de “arrastre financiero”, indicó, que determina que al comenzar un nuevo ejercicio, una porción “más que significativa” de los fondos disponibles ya está comprometida, “dejando menos de la mitad para la firma de nuevos contratos entrantes por las múltiples ‘ventanillas’ de la institución”. Es por eso que en los últimos años el POA ha sido siempre deficitario, agregó.
Donner se refirió también a las declaraciones del ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira, quien dijo a El Observador que el gobierno recibió “una ANII desfinanciada” y que en 2019 “hubo una verdadera fiesta” presupuestal en la agencia, por lo que ahora se está “ordenando la casa”.
“La definición de ‘fiesta de gasto’ es excesiva, pero sí es cierto que aún sin el efecto pandemia el POA para el año 2020 era imposible de financiar. Peor aún, una proyección quinquenal hasta el 2024 arrojaba déficits crecientes acumulados de enorme magnitud”, dijo Donner. Y en esa línea, afirmó que “el legado dejado a la nueva administración fue un campo minado”, lo que generó “la urgencia por tomar medidas drásticas e inmediatas” para cumplir con las obligaciones contraídas en 2020.
El director aseguró que el desembolso anual realizado por ANII en el 2020 y previsto para el 2021 “es el mismo o mayor que siempre”. La diferencia radica en que la mayor parte se destinó a compromisos fijos o ya contraídos, por lo que se debió reducir temporalmente el monto destinado a la firma de nuevos contratos, explicó.
Por último, el director se refirió a la reestructura que experimentará la ANII tras la eliminación del cargo de gerente general —el salario más alto dentro de la organización— y aseguró que la medida “no significa una concentración de poder”.
La decisión había sido cuestionada desde el CDC de la Udelar al “solicitar que no se procesen cambios estructurales sin que tengan el aval parlamentario que el marco jurídico vigente establece”.

Los expertos integrantes del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH). Foto: Mauricio Zina/ adhocFOTOS
Punto de quiebre
Las reacciones ante la restricción de gastos en ciencia y tecnología no se hicieron esperar y la medida parecería constituir a esta altura un punto de quiebre en la relación entre el gobierno y la comunidad científica del país.
“Esto no es ahorro, es horror”, expresó en su cuenta de Twitter el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, mientras que el senador frenteamplista, Mario Bergara, manifestó: “¿Cómo puede pensarse el desarrollo económico y social debilitando la ciencia, la tecnología y la innovación?”.
La medida también fue cuestionada por decenas de académicos reconocidos (como el virólogo Gonzalo Moratorio, destacado en diciembre por la revista Nature), en tanto el rector de la Udelar, Rodrigo Arim, sostuvo en conferencia de prensa que la decisión “pone en riesgo o reduce algunos programas muy importantes para la comunidad académica universitaria”, en referencia a la herramienta Timbó.
Arim aseguró que tendrán conversaciones con la ANII y que espera que “se puedan rever algunas decisiones que condicionan este y otros programas, como los posdoctorados o la inversión en equipamiento científico de alto costo”.
El coordinador del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) y presidente de la Academia Nacional de Ciencias, Rafael Radi, también cuestionó las medidas anunciadas, razón por la que se reunirá con el ministro Da Silveira, el ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini, y con autoridades de la ANII para estudiar la situación.
“El impacto que tienen esas disminuciones es gigante, muy negativo”, señaló Radi en entrevista con el programa Mejor hablar de M24 el lunes 1º. Es que para el científico el panorama es “muy preocupante”, por lo que tiene “todas las esperanzas de que esto se pueda corregir”.
“El ministro Da Silveira nos ha trasladado que la agencia se encontró con un conjunto de compromisos asumidos en la administración previa que dejan un margen de gasto muy escaso para este año. Sobre eso queremos entender y enterarnos”, explicó. Radi también dijo que “espera una señal de mejoría porque la comunidad científica está muy alertada”, e insistió en que “el rol de la ciencia quedó totalmente claro” en el marco de la pandemia.
En tanto, un integrante del GACH consultado por Búsqueda afirmó que “el mensaje es contradictorio”, al quitarle al sector académico “un aporte tan grande como es la ANII en un año en el que ellos ayudaron a combatir el Covid-19”.
En enero, diversos científicos opinaron que Uruguay está en “desventaja” respecto a la región debido a la forma en que se distribuyen los recursos y el “lento” desarrollo del sistema científico. Por eso, creen necesario buscar nuevos fondos de financiamiento para no “debilitarlo” (Búsqueda Nº 2.106).
Información Nacional
2021-03-03T22:59:00
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