El agua fue “oro” para los cultivos de soja y avizoran un “buen” año agrícola, atentos al cuidado sanitario en la cosecha

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Nº 2111 - 18 al 24 de Febrero de 2021

escribe Mauro Florentín

La producción agrícola tiene “perspectivas bien favorables” en la actual campaña de verano (soja, maíz y sorgo), con proyecciones de rendimiento cercano al promedio de los últimos años y hasta algo más incluso, que en maíz sería de unos 6.000 kilos por hectárea, según técnicos y productores consultados por Búsqueda.

Mientras, en soja el volumen promedio de cosecha del cultivo es de 2.200 kilos por hectárea y en el sector prevén un rinde por encima de esa cantidad, en la medida que el clima siga acompañando con las lluvias.

Sumado esto a los precios de los granos de unos US$ 500 por tonelada para soja y de poco más de US$ 200 por tonelada para maíz, “el negocio será bueno este año”, señalaron los consultados.

Sin dejar de olvidar, dijeron, que los productores vienen de una cosecha de invierno (trigo, cebada y colza) “espectacular”, ya que el precio de esos productos también registró un incremento respecto a años anteriores y hubo récord de rendimiento en trigo y cebada.

En la zafra 2019-20 el rinde promedio en kilos por hectárea fue de 4.181 kilos en trigo y de 4.791 en cebada, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea).

“Al productor, en general, no le gusta tirar las campanas al vuelo cuando le va bien, pero este será un buen año” agrícola, dijo el líder comercial de la empresa Bayer CropScience en Uruguay, Marcos Carrera.

Este año la siembra de cultivos de verano abarcó casi 1,1 millones de hectáreas, de las cuales 900.000 comprenden el área de soja, 150.000 a maíz y unas 30.000 a sorgo, según Diea.

Maíz

En el caso del maíz, Carrera comentó que “no hay situaciones dramáticas en las chacras y es importante estar atento en caso que sea necesario adoptar medidas ante problemas sanitarios o de cambios en los valores”.

En su momento “ante la amenaza del evento Niña se generó mucho terrorismo público respecto a que podría darse una seca, pero se trata de una probabilidad ya que cuando se da ese evento hay mayor probabilidad de lluvias por debajo de lo normal, aunque eso no implica que sea necesariamente un año de sequía”, señaló.

Recordó que en diciembre esa firma organizó un taller con el especialista en meteorología, Mario Bidegain, en el que “pronosticaba que a fines de enero y en febrero se empezaría a regularizar la situación climática”, algo que “está ocurriendo”. “¡No ha parado de llover!”, acotó.

En cuanto al impacto de los registros de precipitaciones en la agricultura, Carrera comentó que “algunas zonas, particularmente al norte de Soriano y al sur de Río Negro, alrededor de Dolores, fueron las más golpeadas por el déficit hídrico”.

“Ahora bien, también es cierto que son los suelos con mayor capacidad de aporte y acumulación de agua, entonces hubo un impacto sobre todo en los cultivos de maíz de primera que los agarró en el momento de floración en diciembre con esa escasez de lluvias”, consideró.

Dijo que “no hubo una incidencia en la cantidad de plantas porque la instalación de los cultivos fue muy buena en maíz, y se afectó el rendimiento por la disminución del aporte hídrico, pero no se perdieron ni picaron cultivos”.

“No hay una situación dramática de pérdida de rendimiento”, enfatizó ese técnico hablando en kilos por hectárea a ser cosechados.

Y explicó que “los cultivos de maíz de segunda no fueron afectados por el déficit hídrico, porque se empezaron a sembrar en diciembre y enero y la floración les agarrará a fines de febrero y marzo”.

Cuando un cultivo es el primero en ser sembrado en un campo durante un año agrícola se llama de primera, y cuando en una chacra se plantó otro cultivo y tras su cosecha se vuelve a plantar otro se lo denomina de segunda. Generalmente en el caso del maíz de segunda fue precedido por un cultivo de trigo (invierno).

El presidente de la Asociación Rural de Soriano (ARS), Jorge Andrés Rodríguez, contó que “los maíces que estaban muy golpeados por la seca, van a perder más o menos la mitad de los kilos que rindieron el año anterior, entre 4.000 a 5.000 kilos por hectárea”.

“Los precios del maíz son muy buenos, lo que hace que con ese rendimiento se lograría un empate técnico o un poco más que eso”, calculó.

A modo de resumen, los consultados plantearon que el maíz perjudicado por la falta de agua a fines de 2020 se encuentra en una zona delimitada, que, si bien forma parte de una región agrícola, no está en un estado considerado “grave”. El rendimiento del choclo “estará en el promedio histórico y tal vez algo por encima”, estimó Carrera en tono optimista.

Soja

En cuanto al principal cultivo agrícola de Uruguay, como lo es la soja, los productores se sienten entusiasmados por la evolución alcista del precio en la bolsa de Chicago y el desarrollo agronómico de las chacras.

“Las lluvias vinieron espectaculares e hicieron que cambiaran el aspecto de las chacras de soja, especialmente en una zona en forma de triángulo que conforman Dolores, el norte de Mercedes y Palmar”, dijo Rodríguez.

Indicó que “las plantas cobran vida nueva y tiran un poco más de raíz para acceder a nutrientes”.

“Aparecieron algunos insectos con la humedad, pero el agua fue oro para muchas hectáreas de cultivos”, graficó.

Por su parte, el técnico de Bayer comparó que “la situación de la oleaginosa es bien diferente (a la del maíz)”.

“La soja debido a su practicidad y a su fecha de siembra, que se atrasó ya que no se había sembrado mucho antes de la instalación del déficit hídrico, pudo reaccionar” a las lluvias, advirtió.

Y comentó que “el grueso de la siembra se realizó en diciembre, algunos sembraron en seco, y los cultivos se instalaron en diciembre y enero y hoy están muy buenos”.

“Tanto la primera como segunda siembra de soja fue en fecha tardía con un promedio de diciembre. Eso hará que no esté tan afectada la producción por la falta de agua y el período crítico de desarrollo lo agarrará con lluvias”, analizó.

En cuanto a la captura de los precios desde que comenzó la tendencia al alza, Carrera dijo que “se pudo captar aunque hoy tampoco es grande la proporción vendida de la cosecha futura”.

“Todavía se sigue especulando con la suba” de los precios, indicó.

Respecto al cultivo arrocero, el técnico señaló que “la superficie de siembra estuvo por encima de las expectativas de los productores y no se plantó más, porque les faltó algo de agua a las represas, que ahora ya se completaron”. El área de siembra arrocera fue de unas 142.000 hectáreas en la actual zafra y tiende a aumentar a 160.000 hectáreas en la próxima, según la Asociación de Cultivadores de Arroz (Búsqueda Nº 2.109).

“En enero hubo buena luminosidad por los días soleados y luego la lluvia suficiente para la instalación de los cultivos, y un precio internacional favorable que en el caso del arroz mandó la señal”, sostuvo. Y prueba de ello, contó, fue que “en Brasil el precio del arroz subió 50% en poco tiempo”.

“Hay que decirlo, si es un buen año es un buen año y si es malo también hay que advertirlo, porque no construye que la ciudad siempre te escuche cuando te estás quejando”, opinó.

Alerta

Hay “mucha expectativa” con los cultivos de verano y con la próxima siembra de los de invierno, que los productores ya están previendo ante las señales favorables de los precios, señaló el titular de la Asociación Rural de Soriano.

Aclaró que “cuando hay precios altos se enmascaran los costos altos que tiene el sector de los granos y la agropecuaria en general”.

“La zafra de cultivos de invierno pasada volvió a dar números positivos, que desde 2014 no se tenían”, admitió.

Y anticipó que “los valores actuales de trigo permiten tener un escenario de precios, por lo que es probable que haya un récord de siembra de invierno”.

La superficie sembrada de trigo, cebada y colza comprendió unas 550.000 hectáreas en la zafra pasada, de las cuales 224.000 fueron trigales, 180.000 cebada y el resto colza y carinata, según registros de Diea. Muestran que en la zafra 2011/12 el área triguera registró el máximo histórico de casi 600.000 hectáreas y en cebada el récord de extensión sembrada fue de 190.000 hectáreas en 2016/17.

Otro asunto de especial atención para la producción agrícola es el riesgo de contagios de coronavirus, principalmente en el movimiento que se genera durante la cosecha de verano.

La ARS hizo un llamado a cuidar el protocolo sanitario por Covid-19 en las cosechas, porque ya empezó a levantarse la producción en el arroz, le sigue el maíz y después la de soja, recalcó Rodríguez.

Advirtió que “la presión del coronavirus en esta próxima cosecha será mucho mayor que en la zafra pasada, por lo que será fundamental tener el máximo cuidado” en los equipos en las labores de chacras, en el transporte y en mantener “desconectados” los vínculos entre los camiones que llevan los granos y las plantas de acopio, así como en la entrega y descarga en los puertos de salida hacia la exportación.

“En ese tema sanitario se juega en gran parte el resultado de la producción agrícola de este año”, recalcó.

Justamente, en la previa a la trilla de invierno en noviembre la Dirección de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería divulgó una serie de recomendaciones para dar cumplimiento al protocolo de seguridad sanitaria, a partir de los parámetros del Ministerio de Salud Pública.

El sector de los fletes de carga reclamó la infraestructura adecuada en cuanto a baños químicos y otros espacios para los camioneros en las instalaciones portuarias y plantas de depósito de granos.

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2021-02-17T17:50:00