El gobierno de Luis Lacalle Pou ha acompañado y hasta copatrocinado varias resoluciones críticas con la invasión rusa en Naciones Unidas, pero no aplicó sanciones económicas a los rusos. “Cada dólar al agresor ruso se convierte, inmediatamente, en apoyar la máquina de matanza de Rusia”, dijo Klymenko.
Los dos diplomáticos aseguraron, en un español esforzado, que su país va a ganar la guerra. “No tenemos plan b”, dijo Tronenko. “Es la guerra por nuestra independencia, es la guerra por nuestra supervivencia”.
—¿Cuál es el motivo de su visita a la región?
Yurii Klymenko (Y.K.) —Ucrania tiene mucho interés de profundizar las relaciones con la región de América Latina. Hemos adoptado a fines de enero la estrategia del desarrollo de las relaciones con América Latina, ahora estamos trabajando en revisar la implementación de esta estrategia. Uruguay es un país muy importante de América Latina, es un país que apoya a Ucrania en su lucha por su libertad, que ha votado a favor y copatrocinado las resoluciones sobre Ucrania en Naciones Unidas en el contexto de la agresión rusa.
Rostyslav Tronenko (R.T.) —Nuestros presidentes se encontraron en Buenos Aires, después de la asunción de Milei. El encuentro fue muy bueno y nuestro viaje demuestra que el interés continúa.
—Uruguay, como usted dijo, ha apoyado las declaraciones a favor de Ucrania y las críticas con Rusia en los foros internacionales. Pero, a diferencia de Estados Unidos y la Unión Europea, no aplica ningún tipo de sanción económica a los rusos. ¿Van a plantear el tema en sus reuniones?
R.T. —El tema de sanciones siempre lo mencionamos en todos los encuentros. Creo que el presidente Zelenski trató el tema cuando se reunió con su presidente. Necesitamos cerrarle los canales de apoyo financiero al país agresor. Cada dólar que el país agresor recibe del intercambio con otros países, cada apoyo que el país agresor recibe de sus contactos comerciales son aplicados a la guerra de agresión. Una guerra llevada adelante con total falta de respeto al derecho internacional, a la Convención de Viena, al derecho humanitario y al derecho de los refugiados. Todos entienden eso, pero a través de terceros y cuartos países Rusia intenta continuar con los ingresos para sostener la guerra. Apelamos a todos nuestros socios para poner fin a esto. Sé que Uruguay no apoya la agresión rusa y políticamente estamos juntos, pero hay otras áreas a tener en cuenta. Rusia está haciendo las “próximas elecciones” y lo digo entre comillas porque ya sabemos quién va a ganar. Oficialmente, es del 15 al 17 de marzo, pero ya ahora en los territorios provisionalmente ocupados de Ucrania, desde República Autónoma de Crimea hasta las regiones de Dombás, ellos ya realizan, incentivan a los ucranianos a participar y votar por Putin. Es un irrespeto total al derecho internacional, que establece que no se pueden llevar adelante elecciones en territorios ocupados provisionalmente.
Y.K. —Una cosa que quisiera añadir con respecto a las sanciones. Nosotros seguimos impulsando este tema porque pensamos que es muy importante, una herramienta muy necesaria para parar la matanza de los ucranianos cometida por el dictador Putin en esta guerra imperialista de Rusia. Sabemos también, en general, la posición de los países de América Latina que no apoyan la idea de sanciones. Pero continuamos intentando persuadir porque en Ucrania está ocurriendo un verdadero genocidio del pueblo ucraniano y un ecocidio, por lo que necesitamos pasos muy contundentes por parte de la comunidad internacional. También hay que tener en cuenta que Rusia está en el Consejo de Seguridad ilegalmente y bloquea todas las iniciativas correspondientes sobre asegurar la paz justa y duradera en Ucrania. Digo esto para indicar que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no puede tomar medidas contra el agresor debido a la participación de Rusia en el organismo, por eso necesitamos otras posibilidades para introducir sanciones y medidas restrictivas contra el agresor. Como dijo mi colega, cada dólar (dado) al agresor ruso se convierte, inmediatamente, en apoyar la máquina de matanza de Rusia. Por eso insistimos en las sanciones y, al mismo tiempo, llamamos a los países del mundo —a Uruguay también— a no mantener ningún negocio en la esfera económica y comercial con los asesinos.
R.T. —El presidente Zelenski, en la cumbre de seguridad en Múnich, terminó con estas palabras: “Por favor no le pregunten a Ucrania cuándo terminará la guerra, pregúntense por qué Putin puede continuar con esto”. Resumiendo, es la respuesta a su pregunta.

Yurii Klymenko, embajador de Ucrania en Buenos Aires, y Rostyslav Tronenko, embajador de Ucrania para las Américas. Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS
—Usted mencionaba que el Consejo de Seguridad no puede aprobar sanciones contra Rusia porque ese país integra el organismo y bloquea los intentos. ¿Lo dice porque Uruguay argumenta que no aplica sanciones contra Rusia porque solo implementa aquellas que apruebe Naciones Unidas?
Y.K. —Es la posición común de los países de América Latina. Apoyan las sanciones solo cuando hay una decisión del Consejo de Seguridad. Ahora el Consejo de Seguridad está bloqueado por Rusia, el país agresor.
—Búsqueda y otros medios de América Latina entrevistaron en junio del año pasado a Zelenski en Kiev. En aquella oportunidad su presidente dijo que, cuando los pueblos latinoamericanos entendieran lo que pasa, empujarían a sus gobiernos a apoyar a Ucrania. A diferencia de Uruguay, las posiciones de los gobiernos de México, Colombia o Brasil, por ejemplo, no parecen alineados detrás de Ucrania pese al paso del tiempo. ¿Qué está pasando?
R.T. —Ustedes están en el lado correcto de la historia. No se trata solo de Ucrania, sino del mundo del futuro que queremos dejar a nuestros hijos y nietos. Un mundo de caos, donde un viejo permanece en el poder durante 24 años y usa el terror contra su propio pueblo y mata a sus opositores por todo el mundo. Este viejo pone en jaque el derecho internacional y quiere dejar para todos nosotros, para las futuras generaciones, ese mundo caótico. Quiere dar un mensaje a todos los regímenes autoritarios del mundo de que la democracia es débil, que el derecho de fuerza prevalece por sobre el derecho internacional. ¿Ustedes, uruguayos, están dispuestos a dejar atrás todos los valores democráticos como igualdad, democracia, Estado de derecho, derechos humanos? ¿Están dispuestos a hacerlo? Nosotros no estamos dispuestos a hacerlo, lo hemos dicho desde hace 10 años. No tenemos plan b. Es una guerra de independencia contra el imperialismo, el revanchismo ruso. Nosotros dos somos del tiempo soviético. Pasamos nuestras primeras décadas de vida en el país socialista, estudiamos marxismo-leninismo, podemos conversar con cualquier persona en América Latina sobre marxismo, leninismo, socialismo; en la teoría y en la práctica. Pero como decían los antisoviéticos: el abuelo ha muerto, pero la causa está viva. Sería mejor que fuera al revés.
Y.K. —Entendemos que no es fácil que algunos países, especialmente aquellos que están en BRICS, apoyen a Ucrania como nosotros quisiéramos, pero nosotros tratamos de acercarnos y explicar más y mejor lo que está ocurriendo. No solo está en juego la libertad, la independencia y la integridad territorial de Ucrania, está en juego el orden mundial basado en reglas, reglas contenidas en el derecho internacional y en la carta de la ONU. Todo eso está en peligro por la agresión rusa. Todos los continentes ahora enfrentan estas repercusiones de la agresión rusa; aquí en América Latina hay un aumento de precios causado por la invasión. Una idea que tenemos es celebrar una cumbre entre Ucrania y América Latina y el Caribe para discutir los temas pertinentes, entre ellos, la paz y la seguridad, así como también para discutir los temas bilaterales respectivos. Esta cumbre al más alto nivel podría ser muy ventajosa para todos. El año pasado, el presidente Javier Milei propuso tener la cumbre en Argentina; ojalá algún día podamos concretar esta idea, que sin duda va a contribuir a lograr una paz duradera en el mundo y también a desarrollar el vínculo. Para apoyar a Ucrania no se necesita ser ucraniano ni descendiente de ucranianos, basta con ser humano.

Luis Lacalle Pou y Volodímir Zelenski se reunieron en Buenos Aires tras la asunción de Javier Milei.
—¿Cómo le explicarían a un ciudadano uruguayo que hablar de tregua no es viable después de que pasaron dos años de conflicto?
R.T. —Pasaron 11 años, porque hay que contar desde la invasión a Crimea en 2014. Desde 2014 hasta la agresión a gran escala, en febrero de 2022, hicimos 180 rondas de negociación con el país agresor. Cortamos las relaciones diplomáticas después del 24 de febrero de 2022. Hasta abril o mayo del 2022 estábamos en un proceso de negociaciones con Turquía como intermediario, pero después de que expulsamos al agresor de la región de Kiev, de Sumy, Jarkiv, Jersón y descubrimos lo que ellos hicieron con la población civil, con las personas vulnerables, paramos. El presidente y el Parlamento tomaron la decisión de no negociar más con el presidente Putin. Nosotros, como nadie, queremos la paz. Estamos defendiendo nuestro país, no tenemos plan b. Es la guerra por nuestra independencia, es la guerra por nuestra supervivencia la que va a estar en la mesa de negociación. No queremos una tregua como el proceso de Minsk uno, dos y tres. Con todo respeto para Francia y Alemania, que encabezaron ese proceso, el resultado no llevó a nada: el agresor solo ganó tiempo para reunir fuerzas y atacarnos a escala total. Es por eso que no queremos tregua, queremos paz justa y duradera, y para eso necesitamos el apoyo de los socios. Y para eso Zelenski lanzó su programa de paz hace dos años con el apoyo de 141 países de la Asamblea General.
Y.K. —Nosotros sabemos muy bien qué podría ser la tregua y en qué la convertirá el agresor. Nosotros podemos ganar 30 días, cuatro meses, pero sabemos muy bien que con este régimen en Moscú y su pensamiento profundamente imperialista un día van a atacar Ucrania de nuevo, con mucha más fuerza. Entonces, no podemos parar. Si paramos, perderemos nuestra independencia, nuestra integridad territorial, no existiremos más como país independiente. Y por eso la tregua es inadmisible. No es posible negociar con el dictador Putin. Le doy un argumento adicional: hay una decisión de la Corte Penal Internacional que requiere el arresto del dictador Putin y su cómplice por los crímenes cometidos contra los niños ucranianos.
—Han pasado dos años y los analistas dicen que la situación de Ucrania en la guerra se deterioró. ¿Puede Ucrania ganar la guerra o al menos no perderla?
R.T. —Sí, claro que sí. Es lo que ha dicho el presidente; es lo que le dirán los soldados, hombres y mujeres, que están en el frente. Están ahí por la victoria. No importa si con ayuda o sin ayuda, con sanciones o no sanciones, no importa. De nuevo: es nuestra sobrevivencia, es el futuro de nuestros hijos. No tenemos otra Ucrania.
Y.K. —No podemos parar en nuestra lucha por la libertad. Si Ucrania fracasa, fracasará el sistema internacional basado en reglas. El mundo caerá en el caos completo creado por un dictador ruso. Está en los intereses de todos que eso no ocurra.