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    lunes 10 de junio de 2024

    Ministro de Turismo: el sector turístico tiene otro “dinamismo” y, en su mayoría, no requiere más apoyos

    Eduardo Sanguinetti señala que en la temporada de verano no se repitió el nivel de 2023 por la falta de la clase media argentina

    El colorado Tabaré Viera tuvo un día agitado el 21 de febrero. Por la mañana, Radio Sarandí informó que Julio Luis Sanguinetti iba a ser su sucesor en el Ministerio de Turismo (Mintur) y la noticia encendió la interna del partido. Ese no era el nombre que el ahora precandidato quería y, entonces, se convocó a una reunión en el Palacio Legislativo —entre él, el senador Germán Coutinho y Sanguinetti hijo— para definir al reemplazante.

    En la sede del Mintur, la jornada de Eduardo Sanguinetti, asesor de Viera durante su gestión, fue como cualquier otra. El abogado estuvo ajeno a los vaivenes de su jefe hasta que recibió un mensaje a las 17.34. “Felicitaciones, ministro”, le escribió Viera. Luego hablaron por teléfono y su líder político le confirmó lo que en alguna conversación informal le había insinuado.

    Ahora Sanguinetti ocupa la oficina principal del Mintur, con vistas a los barcos que llegan al Puerto de Montevideo. En su nuevo rol, el martes 16 presentó las cifras oficiales de la temporada de verano, de la que hace un balance “muy positivo”. En el primer trimestre ingresaron 1,1 millones de turistas que gastaron US$ 711 millones; más de 600.000 fueron argentinos, pero se notó una ausencia: la clase media. Esto, explica Sanguinetti, se debió a los ajustes que hizo el presidente Javier Milei al asumir.

    En entrevista con Búsqueda, el ministro asegura que, salvo en algunos rubros, el sector dejó atrás la crisis de la pandemia —que lo tuvo como uno de los más afectados— y ya tiene otro “dinamismo”, que permite que se retiren la mayoría de las medidas de apoyo que le dio el gobierno. Sanguinetti se reunió la semana pasada con su par de Economía, Azucena Arbeleche, para definir los paliativos que continuarán.

    —¿Qué balance hace de la temporada?

    —Muy positivo. El año pasado tuvimos una cifra excepcional y trabajamos para reiterarla, pero hay temas coyunturales como la situación argentina del último trimestre de 2023 y del principio de 2024, que no nos fue favorable y por eso no pudimos repetir la cantidad de turistas. Sí tuvimos el mismo nivel de gasto, lo que marca que los que no pudieron venir son de la clase media argentina. La gente que tiene más disponibilidad de gasto fue la que nos acompañó.

    —Era algo que se veía durante el año.

    —Sí, pero si bien la situación económica argentina tenía sus particularidades, la resolución de las elecciones marcaron un corte de la clase media por los ajustes económicos que se dieron. Antes, el argentino de clase media no gastaba tanto, pero sí venía. Hoy ese argentino fue más precavido y no vino.

    —¿Con Sergio Massa hubiese sido distinto?

    —No sé. Lo que sí sé es que a partir de ese momento bajó mucho el ingreso de argentinos a Uruguay.

    —Imagino que algunos empresarios turísticos, sobre todo en el litoral, le deben plantear que desde que llegó Milei están mejor. ¿Es una mala noticia por un lado y una buena por otro?

    —Para nosotros las noticias del exterior no son buenas o malas: son lo que son. Por un lado, se nivelaron los precios y eso hace que el turista argentino pueda visitar más el litoral y al turista uruguayo ya no le sirva viajar. Había gente que cruzaba la frontera para ir a cenar y hoy eso no se da.

    —¿Eso no se trasladó hacia el este?

    —Muy poco. Tuvimos una baja respecto al año pasado que se notó más que nada en los balnearios.

    —Con el gobierno kirchnerista, en cada inicio de temporada preocupaban los desestímulos a los viajes en el exterior. ¿Es un problema menos por el cambio ideológico?

    —Sin dudas hay un cambio en la política argentina, pero en eso no podemos nada más que beneficiarnos cuando nos benefician y perjudicarnos cuando nos perjudican. No tenemos ningún tipo de injerencia. Lo que tenemos que ver con el resto del Poder Ejecutivo es cómo mitigarlos para que no se noten tanto.

    —¿Cómo evalúa esas medidas que se tomaron?

    —Fue una apuesta importante que se vio reflejada en los números. Esas medidas se vienen reiterando desde la pandemia. Es un sector que ha sido golpeado y es de los que ha demorado en alcanzar los niveles previos. Era importante la intervención del Estado.

    —¿Está mejor el sector? ¿Ya hay una recuperación total tras la pandemia?

    —La pandemia ya pasó. Todavía hay algún sector o subrubro al que todavía le cuesta un poco más. En general, entendemos que las consecuencias de la pandemia ya pasaron. Lo que sí es cierto es que hay una apuesta a seguir mejorando la desestacionalización y la descentralización.

    —El Frente Amplio también tuvo el objetivo de desestacionalizar y todavía no se logró.

    —Pero se trabajaba distinto. El ministerio era una suerte de agencia de viajes. Eran determinados hoteles y determinados transportistas los que trabajaban. Hoy todos los operadores se pueden presentar si cumplen con los requisitos.

    —Hay un cambio en el rol del ministerio, entonces.

    —Totalmente, en el rol y en el funcionamiento de los programas. Antes se entendía que había una competencia del ministerio con las agencias y los transportistas. Acá son los privados los que tienen que presentar sus proyectos y cumplir con las condiciones que les ponemos. El éxito o el fracaso de la ejecución dependen de ellos.

    —Es un ministerio menos presente.

    —Presente en lo que tiene que estar, que es en la elaboración de los planes y en darles las posibilidades a los privados y a los usuarios pero no en la designación. La función del ministerio no es la de una agencia.

    Eduardo Sanguinetti en su despacho del Ministerio de Turismo en Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

    —Decía que el sector está recuperado, salvo algunas excepciones. ¿Los apoyos estatales que hubo no son más necesarios?

    —Algunos se van a mantener, pero la gran mayoría no. Entendemos que el sector tiene otro dinamismo y que al día de hoy no requiere de la asistencia del Estado en ese sentido. Capaz que sí en la promoción y en la participación en otro rol o cometidos.

    —¿Qué medidas pretende que continúen?

    —Para nosotros son importantes los beneficios que hay para los residentes, porque queremos seguir apuntando al turismo interno. Vamos a ver cuáles son las posibilidades reales que tiene el Ministerio de Economía. Dentro de esas, veremos cuáles son las prioritarias.

    —¿Cómo ha sido el diálogo con Economía? Arbeleche planteó reparos a un subsidio que se le otorgó al sector hotelero.

    —Con el Ministerio de Economía tenemos un muy buen relacionamiento. Como pasa en estos países, la sábana es corta y siempre alguno queda un poco destapado. Estoy casi seguro de que a la ministra le encantaría poder tener el dinero disponible para satisfacer los pedidos de todos. Como ministra está en un rol en el que a veces tiene que decir “hasta acá damos”.

    —¿Los apoyos otorgados durante la pandemia fueron los suficientes?

    —Creo que sí.

    —¿Les hubiera gustado un poco más?

    —Siempre, a todos. Cuando hay plata en el medio, a todos nos gustaría tener un poco más de apoyo, más inversiones para todos.

    —El turismo representa en torno al 7% del Producto Interno Bruto (PIB). ¿Se puede ir por más?

    —Estamos trabajando para seguir incrementando. El turismo genera 110.000 puestos de trabajo directos y, según ONU Turismo, por cada trabajo directo se generan entre tres y cuatro trabajos indirectos. Hay países de las características de nosotros en los que la incidencia del turismo es de entre 12% y 15% del PIB; no estamos hablando de países netamente turísticos. No es descabellado pensar que tenemos muchísimo para crecer.

    —¿Por dónde?

    —Por todos lados. De mejorar la oferta ya existente —que es buena y tenemos un muy buen nivel de servicio pero nos falta muchísimo— a mejorar la que está recién iniciando y que en otros países tiene ingresos brutales. Los españoles tienen muy desarrollados el turismo astrológico y el rural. Nosotros tenemos todas las condiciones para hacerlo. Es un subgrupo que no vemos porque no es de los clásicos. Lo mismo con el turismo de avistamiento de aves, de ballenas. Nosotros recién estamos empezando a dar pasos en ese sentido.

    —Usted participó de la redacción del proyecto de ley de vivienda turística. ¿Es optimista en que se regulará esta actividad?

    —Sí. Presentamos el proyecto de ley para poner el tema sobre la mesa y escuchar a los involucrados en el tema. En comisión se recogieron comentarios y propuestas que se incluyeron en el nuevo texto.

    —Este proyecto surge por iniciativa de empresarios hoteleros. ¿Cree que hay una sobredimensión del sector?

    —El sector hotelero y el de las plataformas son aliados del turismo. Acá no estamos tratando a uno contra el otro. Los dos son importantes y generan muchísimo para el turismo. Nosotros establecimos en la cantidad de días y en el tipo de servicios un parámetro para definir si es una actividad civil o económica, que sí tiene que estar reglamentada e incluida dentro del proyecto. Tiene que estar porque se generaría una competencia desleal con los sectores formalizados, pero además tiene que estar regulado para darles garantías a los turistas.

    —En 2019, en una nota de El Observador lo presentaban como una cara de renovación del Partido Colorado. Cinco años después, ¿sigue siendo así?

    —Yo sigo trabajando porque la política es algo que me encanta. Con el transcurso del tiempo se van dando posibilidades, uno asume nuevos roles y responsabilidades. Ahora uno se encuentra con este lindo desafío y tenemos todavía un año intenso por delante. Después veremos qué nos depara el destino.

    —¿Cómo define el momento del Partido Colorado, que en cantidad de votos no parece recuperarse?

    —Fueron circunstancias que cambiaron. La política es bastante dinámica. Si tomás en cuenta las encuestas de agosto de 2019, con cada partido con su propio candidato ya establecido, la diferencia de intención de votos entre el Partido Nacional y el Partido Colorado no era tanta. Después pasó que (Ernesto) Talvi tuvo inconvenientes de salud, la salida de Cabildo Abierto, la recomendación de Sanguinetti y Talvi a (Pedro) Bordaberry de que no podía participar en el acto de octubre… Eso hizo que haya una fuga de votantes colorados. Tengo la fe de que esas diferencias no son tantas y que el Partido Colorado no está tan lejos del Partido Nacional, dependiendo de cuáles sean los candidatos.

    —¿Cómo evalúa este panorama de tantos candidatos en los colorados? ¿Es una buena noticia?

    —No sé si es una buena señal o no: es lo que es. El 1° de julio le digo si tuvimos resultado positivo o no. Hay gente que entiende que, cuanta más variedad hay, hace que haya más opciones para votar dentro del partido; otros dicen que se atomiza y que eso hace que los candidatos pierdan fuerza.

    —Además quedaron evidenciadas algunas internas…

    —Pero eso pasa en las mejores familias. Todos tenemos formas distintas de ver las cosas, que no son en blanco y negro. La verdad tiene distintas caras. Lo que pasa después lo veremos con el resultado del 1° de julio si las acciones de cada uno en la lucha electoral fueron las correctas o no, si la gente las apreció o no, si está en contra de ese tipo de reacciones. Me gustaría que las cosas buenas se multiplicaran por 100 en la exposición y las malas ninguna. A veces la gente se equivoca en cómo se expresa contra el otro, pero cuando se pase raya vamos a estar trabajando todos por una misma candidatura.

    —¿Qué va a hacer después del 1° de marzo de 2025?

    —Pueden pasar tantas cosas de acá a allá…

    Economía
    2024-04-19T13:49:00