En este momento, “estamos presionando fuertemente para que avance lo más posible este año, porque el acuerdo (Unión Europea-Mercosur) y las reducciones de aranceles (que estipula) no son inmediatas”, dijo a Agro de Búsqueda el director general de la Asociación Empresarial para América Latina de Alemania (Lateinamerika Verein), Orlando Baquero.
Argumentó que “hay diferentes grupos de reducción arancelaria y de cantidades de cuotas de importación de productos agrícolas a Europa, que van por un plazo de 15 años”.
Baquero destacó el interés de las empresas alemanas en participar de las licitaciones estatales en el Mercosur.
—La aprobación y firma del acuerdo UE-Mercosur no solamente era un mensaje para el empresariado, sino un mensaje global diciendo que seguimos creyendo en el multilateralismo. Y que queremos seguir haciendo negocios multinacionales con reglas claras, sin utilizar aranceles como armas comerciales.
Era una buena señal, esa señal política con toda esta ida y venida, pues se ha perdido un poco, desafortunadamente.
Desde un principio se sabía que el acuerdo general no iba a pasar por la Unión Europea, no iba a ser aprobado, por eso se tomó la decisión de separarlo en dos partes: el tema político y el tema comercial.
En la parte comercial, según el reglamento de la UE, es aprobable por mayoría calificada. Esa mayoría calificada se consiguió y por eso se llegó a la firma.
Ahora Europa tiene que ratificarlo en el Parlamento Europeo para que se convierta en ley europea. Eso tuvo dos impases. El primero fue una cuestión de censura a la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, que no prosperó. El segundo fue mandarlo al Tribunal de Justicia del bloque, para revisar si esa división del contrato en las dos partes es legal o se tiene que hacer en conjunto.
Esperamos que en el Tribunal no vaya a tener ningún efecto negativo. Creemos que es legal repartir el contrato, son dos puntos diferentes, el contrato así lo prevé. El tratamiento y la resolución del Tribunal europeo puede durar entre un par de meses y hasta dos años. Entonces, esto representa tiempo, pero existe la posibilidad de que el acuerdo tenga una aplicación temporal.
No sería el primero porque ya tenemos un acuerdo así con Centroamérica y con los países andinos, Colombia y Perú, al que después se incluyó Ecuador un tiempo después. Y este también está en aplicación temporal.
—¿Qué resultado tuvo ese acuerdo temporal?, ¿se logró una mayor fluidez comercial?
—Sí, en ciertos rubros aumenta el comercio, luego hay que ver cómo funciona la implementación del mismo, porque algunas veces la burocracia es tan grande que se prefiere no hacer el negocio a través del pacto. Entonces vamos a ver cómo es la implementación. Ahora esa es la parte europea, ahora nos falta la parte de América Latina, del Mercosur.
En este bloque cada país ratifica y entra en vigor en el país ratificante.
Si el Parlamento de Uruguay lo ratifica la próxima semana, entonces entra en vigor con Uruguay no entra en vigor con Argentina, con Brasil o con Paraguay. Cada uno tiene que ratificarlo.
Todos los países del Mercosur están a favor de la aplicación, pero tenemos un tema de tiempo porque Brasil tiene elecciones en octubre de este año. Si de aquí a junio o julio no se ratifica en Brasil, que al final es el país comercialmente más fuerte para Europa, es probable que la ratificación sea en el 2027, porque en octubre se elige el nuevo Congreso.
En este punto estamos tratando de hacer el lobby que podemos, y presionar por medio de las embajadas (europeas en Brasil) sobre la urgencia de que se haga ese trámite lo antes posible.
Ahí no sabemos políticamente si ellos van a decir: OK, empezamos el proceso de ratificar cuando la Comisión Europea diga que sí o esperamos a la sentencia de la Corte Europea.
Estamos presionando fuertemente para que avance lo más posible este año, porque el acuerdo y las reducciones de aranceles no son inmediatas.
Hay diferentes grupos de reducción arancelaria y de cantidades de cuotas de importación de productos agrícolas a Europa, que van por un plazo de 15 años.
Las empresas están mirando a veces que nos focalizamos mucho únicamente en el tema de aranceles, que es importante, pero no es el único tema importante del acuerdo.
—¿Qué otro tema es relevante para el empresario alemán?
—El tema de poder participar en las licitaciones estatales en los países o las empresas del Mercosur en Europa, sin que pueda ser perjudicado. Que tiene que ser contemplado igual que una empresa local. Eso ayuda a participar en proyectos de infraestructura, de políticas económicas estatales en todos los países, tanto en Europa para las empresas del Mercosur como para empresas europeas en Mercosur.
Y algo que es más focalizado en el caso de Brasil es el tema de las normas técnicas. El Instituto Nacional de Metrología, Calidad y Tecnología (Inmetro), que es la entidad de revisión técnica en Brasil, lo que es algo sumamente complejo. Las normas no son iguales, entonces lo que tiene un estándar ISO internacional o un estándar DIN, que es la norma alemana, no automáticamente es homologado en Brasil, tiene que pasar a normativa brasileña.
Y así la tenga, hay que probarla; entonces eso implica procesos largos y burocráticos. Habrá muchas comisiones donde va a haber una homologación de normas técnicas, que lo hacen más fácil. Lo mismo en el tema salud y medicamentos. Si uno tiene una aprobación europea, no automáticamente tiene una aprobación en América Latina o en el Mercosur.